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Prueba: Seat Ibiza 1.6 TDI 90 Style 5p, ¿sigue siendo el ejemplo a seguir?

Prueba: Seat Ibiza 1.6 TDI 90 Style 5p, ¿sigue siendo el ejemplo a seguir?

La dilatada historia del Ibiza siempre ha tenido un denominador común: el éxito. Lleva práctiamente tres décadas siendo el urbano preferido por los españoles, y eso que su evolución ha sido notable con los años, variando su concepto notablemente. Y llegamos al actual Ibiza... ¿qué tal es en su versión intermedia con motor diesel de 90 CV?



DATOS BÁSICOS: Seat Ibiza 1.6 TDI 5p, acabado Style. PRECIO: 18.000 euros (con el 21% de IVA, no incluye ninguna rebaja oficial). VEL. MÁXIMA: 178 KM/H. DE 0 A 100 KM/H: 11,8 SEG. CONSUMO MEDIO: 4,2 L/100 KM. TAMAÑO EXTERIOR: 406 CM DE LARGO, 169 CM DE ANCHO, 144 CM DE ALTO. MALETERO: 292 LITROS.


El Ibiza es como “alguien de la familia”, un urbano que “siempre ha estado ahí” y, en cierta forma, por su popularidad, por haber sido el primer coche de muchos o por tener un precio relativamente asequible, es un poco el sucesor espiritual del mítico 600. Es un coche que, en sus cuatro generaciónes (con tres importantes restyling entre medias) se ha convertido en un best seller por encarnar muchas de las virtudes que prácticamente se le exigen a un coche de este segmento. Pero en un mercado donde cada vez hay más rivales (incluso de marchas coreanas) y donde los compradores se han vuelto igual de exigentes a la hora de comprar una berlina de lujo que un utilitario… ¿sigue siendo el Seat una buena referencia, un modelo con el que acertar y no volverse loco buceando entre decenas de alternativas?
Lo que hoy probamos aquí es la versión intermedia de la gama Ibiza… y el término intermedio no es gratuito. Es intermedia en potencia dentro de las mecánicas diesel de la gama (examinamos la mecánica de 90 CV, que está flanqueada por mecánicas de 75 a 143 CV), en tipo de carrocería (esta de cinco puertas se emplaza entre la de tres, denominada SC y 550 euros más asequible… y la familiar o ST, por 750 euros más) o acabado (hemos escogido el completo Style, a medio camino entre el básico Reference y el deportivo FR). ¿Con quién tiene que verse las caras un coche así? La lista es casi infinita, pero por importancia destacaríamos a los Ford Fiesta 1.6 TDCi 5p, Fiat Punto 1.3 JTD 5p, Renault Clio 1.5 dCi 5p, Peugeot 208 1.6 HDI, Opel Corsa 1.3 CDTi 5p y VW Polo 1.6 TDI 5p.

Comenzando por el exterior, hay que decir que el Ibiza está de bastante actualidad porque en primavera recibió un importante lavado de cara… expresión más válida que nunca en esta ocasión porque supuso modificaciones que, en su práctica totalidad, se centraron en el frontal. Con los nuevos paragolpes, la parrilla frontal ensanchada y unos faros más rasgados con luces leds (una opción sólo compatible con los faros bixenón, que cuestan 789 euros), es difícil decir que el Seat haya ganado en modernidad, deportividad o belleza: simplemente, parece distinto al Ibiza que vio la luz en 2008. No es uno de esos restyling que rejuvenezcan la apariencia de un coche (por poner un ejemplo, eso sí sucedió en el Opel Corsa), pero cumple su objetivo: que se siga hablando del modelo porque “es novedad”. Por proporciones, el Ibiza ya no es el más grande de la clase, y de hecho hay varios urbanos que igualan su longitud (como el Kia Rio), pero sigue siendo un vehículo “con cuerpo” y buena presencia. Este acabado Style resulta bastante “pintón”, porque las manecillas o los retrovisores van a juego con el color de la carrocería, lleva llantas de aleación de 15” (en opción las hay de 16 por 296 euros… o, incluso, de 17”, pero como accesorio de concesionario y por la friolera de 1.725 euros)… No hay alerones, detalles extavagentes… ni una aerodinámica de récord (tiene un Cx de 0,33…aunque es curioso que en la gama haya una variante de bajo consumo denominada Ecomotive que, con pequeñas modificaciones, reduce ese valor hasta un buen 0,30); es un coche que gusta, que cae bien y que dispone de una amplia oferta de colores: el rojo es gratis, el blanco curiosamente se paga a 192 euros, hay otros siete metalizados por 361 euros y otros tres personalizados (como el naranja de las fotos) por 552 euros. El exterior se puede completar con un techo solar (pero no panorámico) por 739 euros, cristales traseros oscurecidos por 133 euros, faros traseros de leds por 133 euros… e, incluso, en el concesionario nos pueden poner unos adhesivos de carrocería por 165 euros.



El interior del Ibiza es claramente… “alemán” en muchos aspectos. El más evidente es el de la presentación: predomina el color negro, apenas hay inserciones (salvo por el plástico negro que se usa en los mandos de la climatización) y el diseño es, cuando menos, esquemático, con pocos mandos a la vista. Incluso la instrumentación se contagia un poco de tanta sobriedad, con la información justa y un display digital en el centro donde se apelotonan demasiados dígitos (ordenador de a bordo, cuentakilómetros, indicador de cambio de marcha, reloj…). Sin embargo, es plenamente funcional, hacerse con la ubicación y manejo de todas las funciones no conlleva aprendizaje o dolores de cabeza… y la calidad es de referencia. O casi. No alcanza el nivel del Audi A1 (ni tampoco su elevado precio), pero en solidez general, robustez, tacto de mandos y precisión de los mismos, no tiene que envidiar ni siquiera al VW Golf.

En el restyling que anteriormente mencionábamos apenas si ha habido cambios que afecten al habitáculo: algunos tapizados, el diseño del volante, la consola donde van los mandos del climatizador o la guantera principal, ahora más grande (10,7 litros) y con luz. Ademas, ahora surge la posibilidad de incluir, en opción, una tapicería de cuero por 1.281 euros, algo muy poco habitual entre los urbanos (y una opción completamente prescindible). Y ya que hablamos de equipamiento, este es otro de los puntos donde el Ibiza se muestra claramente “germano”: de serie, el acabado Style (que dentro de la gama debería representar el lujo) viene con lo necesario (elevalunas eléctricos delanteros, cuatro airbags, equipo de audio, climatizador)… pero deja una lista de detalles en opción que es tan curiosa como indignante. Por ejemplo, el asiento del conductor tiene regulación en altura, pero el del pasajero se paga a 74 euros. Si queremos más huecos para dejar cosas (como unos cajones bajo los asientos delanteros) hay que desembolsar 394 euros. Y, a pesar de estar homologado para cinco pasajeros, el resposacabezas central trasero (un elemento de seguridad importante en caso de impacto por detrás) se cobra a unos ridículos 49 euros. Ah, y quienes viajen detrás, si quieren bajar o subir la ventanilla tendrán que recurrir a la clásica palanca giratoria o gastarse 99 euros por un mecanismo eléctrico. Por el contrario, es de alabar que el sistema de navegación portátil sea tan asequible: basta con pedir la preinstalación (que consiste en un orificio en la parte superior del salpicadero, donde va una peana para sujetar el GPS) por 64 euros y el propio navegador, un TomTom por 237 euros que nos venden en el concesionario. Para concluir, decir que el equipo de audio tiene una calidad de sonido suficiente y que viene con mandos en el volante, que son los que usaremos más a menudo porque los del propio frontal de la radio siguen siendo complejos y muchas funciones sencillas exigen navegar a través de menús, por lo que no es muy intuitivo.

Por postura de conducción, el Ibiza es bastante universal: con sus amplios reglajes de asiento y volante es fácil que casi cualquier persona se encuentre a gusto y muy rápido; lo malo es que los cinturones no cuentan con reglaje en altura. Las butacas delanteras no tienen mucho agarre en la parte superior, pero cumplen y el mullido es cómodo, de los que no cansan. Por otro lado, la visibilidad es correcta, sin ser espectacular, aunque el conductor “se puede apoyar” en los dos buenos retrovisores laterales, de buen tamaño. En lo que se refiere a la habitabilidad, resulta paradójico que, cuanto más grande se ha ido haciendo por fuera el coche con los años, menos aprovechado se ha vuelto por dento. No es que sea un coche pequeño, de hecho destaca por su interesante espacio para las piernas en las plazas traseras… pero como cualquier urbano, la anchura detrás es justa para tres adultos (y la parte central de la banqueta está dura y elevada) y en el Ibiza no sobra altura si mides más de 1,85 m de alto. En cuanto al maletero, los 292 litros que ofrece no están mal… aunque es cierto que esa cifra la consigue porque no lleva rueda de repuesto, opcional por 84 euros. Con todo, un Citroën C3 se va a 305 litros y un Skoda Fabia también supera los 300



Algo que ha hecho “grande” al Ibiza (sobre todo a partir de la segunda generación, momento en el que Seat ya pertenece a VW) es lo bien que va en carretera. La actual generación es, posiblemente, la mejor de todas porque engloba todas esas virtudes que hacen agradable de conducir y equilibrado a un coche en carretera; buena parte de culpa es de la plataforma PQ25, conocida por emplearse también en los VW Polo o Audi A1. De concepción sencilla, pero extraordinariamente bien puesta a punto, con una buena distancia entre ejes y de notable rigidez, el Ibiza es uno de esos coches que se pueden conducir a cualquier velocidad con la agradable sensación de que todo está bajo control… y de que si algo sucede, se podrá controlar de forma sencilla. Así es el comportamiento del Ibiza: noble, sencillo, seguro (con ESP de serie en toda la gama) y, sin ser un deportivo (al menos en esta versión) anima a conducir rápido sólo por ver lo bien que responde en carretera. Además, lo conjuga con una interesante comodidad; no es la referencia (en eso le ganan coches de amortiguación más blanda, como el Citroën C3) pero en términos globales, el Ibiza es un buen compañero de viaje.
El otro protagonista en cuanto a cualidades dinámicas se refiere, es el motor 1.6 TDI (que no ha cambiado en esta gama 2012); uno de los propulsores con más trabajo del mercado, ya que lo emplean diversos modelos de Audi, Seat, Skoda y Volkswagen, consiguiendo un muy buen resultado. En este caso, se trata de la variante de 90 CV, aunque hay una más potente que llega a 105. Este motor llegó, allá por 2010, a la gama del Ibiza para remplazar al mítico 1.9 TDI; y aunque nunca nada volverá a ser igual que aquel tubodiesel en cuanto a empuje y contundencia o relación prestaciones-consumo, también es verdad que se ha ganado mucho en refinamiento, agrado de conducción… (sin duda, tiene mucho que ver el empleo de un sistema de inyección mediante common rail, bastante más “educado” que el bronco “common rail”). El 1.6 tiene vida desde apenas 1.250 rpm y es capaz de llegar a las 4.500 rpm, proporcionando unas prestaciones superiores a las que esperas de un coche de sólo 90 CV... y más que suficientes para cualquier tipo de uso y desplazamiento. No es tan rápido como su antecesor, pero entre sus rivales, sí que es una de las referencias, situándose cerca del ligero Ford Fiesta y por encima de los 1.4/1.5 de sus oponentes. Por ponerle una pega, diremos que el cambio manual de cinco velocidades (el único con el que se ofrece) cuenta con unos desarrollos demasiado largos en cuarta y quinta, por lo que le cuesta reaccionar si, circulando por autopista, tenemos que aflojar el ritmo para luego volver a ganar velocidad y no queremos reducir de marcha. En cuanto a los consumos, gasta tan poco como se espera: entre cinco y seis litros, pero tampoco es un rompe-récords (no le ayuda mucho ni su aerodinámica ni un peso de 1.170 kg, que es bastante para un “simple” urbano). Eso sí, apoyado en sus generosos 45 litros de depósito, consigue una buena autonomía que se puede aproximar, en uso real, a los 800 km.

Un punto bien ejecutado es el de la dirección; a pesar de su asistencia eléctrica, el tacto y la puesta a punto de “lo que se siente” a través del volante están muy conseguidos. Es uno de los apartados que ayudan a lograr esa sensación de serenidad, quietud y seguridad que transmite el Ibiza. La puesta a punto de los frenos es igualmente buena; equipado con discos de 256 mm en el eje delantero y 232 en el trasero, se detiene con contundencia y lo hace repetidamente sin cansarse y a través de un pedal con buena sensibilidad y dureza.



El último aspecto a tratar es el del precio… y en este caso se trata de un tema bastante “espinoso”. Resulta que este Ibiza, una versión intermedia de 90 CV, cuesta con el nuevo IVA 18.000 euros, que son casi tres millones de las antiguas pesetas. Y teniendo en cuenta que para dejarlo “redondo” hay que gastarse otros 600 euros, al final nos encontramos con un modelo que cuesta lo mismo que el Renault Mégane dCi que probamos la semana pasada, un modelo de superior categoría, más coche e incluso más potente y equipado. El problema es que, oficialmente, el Seat no disfruta de ningún tipo de promoción… y si ya hemos visto que su precio es poco competitivo incluso comparado con algún compacto, pues imagínate enfrentado a muchos urbanos. Sus rivales directos, siempre con algún tipo de campaña, se quedan por debajo de los 16.000 euros… y esa es mucha diferencia. Por poner unos ejemplos, escogiendo sus acabados más completos, el Kia Rio 1.4 CRDI sale por 15.484 euros, el Opel COrsa 1.3 CDTi 95 por 14.607 euros y el Fiat Punto 1.3 JTD 95 por 14.158 euros.

Si queremos ahorrar algo podemos decantarnos por el Ibiza con el mismo motor pero acabado inferior Reference, que nos cuesta 1.035 euros pero que tampoco compensa mucho, porque respecto al Style carece de llantas de aleación, faros antiniebla, climatizador, ordenador de a bordo o control de velocidad. Otro problemilla para el Ibiza es que dentro de la gama se vende el motor 1.2 turbo gasolina de 105 CV, una auténtica maravilla de excelentes prestaciones, por 750 euros menos que el diesel de 90 CV que hemos probado.

Así que... decir que el Ibiza sigue siendo el ejemplo a seguir entre los de su segmento es complicado, viendo lo que ofrece la competencia... por mucho menos. La única forma de hacerlos sería que la marca le aplicase una rebaja de, al menos, 2.000 euros, lo cual haría mucho más razonable la compra de un urbano que, por lo demás, sigue siendo de lo mejor que hay en el mercado.

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