www.onemagazine.es
Analizamos el estilo (y mucho más) del Mazda CX-5 Diésel 150 2WD MT Zenith

Analizamos el estilo (y mucho más) del Mazda CX-5 Diésel 150 2WD MT Zenith

Si hoy en día eres un fabricante de coches y quieres estar 'a la moda' debes contar en tu gama de producto con uno... o varios todo caminos. Mazda tiene sobrada experiencia en el segmento de los conocidos como SUV y lo demuestra con la segunda genneración de su CX-5, un modelo con una sorprendente versión diésel de 150 CV.

Contacto: Mazda CX-3 diésel


Qué es y qué lleva: Se trata de un todo camino de cinco puertas, cinco plazas y 4,5 m de largo. La versión analizada cuesta 32.850 euros, tiene motor diésel de 150 CV, tracción delantera y cambio manual de seis velocidades. Dispone del equipamiento más completo, conocido como Zenith, lo cual significa que incluye, de serie, sistema de frenado automático en ciudad, asistente de arranque en cuesta, control de estabilidad, acceso y arranque sin llaves, sistema multimedia con pantalla de 7 pulgadas, elevalunas eléctricos delanteros y traseros, espejos eléctricos abatibles, faros delanteros de led, asiento de conductor y pasajero regulables en altura, climatizador bizona, control de velocidad, freno de mano eléctrico, ordenador de a bordo, sensores de luz y lluvia, volante multifunción regulable en altura y profundidad, faros antiniebla de led, asientos traseros abatibles por partes, airbags frontales, laterales y de cortina, control de presión de neumáticos, sistema de navegación, cámara de visión trasera, sistema de proyección de datos en el parabrisas -HUD-, equipo de sonido Bose con 10 altavoces y radio digital, control de ángulo muerto y sistema de tráfico trasero, detector de fatiga, reconocimiento de señales de tráfico, control de aparcamiento delantero y trasero, sistema de aviso de cambio de carril, luces largas automáticas, llantas de aleación de 19 pulgadas, portón trasero con accionamiento eléctrico.

Cómo hacer algo mejor... a partir de algo bueno

Sería un tanto aventurado comenzar diciendo que para desarrollar la segunda generación del CX-5 -un todo camino compacto que se enfrenta entre otros, a los VW Tiguan, Ford Kuga, Audi Q3, Renault Kadjar o Nissan Qashqau-, la firma japonesa Mazda lo ha tenido fácil: les habría servido con tomar la base de un excelente modelo, el primer CX-5 lanzado en 2012 y como si de un buen diamante se tratara, pulir todo aquello que se podía perfeccionar hasta conseguir un vehículo que, como veremos, pudiera emplazarse como una indiscutible referencia entre los SUV de su tamaño, sean generalistas o premium. Quizá suene un tanto simplista... pero lo cierto es que eso es lo que han hecho: basarse en la experiencia y buen resultado logrado con un predecesor del que se vendieron más de un millón y medio de unidades y lanzar un automóvil de calidad, deportivo y con mucho estilo. Claro que lo han mejorado, pero es que lo han hecho hasta el último detalle, como sólo los japoneses podrían hacerlo.

Hacíamos antes una comparativa entre este SUV y la técnica de pulir un diamante... y puede que no sea una similitud desacertada, cuando los propios responsables de Mazda hablan de que el objetivo con el CX-5 es el de crear un “vehículo despojándole de todos los elementos que no fueran esenciales”. Eso entronca directamente con la filosofía 'Jinba Ittai' de la casa nipona, por la cual el conductor debe sentirse en perfecta armonía con su coche, es decir, todo se desarrolla en torno al conductor y en lograr un modelo que su usuario desee conducir. Parece algo sencillo de conseguir cuando se habla de deportivos, coupés, descapotables, pero... ¿y en un todo camino de 1,6 metros de alto, generosa altura al suelo y cerca de tonelada y media, se puede conseguir eso que tanto pregona la marca? Lo vamos a descubrir en Barcelona, escenario elegido por Mazda para que podamos conducir y comprobar las virtudes de su último lanzamiento -que, por cierto, ya está en los concesionarios-.

La idea: cualquier aspecto, por pequeño que sea, se puede mejorar

A pesar de las comentadas buenas cifras de ventas de su antecesor o de que lograse cerca de 90 títulos, premios y reconocimientos durante su trayectoria comercial, Mazda no se ha dormido en los laureles y ha evolucionado notablemente el CX-5. El primer ejemplo para comprobarlo es su diseño, inspirado en lo que ellos llaman 'Kodo' o alma en movimiento. Ya conocíamos de otros modelos sus conceptos básicos y que se traducen en líneas fluidas, formas marcadas, buena aerodinámica, cierta exclusividad oriental... Ahora, además de todo eso, hay trazos más rotundos, afilados, personales... es como si el coche hubiese pasado por las manos de un entrenador personal y hubiera marcado y estilizado su figura, cada uno de sus músculos. El mejor resumen de todo ello está en los faros delanteros, minimalistas, rasgados -un poco al estilo del roadster MX-5- y que le dotan de una llamativa personalidad, junto con la otra gran protagonista: la escultural parrilla frontal. El estilo viene de la mano de todos esos complementos que rematan una apariencia equilibrada y vistosa, como la gama de colores -nos quedamos con el intenso rojo Soul Red Crystal de las fotos, que es realmente atractivo gracias, entre otras cosas, a que consta de tres capas: una reflectante, otra traslúcida y una superior transparente-, las bonitas llantas -en el completo acabado Zenith que hemos probado son de nada menos que 19”, aunque la oferta de tamaños comienza en 17”-, las carcasas de los retrovisores en plata o en negro por 156 euros- o un conjunto de faldones -frontal, trasero y laterales- que le dan un aire más deportivo y que salen por 1.365 euros.

Si lo pones al lado del anterior modelo, ¿qué dirías que cambia... aparte de lo evidente? Pues, por ejemplo, que con sus 4.550 mm de longitud, 1.840 mm de anchura y 1.680 mm de altura, el nuevo CX-5 es 10 mm más largo y 35 mm más bajo que su predecesor. Sin embargo, la distancia entre ejes se mantiene en 2.700 mm. Por otro lado, los pilares A -los que enmarcan el parabrisas delantero- han retrocedido 35 mm, algo que da mayor protagonismo al morro; asimismo, si se observa de perfil se aprecia una marcada línea que se extiende desde los faros delanteros a los neumáticos traseros, la línea de cintura ligeramente más baja o el empleo de pilares B y C en color negro y los retrovisores de diseño más estilizado.

Ese interior tiene estilo... ¡sobre todo con el tapizado en cuero blanco!

En cuanto al interior también se ha seguido con la filosofía de elaborar todo en torno a la figura del conductor. El diseñador jefe de el CX-5,Shinichi Isayama, comenta que practica la ceremonia del té y que precisamente busco inspiración en el ambiente de las alas que sirven ese tipo de bebida. Según sus palabras buscaba crear un espacio que permitiese a los pasajeros relajarse mientras el conductor permanecía concentrado en la carretera. Es decir deberíamos encontrarnos un sitio donde se combinasen aspectos que relajasen a los pasajeros con otros que mantengan en tensión al conductor. Lo primero se consigue apostando, entre otros factores, por una magnífica insonorización que se centra en el sonido de rodadura, los ruidos aerodinámicos y, por supuesto, los procedentes de la mecánica; también se ha trabajado en el tema de las vibraciones generadas por los neumáticos, la suspensión, la carrocería en general... Lo segundo se asocia a una magnífica postura de conducción, muy favorecida por la calidad de los asientos, por una palanca de cambio situada muy a mano -ahora está cuatro centímetros más elevada que en su predecesor-, una visibilidad suficientemente correcta -ayudan los generosos retrovisores-, una instrumentación clara y muy rápida de consultar y una ergonomía bien estudiada.

Lo cierto es que en Mazda se han tomado bastante en serio lo de crear el habitáculo perfecto. Buen ejemplo de ese afán de buscar la perfección es que para el desarrollo de un elemento aparentemente secundario como son las salidas de ventilación se hicieron más de 50 prototipos antes de tomar la decisión final sobre cuál se iba a emplear. Lo mismo sucedió con elementos como la instrumentación -que incluye un pequeño display de 4,6” para mostrar, entre otras informaciones, los datos del ordenador de a bordo-, los asientos delanteros y traseros, el volante de nuevo diseño -que resulta de lo más agradable de empuñar- o hasta el techo panorámico, cuyo nuevo mecanismo eléctrico permite que se pueda abrir 45 mm más...

Mejoras en calidad, tecnología... y un espacio bien aprovechado

En cualquier caso lo que se aprecia nada más entrar al interior es una muy agradable sensación de calidad, de producto muy bien elaborado y con detalles que son realmente innovadores por estilo como el hecho de que puedes elegir una tapicería de cuero blanca de magnífica calidad -también la hay en negro para los más clásicos y en ambos casos hablamos de un extra que ronda los 2.000 euros pero porque incluye la regulación eléctrica de las butacas delanteras- que es algo que no encontrarás en ninguno de sus rivales y que es una nueva demostración de estilo japones. También se ha apostado por detalles prácticos como el hecho de que el portón trasero ahora disponga de apertura y cierre eléctricos -de serie en la versión Zenith probada- o incluso en algunos mercados tanto el parabrisas delantero como el volante disponen de calefacción; aunque no lo parezca son dos detalles muy útiles en aquellos países donde el invierno es duro y muy, muy largo. Por lo que se refiere al espacio disponible este Mazda está muy bien aprovechado incluso para cinco pasajeros -la accesibilidad también es excelente- mientras que maletero se incrementa ligeramente y su capacidad pasa de 463 a 477 litros, que pueden llegar a ser 1.620 litros si se abaten los asientos posteriores y se aprovechan al máximo las posibilidades de carga hasta el techo.

Tecnológicamente, el CX-5 también cumple con nota muy alta. Se han evolucionado todos los elementos que comprenden la conectividad del vehículo y que se resumen en la denominación MZD Connect. Con su mejorado dispositivo de información e infoentretenimiento, conductor y pasajeros disponen de los habituales Bluetooth, navegador -de serie en el Zenith-, así como consulta de correo electrónico, mensajes de texto SMS, acceso -a través de la pantalla de 7” de la consola central- de servicios de información o música como la plataforma Aha, audiolibros... A esto hay que añadir la posibilidad de contratar otros servicios y, con la ayuda del wifi de nuestro móvil, disponer de funcionalidades como el estado del tráfico en tiempo real, consulta de precio en las gasolineras, información del tiempo... Por cierto, que se mantiene la fructífera asociación con el experto en sonido Bose para ofrecer, de serie en el acabado Zenith que hemos probado, un magnífico equipo de audio dotado de diez altavoces -entre ellos el cotundente woofer Richbass que se sitúa en el maletero... y que, eso sí, resta ocho litros de volumen- y un amplificador con procesamiento de señal digital de ocho canales... y que, incluso, tiene en cuenta el tipo de tapizado del coche -tela o cuero- para ofrecer la mejor calidad de sonido posible.

La estrella sigue siendo el diesel (y sus rivales lo saben)

La gama de mecánicas disponible para este nuevo Mazda CX-5 es similar a la que ya equipaba su predecesor. Eso quiere decir que en gasolina se puede adquirir el propulsor 2.0 de 160 ó 165 CV -esa pequeña diferencia tiene que ver con el tipo de transmisión al que se asocie... aunque sea cual sea, el propulsor es una delicia por su finura de funcionamiento- y en diésel está disponible el magnífico 2.2 en variantes de 150 y 175 CV. Y al igual que sucedía en su predecesor, el equilibrio lo pone la mecánica de gasóleo menos potente pero que ofrece un rendimiento, un empuje -se notan los generosos 38,7 kgm de par máximo entre 1.800 y 2.600 rpm- y un consumo que le sitúan como la referencia de su categoría -no está mal, teniendo en cuenta que entre sus rivales está el 2.0 TDI del grupo Volkswagen, el 2.0 d de BMW, o el 1.6 dCi biturbo de Renault/Nissan, entre otros-.

Lo primero que hemos apreciado al conducirlo es que se notan las nuevas tecnologías incorporadas con el fin de reducir tanto el sonido como las vibraciones de este propulsor... para que se asemeje, lo más posible, al 'estilo refinado' de un buen gasolina. Lo que permanece invariable es su amplio margen de utilización. Aquí tiene que ver mucho su sistema de sobrealimentacion con doble turbo que es perfecto para que la respuesta sea igual de buena e instantánea a bajas revoluciones como a altas. Esto que suena a una frase típica, en el caso del todo camino de Mazda se cumple a rajatabla ya que contamos con empuje suficiente desde apenas 1.000 revoluciones hasta superar las 5.000, lo cual es un margen muy poco usual en un diésel. Las prestaciones también acompañan a las sensaciones y lo que tenemos es un modelo capaz de alcanzar los 204 km/h y de acelerar de 0 a 100 en 9,4 segundos. El consumo medio declarado por la firma japonesa es de 5 litros a los 100 km, que no parece una cifra tan sorprendente como la que declaran algunos de sus oponentes, pero que en la práctica es más realista ya que durante nuestra toma de contacto seguro el ordenador de a bordo lo habitual era quedarse raspando los seis litros, un valor muy bueno para un coche que se aproxima a la tonelada y media y viene calzado con unos generosos neumáticos de 225 milímetros de ancho; si tenemos en cuenta que hay 58 litros de volumen en el depósito, las autonomías próximas a los mil km están al alcance del CX-5-.

¿Es un todo camino en carretera? Sí, pero lo disimula muy bien

En cuanto al comportamiento habido mejoras tanto en la carrocería como en el chasis. La primera de ellas ahora cuenta con una rigidez torsional un 15% mayor que la del modelo anterior lo cual se traduce, aparte de en un evidente progreso en lo relacionado con la seguridad en caso de golpe -con toda probabilidad, este Mazda repetirá las cinco estrellas de su antecesor en las pruebas de EuroNCAP-, en un menor tiempo de respuesta del coche a lo que el conductor le exige desde el volante. En cuanto al chasis en sí, la plataforma deriva de la que utilizaba su predecesor -muy avanzada ya de por sí con su modernas suspensiones, incluyendo una trasera de tipo multibrazo- pero actualizada en cuanto a sistemas de dirección, amortiguación y frenos con el objetivo de mejorar tanto el tacto de conducción y la estabilidad como el confort. A todo lo anterior hay que sumar la incorporación de una tecnología denominada G-Vectoring Control, un original dispositivo que se encarga de controlar la cantidad de par que recibe cada una de las ruedas delanteras, lo cual incrementa el agarre de los neumáticos y se supone que ayuda al trazar las curvas con mayor precisión.

Todo esto es en el plano teórico pero lo cierto es que en el plano práctico se mantienen esas sensaciones que ya notamos en el coche que llevaba en el mercado desde 2012. La más evidente es su agradable tacto deportivo por la inmediatez con la que responde da dirección el buen tacto del pedal de freno y la rapidez con la que se maneja la caja manual de seis velocidades que llevaba nuestra unidad de pruebas; también se nota que el peso no se ha incrementado en esta nueva generación y, en conjunto, no se aprecian grandes diferencias respecto a llevar un Mazda 3. Lo siguiente que sigue sorprendiendo es el mínimo retardo en respuesta que tiene su motor turbodiésel lo cual le asemeja a muchas mecánicas de gasolina de gran cilindrada. Por suerte, Mazda no apuesta como otros fabricantes por el downsizing -fabricar motores de baja cilindrada y elevada potencia- y seguro que tiene mucho que ver su generosa cilindrada de 2.2 litros para lograr estos buenos resultados; eso sin contar con que su fiabilidad a largo plazo parece más que garantizada.

Nos queda hablar finalmente de la seguridad, que al igual que en cualquier vehículo moderno es uno de los aspectos que más se han trabajado. Dejando de lado la posibilidad de poder incluir tracción total por un sobreprecio de 3.080 € en esta variante diesel de 150 CV, nos referimos a la posibilidad de llevar nuevos dispositivos como el mejorado control de crucero adaptativo con función stop and go -muy cómodo para circular con tráfico... y un paso más hacia la conducción autónoma-, los nuevos faros adaptativos que reemplazan las anteriores lámparas de xenón por LED y que ofrecen un rendimiento magnífico, la cámara de visión delantera qué sirve de base -junto con la tecnología de radar- a dispositivos como el de frenada automática en ciudad y el reconocimiento de señales de tráfico, el sistema de aviso de salida del carril que es capaz incluso de mantenernos dentro del mismo con correcciones en la dirección, el el control de ángulo muerto avanzado, el que nos alerta de tráfico cuando estamos desaparcando marcha atrás o el detector de fatiga.

Finalmente, en lo que se refiere al precio la versión que hemos analizado se emplaza como la más lógica en cuanto a prestaciones y consumo además de incluir todo el equipamiento posible. Aún así su coste son unos razonables 32.850€, cantidad en la que está incluido toda la dotación inimaginable y que es el factor que le sitúa por encima de su competencia a la hora de igualar relación precio potencia y equipamiento. Además la marca ya cuenta como promoción de lanzamiento con una jugosa rebaja de 2.000€, de tal manera que el coste final es de 30.850 € lo cual quiere decir que se sitúan oposición como mínimo muy ventajosa respecto a sus rivales. Para hacerse a la idea, un contrincante directo cómo es el Volkswagen Tiguan 2.0 TDI de 150 CV con su acabado más completo denominado Sport se pondría en algo más de 36.000€, si bien es cierto que también va ahora muy equipado.

Detalles de exterior: 1. Los neumáticos de una nuestra unidad eran unos Toyo Proxes en medida 225/55 con llanta de 19”; la unidad ronda los 175 euros. 2. El acceso manos libres y el arranque por botón son de serie. 3. Los faros traseros son ahora más pequeños y estilizados; recuerdan a los de su hermano pequeño, el CX.3. 4. Kevin Rice, director de diseño de Mazda Europa y uno de los responsables de que el CX-5 tenga este llamativo aspecto. 5. La parrilla frontal con borde inferior cromado es, sin duda, uno de los aspectos más llamativos del diseño. 6. El portón trasero cuenta con apertura y cierre eléctrico; desde este botón se puede accionar el sistema. 7. El motor viene perfectamente aislado y encapsulado. 8. De los nueve colores a elegir, otro de los más originales es este Machine Grey, por 670 euros.

Detalles de interior: 1. La forma en la que se unen el salpicadero y los paneles de las puertas delanteras demuestran la calidad del modelo. 2. En el reposabrazos central de las plazas traseras se aloja este espacio para objetos. 3. Los asientos delanteros incluyen airbags laterales. 4. Un detalle curioso es que se pueden reemplazar todas las bombillas halógenas del interior por otras de led. 5. Además de la tapicería de cuero blanco se puede elegir esta más clásica de cuero negro. 6. Tanto si es blanca como negra, quien equipe el tapizado de cuero se lleva los asientos con regulación eléctrica y memoria. 7. Este conjunto de mandos controla el sistema de infoentretenimiento; a la izquierda, otra novedad: el botón que activa el freno de mano eléctrico. 8. Ahora, el sistema HUD proyecta sus datos directamente en el parabrisas, no sobre una pantalla transparente que emerge sobre el salpicadero.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Desarrollo Editmaker

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.