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Así se recuperó Perejil
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(Foto: SrA Greg L. Davis)

Así se recuperó Perejil

Con media España de vacaciones, la invasión del islote Perejil -en julio de 2002- ocupó las portadas de los medios de comunicación, puso en alerta al Gobierno y movilizó a las Fuerzas Armadas. Así recuerdan cómo lo vivieron dos altos mandos del Ejército de Tierra...

...desde Melilla

Jorge Ortega, general de División

Inmediatamente después de conocerse que Marruecos había mandado gendarmes al islote de Perejil, ordené la reincorporación urgente de todo el personal que estaba de permiso. En 48 horas tenía todas las unidades al completo, sin faltar ni siquiera un soldado que estaba de vacaciones… ¡en Moscú! Aún me pregunto cómo pudo incorporarse en ese tiempo récord. Como Comandante General de Melilla era responsable de la defensa de la Plaza, de los archipiélagos de Chafarinas y Alhucemas y del Peñón de Vélez. Ordené cubrir la frontera con Marruecos y desplegar en todos los territorios insulares a una mínima guarnición –en algunos casos, apenas una pareja de soldados-. Las visitas que, durante la ocupación, hice a las islas y peñones -algunos tan pequeños como una pista de tenis- fueron extraordinariamente satisfactorias.

Su espíritu y moral, en unas condiciones de vida extremas, reforzó mi fe en nuestros soldados y también en nuestro pueblo, ahora que parece ponerse en duda la capacidad del español para afrontar dificultades. Una anécdota demuestra la trascendencia que tiene confiar en las Fuerzas Armadas: el 14 de julio, cuando se cumplían cuatro días de la ocupación, era domingo. No había dejado mi puesto en la Comandancia, ni me había quitado el uniforme de campaña -el habitual a diario en aquellas tierras- durante varios días, pero, al detectar la preocupación de los melillenses en la prensa local, se me ‘encendió una bombilla’. Me puse mi traje civil y convencí a mi mujer para ir a la cafetería más céntrica de la ciudad.

A los pocos minutos, se acercó el director de la televisión de Melilla y me dijo lo importante que era para el pueblo de la Ciudad Autónoma que estuviera allí, relajado, como si se tratase de un domingo cualquiera. No recuerdo sus palabras exactas, pero dijo algo así como: “si el Comandante General está tranquilo, Melilla puede estar tranquila. Seguro que el Ejército estará haciendo lo que debe hacer”. Terminamos nuestro desayuno, volví a mi puesto de mando y sentí, como nunca, el honor, la responsabilidad y la satisfacción de ser el responsable de la seguridad de aquel querido trozo de España en suelo africano.

…desde Madrid

José Antonio García, general de Ejército

Todos los que estábamos en el Centro de Operaciones del Ejército de Tierra, en los sótanos del Palacio de Buenavista, -el Jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra (JEME), yo como 2º JEME, la célula de operaciones del Estado Mayor del Ejército, elementos de Transmisiones y personal de apoyo- sabíamos que la noche del 16 de julio y la madrugada del 17 iban a ser largas, tensas y repletas de incertidumbres.

Horas antes, el Presidente del Gobierno, José María Aznar, había reunido a la cúpula militar y a parte de su Gabinete -los vicepresidentes Rodrigo Rato y Mariano Rajoy y el ministro de Defensa, Federico Trillo- para discutir una posible intervención armada. No hubo unanimidad y Aznar decidió asumir la responsabilidad en solitario, después de retrasar la decisión por la búsqueda de apoyos en la Unión Europea y por el debate del Estado de la Nación del 15 de julio.

A pesar de las dificultades, la operación Romeo-Sierra se desarrolló a la perfección por la preparación de los soldados y por el secreto con el que se planeó. Durante los días siguientes, los medios de comunicación publicaron opiniones de todo tipo, incluso algunos pusieron en duda si un islote rocoso y deshabitado era motivo para arriesgar la vida de los soldados y crear más problemas diplomáticos con Marruecos. El Presidente tomó la decisión adecuada, pues se trataba de un atentado a la soberanía y a la unidad de España, que no podía permitirse, lo mismo se tratara de un minúsculo islote que si hubiera afectado a una parte más importante del territorio nacional.

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