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Prueba: Skoda Superb 2.0 TDI 140 Elegance

Prueba: Skoda Superb 2.0 TDI 140 Elegance

Es una de las más preguntas que más particulares, autónomos, empresas... se hacen a día de hoy: ¿cuál es la mejor berlina media con motor turbodiesel que se puede puede comprar? Si no nos dejamos llevar por ´la marca´ o ´el diseño´, hay una alternativa que sobresale por encima de todas: el Skoda Superb.

Superb es una denominación "con solera" dentro de Skoda; de hecho, ya se utilizó para bautizar a una gran berlina que la marca checa comercializó en los años 30 y 40 del siglo pasado. Posteriormente, en 2001, Skoda volvió a recuperar ese nombre para su modelo "tope de gama", que se renovó por completo en 2008. Por último, durante el año pasado, se puso al día en 2013 con retoques de diseño, actualizaciones de equipamiento y mejoras mecánicas. Es, por tanto, un buen momento para ´redescubrir´ una de las compras más racionales de la categoría y comprobar si, ahora que ha sobrepasado la mitad de su ciclo vital, sigue siendo una excelente adquisición en el complejo y competido segmento de las berlinas medias.

Dentro de la amplísima gama del Superb -en la que podemos encontrar económicas variantes diesel de apenas 105 CV a motorizaciones deportivas de seis cilindros, tracción total, cambio automático y 260 CV-, la virtud está representada en el 2.0 TDI diesel de 140 CV con cambio manual y acabado Elegance, combinación que también es la más demandada por el público. Por eso, también ha sido la elegida para protagonizar esta prueba.

FICHA SUPERB 2.0 TDI 140 CV ELEGANCE, cambio manual
Tamaño: 4,833 m de largo, 1,817 m de ancho y 1,462 m de alto; distancia entre ejes de 2,761 m, capacidad de maletero: 595 litros, peso 1.532 kg. Motor: cuatro cilindros, turbodiésel de inyección directa common rail, 1.968 cc, 140 CV, par máximo de 32,6 kgm entre 1.750 y 2.500 rpm, velocidad máxima de 212 km/h, de 0 a 100 en 10 segundos, consumo medio 4,6 litros/100 km, medida de los neumáticos: 225/45, capacidad del depósito: 60 litros.


Exteriormente, estamos ante la clásica berlina; el Superb no ofrece un diseño deportivo como el de un Lexus IS, Mazda 6 ni tan atractivo como el del Opel Insignia, pero tiene empaque, es grande -con 4,83 m de largo se aproxima a modelos del segmento superior-, los últimos retoques de diseño introducidos en 2013 le han sentado de maravilla (sólo los nuevos faros delanteros y traseros con leds le han rejuvenecido muchísimo) y tiene algo que no ofrece ningún rival directo: su portón trasero de doble apertura, en el que vale pulsar un botón para que sólo se abra una pequeña portezuela, como en cualquier berlina de cuatro puertas, o lo haga todo el portón, como en los vehículos de cinco puertas. Por otro lado, quien busque un punto adicional de practicidad se puede decantar por la variante familiar, que apenas cuesta 1.000 euros menos. Por cierto, esta variante diesel apenas se diferencia de cualquier otra versión de la gama; se sabe que lleva motor diesel por el logo TDI situado en el portón... pero el diseño general es idéntico en todos los Superb (salvo por los neumáticos y llantas de cada acabado).

Donde el Superb no deja de maravillar, por muchos años que pasen, es en el interior. Lo consigue, en buena parte, por sus increíbles plazas traseras, capaces de ofrecer más espacio para las piernas que los modelos más exclusivos del mercado -y nos referimos a los Mercedes Clase S o Jaguar XJ… en sus variantes ‘alargadas’- y con una accesibilidad excelente, gracias a las alargadas puertas posteriores. Es cierto que por anchura o altura el Skoda es más ‘normal’, pero que quienes se sienten detrás puedan cruzar las piernas sin problemas es algo inusual en casi cualquier vehículo del mercado. Eso por no hablar del gigantesco maletero, y no es sólo una cuestión de tamaño -sus 565 litros son una referencia entre las berlinas-: además, tiene unas formas cúbicas muy aprovechables, el mencionado portón permite cargarlo sin dificultad y, de serie, viene con asientos traseros abatibles por partes.

Otro aspecto que convence en el Superb es su calidad, capaz de vencer muchos prejuicios sobre una marca que, para muchos, sigue siendo ‘la alternativa barata’ de los Volkswagen. Pues bien, esta berlina no sólo está bien hecha, sino que por presentación, ajustes, materiales empleados… está a la altura de un VW Passat.

Por lo demás, este Superb con acabado Elegance -el segundo más completo, sólo por detrás del exclusivo L&K. viene con todo lo necesario; como única pega, diremos que no puede incluir los sistemas más avanzados con los que ya cuentan algunos de sus rivales (como el avisador de salida de carril o un control de velocidad inteligente), pero nadie echará en falta nada en lo relacionado con el confort y la seguridad, e incluso encontrará de serie elementos que en sus rivales del mismo nivel de precio suelen ser opcionales, como los asientos eléctricos de cuero o los faros bixenón.

En cuanto a la parte mecánica, el Superb en su versión más equilibrada dispone de uno de los motores más interesantes, probados (es decir, fiables) y con mejor rendimiento del mercado: el ya mítico 2.0 TDI turbodiésel de 140 CV. Es cierto que otros Skoda (el Octavia, sin ir más lejos) ya cuentan con la nueva evolución de este propulsor, que rinde 150 CV… pero incuso en su actual variante, esta mecánica se muestra incluso más suave y refinada, cuenta con una respuesta contundente desde tan sólo 1.300 rpm, tiene prestaciones sobradísimas para cualquier tipo de uso (y al que le parezca poco siempre puede optar por el siguiente escalón en la gama, con 170 CV y por un incremento de precio de 2.140 euros) y, lo que es más importante, con unos consumos siempre ajustados.

De hecho, durante la prueba, su gasto medio bajó de los seis litros, lo cual combinado con sus 60 litros de depósito, le permiten alcanzar con relativa facilidad los 1.000 km de autonomía entre repostajes. Este motor viene, de serie, con un cambio manual de seis velocidades, con ese manejo suave, preciso y bastante rápido al que nos tienen acostumbrados los modelos del grupo VAG; además, existe la opción de elegir la caja DSG de seis marchas, que aunque es cara (supone 2.210 euros) aporta una comodidad y suavidad destacables.

Una vez en marcha, el Superb también cumple de sobra; el coche está basado en la plataforma B6 PQ46+ que utilizan, entre otros, los VW Passat y CC, por lo que es una base fiable y que ofrece muy buen resultado, a pesar de que ya cuenta con unos años a sus espaldas. En conjunto, el Skoda dispone de una notable comodidad e, incluso, dispone de un punto de agilidad que uno no espera en un coche de este porte y tamaño, sobre todo teniendo en cuenta que su peso, en vacío, ya se aproxima a las 1,6 toneladas. En cualquier caso, es de esos coches nobles, sencillos de conducir, muy bien controlados desde una dirección electromecánica que tiene un tacto ideal y la precisión perfecta, y ayudado por unos frenos potentes y fáciles de dosificar.

Lo único que podemos echar en falta en el Superb es esa calidad de rodadura y de filtrar hasta las irregularidades más pequeñas que sí ofrecen modelos de concepción más moderna -aquí la referencia es el Peugeot 508 entre los generalistas- o notablemente más caros -como un Mercedes Clase C-. Eso sí, frente a todos ellos, el modelo checo se guarda una carta en la manga: es de las pocas berlinas de esta categoría y potencia que presume de ofrecer una variante con tracción a las cuatro ruedas, un extra que supone 2.270 euros de sobreprecio, pero que puede resultar interesante para aquellos compradores que, de forma habitual, se mueven por superficies deslizantes, tiran de un remolque…

Para terminar, otra de las ventajas del Superb -y, en realidad, de todos los Skoda que se venden en España- es su ajustado precio, si tenemos en cuenta todo lo que incluye. En la actualidad, por un Superb 2.0 TDI 140 Elegance la marca pide 31.650 euros, pero como promoción dispone de 3.025 euros, por lo que la cantidad final se queda en 28.625 euros, lo cual le sitúa muy en línea con la competencia, aunque con la ventaja de que el Skoda añade algún detalle más en su equipamiento de serie.

Para hacerse una idea, un Peugeot 508 2.0 HDI 140 CV Allure cuesta 27.020 euros, un Opel Insignia 2.0 CDTi 140 Excellence 5p por 28.302 euros, un Mazda 6 2.2 Skyactive-D Style por 29.950 euros o un Toyota Avensis 2.2 150D Executive, por 29.641 euros.

El Superb Elegance de nuestra prueba viene con el siguiente equipamiento de serie: llantas de aleación de 17”, volante multifunción de cuero, asientos delanteros con regulación eléctrica, siete airbags, sistema de ayuda al aparcamiento, asiento trasero abatible, sensor de luz y lluvia, climatizador bizona, lunas traseras tintadas, indicador de presión de neumáticos, faros bixenón con luces diurnas de leds, faros antiniebla, cierre centralizado con mando a distancia, equipo de audio, espejos eléctricos y abatibles, control de velocidad, tapicería de cuero, ABS, ESP, dirección asistida, cuatro elevalunas eléctricos.

Opciones: pintura metalizada (hay 14 colores a elegir; el blanco es gratis, hay dos tonos de blanco por 190 euros y el resto cuestan 505 euros), airbags laterales traseros (305 euros), asistente de arranque en pendientes (80 euros), detector de fatiga (40 euros), anclaje Isofix en asiento pasajero (45 euros), cortinilla parasol trasera (115 euros), gancho de remolque (615 euros), maletero con doble fondo (160 euros), preparación para malas carreteras (165 euros), suspensión deportiva (230 euros), asientos delanteros con calefacción (245 euros), red en el maletero (70 euros), llantas de 18” (255 euros), aparcamiento automático (645 euros), parabrisas con calefacción (200 euros), cristales traseros tintados (230 euros), techo eléctrico con células solares (1.225 euros), ampliación de garantía hasta cuatro años o 120.000 km (1.045 euros), cargador de 6 CD’s (510 euros), navegador (510 euros), navegador con radio digital y sintonizador de TV (2.450 euros), preparación para DBD (370 euros), preinstalación de teléfono bluetooth (175 euros), acceso y arranque sin llave (665 euros), alarma (265 euros), mantenimiento exclusivo durante cuatro años o 120.000 km (2.402 euros).

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