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    25 de abril de 2014
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Se incrementa el riesgo de “lavado de activos” en Iberoamérica

Alberto Uribe Cantalejo

Última actualización 09/11/2012@00:00:00 GMT+1
Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito la cantidad de dinero que es lavado en el sector financiero y que proviene de actividades ilícitas, anualmente se estima entre 800 billones a 2,1 trillones de dólares, o su equivalente en el PIB global que corresponde al 2 % y 5,5 %, respectivamente.

Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), la cantidad de dinero que es lavado en el sector financiero y que proviene de actividades ilícitas, anualmente se estima entre 800 billones a 2,1 trillones de dólares; o su equivalente en el PIB global que corresponde al 2 % y 5,5 %, respectivamente. Aunque el margen entre estas dos cifras es muy grande, incluso el estimativo más pequeño, subraya la gravedad de este problema dentro del marco de la lucha contra la financiación de actividades asociadas al crimen internacional y el terrorismo.

Del total de las ganancias del Crimen Organizado Transnacional, procedentes en gran medida del tráfico de drogas, la falsificación, la trata de personas en todas sus modalidades y el tráfico ilícito de armas pequeñas; el comercio mundial de drogas ilícitas es el responsable de la mitad de todos los ingresos de estas organizaciones delincuenciales; siendo la cocaína, principal droga ilegal comercializada en Iberoamérica, la sustancia que mayores dividendos genera en este mercado ilegal.

Gracias a los enormes adelantos tecnológicos en el sector de las telecomunicaciones, a la proliferación de los denominados paraísos financieros secretos, a la “dolarización” de las transacciones en el mercado negro y a la falta de un ordenamiento jurídico internacional preventivo que regularice la actividad financiera; se calcula que el 70% de los recursos generados en las economías criminales, se vienen “lavando” a través del sistema bancario internacional; y lo que es más preocupante aún, menos del uno por ciento del total de esos flujos financieros ilícitos se está incautando y congelando por parte de las autoridades nacionales.

El Instituto de Basilea sobre Gobernanza, o Basel Institute on Governance, a través de su Centro Internacional para la Recuperación de Activos (ICAR), desarrolló el primer ranking global público sobre riesgos del lavado de dinero; este índice evalúa los niveles de contingencia de los países en relación al lavado de dinero y al financiamiento del terrorismo, teniendo en cuenta la adhesión de las naciones estudiadas a las normas AML/CTF, la percepción de corrupción pública, la transparencia financiera, la financiación de los partidos políticos y la fortaleza de los sistemas judiciales, entre otros indicadores relevantes.

Del análisis de los 144 países contenidos en The Basel AML Index -2012-, se destaca el hecho que Irán encabeza el ranking de naciones con alto riesgo de blanqueo de dinero y financiación del terrorismo, pero que igualmente en el ámbito iberoamericano, Haití (4), Paraguay (8), Belice (9), Argentina (12), Bolivia (15), República Dominicana (17), Ecuador (24) y Trinidad y Tobago (31); comparten el mismo nivel de riesgo. El resto de países de la región, incluyendo España que ocupó el puesto 104, presentan un nivel de riesgo medio; siendo Estonia y Noruega los dos únicos estados del mundo con un nivel de riesgo bajo.

En entrevista concedida a la Revista ATENEA-DIGITAL, el coronel (r) del Ejército Nacional de Colombia, Rodolfo Uribe Uribe; una de las autoridades más reconocidas en Iberoamérica por su experiencia en la prevención del lavado de activos; y quien, además, se ha desempeñado como director del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), director de la Unidad de Información y Análisis Financiero para el control de lavado de activos y la financiación del terrorismo (UIAF), subsecretario general de la Presidencia de la República de Colombia y consultor del BID y la OEA; señaló que en este tema hay que distinguir entre el “lavado de dinero” y el “lavado de activos”.

Según el coronel Uribe, la expresión “lavado de dinero” empezó a utilizarse a principios del siglo XX para denominar las operaciones que de alguna manera intentan dar carácter legal a los fondos producto de operaciones ilícitas, para facilitar su ingreso al sistema financiero de una economía. Si bien es cierto que en los últimos años el sistema financiero iberoamericano ha sido objeto de ciertos controles e intervenciones estatales, el sector real de su economía está gravemente desprotegido; y es allí, en la enorme red de empresas “fachada”, donde estas organizaciones criminales están empezando a lavar la mayoría de activos producto de sus negocios ilegales. Para citar un solo ejemplo, se estima que, en México, el 90 % de los dineros que se adquieren de forma ilícita por las organizaciones narcoterroristas, son blanqueados a través de todos sectores de la economía.

En la mayoría de países iberoamericanos, las organizaciones criminales transnacionales se han aliado con las bandas delincuenciales locales, para diversificar las formas en que éstas tratan de usufructuar los activos adquiridos con dineros ilícitos. Por esta razón, fenómenos como la corrupción, el delito financiero, la rebelión, el narcotráfico, el tráfico de armas, la trata de personas, el tráfico de órganos, la evasión de impuestos, el contrabando y hasta el robo de coches; son actividades que hacen parte del denominado “lavado de activos”.

Sin embargo, lo que definitivamente está incrementado el riesgo de lavado de activos en Iberoamérica, es la corrupción política que ha impedido la existencia de controles eficaces para prevenir esta clase de tipologías penales. Al respecto, el coronel Rodolfo Uribe manifestó recientemente ante la Organización de Estados Americanos (OEA), que: “la corrupción y el lavado de activos se presentan en las tres ramas del poder estatal; en el legislativo por el tráfico de beneficios asociados a la expedición de normas, en el ejecutivo por la solicitud y recepción de dinero a cambio de favores en uso del poder, y en el judicial por la interpretación amañada de las leyes para favorecer a una parte en perjuicio de otra”.

En opinión del autor, el gran error de los gobiernos iberoamericanos en la lucha contra estas actividades criminales transnacionales, ha sido el centrar sus iniciativas y políticas en la disuasión y represión jurídica, más que en la prevención. Se requiere con urgencia la construcción de estructuras de control e inteligencia supranacionales que trabajen mancomunadamente dentro del sistema de las Naciones Unidas para controlar y prevenir el lavado de activos, fortalecer el imperio de la ley y evitar que estas estructuras maléficas permeen y corrompan todos los sectores de la sociedad iberoamericana.


*Alberto Uribe Cantalejo es Licenciado en Derecho,
Magíster en Comercio Internacional de la UCM,
Magíster en Seguridad y Defensa del CESEDEN – UCM,
Ex Director de Orden Público de la Gobernación de Cundinamarca – Colombia y
Ex Asesor del Congreso de la República de Colombia
Twitter: @SeguridadBogota

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