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Evaluaciones y ascensos en las FAS

Solo un 10 por ciento de los militares podrá obtener la máxima calificación en las evaluaciones

M.A.Moya / Así lo establece el Mando de Personal del Ejército de Tierra en sus ‘Orientaciones para el desarrollo de los procesos de calificación personal en el Ejército de Tierra’ para el año 2013.

El Ejército de Tierra ha decidido “buscar” una mayor “objetividad” en los Informes Personales de Calificación (IPEC) que se realizan anualmente, limitando a un 10 por ciento el número de subordinados que pueden obtener la máxima calificación por parte de un mismo evaluador.

Así consta en las ‘Orientaciones para el desarrollo de los procesos de calificación personal en el Ejército de Tierra’ que ha elaborado, para 2013, el Mando de Personal (MAPER) del Ejército y a las que ha tenido acceso ATENEA.

En ellas se especifica que, aunque “un proceso que implica la expresión del parecer de los calificadores nunca puede pretenderse que sea absolutamente objetivo”, el calificador “debe hacer el mayor esfuerzo posible por desprenderse de cualquier consideración que desenfoque la estricta valoración de cada una de las cualidades del calificado”.

Por ello, el MAPER, en su orientación a las juntas de calificación –compuestas por tres militares, entre los que figura el superior jerárquico del calificado- establece que se eviten “las calificaciones masivas por exceso, que a la larga no benefician –a su juicio- al calificado y perjudican al conjunto, haciendo perder credibilidad al proceso”.

De 12 calificados, sólo uno podrá ser “excelente”

Entre esas orientaciones figura, como novedad, que la calificación A –la máxima que se puede dar a un subordinado- “se deberá otorgar, como máximo, el 10 por ciento de todos los miembros de las Fuerzas Armadas”, y la calificación B –que también implica la “excepcionalidad” del calificado- sólo se podrá otorgar, como máximo, “al 33 por ciento de todos los miembros de las Fuerzas Armadas”.

A modo de ejemplo, el MAPER considera que de 12 calificados, “podrían resultar un excelente (calificación A), dos superiores a la media (calificación B), seis como la media y tres inferiores a la media”.

Las fuentes militares consultadas por ATENEA que están a favor de estas medidas consideran que, en muchas ocasiones, “se ha abusado de las puntuaciones excesivamente altas en determinadas unidades”, por lo que establecer limitaciones “es positivo para que sólo los que realmente lo merezcan obtengan la máxima calificación”.

Por su parte, asociaciones de militares como AUME (Asociación Unificada de Militares Españoles) o ASFASPRO (Asociación Profesional de Suboficiales de las Fuerzas Armadas) consideran que el sistema de evaluaciones y ascensos es demasiado subjetivo, y que habría que plantearse otro modelo de calificación.

“Lo que habría que exigir es que el calificador lo haga bien”, argumentan desde AUME, “y que el proceso de calificación sea justo, objetivo e imparcial”, pero no imponer limitaciones que pueden “perjudicar” a los evaluados. Los que están a favor de esta medida piensan que con ella “se premiará de verdad al que realmente vale” y no se calificará con sobresaliente al que no merezca esta nota.

Las limitaciones “no garantizan la libertad del calificador”

Según AUME, que se ha venido pronunciando en repetidas ocasiones sobre la falta de rigor del actual sistema de evaluaciones y ascensos en las Fuerzas Armadas, las limitaciones establecidas por el MAPER para 2013 “no garantizan la libertad del calificador” y se está faltando “al principio de igualdad que tiene que presidir todos los procesos de evaluación”.

Esta asociación considera, además, que no se puede interferir de esa manera en los procesos de calificación “porque hay gente que se juega la carrera en dichos procesos”. Y es que, el peso porcentual de los IPEC en la ‘nota final’ del evaluado (de la que dependerá su futuro profesional) supera, en algunos casos, el 50 por ciento.

ASFASPRO, por su parte (que ya llevó el asunto de los IPEC al Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas celebrado en diciembre y fue rechazado), pide que se elimine el uso de este sistema y que se establezca un modelo “combinado de antigüedad y concurso-oposición similar al establecido para la carrera judicial en el ascenso de juez a magistrado, o en el Cuerpo Nacional de Policía”.

El MAPER del Aire ya criticó la falta de “precisión” de los IPEC

La cuestión de los IPEC en las Fuerzas Armadas es un asunto controvertido que no termina de convencer ni a unos ni a otros. De hecho, ya en el mes de diciembre, el Mando de Personal del Ejército del Aire hacía constar, en un informe al que tuvo acceso ATENEA, que los IPEC del año 2011 habían resultado un “fracaso” por la falta de “precisión, honradez, equidad y objetividad” del evaluador.

Según este documento, el año anterior se había producido “una subida descontrolada” en las calificaciones “y una clara desviación hacia las conceptuaciones de sobresaliente y notable en detrimento de las otras”. En definitiva, que las calificaciones de 2011 habían sido muy elevadas, por lo que medidas como la adoptada por el MAPER del Ejército de Tierra pretenden paliar esa descompensación.

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