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Un videojuego de 200.000 euros para ganar una guerra
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Un videojuego de 200.000 euros para ganar una guerra

Los tiradores de precisión realizan miles de disparos para entrenarse; los pilotos de caza vuelan horas y horas; y los miembros de operaciones especiales realizan maniobras en condiciones extremas. Los Cuarteles Generales también lo hacen para preparar a cientos de hombres y enviarlos a un conflicto en zonas como Afganistán, Líbano o el Chad.

En España, más de 15 millones de personas son aficionadas a los videojuegos. ¿Su objetivo? Pasar un buen rato, desconectar de la rutina tras un largo día de trabajo o liberar adrenalina disparando a enemigos de ficción. Sin embargo, existe un reducido grupo, apenas un centenar de personas, que utilizan la simulación para poner en práctica los conocimientos que han adquirido durante todo un año... y poder ganar una guerra real. Forman parte de la élite militar: son los alumnos que asisten al los cursos de oficiales -generales, coroneles, tenientes coroneles, comandantes...- del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional -CESEDEN- que, tras este periodo de formación, llegarán a los Cuarteles Generales, donde dirigirán a los equipos de trabajo y asesorarán a los mandos superiores, explica el teniente coronel David Rubio, del departamento de Operaciones.

Por ello, aunque durante todo el curso realizan ejercicios que simulan diferentes escenarios, como pequeños conflictos, contra-insurgencia, apoyo a la paz, etc. para poner en práctica progresivamente, lo que han aprendido -que se llama Exercise Study - no es hasta el final cuando se enfrentan a la prueba clave, el examen final: el Computer Assisted Exercise . ¿En qué consiste? En un ejercicio de siete días de duración, con un ordenador que funciona como un videojuego de estrategia gigante, en el que se muestran los mapas, los aviones, tropas, carros de combate, barcos, etc., propios y los que cada equipo va descubriendo del enemigo. Además, incluye una gran cantidad de algoritmos para que las consecuencias de las decisiones que toman los participantes -enviar una unidad a determinada zona, realizar un ataque, planear una defensa, etc.- se asemejen lo más posible a la realidad. Para que te hagas una idea de las posibilidades que ofrece, el precio del sistema asciende a unos 200.000 euros.

Quién participa. En total, toman parte en torno a 30 oficiales del Ejército de Tierra, otros tantos del de Aire, unos 20 de la Armada, además de militares de los Cuerpos Comunes de la Defensa -médicos, psicólogos, ingenieros politécnicos...-, representantes de otros países aliados, policías y guardias civiles. Para dotar de más realismo al 'juego', cuentan también con la participación de alumnos de la Escuela Diplomática, que se meten en la piel de los políticos y de los representantes de Naciones Unidas, y alumnos de periodismo de la Universidad Complutense "para acostumbrar a los oficiales a la influencia que tiene la prensa en los conflictos, a la permanente presión a la que están sometidos y a la necesidad de decir la verdad y ser muy claros en los mensajes".

Comienza el juego. Los alumnos se dividen en dos grupos -dirigidos, general mente, por los dos compañeros con mejor calificación, asesorados, cada uno, por un profesor-. "Uno simula que es un país de la OTAN; el otro, que es uno inventado; ambos imaginarios, pero inspirados en otros que ya existen". Cada bando forma su propio Cuartel General en las aulas que el Centro tiene en Madrid. Cada uno dispone de cinco habitaciones donde se distribuyen los componentes terrestre, naval y aéreo -con alumnos de cada uno de los dos ejércitos y la Armada-, asesores políticos y de inteligencia y oficiales de prensa y periodistas que simulan ser del país e internacionales.

Todo empieza cuando los políticos no han llegado a un acuerdo. "Como son posturas irreconciliables, al final acaba produciéndose el conflicto, y es cuando se entra en la conducción". Se trata de la parte en la que comienzan las operaciones militares en una zona concreta -representada en el ordenador-.

"Un plan de operaciones deriva de una directiva política que establece qué objetivos generales quiere conseguir. Para ello, las fuerzas militares deben, por ejemplo, invadir un territorio y mantenerse en él, o recuperar lo que ya te han invadido fuerzas hostiles"- y seguir una serie de instrucciones de restricciones, coordinación, limitación -por ejemplo, el número de efectivos, buques, aviones, vehículos... que puedes utilizar o hasta dónde puedes llegar-, con qué apoyos cuentas, con cuánto tiempo...".

Unas decisiones que se introducen en el ordenador, que es capaz de dar una respuesta visual en la pantalla, similar a la que los mandos ven en una misión real: si te has quedado sin combustible, no puedes salir con los aviones; si se te hunde un barco, no tienes opción a recuperarlo; si sufres un ataque, tendrás bajas; si llueve demasiado tal vez no puedas volar; si secuestran a un grupo de periodistas, pueden ordenarte montar una misión de rescate... "En los juegos de ordenador aparecen tanquecitos, aviones... pero aquí vemos simbología reglamentaria de la OTAN. Los alumnos ven lo que verían exactamente en el sistema de mando y control computerizado, como los que tenemos en Afganistán y donde, en tiempo real, desde el centro de operaciones, puedes ver dónde están las tropas, los aviones, los buques, qué rumbo llevan, su movimiento...".

Cómo es el ambiente. Se trata de un ejercicio, por lo que no hay fuerzas reales, no habrá bajas, ni la seguridad nacional está en peligro. Lo único en juego es el nivel de adiestramiento que se adquiere y, en consecuencia, la nota, pero el realismo y la similitud con un centro de operaciones en zona de guerra es tal que aunque "no hay voces, sí se nota muchísima presión, tanto de tiempo para cumplir los objetivos como de observación, para evaluar. Es decir, los profesores, además de aconsejar, estamos calificando continuamente. Esto es el culmen donde pueden y quieren demostrar todo lo que han aprendido", indica Rubio.

Quién gana. El ejercicio “se acaba cuando se acaba el tiempo, por lo que, a veces, la situación no está muy clara ni para un bando ni para el otro. Es decir, ninguno consigue plenamente los objetivos establecidos", explica el profesor. Una de las partes más interesantes del ejercicio es que "te enfrentas a gente de tu nivel, de tu cultura, con tu adiestramiento y con medios parecidos". Por eso, al final, "se consiguen objetivos parciales: has ocupado una parte del territorio, pero no todo lo que te ordenaron; o has defendido gran parte del terreno, pero no has conseguido llegar hasta la frontera de nuevo". "En definitiva, el ordenador es una herramienta muy buena de simulación ya que da resultados muy realistas. Porque ni las operaciones son perfectas, ni los objetivos se consiguen siempre totalmente".

Si quieres saber más sobre juegos de guerra consigue el número 38 donde salía este reportaje.

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