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Probamos el nuevo Ford Fiesta ST-Line 1.0 140 CV 5p: ¿cumple las expectativas?
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Probamos el nuevo Ford Fiesta ST-Line 1.0 140 CV 5p: ¿cumple las expectativas?

Nos hemos ido de Fiesta: en concreto, con la quinta generacion de este urbano. Las novedades son muchas y esperables: mejores motores, tecnología muy superior, una calidad más aparente y un aspecto exterior de coche más señorial, pero también más personalizable. Estas son nuestras primeras sensaciones al volante.

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Hace justo un año, Ford nos invitaba a viajar a Alemania para celebrar un acontecimiento muy especial: el 40 aniversario de su modelo Fiesta, uno de los urbanos más populares del mundo, uno de los pilares sobre los que se asienta el éxito de Ford en la actualidad y uno de sus productos de mayor éxito comercial. En una increible jornada pudimos subirnos a todas las generaciones del Fiesta que se habían vendido hasta la fecha, desde el veterano Fiesta I de 1976 hasta el Fiesta de 2009, hablar con los ingenieros que pusieron en marcha el proyecto y, sobre todo, comprobar cómo había ido evolucionando un producto a lo largo de las décadas.

Sobra decir que hablamos de un modelo que tiene una fuerte vinculación con España, no sólo por su nombre sino porque fue el modelo que inauguró la producción en la fábrica de Almussafes, en Valencia, un 18 de octubre de 1976. Quizá también por eso la marca norteamericana ha decidido realizar la presentación internacional de la nueva generación de best-seller en territorio español, concretamente en plena Ribera del Duero.

Desde el principio, la gama disponible es muy amplia: hay carroccerías de tres y cinco puertas -algo cada vez menos habitual en el segmento, donde rivales como el Renault Clio, el Nissan Micra o el Seat Ibiza, entre otros, ya han descartado la idea-, se puede elegir entre cuatro acabados que están más diferenciados por la presentación de cada uno que por el equipamiento de serie que incluyen -hay un basico Trend, un completo Titanium, un lujoso Vignale y un deportivo ST-Line, a los que se sumará en 2018 un aventurero Active- y una amplia oferta de propulsores gasolina -con 70, 85, 100, 125 y 140 CV- y diésel -de 85 y 120 CV-. Para nuestra primera toma de contacto no hemos elegido la versión súper ventas, ni siquiera la más equilibrada... sino la más apetecibe, la que sin duda todo el mundo desearía tener y que es el resultado de combinar la última evolución del aclamado propulsor 1.0 de 140 CV gasolina con la siempre práctica carrocería de cinco puertas y el vistoso acabado ST-Line.

Estas son algunas de sus características básicas (Fiesta ST-Line 1.0 Ecoboost 140)

Precio: 19.695 euros.

Equipamiento de serie: bluetooth, ordenador de a bordo, climatizador automático, sensor de luz y lluvia, luces largas con encendido automatico, cierre centralizado con mando a distancia, control de mantenimiento dentro del carril, equipo de audio con USB, seis altavoces y pantalla táctil de 6,5”, control de aparcamiento trasero, faros antiniebla, espejos eléctricos, llantas de aleación de 17”, suspensión deportiva, kit de carrocería, volante multifunción deportivo de cuero, pedales de alumimio, acceso al interior y arranque manos libres,

Motor: De gasolina, con tres cilindros en línea, 998 cc, potencia de 140 CV a 6.000 rpm, par máximo de 18,3 kgm entre 1.500 y 5.000 rpm.
Caja de cambios: Manual de seis velocidades.
Consumo en ciudad de 5,8 l/100 km, consumo medio en carretera de 3,8 l/100 km, consumo medio en carretera de 4,5 l/100 km, equivalente a unas emisiones medias de 102 gramos de CO2 por km.
Capacidad del depósito de 42 litros.
Cinco plazas, capacidad del maletero de 303 litros ampliabes a 984 litros si se abaten los respaldos de los asientos traseros -con kit reparapinchazos-.
Velocidad máxima de 202 km/h, aceleración de 0 a 100 km/h en 9 segundos.
Peso en orden de marcha: 1.164 kg.
Dimensiones exteriores: 4,065 m de largo, 1.73 m de ancho (1,94 m con los retrovisores) y 1,46 m de ato.
Distancia entre ejes de 2,493 m.
Dirección con asistencia eléctrica, suspensión delantera de tipo McPherson y trasera eje semi-rígido. Frenos delanteros con discos de 262 mm y traseros de 252 mm.
Neumáticos en medida 205/45 con llantas de 17".

Diseño exterior: más Ford, menos Fiesta

Por primera vez en su historia, el Fiesta supera la barrera psicológica de los cuatro metros de longitud. Esta nueva generación se va hasta los 4,04 m de largo que, incluso, llegan a ser 4,065 en la variante que hemos probado, la ST-Line, con toque deportivo que supone, entre otras cosas, unos paragolpes más voluminosos. Precisamente, esta terminación (que no será la más deportiva de la gama; ese honor recaera en el apellido 'ST' a secas) consigue que el Fiesta tenga una imagen espectacular, si bien es cierto que también influye -unto con los neumáticos de mayor anchura- para que el coeficiente aerodinámico no sea tan bueno como en las versiones inferiores -por ejemplo, el Fiesta diésel de 85 CV se queda en un brillante 0,29 mientras que el protagonista de nuestra prueba marca un 0,32, que es un dato más normal-. Entre las generosas llantas, la vistosa gama de colores, el kit de carrocería... la apariencia es un primer punto a favor. Es, con diferencia, el Fiesta de mayor empaque que hemos conocido en estos 41 años de historia del modelo. Y, como viene siendo habitual desde que llegase la penúltima generación en 2008, su diseño sigue siendo de los más reconocibles del segmento. Una categoría en la que, por cierto, tiene como principales contrincantes a los Seat Ibiza, Peugeot 208, VW Polo... sin olvidar alternativas japonesas como el Nissan Micra y coreanas como el Hyundai i20.

Decíamos en el titular de este apartado que el coche es... menos Fiesta. Y esto tiene una doble motivación; en primer lugar, este Ford siempre se quedaba un poco por debajo de la media en cuanto a longitud exterior, de tal forma que aportaba un pequeño extra de manejabilidad y a la hora de buscar plaza de aparcamiento. Ahora, este urbano es tan grande como los que más de la categoría. Por otra parte, desaparece una seña de identidad que acompañó al coche en este siglo: la disposición vertical de sus faros, que no sólo aportaba personalidad, sino que añadían un toque extra de seguridad, ya que las luces de freno quedaban en una posición elevda que las hacía más visibles para los coches que circulasen a continuación del que nos siguiera en carretera. No afecta al tamaño del portón, ya que los nuevos pilotos están partidos en dos, así que no roban vano de carga.

Por dentro: Más tecnología y menos sobriedad

En el interior el salto es muy importante en varios aspectos. Tal vez el más llamativo tenga que ver con la presentación del salpicadero. En el modelo anterior, la apariencia general era atractiva, sin duda, pero quizá demasiado 'juvenil', con una consola central que agrupaba muchos mandos. En el nuevo Fiesta se pasa a un salpicadero más 'adulto', trabajado, organizado y coronado por el elemento de moda en el segmento del automóvil: una pantalla táctil de gran tamaño, concretamente 8”. Muchos criticarán su integración en el salpicadero, pero nos parece que está en una situación elevada y perfecta para consultarla sin tener que distraerse mucho de la carretera. Esta pantalla también es uno de los elementos que ayudan a que haya mejorado la sensación de calidad percibida en la nueva generación. No hablamos de grandes lujos -algo que sí se puede encontrar en la variante Vignale-, pero sí de sensación de bien hecho y robusto. Además, la variante deportiva ST-Line que hemos probado suma unos cuantos detalles que mejoran mucho lo que percibe la vista y el tacto: el pespunte -a juego con el color de la carrocería- del volante de cuero, los contrastes entre azul y negro, los magníficos pedales deportivos, los umbrales de las puertas plateados.... y unos asientos muy buenos por formas y mullido -como dato curioso, Ford asegura que las almohadillas que integran dichos asientos se someten a 60.000 ciclos de pruebas para comprobar su resistencia-. También tuvimos la sensación durante nuestra prueba que se ha hecho un buen trabajo en lo relacionado con el aislamiento y la insonorización.

Por cierto, que la postura de conducción es mejor que nunca, la sensación de integración en el puesto de conducción se ha incrementado y tan sólo es algo achacable que la visibilidad hacia el tres cuartos trasero no sea la mejor posible.

Más grande por fuera, ¿qué pasa por dentro?

En cuanto al espacio disponible, no ha habido importantes progresos; es cierto que el coche es más grande por fuera, pero para ganar centímetros en el interior es vital que crezca la distancia entre ejes y en este Fiesta no se ha producido una ganancia sustancial en esa medida. El resultado es un tamaño del habitáculo parecido al de su antecesor, lo que quiere decir que las cotas son bastante correctas para cuatro adultos y justas para cinco -en realidad, como la práctica totalidad de sus rivales-. Sí que mejora el maletero hasta superar la muy correcta barrera de los 300 litros -medida con kit de reparación de neumáticos-.

Coche más conectado y tecnológico que antes

Como viene siendo habitual en la renovación de cualquier modelo, uno de los apartados en los que más énfasis se ha puesto es en el relacionado con la tecnología, la conectividad... En su dossier de prensa, Ford comenta que es el compacto más avanzado tecnológicamente; si bien es cierto que puede llevar elementos impensables hace sólo cinco años y que está a la última en prácticamente todos los aspectos, no supone una revolución frente, por ejemplo, a los renovados Seat Ibiza y VW Polo.

En cualquier caso, la nueva generación del Fiesta cuenta con la ayuda de dos cámaras, tres radares y 12 sensores ultrasónicos que, en palabras de la propia marca, cuando actúan de forma combinada son capaces de analizar todo lo que sucede alrededor del vehículo y de paso escanear la carretera que el coche tiene por delante hasta una distancia de 130 m.

Entre los sistemas que estrena la nueva generación destaca, por ejemplo, una versión actualizada del conocido como asistente precolisión que detecta peatones y que es capaz de ver' a las personas que se encuentran cerca de la carretera o dentro de ella y que en un momento dado podrían cruzarse delante de nuestro vehículo. En todo caso, este sistema tiene una doble finalidad ya que por un lado pretende reducir la gravedad de un posible atropello a un peatón o disminuir las consecuencias de un impacto contra otro vehículo. En esta generación también llega un sistema de aparcamiento automático que minimiza el esfuerzo a la hora de estacionar el coche. Por supuesto no faltan dispositivos ya conocidos en muchos modelos de Ford o de su competenci, como el reconocimiento de señales de tráfico -que lee una cámara y luego se muestran en un display de la instrumentación-, las luces largas que se encienden de forma automática en cuanto saben que no deslumbrarán a otros conductores, el dispositivo que nos indica la presencia de un obstáculo en el ángulo muerto del retrovisor, el que nos advierte de que nos estamos saliendo de carril... y así hasta un total de 15 tecnologías de ayuda al conductor.

La marca también ha puesto mucho énfasis en todo lo relacionado con sistemas de comunicación y entretenimiento. Ford fue una de las primeras marcas en incluir control de funciones por voz -algo así como el Siri de los iPhone-y en este último lanzamiento cuenta con una de sus variantes más evolucionadas. Como es habitual en los vehículos de útima generación, ya es posible combinar nuestro teléfono móvil ya sea Apple o Android y así disfrutar de muchas de las funcionalidades del smartphone en el propio coche. Es decir, puedes acceder aplicaciones como Glympse, Aupeo, Spotify, MyBoxMan y otras con la inestimable ayuda de la pantalla táctil de 8 pulgadas ubicada en la parte superior de la consola central y cuyo diseño y manejo se inspiran en las tablets más modernas. Como detalle a apuntar, Ford asegura que las pantallas que utilizan su coche cuentan con una excelente resolución y que son el doble de brillantes que las de su competencia para facilitar tareas como las de leer y navegar con ellas.

Mención especial se merece el nuevo sistema de sonido B&O Play, toda una primicia en un Ford y que poco a poco se empezará a extender a otros modelos de la marca, lo que nos hace suponer que se ha terminado la colaboración que mantenían hasta ahora con Sony a la hora de facilitar las equipos de sonido. El nuevo sistema ofrece en su versión tope un equipo dotado de 10 altavoces incluido con subwoofer que va en el maletero con una potencia total de 675 vatios controlada a través de un amplificador digital de procesamiento de señal.

Ya era ágil, pero ahora también es más cómodo

El nuevo Fiesta toma como punto de partida la misma plataforma de su antecesor aunque, como aseguran desde Ford, se han actualizado prácticamente todos sus elementos lo que combinado con un incremento de la rigidez -una medida que ayuda a que el coche sea más seguro en caso de impacto, pero que tambien facilita el trabajo de elementos como las suspensiones- da como resultado un excelente rendimiento en carretera. Su antecesor ya era toda una referencia en temas relacionados con la agilidad al tiempo que ofrecía un buen equilibrio en apartados como la seguridad de conducción y la comodidad en carretera. Pues bien, todo eso sigue presente, se pule y se perfecciona aún más. Entre las mejoras introducidas destaca un leve incremento de la distancia entre ejes así como un aumento tanto de la vía delantera en 30 mm como de la trasera en 10 mm. También dispone de una barra estabilizadora delantera más ligera y rígida -consique que la carrocería balancee menos- mientras que nos aseguran que el chasis ofrece un 10% más de agarre en los giros combinados también con la ayuda de un dispositivo como es el control electrónico vectorial de par, es decir, un sistema que se encarga de distribuir de la forma más correcta la fuerza que llega del motor a cada una de las ruedas delanteras. También es una buena noticia que en la actual generación los motores que tienen más de 100 CV ya equipan de serie frenos de disco traseros en lugar de los más sencillos tambores, algo aplicable a nuestra unidad de prueba -eso sí, el tamaño de los discos no es excesivamente grande, si bien cumplen su trabajo de maravilla-. Por lo demás hay unos nuevos cojinetes de suspensión que ayudan a que el coche esté mejor aislado del asfalto y la dirección, con asistencia eléctrica, también recibe su correspondiente puesta a punto, siendo incluso un punto más directa que en su antecesor.

Desde los primeros metros de rodaje, el Ford demuestra que sigue siendo fiel a su esencia de urbano divertido, muy ágil y que responde con mucha immediate a los giros que efectuamos desde el volante. Esta versión supera de largo los 1.100 kg pero desde el asiento del conductor siempre tienes la sensación de llevar un coche más ligero y con el que te lo pasas bien desde el primer momento, sobre todo cuando la carretera tiene curvas por delante. También se nota algo más asentado y cómodo que la anterior generación, incluso en esta variante de cierto carácter deportivo que lleva aparejada una suspensión más firme y una carrocería ligeramente más cercana al suelo la comodidad es muy correcta para atreverse con un viaje largo.

Por lo que se refiere al propulsor hay poco ya que contar de este excelente motorcito de apenas un litro de cilindrada, tres cilindros, y una potencia que en esta versión tope de gama hasta la llegada del próximo Fiesta ST de 200 CV, desarrolla unos nada despreciables 140 CV lo cual le permite plantarse en los 200 km/h y acelerar de 0 a 100 km/h en 9 segundos lo cual emplaza a ste modelo dentro de la categoría de los pseudo-GTI. Lo cierto es que el motor es una maravilla que se merece sus múltiples victorias en el galardón del Premio Internacional al Mejor Motor del Año. La sensación es que lo que llevas entre manos es un motor mucho más grande ya que dispone de una contundencia sorprendente desde muy bajas revoluciones e incluso el sonido está muy cuidado y para nada da la sensación de que tenga un cilindro menos de lo habitual. Quizá no logra estirarse a muy altas revoluciones, pero tampoco se echa en falta y es casi mejor abusar de marchas largas y aprovechar todo su empuje desde apenas 1.500 revoluciones que apurar las velocidades buscando un extra de rendimiento que, en realidad, está presente siempre que se pisa el acelerador. Por lo que se refiere al consumo la marca declara una cifra media oficial de 4,5 L aunque en un uso real está más próxima a los 6, lo cual no está nada mal para la potencia del coche. Seguro que ayuda la presencia de serie del stop/start y el cambio manual de seis velocidades bien escalonado. Por cierto, el manejo de la palanca es agradable y rápido; de momento no dispone de la posibilidad de elegir una transmisión automática combinada con este motor.

Precio correcto para un urbano tan completo

Por lo que se refiere al precio y aunque hablamos de una variante tope de gama, el coste final se queda por debajo de unos razonables 20.000€. Además hay que tener en cuenta que en esta tarifa, de momento, no están incluidos los más que posibles descuentos que la marca terminará haciendo en toda la gama de tal manera que existe la posibilidad de que el coste final se sitúe finalmente por debajo de los 18.000€. Si tenemos en cuenta que nos llevamos un urbano de última generación con la más completa tecnología y un motor digno de coches más grandes, el precio se nos antoja bastante justo. Evidentemente con la actual guerra comercial entre todos los fabricantes sus rivales también ofrecen atractivas campañas de tal manera que no es que el Fiesta vaya a ser el más asequible de la categoría, pero si consigue ofrecer una muy buena relación precio/producto, algo en lo que Ford siempre ha sido toda una especialista.

Detalles de exterior

1. Las puertas exigen ahora un 20% menos de esfuerzo para cerrarse; cuando lo hacen, el sonido que emiten es contundente. ¿Sabías que para no estropear el canto de las puertas si las abres cerca de una columna o pared disponen de un pequeño protector que se despliega en una fracción de segundo para proteger dicha puerta? 2. Todos los acabados del Ford son fácilmente reconocibles no sólo por la dotación específica que incluye cada uno: también por esas pequeñas plaquitas en los pasos de rueda. 3. Detalle aerodinámico exclusivo del ST-Line es un alerón sobre a luneta; aquí también se aprecia el detalle de la pequeña ventanilla lateral. 4. El motor tricilíndrico va muy desahogado en el vano motor. 5. Las llantas de aleación de esta versión son de 17”, para un modelo que como máximo podrá llevar unas de 18”. Las ruedas que lleva la unidad de la foto son unos Michelin Pilot Sport 4, realmente eficaces pero bastante caros: unos 235 euros la unidad. 7. Los limpiaparabrisas ahora barren un 13% más de superficie de la luna delantera. 8. Si buscas el Fiesta más lujoso tendrás que optar por el acabado Vignale de la foto.

Detalles de interior

1. Detalles prácticos para sujetar bolsas como estos ganchos en el lateral del maletero. 2. Un detalle vistoso: los pasos de puerta con umbrales que llevan esta placa con el nombre S-Line. 3. Junto al freno de mano se ubican estos tres botones, que sirven para desconectar el control de tracción, el stop/start y activar el modo eco que suaviza la respuesta del motor, de la climatiación... y que ayuda a consumir menos. 4. El sistema de sonido es B&O, siglas de la conocida Bang & Olufsen. Como curiosidad, para desarrollarlo, los ingenieros pasaron un año escuchando más de 5.000 pistas para garantizar que el sistema de audio de 675 vatios suene igual de bien escuchando a Adele, Foo Fighters o Jay-Z (o disfrutando de música clásica), sin importar el nivel del volumen. 5. El climatizador automático sigue siendo de una zona. 6. Detalle de otro de los altavoces del equipo de sonido; éste va situado sobre el slpicadero. 7. Inserciones específicas para esta versión ST-Line en plástico negro. 8. Se mantiene el freno de mano en lugar de recurrir a uno por botón que sea eléctrico.

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