Informe completo de la auditoría al caza F35 estadounidense

A pesar de los problemas de calidad detectados en el caza de última generación la Inspección General del Departamento de Defensa ha destacado que en la primera preserie del F35 se necesitaron 972 acciones de calidad por avión y en la cuarta se ha reducido a 859.

El pasado día 1 se presentó una auditoría realizada por el Inspector General del Departamento de Defensa sobre la existencia de numerosos fallos en el control de calidad del avión de combate F-35, en relación con el cumplimiento de la norma de calidad aeroespacial AS9100, “Sistemas de Gestión de Calidad Requisitos para Organismos de Aviación, Espacio y Defensa”.

Al no haberse implementado los requisitos del sistema de gestión de calidad de dicha norma por parte de la Oficina conjunta del programa (JPO) en las empresas contratistas del fuselaje del avión (el informe no incluye una evaluación del sistema de gestión de calidad en relación con el motor del avión), Lockheed-Martin y sus principales subcontratistas (Northrop Grumman Aerospace Systems, BAE Systems, L-3 Display Systems, Honeywell Aerospace y United Technologies Corporation), ni haberse realizado por la Agencia de Gestión de Contratos de Defensa una supervisión del control de calidad de los contratistas citados, se produjeron numerosas deficiencias en la fabricación de los distintos lotes de preserie del avión, con los consiguientes costes asociados a su solución.

La Inspección General del Departamento de Defensa señala en su auditoría que desde un principio el programa del F-35 ha estado plagado de problemas, señalando, de acuerdo con informes de la Oficina de Cuentas del Gobierno (Government Accountability Office, GAO), que el programa ha sido vuelto a revisar varias veces desde el 2001; la primera vez en 2004 por problemas de peso y rendimiento; en 2007 por aumento del coste y retrasos; en 2010 porque la JPO declaró que el programa excedía el aumento de los límites de los costes críticos establecidos por la ley Nunn-McCurdy; y que durante 2011 y 2012 la JPO realizó varias acciones para reestructurar profundamente el programa, con más financiación, ampliando los plazos de entrega y reduciendo los aviones a suministrar a corto plazo, retrasando la adquisición de 410 aviones hasta el 2017.

El programa del F-35 es un programa de desarrollo, producción y sostenimiento concurrentes, con nueve preseries, en cada una de las cuales los aviones se entregan con mayores capacidades. Este desarrollo concurrente, aunque facilita el lograr la capacidad operativa inicial (IOC) de los aviones, supone un problema añadido dado que en los aviones de preserie no se han introducido todas las mejoras que las pruebas de los mismos aconsejan, por lo que posteriormente tendrán que ser modernizados, añadiendo un coste al programa.

También indica que los datos de calidad muestran una ligera mejoría: en la primera preserie se necesitaron 972 acciones de calidad por avión; en la cuarta había disminuido a 859, representando una media de coste del 13,11%.

Por ello, la Inspección General recomienda once acciones a la JPO, entre ellas que asegure el cumplimiento de la norma de calidad AS9100 en todo el proceso de fabricación; que se asegure que Lockheed-Martin apruebe todos los cambios de revisión de material y de diseño con el gobierno; realizar el proceso de prueba de todos los procesos críticos; y estableceer una organización de control de calidad independiente con la autoridad y recursos para hacer cumplir la norma AS9100 y la calidad del F-35; y a la Agencia de Gestión de Contratos de Defensa otras dos acciones, que está de acuerdo con una y parcialmente con la otra.

En su respuesta a la Inspección General sobre las recomendaciones indicadas, la JPO está de acuerdo con ocho de ellas, con otras dos se muestra de acuerdo parcialmente y rechaza una de ellas; aunque la Inspección insiste en que la JPO establezca una organización independiente de control de calidad para el programa, que informe directamente al director del programa, ya que una organización de este tipo asegurará que se consiguen los objetivos de rendimiento y fiabilidad

Hay que destacar la importancia de la Inspección General en el Departamento de Defensa ya que proporciona información independiente, oportuna y relevante que apoye a los soldados; promueva la responsabilidad, integridad y eficiencia; asesore al Secretario de Defensa y al Congreso, e informe al público en general.

Para ello realiza todo tipo de investigaciones administrativas sobre acusaciones que recibe de mala administración de altos cargos civiles y militares del Departamento y sobre represalias contra los informadores (whistleblower), ya que mantiene una línea caliente de denuncias de posibles actuaciones irregulares en relación con programas, personal y operaciones dentro del ámbito del Departamento de Defensa.

También elabora auditorías, informes de inteligencia y evaluaciones de programas especiales. Su objetivo es combatir el fraude, el abuso y las pérdidas económicas provocadas al Departamento de Defensa.; para esto
Acceda aquí a la auditoría Quality Assurance Assessment of the F-35 Lightning II Program.

Acceda aquí a la auditoría Quality Assurance Assessment of the F-35 Lightning II Program

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