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Contacto: Toyota C-HR Dynamic Plus, o cómo se puede ser ecológicamente divertido
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Contacto: Toyota C-HR Dynamic Plus, o cómo se puede ser ecológicamente divertido

Hace 20 años que Toyota empezó a ‘salvar el mundo’… con su primer híbrido. Entonces, muchos pensaron que ese futuro era tan eficiente como aburrido. Hoy, las cosas han cambio y para mejor; la marca japonesa sigue haciendo que baten récords por su bajo consumo y emisiones… pero son divertidos de conducir y de ver. Este C-HR es el ejemplo perfecto.

En lo que llevamos de siglo no ha sido Toyota una marca que se caracterice por su atrevimiento en cuanto a concepción de producto. Es cierto que si analizamos los diferentes informes de fiabilidad y satisfacción del usuario –donde los modelos nipones suelen copar las primeras plazas-, los ránkings de ventas –con el grupo del que forma parte copando el pódium mundial desde hace ya mucho tiempo- o el apartado tecnológico –con la popularización del concepto ‘híbrido’-, la casa nipona es intachable y un ejemplo a seguir para cualquier otro constructor. Pero más de uno echaba en falta un poco más de corazón y algo menos de razón a una gama de productos perfectamente equilibrada.

Por suerte, las cosas han empezado a cambiar; lo hemos visto con el lanzamiento de versiones sorprendentes, como ese pequeño Yaris de 212 CV y con apellido GRMN que aspira a convertirse en el rey de los urbanos deportivos; también con el anuncio de un acuerdo con BMW para desarrollar un deportivo de propulsión trasera; y con el lanzamiento en 2017 del considerado el híbrido más cool del momento y que es el coche que vamos a analizar en esta prueba: el C-HR. Un vehículo que supone un cambio drástico en materia de diseño respecto a lo que esta marca nos tenía acostumbrados hasta el momento. Más cercano a un concept que a un vehículo de calle, el C-HR es puro diseño se mire por donde se mire; el frontal es poderoso y quizá lo que más reconocible le hace como Toyota, pero es que la trasera angulosa, las puertas traseras con las manecillas disimuladas, el techo en negro, los abultados pasos de rueda que se extienden por el lateral, las numerosas entradas de aire, la pequeña superficie acristalada… incluso detalles como la manera en la que se encienden los intermitentes o las preciosas llantas demuestran que, esta vez sí, alguien en el departamento de diseño de la firma japonesa ha dado manga muy ancha para que se tuvieran en cuenta hasta las ideas más llamativas y poco convencionales. Unas ideas que se comenzaron a plasmar en sendos concepts que se mostraron en los Salones del Automóvil de Paris de 2014 y de Frankfurt de 2015. El resultado final es un coche que, a modo de resumen, podríamos decir que cuenta con una parte superior inspirada en la deportividad y poder de atracción de un coupé con la imagen robusta y poderosa de un todo camino para la parte inferior de su carrocería. Según la marca, el diseño se ha inspirado en… la forma de un diamante, seguramente por el hecho de que sus formas con trazos rotundos recuerdan en cierta forma a esa piedra preciosa.

Sus dimensiones también dan que hablar, porque se sitúan a medio camino entre los SUV urbanos –por ejemplo, un Renault Captur- y los compactos –como un VW Tiguan-; sin embargo, también es cierto que con sus 4,36 m de largo entra de lleno a enfrentarse con… el líder absoluto, el Nissan Qashqai. Es curioso que ambos sean igual de largos y de anchos, pero que el C-HR parezca más pequeño, por el simple hecho de que es unos centímetros más bajito y por su ya mencionada forma de coupé, con el techo en línea claramente descendente. ¿Algo que reprochar al modelo? Podríamos ponerle dos, y ambas derivadas de su atrevimiento: por un lado, la aerodinámica, con un Cx de 0,32 es simplemente correcta –por ejemplo, un Kia Niro se marca un excelente 0,29… si bien el coreano no es tan llamativo como el japonés-, y la visibilidad hacia la parte trasera –bien el tres cuartos posterior o lo que se percibe a través de la luneta-, aunque también es cierto que con los sensores de párking y la cámara de visión posterior tampoco es algo especialmente problemático.

Tal vez lo menos llamativo de este vehículo sea… la gama de colores, reducida tan sólo a cuatro opciones: dos grises, un azul y un blanco perlado. Aún así, han sido muy bien escogidos y dotan al C-HR de mucha elegancia, sensación que se refuerza con las bonitas llantas que alcanza las 18” en la versión probada, con el completo acabado Dynamic Plus.

Por dentro es más convencional, pero también llamativo

De puertas adentro, Toyota también ha experimentado un cambio notable con el C-HR respecto a lo que nos tenía acostumbrados. En la firma, al estilo que han adoptado en el habitáculo lo denominan ‘Sensual Tech’, es decir, la idea era combinar un diseño llamativo con la tecnología de la que puede hacer gala un coche moderno de hoy en día. Lo cierto es que no hay prácticamente nada que recuerde a ninguno de sus hermanos de gama y eso es bueno, porque se aleja de la sobriedad típica en Toyota. Lo más atrayente es, sin lugar a dudas, la consola central, con una gran pantalla de 8” situada muy a la vista y completada con los mandos del climatizador, que también quedan muy a mano. En la presentación abunda el color negro –que siempre aporta elegancia- combinado con toques en azul –sinónimo en Toyota de tecnología y ecología-, aunque quien lo desee puede optar por combinaciones en gris oscuro y negro/marrón. Otro aspecto que gusta, y mucho, es la sensación de magnífica calidad, incluso de cierto lujo que se respira a bordo –en esta versión hay elementos en cuero, napa y cuero, plásticos de tacto mullido…-; no es que el resto de Toyota no cuiden los acabados, pero sí es cierto que su sobriedad y estilo sencillo enmascaran lo bien hechos que están.

Otro aspecto interesante del interior es que está bastante bien aprovechado en cuanto a espacio; las plazas delanteras, especialmente, son muy amplias y el conductor es todo un privilegiado, no sólo por el buen puesto de conducción –con amplios reglajes-, sino porque la accesibilidad es muy buena, el asiento resulta muy cómodo y la ergonomía en general se ha cuidado bastante. Las traseras también cuentan con espacio de sobra, si bien no son especialmente luminosas; dos adultos viajn sin ningún tipo de problemas, pero es justito para tres pasajeros. En cuanto al maletero, la capacidad es de 377 litros, un volumen razonable, si bien hay otros modelos de su competencia que cumplen mejor en ese aspecto y superan los 400 litros, entre ellos el mencionado Nissan Qashqai.

Donde no hay reproches que hacer es en el apartado tecnológico; esta versión que hemos probado viene equipada con todo lo que el C-HR puede llevar y eso implica sistemas como el dispositivo de seguridad precolisión –para que el coche advierta de un posible riesgo de accidente y sea capaz de frenar el vehículo-, el control de velocidad inteligente, las luces largas automáticas, el lector de señales de tráfico, el avisador de salida involuntaria del carril, el aparcamiento automático… y algunas delicatesen, como el poderoso sistema de sonido firmado por JBL, con nueve altavoces, amplificador y una potencia de 576 vatios.

Pero el C-HR no sólo ha supuesto un antes y un después dentro de la gama por su estilo rompedor; además, estrena plataforma y mecánica híbrida. No es un debut, porque ambas soluciones ya la estrenó el Prius… que, en realidad, comparte mucho con nuestro protagonista. La moderna base utilizada para este coche se conoce TNGA –siglas que hacen referencia a Toyota New Global Architecture-, convenientemente adaptada a las dimensiones del modelo y a su enfoque dinámico y divertido –de hecho, respecto al mencionado Prius, la de este nuevo modelo cuenta con una distancia entre ejes recortada en seis centímetros pero, a cambio, sus vías delantera y trasera son 20 y 10 mm más anchas, respectivamente-. Según la marca, alguna de las ventajas de esta nueva plataforma son su probada robustez –de hecho, el C-HR ha logrado la máxima puntuación en las pruebas de EuroNCAP, con cinco estrellas globales y datos tan interesantes como el magnífico 95% de índice de protección para pasajeros de las plazas delanteras-, su peso ajustado –a pesar de la tecnología híbrida, la cifra final de 1.380 kg resulta más que razonable-, su reducido centro de gravedad –algo de agradecer en un SUV- y su modernidad –con eje trasero multibrazo e, incluso, según mercados, la posibilidad de disponer de tracción total… algo que no se ofrecerá en España-.

Ecología con 122 CV... ¿y deportividad?

En cuanto a la parte mecánica, de nuevo el espejo en el que se mira es el Prius; lo que tenemos aquí es un eficiente motor 1.8 de gasolina que actúa como propulsor principal apoyado por otro eléctrico que se encarga de desplazar al coche a baja velocidad o bien de proporcionar un empuje extra a la mecánica térmica en situaciones de máxima aceleración, así como de ayudarle a lograr la máxima eficiencia en tema de consumo. También como en el Prius, el C-HR sólo se vende con una transmisión mediante un sistema de engranaje planetario –no tiene marchas como tal, sino que es como si tuviera una sola marcha-. Precisamente ese tipo de transmisión es la que define el carácter del vehículo; en primer lugar, porque su suavidad e inmediatez a bajas velocidades le hacen perfecto para desenvolverse en el entorno urbano. Hay que recordar que si no pasamos de unos 50 km/h, el Toyota se desplaza en completo silencio impulsado –siempre que la batería que lo alimenta así lo permita- por la mecánica eléctrica. En segundo, porque en una conducción dinámica, cuando aceleramos con decisión para mantener un ritmo elevado, notaremos cómo el motor de gasolina ya entra en acción y parecer revolucionarse más de lo necesario. En realidad, no es que sea un defecto y las prestaciones son razonables para la potencia del vehículo: es, simplemente, una particularidad a la que hay que acostumbrarse.

En cualquier caso, no se debe confundir este modelo con un coupé de altas prestaciones: sigue siendo, ante todo, un automóvil de enorme eficiencia, con un andar muy correcto, pero capaz de consumir menos que cualquier diesel, sobre todo en la ciudad, donde su motor eléctrico hace buena parte del trabajo. ¿Traducido a cifras? Es muy fácil utilizarlo a diario sin realizar una conducción especialmente cuidadosa y que el ordenador de a bordo nos regale cifras de consumo medio que se mueven entre los 4,5 y los 5,0 litros, lo que unido a su depósito de 45 litros lleva aparejado una notable autonomía. En cualquier caso, quien busque mejores prestaciones; por un lado, seleccionar el modo sport –el C-HR dispone de tres modalidades de conducción: Eco, Normal y la mencionada Sport- que incrementa el empuje en toda circunstancia y la inmediatez de reacciones a costa de sacrificar muy ligeramente el consumo. Por otro, esperar a que Toyota se anime a lanzar una variante más potente, algo que ya tiene en mente como vimos en el reciente Salón de Frankfurt, donde mostró el concept C-HR Hy Power (aunque sin dar muchos más datos).


Por comportamiento, el resultado de la nueva plataforma es excelente. Cuenta con una magnífica calidad de rodadura e incluso con las llantas de 18” de nuestra unidad, es capaz de afrontar los baches con toda suavidad, pero al mismo tiempo la carrocería mantiene la compostura sin realizar muchos movimientos en las curvas ni sufrir fuertes inclinaciones en los giros más cerrados. Destaca la muy buena puesta a punto de la dirección eléctrica, que con apenas 2,7 vueltas de volante contribuye a que el Toyota se note ágil en zonas lentas que exigen cambios constantes de dirección. Tampoco le falta aplomo en las zonas rápidas, debido a su generosa base que le hace pisar con firmeza sin reacciones extrañas, ni siquiera al afrontar juntas de dilatación.

Aunque por tamaño y concepto sería posible encontrar varios modelos contra los que pudiera competir este Toyota, lo cierto es que rivales directos tan sólo podríamos considerar uno: el Kia Niro, que también es híbrido, automático y con unas dimensiones semejantes… así como una buena piedra de toque para juzgar las cualidades del japonés. De esta forma, el Niro con el acabado Emotion está en 30.150 euros, a lo que habría que añadir los 2.000 euros del pack Luxury. De esta forma, sus 32.150 euros estarían muy parejos a los 33.000 del C-HR.


Detalles de exterior

1. No faltan detalles estéticos dignos de un deportivo, como este alerón que remata el techo. 2. Los faros traseros son tan originales como el resto del vehículo. 3. Los intermitentes delanteros son de tipo progresivo, con un led que se ilumina de dentro hacia fuera. 5. Una de las ventajas de un coche híbrido como el Toyota es que en ciudades como Madrid o Barcelona pueden aparcar en casos de restricciones al tráfico por episodios de elevada contaminación. 5. Los retrovisores tienen un buen tamaño e incluyen la luz de los intermitentes. El modelo cuenta con una pequeña ventanilla lateral delantera para mejorar la visibilidad. 6. Estos pequeños detalles tienen con fin mejorar la conducción del aire y, por lo tanto, contribuir a favorecer una buena aerodinámica. 7. En este tipo de híbrido sólo hay una boca para la toma de combustible: no hay una toma de corriente porque las baterías se cargan, bien durante las frenadas o deceleraciones o bien con la fuerza que genera el propio propulsor principal. 8. Las manecillas traseras son originales, pero no muy cómodas de accionar.

Detalles de interior

1. La instrumentación carece de revoluciones –con su tipo de transmisión tampoco lo necesita-, pero sí un indicador para saber el tipo de conducción que realizamos. 2. Junto a la base del cambio se encuentra el botón del freno de mano eléctrico y los botones que activan el modo completamente eléctrico, el sistema de arranque en pendiente y el que desactiva el control de tracción. 3. Alto típico de los japoneses: todos los mandos muy bien situados a mano: los cuatro elevalunas –de un toque en todas las puertas-, el cierre centralizado y los retrovisores. 4. El equipo JBL incluye desde dos altavoces de agudos de 25 mm hasta un cajón de graves en el maletero. Algo que no cambia: el tradicional reloj digital, separado de la información proporcionada por la instrumentación o la pantalla de la consola central. 5. La pantalla de navegador es muy clara y con una muy buena definición. 6. Los parasoles cuentan con espejos e iluminación; sorprende que en un coche tan moderno, los puntos de luz no dispongan de leds blancos, mucho más vistosos. 7. Las plazas traseras carecen de salida de aireación –que, en sus rivales, suelen ir colocadas al final de esta consola situada entre los asientos-. 8. En las puertas traseras hay un espacio para dejar botellas de pequeño tamaño.

Así es el coche

Precio 33.000 euros (con la actual promoción se queda en 29.600 euros), motorización híbrida que combina un propulsor de gasolina con 1.798 cc con un motor eléctrico síncrono de imán permanente con batería de hidruro de níquel. En conjunto desarrollan 122 CV a 5.200 rpm con un par máximo del motor de gasolina de 14,5 kgm a 3.600 rpm. Velocidad máxima de 170 km/h, de 0 a 100 en 11,1 segundos, consumo medio de 3,5 l/100 km en ciudad, 4,1 litros en carretera y 3,9 litros de media, equivalente a unas emisiones de 87 gramos de CO2 por km (datos con las llantas de 18” que incluye el acabado de la prueba). Suspensión delantera independiente de tipo McPherson y suspensión trasera multibrazo, dirección con cremallera asistida y un diámetro de giro de 11 metros. Discos de freno delanteros ventilados que miden 298 mm y traseros discos de 281 mm, neumáticos en media 225/50 95V con llantas de 18”. Dimensiones exteriores: longitud de 4,36 m, anchura de 1,795 m, altura de 1,565 m, distancia entre ejes de 2,64 metros, vía delantera y trasera de 1,54 m, Cx de 0,32, capacidad del depósito de combustible de 45 litros, maletero de 377 litros, peso en vacío de 1.380 kg.

Equipamiento de serie

ABS, ESP, sensor de luz y lluvia, espejos con regulación eléctrica y plegables, cierre centralizado con sistema de acceso y arranque manos libres, sistema de precolisión con detector de peatones, aviso de cambio involuntario de carril, reconocimiento de señales de tráfico, luces largas automáticas, control de velocidad inteligente, detector de ángulo muerto en los retrovisores, cámara de visión trasera, aparcamiento inteligente, indicador de presión de neumáticos, pantalla táctil multifunción de 8”, sistema de sonido JBL con nueve altavoces, bluetooth, volante multifunción de cuero, freno de mano eléctrico, dirección asistida, elevalunas eléctricos delanteros y traseros, climatizador bizona, volante regulable en altura y profundidad, asiento trasero abatible y reclinable, lunas traseras tintadas, asientos delanteros deportivos, airbags frontales, laterales delanteros, de cortina y de rodilla para el conductor.

Algunas opciones

Rueda de repuesto temporal (350 euros), protección carrocería (250 euros), protección frontal (450 euros), estribos laterales (600 euros), pack SUV (1.300 euros), pack Sport (1.300 euros), alfombra reversible en maletero (60 euros), protector de maletero (60 euros), navegador con funciones avanzadas (900 euros), pintura (entre 225 y 750 euros).

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