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Entrevista a Wolfgang Beltracchi

Así es el hombre que vive de falsificar... y puede contarlo

Así es el hombre que vive de falsificar... y puede contarlo

Desde mediados de la década de los 60 consiguió cerca de 40 millones de euros pintando cuadros... que vendía como obras originales de artistas famosos. Todo le fue bien, entre lujo y arte, hasta que fue detenido y condenado a seis años de cárcel -salió en enero de 2015-. ONE Magazine entrevista a Wolfgang Beltracchi.

Beltracchi está considerado como uno de los mejores falsificadores de la historia y, sin duda, el gran referente tras la Segunda Guerra Mundial. Por eso, meticuloso y perfeccionista, el error que le delató parece de principiante. Pintó la obra 'Cuadro rojo con caballo', se la atribuyó al expresionista Heinrich Campendok, afirmó que la había heredado junto a otras obras de un pariente que había sido coleccionista en los años 20 y logró que se pagara por ella 2,9 millones de euros en una subasta celebrada en 2006 -en 2004, el actor Steve Martin ya había pagado unos 700.000 euros en una subasta por otro cuadro de Beltracchi, supuestamente de Campendok-. Jugada redonda... o casi. Cuando los compradores analizaron la pieza para comprobar su autenticidad, se percataron de que el color blanco se había conseguido con titanio en lugar de hacerlo con cinc, lo habitual en los tiempos del artista. "Solía mezclar las pinturas yo mismo, pero aquel día me faltaban pigmentos y cogí un bote que no decía que contenía titanio", admitió Beltracchi.

Aprendió a pintar de pequeño, cuando se fijaba en el meticuloso trabajo de su padre, dedicado a restaurar y pintar frescos de iglesias. De hecho, según él mismo explica, la pintura le apasionaba tanto que con apenas 14 años era capaz de pintar de memoria muchos de los cuadros de maestros como Picasso. Por eso, a diferencia de otros 'colegas del gremio', su objetivo no era reemplazar con sus copias las obras originales colgadas en los museos. Él se dedicaba a crear 'colecciones perdidas', de las que se consideraba su descubridor. ¿Sus pintores preferidos? Los impresionistas Max Ernst, Fernand Léger, Heinrich Campendonk, André Derain, así como los grandes maestros franceses y alemanes.

Tras comenzar en los años 70 vendiendo sus cuadros en la calle y en mercadillos se centró en crear obras inexistentes de grandes maestros. Muy pronto vió que era tan bueno que engañaba incluso a los expertos. De hecho, la viuda de Max Ersnt, Dorothea Tanning, llegó a comentar que una de sus falsificaciones era "el cuadro más hermoso pintado por su marido". Su trabajo comenzó, entonces, a ser más minucioso. ¿Su secreto para falsificar con éxito? "Captar la esencia del autor... y conocer su técnica".

Al final, a mediados de los años 90, la Policía comenzó a atar cabos. Desconocían quién era el falsificador de unas 21 de obras -lo identificaban por el nombre de Wolfgang Fischer- pero creían que era un alemán con una mano 'muy fina'. A pesar de las investigaciones, Beltracchi siguió vendiendo decenas de cuadros tras inventarse -y 'descubrir'- la 'Colección Jäger' y crear varias pinturas de Campendonk subastadas por la prestigiosa Christie's. Las ganancias le permitieron comprar una espectacular casa en Friburgo -Suiza- y una mansión en Francia, que pusieron sobre él el foco de atención. Tras recopilar 55 falsificaciones que encajaban con el mismo autor, la Policía estrechó el círculo... y le detuvo junto a su esposa Helene. Fue juzgado y aceptó una condena de seis años para él y cuatro para su mujer a cambio de reconocer la autoría de sólo 14 obras que se habían vendido por 16 millones. "Para unos, soy un criminal; para otros, un artista. Desde un punto de vista legal, soy un criminal convicto. Pero yo no me veo así", se justifica.

En la actualidad, tiene otras ocupaciones -entre otras, exponer y vender, ahora como propias, sus obras- pero, en plenas vacaciones, y entre viaje y viaje por Europa, Wolfgang y su esposa han hecho un alto para charlar, en exclusiva, con ONE Magazine, sobre el mundo de las falsificaciones, su paso por la cárcel y qué ha supuesto para él ser descubierto.

¿Qué se necesita para ser el mejor falsificador?

En primer lugar, y lo más importante, es que debe ser un gran artista. Para pintar con el estilo de un centenar de artistas, como yo he hecho, también se necesita ser un excelente historiador del arte... y, a eso, hay que sumar ser un buen restaurador y un experto en ciencia y química. Aún así, no es suficiente: hay que tener el raro don de ser capaz de pensar y vivir como el artista al que se quiere imitar. En mi caso, nunca he copiado una pintura. He creado nuevas obras de artistas, que eran tan buenas... que los expertos las certificaron como originales suyas.

¿Qué debe tener una falsifi-cación para resultar perfecta?

Ser una auténtica obra de arte. Tiene que estar pintada de la misma forma como lo habría hecho el artista, manejando el pincel con la misma técnica e invirtiendo el mismo tiempo que habría necesitado él. Debe ser un trabajo muy fino y artesanal.

¿De qué te sientes orgulloso y de qué te arrepientes?

Por supuesto, falsificar las firmas de grandes artistas en mis cuadros fue un acto delictivo… pero no me arrepiento de mis pinturas. Cada una es una obra genuina que ya forma parte de la obra pictórica de cada pintor.

Cómo te defines como artista…

He estado pintando durante más de 50 años. Nací artista y en mi familia casi todo el mundo lo es. Soy pintor, escultor, fotógrafo, filmo películas y escribo libros. El arte es mi vida y tengo talento para él. Por desgracia, no soy un buen músico –risas-.

¿Alguna vez has tenido miedo de la venganza de un comprador?

Yo trabajo muy duro. Tras ser condenados por falsificar obras de arte, mi mujer y yo hemos escrito dos libros, hemos participado en una película documental e, incluso, en una serie de televisión de diez episodios. También hemos celebrado cuatro exposiciones con obras propias y coleccionistas internacionales quieren comprar ahora mis obras. Mi trabajo se está revalorizando, así que, al final, el beneficio de haber comprado uno de mis cuadros siempre es para quien lo ha adquirido.

¿Cuál es el museo de todo el mundo en el que hay más falsificaciones tuyas?

No lo sé… últimamente no me han permitido entrar en muchos museos.

¿Detectas una falsificación a primera vista?

Sí, puedo hacerlo si he estudiado al artista. En los últimos años he visto unas cuantas falsificaciones que se hacían pasar por originales -y algunas no eran mías-.
Nunca podrías falsificar… Suena arrogante, pero puedo pintar cualquier obra. Sólo necesito más o menos tiempo, en función del nivel del artista y su habilidad.

El artista más complicado de imitar...

Puede que las obras del renacentista Giovanni Bellini. Creo que son muy complejas… pero también soy capaz de pintarlas.

Un lema que has seguido en tu vida...

Nuestra vida es la mayor obra de arte que podemos crear. Sólo tenemos una oportunidad para que sea una obra maestra.

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