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La Fuerza Conjunta: lo bueno, lo malo y el futuro

Jorge Ortega

Unos ejércitos de 67.000 efectivos, que, además, van a disponer de una operatividad muy relativa (por más que se venda lo contrario, las cifras no engañan), no se corresponden con el papel de España en cualquier otro campo.

Jorge Ortega
es General de División (R) y ex director del Área Editorial del Grupo ATENEA

LA FUERZA CONJUNTA: LO BUENO, LO MALO Y EL FUTURO

El almirante general JEMAD Fernando García Sánchez ha dibujado las líneas maestras de lo que pretende que sea la estructura de los ejércitos ante la grave situación de inoperatividad, consecuencia de los duros recortes presupuestarios a causa de la crisis económica. Aunque ya han surgido comentarios criticando frontalmente la decisión, la noticia tiene, en mi modesta opinión, aspectos positivos y negativos y algunas dudas de futuro. Aunque me voy a extender algo más de lo habitual, esta es mi reflexión. Creo que sería bueno que los lectores aportaran sus propios puntos de vista desde una crítica constrictiva.

LO POSITIVO

- El propio anuncio del JEMAD que, al menos, deja claro lo que se pretende hacer, espacialmente ahora que sabemos que ha contado con la aprobación del ministro desde el verano pasado. Informar al pueblo y a los protagonistas de los ejércitos era una necesidad urgente.

- El inicio de una reestructuración de unas FAS que no podían seguir ni un minuto más en las condiciones de baja operatividad presentes.

- El salto de los ridículos 10.000 efectivos operativos que un diario lanzó a la calle, no sabemos con qué base, a los 12.000 de seguridad permanente, los 15.000 de fuerza de reacción y los 67.000 de la totalidad de dicha Fuerza Conjunta.

- El anuncio de la creación, parece que inminente, de un nuevo Mando de Operaciones Especiales (dentro del Mando de Operaciones). Resulta indispensable tener en una sola mano operativa las capacidades de este tipo de cada uno de los ejércitos.

- La buena noticia de que el Núcleo de la Fuerza Conjunta dispone ya de la Capacidad Operativa Inicial (IOC) y alcanzará la Final antes del próximo verano.

- El incremento de la posible aportación a la OTAN, desde los 7.000 efectivos actuales, a los 15.000 previstos. Cierto que esos 15.000 lo son a compartir con otros organismos internacionales.

- Una mayor integración operativa de los tres ejércitos que quedan reducidos a la tarea de tener afilada la herramienta. Con todo, sigo pensando (y creo que en la Armada y el Ejército del Aire se opina de forma similar) que es dudoso si algunas de las tareas permanentes asignadas al Mando de Operaciones no estarían mejor cubiertas desde los mandos de los correspondientes JEMEs.

- La conversión de los cuarteles generales de fuerzas pesadas y ligeras en divisionarios. Nos permite disponer de ellos de una forma más operativa y permite que cada uno controle cuatro de las brigadas operativas futuras. Un inconveniente: tales cuarteles generales no dispondrán de elementos operativos divisionarios: artillería, ingenieros, logística, …, por lo que su labor tendrá que ser puramente de gestión de sus cuatro brigadas

LO NEGATIVO

- El futuro de los 53.000 efectivos no priorizados no es sólo oscuro. Yo lo veo absolutamente negro. Estamos hablando de casi la mitad de los ejércitos.

- La posible reducción progresiva de tales 53.000 puede dejar las Fuerzas Armadas en unas cifras auténticamente preocupantes, sobre todo si consideramos que España no dispone de una reserva debidamente organizada. Los países de nuestro entorno que están realizando disminuciones, se están preocupando, simultáneamente, de mejorar sus reservas operacionales. En España no tenemos ni ley que las regule.

- Aun cuando estemos hablando de sólo 67.000 efectivos, los actuales presupuestos no parecen capaces de mantener en estado de perfecta operatividad a ese número de unidades que, además, son las más caras de sostener. O es que esa operatividad ¿sólo contará para los 27.000 permanentemente activados y, cuando se produzcan los semestrales relevos, se irán activando las unidades entrantes y desactivando las salientes? Si es así, las cifras tal vez cuadren mejor, pero me parecería extraordinariamente preocupante. En seis meses, una unidad no puede pasar de la nada al infinito y más si la queremos operativa desde el primer día del semestre.

- Parece muy escaso disponer sólo de 5.000 efectivos para necesidades nacionales. La necesaria disuasión ante la amenaza no compartida, ¿no recomendarían otro reparto de los 15.000 efectivos de despliegue inmediato?

- Reestructurar cuesta dinero. Por mucho que se traten de paliar los gastos, al ya mermado presupuesto habrá que darle otro mordisco para ella.

- Parece que la logística no incluida en las unidades priorizadas está entre los famosos 53.000. Puede ser un grave error, primero para futuros despliegues, salvo que parte de los 15.000 previstos para despliegue inmediato incluya un porcentaje de la logística por encima del nivel de brigada. Y segundo, porque la operatividad de la Fuerza Conjunta tendrá que apoyarse en la capacidad logística de los órganos retrasados.

- La baja prioridad de los centros de enseñanza puede repercutir negativamente en unos momentos de rodaje máximo del nuevo sistema de enseñanza. Ahí está algo más que el presente de los ejércitos. Está nuestro porvenir.

EL FUTURO

- Aunque no se trate más que de “un parche provisional”, insisto en dar la bienvenida a un proyecto que, al menos, busca una alternativa a la grave situación de falta de operatividad de nuestros ejércitos. En el montante del presupuesto de Defensa no decide el ministro, sino el presidente o el ministro de Hacienda. Con lo que hay, hay que sacar el máximo provecho posible. El gravísimo riesgo es que el Gobierno se acomode a la nueva situación y, cuando lleguen los tiempos mejores que parecen empezar a despuntar, se considere que el tema de la Defensa ya está resuelto con esta nueva estructura y lo provisional se convierta en definitivo. Unos ejércitos de 67.000 efectivos, que, además, van a disponer de una operatividad muy relativa (por más que se venda lo contrario, las cifras no engañan), no se corresponden con el papel de España en cualquier otro campo.

- Se precisa mantener en alto el listón de la revisión semestral de la capacidad operativa de los 40.000 efectivos para rotaciones. Lo de la continuidad no suele ser nuestra virtud más destacada.

- Parece definitiva la transformación de las brigadas especializadas del ET en brigadas polivalentes. Resulta básico que los jefes de las mismas traten de mantener el excelente espíritu que las animó mientras fueron especializadas, y lo traslade a la nueva unidad. La distancia entre los cuarteles generales y alguno de sus batallones puede dificultar la importante tarea.

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