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28 de noviembre de 1814. Creación de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo

Un Santo visigodo da nombre a la Cruz que Oficiales y Suboficiales obtienen cuando cumplen 20 años de servicios intachables.

Además de ser potentes, profesionales, motivados y modernos, los Ejércitos de España son también herederos y depositarios de una gloriosa tradición militar –según feliz expresión de las anteriores Ordenanzas-. Por ello conservan instituciones antiguas y respetables como la Real y Militar Orden de San Hermenegildo.

Cruces de San Hermenegildo de diferentes épocas

Además de ser potentes, profesionales, motivados y modernos, los Ejércitos de España son también herederos y depositarios de una gloriosa tradición militar –según feliz expresión de las anteriores Ordenanzas-. Por ello conservan instituciones antiguas y respetables como la Real y Militar Orden de San Hermenegildo cuya creación, por la Real Orden de la fecha, tenía por objeto “… premiar a aquellos dignos Oficiales que dedican lo mejor de su vida al servicio de mis Reales Exércitos y Armada, sufren las penalidades e incomodidades de esta penosa carrera, sacrificando su libertad y propias conveniencias para perpetuarse en ella y que, con su larga permanencia, conservan el orden, disciplina y subordinación que hacen invencibles a los Ejércitos veteranos y los conducen a la victoria”.

VOLUNTAD REAL

El Rey Fernando VII, una vez verificada la derrota y retirada de España de los invasores franceses, regresó para volver a sentarse en su Trono y recuperar la parte de su soberanía como monarca absoluto que las Cortes de Cádiz le habían arrebatado por su ausencia. La RMO. de San Hermenegildo nació con los grados de Cruz, Placa y Gran Cruz –que es otra Placa y la banda-, por cumplir los 25, 35 y 40 años de servicio, en el último caso, siendo además General. Toma el nombre del príncipe visigodo, hijo del rey Leovigildo que, inducido por su esposa Ingunda y San Leandro, abjuró del arrianismo oficial y se convirtió al catolicismo enfrentándose a su padre, también en lo político, quien le derrotó y le condenó a muerte. Fernando VII vio en este lejano episodio una trasposición de sus propias luchas como Príncipe de Asturias contra su padre el Rey Carlos IV y por ello lo eligió como titular de la nueva Orden.

Una lectura reposada de la disposición, además de percibir el propósito de favorecer a la Oficialidad ofreciendo el estímulo del premio del ingreso en la nueva Real y Militar Orden –como se venía haciendo con la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III-, permite leer entre líneas que Fernando VII pretendía premiar a los Oficiales veteranos del, por así decirlo, ‘su’ Ejército, aquellos que comenzaron la Guerra de la Independencia y lograron la victoria. Los requisitos establecidos excluían a los Oficiales de conveniencia, aquellos que, una vez lograban el Real Despacho -recurriendo incluso a su compra, procedimiento dieciochesco presente en los ejércitos europeos del momento, y en algunos hasta apenas hace 150 años-, pedían el retiro para quedarse con todas las ventajas posibles de ser Oficial, pero las menos de sus servidumbres.

Detalle del anverso de la Cruz

También, y sobre todo, dejaba de lado a aquellos nuevos y numerosos Oficiales aparecidos durante la Guerra de la Independencia, de quienes temía que tuvieran sintonía con el liberalismo porque las Juntas y Cortes, en su afán revolucionario, habían concedido despachos de Oficial eximiendo de la exigencia de pertenecer a la Nobleza, como era preceptivo con carácter general.

Por otra parte, no debe dejarse de lado lo verdaderamente meritorio que a principios del siglo XIX era alcanzar 25 años de servicios continuados en filas pues, si bien la letalidad de las armas no era como la de las actuales, la sanidad militar de entonces no lograba las recuperaciones de heridos y enfermos en los niveles de hoy en día. Además, entrando en campaña la salud quedaba pronto resentida por factores como la dieta, los modestos alojamientos o el simple nivel de vida, a causa de unas pagas no siempre percibidas regularmente.

EVOLUCIÓN

Detalle del reverso de la Cruz

El originario espíritu corporativo de esta Real y Militar Orden, que en origen fue muy elevado, fue, con el tiempo, perdiendo fuerza al compás de dos factores: el primero, la profesionalización total de los Oficiales entre los que disminuyeron grandemente los de conveniencia, su evolución general hacia el liberalismo, una vez derrotado el carlismo, y el segundo, el aumento de la esperanza de vida, que, imperceptiblemente, hacía no tan meritorio cumplir los años de servicio exigidos. Tanto es así que algunos, de flojo espíritu militar, han llegado a referirse a la Cruz y la Placa como las de “ser viejo”, no llegando a constituir para ellos un motivo de orgullo obtenerlas.

LAS INSIGNIAS

Placa de San Hermenegildo

Las insignias de la Orden, cuya figura es el Santo con la palma del martirio en la mano y montando a caballo, su lema es “Premio a la Constancia Militar” y en cuyo reverso figura la cifra real de su creador, F VII, apenas han variado a lo largo de su Historia: disminución de las dimensiones de las Placas, que dejaron de ser bordadas y pasaron a ser metálicas y esmaltadas; cambio al poco tiempo de los colores de la cinta y progresivo aumento de las dimensiones de las Cruces; los cambios de la corona real como consecuencia de los habidos en la forma de Estado, diversos Reglamentos y, finalmente –por el Real Decreto de 14 de febrero de 1994-, la aparición de la Encomienda (innecesaria a mi juicio y cuyo lejano origen había sido el empeño personal de un respetado Coronel, que fue convenciendo con verdadera persistencia a quien fuese preciso), con el consiguiente reajuste de años de servicio para obtener los ascensos en la Orden. En esta misma ocasión se dio entrada en esta Real Orden a los Suboficiales, causando, como la creación de la Encomienda, un cierto desconcierto y polémica, hoy felizmente superados.

Efemérides anteriores

3 y 5 de noviembre de 1913. Primera misión de guerra de la aviación militar española y primer bombardeo aéreo de la historia

12 de octubre de 1492. Descubrimiento de América

9 de octubre de 1896. Eloy Gonzalo, el héroe de Cascorro

7 de octubre de 1571. Aniversario de la Batalla de Lepanto

28 de septiembre de 1909. El heroísmo del Cabo Noval

20 de septiembre de 1920. Creación de La Legión

11 de septiembre de 1714. Pregón dado por las autoridades de Barcelona

4 de agosto de 1704. 305 años de la pérdida de Gibraltar

27 de julio de 1909. 100 años del Desastre del Barranco de Lobo

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