www.onemagazine.es
Prueba: Renault Mégane Sport Tourer 1.5 dCi GT Line
Ampliar

Prueba: Renault Mégane Sport Tourer 1.5 dCi GT Line

Si lees alguna noticia de motor a lo largo de los últimos años, si te empapas de alguna prueba de una novedad o si te detienes a ver algún vídeo de Youtube relacionado con el lanzamiento de una marca, es muy posible que esté protagonizado por un SUV, o Sport Utility Vehicle. En la actualidad, no hay fabricante que no tenga uno… o seguramente varios de estos modelos en su gama porque están de moda… o, dicho en términos de lifestyle, son ‘must have’, algo casi imprescindible si quieres estar en la onda.

Contacto: Renault Mégane 5p 1.6 dCI 130 Bose
Por qué Renault no se atreve a vender este modelo en España

Con su generosa altura, aspecto robusto, puesto de conducción elevado… se han convertido en los favoritos del público europeo y, por supuesto, español. Sin embargo, ¿son lo que de verdad necesita mucha gente? ¿Por qué no comprar un producto equivalente que salga a mejor precio, exija unos costes de mantenimiento más reducidos y, a igualdad de mecánica, cuente con mejor rendimiento –por prestaciones y consumo- así como unas cualidades dinámicas superiores y una seguridad activa un punto por encima?

¿Y cuál es la alternativa más lógica y razonable a los actuales todo camino de tamaño compacto y cinco plazas –que pueden ir desde un VW Tiguan a un Nissan Qashqai o un Ford Kuga, un Renault Kadjar, un Peugeot 3008? Lo lógico sería pensar en un monovolumen compacto similar a los Renault Scénic y Citroën C4 Picasso, pero hay otra opción incluso más aconsejable: la de los familiares derivados de compactos. Un segmento con una enorme tradición, mucho mayor que la de los monoespacios y los todo camino, y que analizados fríamente son capaces de cumplir con las necesidades de una familia media, aportando muchas ventajas frente a coches que son más altos y pesados. Además, y a pesar de la creencia aún muy extendida, este tipo de vehículos cuidan cada vez más su diseño y apariencia; ya no vale aquello de que “parecen coches de funeraria”… y nuestro protagonista es un fiel reflejo de todo ello. Se llama Renault Mégane Sport Tourer –hasta la denominación ya es un indicativo de lo que han cambiado este tipo de modelos, que ya no suelen llamarse Station Wagon, Familiar o términos por el estilo- y es la variante más práctica de la amplísima gama Mégane.

Si sabes hacerlo bien durante años, lo tienes más sencillo

Este modelo es el heredero de una larguísima tradición que, en el propio modelo Mégane, existe desde hace más de 20 años –cuando se presentó esta carrocería en 1996 en un Salón de Madrid-, pero se remonta más atrás si tenemos en cuenta otros míticos familiares del rombo, como el R18, el R12… El actual Mégane, perteneciente ya a la cuarta generación de este modelo, es sin duda el más completo, moderno, atractivo y funcional de todos ellos. Simplificándolo mucho podemos decir que tiene todo lo bueno de un Mégane ‘normal’, pero añadiendo las ventajas en capacidad, modularidad y practicidad que le otorga su carrocería en formato ranchera.

Precisamente, su carrocería es algo que da que hablar desde el primer instante; no es que sea, como decíamos, el Mégane familiar más bonito de la historia: es que también es el más logrado frente a rivales de la talla de los europeos Peugeot 308 SW, Fiat Tipo Station Wagon, VW Golf Variant, Ford Focus SW, Seat León ST, Mercedes CLA Shooting Brake, Opel Astra Sport Tourer o Skoda Octavia Combi los japoneses Honda Civic Tourer, Toyota Auris Touring o coreanos como el Kia Cee’d SW y el Hyundai i30 CW.

El Mégane Sport Tourer, que se ensambla en la planta castellano-leonesa de Palencia, parte con una ventaja; el atractivo y moderno diseño con el que cuenta la actual generación del Mégane. El máximo responsable de todo ello, Laurens Van den Acker, ha dotado a los modelos Renault de un frontal que es muy personal, transmite imagen de marca y no se confunde con las creaciones de otros fabricantes. Es cierto que dentro de la gama Renault, un Mégane, un Talisman on un Scénic son difíciles de distinguir si los ves venir de frente, pero en cualquier caso, esa original parrilla, el generoso rombo, el esculpido paragolpes, las luces diurnas en forma de ‘L’ son todas soluciones que juntas consiguen un muy buen resultado. Pero eso no es todo; sin duda alguna, a la hora de crear un familiar, donde más se lo juegan los diseñadores es en toda la parte trasera. En este caso, el trabajo ha sido buenísimo; seguramente no se ha buscado trazar las líneas que más favorezcan la capacidad de carga… pero lo que tenemos aquí es una parte posterior redondeada, con la línea de techo en forma descendente, con unos faros que se prolongan de lado a lado, un portón que continua a la perfección el estilo de las ventanillas laterales… Tal vez sea también por la generosa distancia entre ejes del modelo -2,7 metros- pero lo cierto es que los centímetros extra del Sport Tourer respecto al cinco puertas convencional –en concreto, le saca 26,7 cm-, dándole en conjunto un aspecto estilizado y elegante.

Puedes ser familiar, diésel... y tener aspecto deportivo

Sin embargo, eso no es todo. Renault ha decidido que el coche tenga el mismo tratamiento que otras carrocerías del Mégane y, para empezar –como se puede ver en nuestra unidad de pruebas-, el Sport Tourer puede equiparse con el acabado deportivo GT Line –también hay otro acabado conocido como GT ‘a secas’ pero sólo va a aparejado a los motores más potentes de la gama-, que supone la inclusión de unas bonitas llantas de 17” –específicas de esta terminación; también hay otras de 18” con sobreprecio-, kit aerodinámico, calandra frontal exclusiva, salida de escape ovalada, logos con el nombre GT-Line, detalles en contraste con el color de la carrocería –para retrovisores, entradas de aire…-.

Por otra parte, esta versión GT-Line se ofrece en ocho colores –en la gama Mégane hay otros tres más, pero no están disponibles con este acabado-, muy vistosos como el ‘Rojo Deseo’ de la unidad de pruebas, el profundo ‘Azul Rayo’ o los más clásicos grises, blancos y negro.

Está claro que la estética en un coche familiar es cada vez más importante… pero es evidente que quien adquiere un vehículo así lo va a juzgar, sobre todo, por las cualidades que ofrezca de puertas para adentro. Unas cualidades que deben empezar por algo básico, como una buena habitabilidad más un maletero apreciablemente grande. En este sentido, el espacio disponible en las plazas posteriores de un Mégane es similar al de la versión de cinco puertas, si bien se gana algo de hueco en altura –por el propio diseño del techo de la carrocería- y para las piernas –aquí se aprecian los cuatro centímetros extra de distancia entre ejes-. No destaca en ninguna cota, pero hay espacio suficiente y muy holgado para dos adultos y un niño en esta zona… si bien en las plazas delanteras las distintas mediciones sí que son sobresalientes.

La practicidad y el espacio que necesitas no son exclusivos de los SUV

Por lo que se refiere al maletero, los 521 litros que declara Renault son un incremento de 137 respecto a los 384 del cinco puertas, pero no es sólo eso. También hay un doble fondo con otros 50 litros, el portón de acceso es más amplio, la boca de carga queda más cerca del suelo –por lo tanto es más fácil subir los bultos que se quieran cargar- y en cuanto al maletero en sí es perfectamente aprovechable por sus formas y puede ampliarse con el asiento posterior abatible por partes. Analizando en conjunto estos dos apartados de habitabilidad y maletero, queda claro que es complicado recomendar un SUV equivalente argumentando que sea mucho más amplio, práctico o espacioso; quizá lo más convincente para elegir un todo camino sería la excusa de que la accesibilidad al habitáculo es más natural por el hecho de ser más altos… pero hay veces que, incluso, esa mayor altura puede volverse en contra para personas de cierta edad o movilidad reducida. Tampoco hay grandes diferencias en temas de número de huecos portaobjetos o detalles prácticos; de los primeros hay unos cuantos y no faltan dos buenas guanteras con tapa. En cuanto a los segundos, no dispone de cosas más habituales en monovolúmenes, como los asientos traseros corredizos, las mesitas en los respaldos de los asientos delanteros… pero porque en este tipo de familiares tampoco son lo normal.

Siguiendo con el interior, el resto de aspectos son buenas noticias para el modelo francés. Por ejemplo, el diseño –de nuevo inspirado en el de otros coches de la marca, como el Espace, el Scénic o el Talismán- es muy actual y moderno, con el empleo –de serie en esta variante GT Line- de una gran pantalla vertical de 8,7” en la consola central –una auténtica tablet desde la que gobernar gran parte de las funciones del vehículo-, una instrumentación digital y multitud de tecnologías que demuestran que Renault se ha puesto a la última en todos los avances que tienen que ver con la conducción. Así, por ejemplo, este Mégane puede incluir un HUD que proyecta información en una pantalla ubicada en el parabrisas; tampoco falta un selector de modos de conducción conocido como Multi-sense –que permite personalizar, incluso, el sonido del motor-, iluminación ambiental interior con varias tonalidades a elegir, la cámara de marcha atrás, el lector de señales de tráfico, el control de velocidad inteligente, el sistema de aparcamiento manos libres…

El hecho de ser el acabado deportivo lleva implicado el empleo de unos asientos envolventes –que proporcionan una sujeción magnífica-, tapicerías específicas, volante que ofrece un mejor agarre, detalles en color azul y los logos con la inscripción ‘GT-Line’-. Estos elementos ayudan y contribuyen a reforzar una buena sensación de calidad global.

Un motor conocido que siempre da buen resultado

Una buena demostración de que, además de los todo camino, la deportividad está de forma, es el hecho de que se pueda combinar esta terminación GT Line con casi cualquier motor de la gama Renault. Por ejemplo, en el caso de nuestra unidad de pruebas, va asociado al pequeño motor diésel 1.5 dCi de 110 CV y el cambio manual de seis velocidades. Es evidente que no es la motorización deseada para quien busque las máximas prestaciones en un Mégane –que, no olvidemos, también cuenta con mecánicas de gasóleo de 130 y 165 CV… e, incluso, un gasolina de 205 CV-, pero sí una de las más equilibradas de toda la oferta, en especial por su ajustado consumo… y eso no quita que, el cliente que lo desee, pueda combinarla con un estilo deportivo, aunque sólo sea en apariencia.

Del motor escogido –por cierto, también fabricado en España, como el resto del coche-, poco se puede contar que no se haya dicho ya. Es un propulsor veterano, pero que ha ido evolucionando con los años, incrementando su rendimiento, reduciendo sus consumos y volviéndose un ejemplo por eficiencia… y, todo ello, con una cilindrada inferior a la de sus rivales directos, que suelen apostar por propulsores de 1.6 litros. Incluso en un modelo de este porte y peso, da bien la talla; destaca, por ejemplo, por la muy inmediata respuesta al acelerador en las arrancadas. Nunca suena ni vibra más de lo necesario, su rendimiento es lineal y constante, y junto con el cambio manual de seis marchas –de buen manejo y tacto agradable-, cunde más de lo que parece y siempre nos regala consumos reducidos. Estamos hablando de cifras que en un uso normal se mueven entre 4,3 y seis litros, siendo la media más habitual los 5,3 litros cada 100 km. Las prestaciones son razonables, pero más que por velocidad máxima o aceleración –con valores en línea con un motor de su potencia-, es por la buena sensación de empuje que el vehículo proporciona en todo momento, aunque sea por el simple hecho de poder moverse con soltura cuando decidimos aprovechar al máximo su amplia capacidad de carga. Además, cuenta con un buen aliado en la transmisión manual de seis marchas, bastante rápida y precisa; quien lo desee cuenta por un razonable incremento de precio de 1.500 euros de una opción automática de seis marchas y doble embrague.

Por lo que se refiere al resto de apartados, la dirección es más directa y suave que precisa –la asistencia eléctrica se nota más que en otras direcciones de este tipo- y los frenos, como viene siendo habitual en los modelos de la marca desde hace un tiempo, son potentes y con un tacto del pedal sensible.

Como conclusión, queda hablar del aspecto económico; es de esos puntos en los que Renault ha fundamentado su éxito en un mercado como el español, ya que es de las firmas que más cuidan la relación entre precio y producto… y en este caso no es una excepción. Si lo comparamos con sus rivales, es algo más caro que un Ford Focus 1.5 TDCi 120 CV TItanium, que se queda en 24.650 euros, un Hyundai i30 CW 1.6 CRDi 110 CV Tecno, que está en 25.565 euros y un Opel Astra Sport Tourer 1.6 CDTI 110 CV Dynamic ST de 24.225 euros, pero también es más asequible que un VW Golf Variant 1.6 TDI 110 CV Advance, considerado la referencia de la categoría y que se va hasta los 26.755 euros. Además, si se le aplican todas las promociones con las que cuenta en este momento, el coste final es algo superior a 21.000 euros, un precio muy razonable para quien quiera un modelo redondo y ajeno a la fiebre SUV.

Detalles de exterior

1.. Unos discretos logos identifican el acabado deportivo de esta versión. 2. De serie, viene con unas vistosas llantas de aleación de 17” y neumáticos en medida 205/50 R17 código 93V; son bastante caros, porque la unidad sale por unos 220 euros –unos Michelin Primacy 3-. 3. Una de las señas de identidad de los nuevos Renault son las luces delanteras diurnas separadas del faro principal; también es de los pocos coches que utiliza ese tipo de luces en los faros traseros. 4. La parte trasera está rematada por una salida de escape ovalada. 4. La boca de carga está situada a una altura de 61 cm respecto al suelo; aunque no sea un problema, como en un todo camino, el portón cuenta en su cara interior con un práctico asidero. 6. En la zona de la matrícula va ubicada la cámara que se conecta cuando el conductor introduce la marcha atrás. 7. Una solución que comenzó a utilizar el Mégane de segunda generación hace 15 años y que llega a nuestros días: la práctica tapa de depósito sin tapón, lo cual hace más cómoda y rápida la tarea de repostar. 8. La tercera ventanilla lateral es prácticamente opaca; eso permite que no se pueda ver la carga que llevemos en el maletero.

Detalles de interior

1.. La pantalla de 8,7” es una auténtica tablet, funciona igual de bien que las que podemos comprar para usar en casa y, entre otras cosas, muestra imágenes de la cámara de marcha atrás. 2. Bajo el piso del maletero se encuentra la rueda de repuesto, que es de emergencia. 3. Con independencia del color de la carrocería, las inserciones del interior en el GT Line son siempre en este llamativo azul: un curioso contraste, por ejemplo, con el rojo del exterior de nuestro Mégane. 4. Otro elemento de comodidad que puso de moda Renault con la segunda generación del Laguna y que luego se extendió a toda la gama: lo de poner en marcha el motor con pulsar un botón. 5. En la parte baja de la consola central se emplazan los mandos para desconectar el sistema stop/start, activar el aparcamiento automático o seleccionar un modo de conducción más ecológico (ECO) que suaviza la respuesta del motor, entre otros aspectos. 6. El reloj de la parte central de la instrumentación es digital y engloba elementos como el velocímetro, el cuentarrevoluciones, las indicaciones del ordenador de a bordo, del modo de conducción seleccionado… 7. Hace pocos años era impensable que un modelo de este segmento pudiera contar con un HUD; el del Mégane muestra datos como la velocidad a la que conducimos (289 euros). 8. Renault ha mejorado mucho la calidad de sonido de sus últimos equipos. Como siempre se puede manejar desde un cómodo mando ubicado tras el volante.

Así es el modelo

Motor turbodiésel de cuatro cilindros en línea, inyección directa common rail, 1.461 cc, ocho válvulas, potencia máxima de 110 CV a 4.000 rpm, par máximo de 26,5 kgm a 1.750 rpm, caja de cambio manual de seis velocidades, velocidad máxima de 187 km/h, aceleración de 0 a 100 en 11,6 segundos, aceleración de 0 a 1.000 metros en 33,1 segundos, consumo medio en ciudad de 4,2 l/100 km, consumo medio en carrtera de 3,4 l/100 km, consumo medio total de 3,7 l/100 km, equivalente a unas emisiones medias de CO2 de 95 gramos por km, depósito de combustible de 47 litros. Suspensión delantera independiente de tipo pseudo McPherson, suspensión trasera de eje semi-rígido, dirección con asistencia eléctrica, neumáticos en medida 205/50 R17 (acabado GT Line), sistema de frenos con discos delanteros de 280 mm de diámetro y discos traseros de 260 mm. Longitud de 4,626 m, anchura de 1,814 m –o 2,058 m con retrovisores-, altura de 1,457 m –incluyendo las barras de techo-, capacidad del maletero de 521 litros –más 50 en un doble fondo-, volumen total de 1.504 litros. Peso en orden de marcha de 1.325 kg, peso máximo autorizado de 1.914 kg. PRECIO: 26.610 euros (o 21.288 euros con descuento oficial).

Equipamiento de serie (acabado GT Line)

Airbags frontales, laterales delanteros y de cortina, ABS, ESP, alerta por cambio involuntario de carril, lector de señales de tráfico, control de presión de neumáticos, luces largas automáticas, limitador y regulador de velocidad, asistente de arranque en cuesta, freno de mano eléctrico, asiento trasero abatible por partes, sensor de luz y lluvia, climatizador bizona, cierre centralizado, elevalunas eléctricos delanteros y traseros, dirección asistida, iluminación ambiental configurable con led’s, espejos eléctricos y abatibles, asiento del conductor con reglaje en altura (también el pasajero) y lumbar, volante multifunción de cuero regulable en altura y profundidad, cuadro de instrumentos con pantalla TFT, faros principales de led’s, luces diurnas traseras, llantas de aleación de 17, lunas traseras tintadas, ordenador de a bordo, maletero con doble fondo, equipo de audio con ocho altavoces, pantalla táctil y bluetooth, sistema R_link 2, asientos deportivos, barras de techo.

Algunas opciones

Techo panorámico (743,8 euros), llantas de 18” (371,9 euros), tapicería mixta de cuero (1.074 euros), aparcamiento automático (495 euros), red de retención de equipaje (99 euros), faros led (578,5 euros), asientos delanteros calefactables (247,9 euros), pintura metalizada (entre 396,6 y 561 euros), HUD (289 euros).

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Desarrollo Editmaker

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.