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Prueba: Skoda Spaceback 1.6 TDI 105 Ambition, compacto, diesel y barato

Prueba: Skoda Spaceback 1.6 TDI 105 Ambition, compacto, diesel y barato

Resulta curioso que una marca ‘potente’ como Skoda no estuviera presente en un segmento tan importante como el de los compactos. Esa carencia la solucionó a finales del año pasado con la llegada del Spaceback, un cinco puertas que hemos probado en su versión más interesante y equilibrada: la que incluye el motor 1.6 TDI turbodiésel de 105 CV.

En Skoda tenían dos formas de entrar a competir en un segmento en el que triunfan coches como el Ford Focus, el Peugeot 308, el Renault Mégane… La primera habría sido tomar como punto de partida la avanzada base del Skoda Octavia, acortarle la carrocería y tener un modelo que sería una referencia del segmento por tecnología, mecánicas poderosas, buena calidad… El problema es que, dentro del grupo VW, al que Skoda pertenece, la marca checa habría visto cómo su producto tendría que verse las caras con el Seat León y el VW Golf, una ‘pareja’ con experiencia y solera entre los compactos y que cubren, junto con el Audi A3, la oferta del grupo alemán en esta categoría.

Así que Skoda optó por una segunda opción, quizá la más inteligente: apostar por un producto que cumpliera con todo aquello que exige un comprador de este segmento, sin grandes lujos ni mecánicas de gran potencia, o prescindiendo de los últimos gadgets tecnológicos… a cambio de ofrecer un precio más ajustado. Para desarrollar su creación, la marca lo tuvo fácil ya que aprovechó la presencia en su gama de una berlina como el Rapid, pero dotándole de un diseño más ‘compacto’, juvenil y vistoso. El resultado es este Spaceback, un coche que en muchos aspectos podría ser equiparable a un buen compacto de hace unos años, como la primera generación del Seat León o la cuarta del VW Golf, algo que como veremos en realidad puede que tenga mucho de lógica para un mercado como el actual.

Por decirlo de otra manera, y tratando de establecer una analogía, hoy en día hay muchos aparatos de los que usamos habitualmente que intentan deslumbrarnos con sus múltiples funciones y utilidades, pero que no dejan de ser características adicionales que se suman a la cualidad principal para que la que, realmente, sirve el producto. Por poner un ejemplo, los móviles de última generación sirven para casi todo… pero a costa de ser cada vez más caros, más complejos y seguramente más frágiles por disponer de multitud de sistemas tecnológicos. Sin embargo, no dejan de ser teléfonos, unos aparatos cuya misión principal debería ser la de que dos personas que están lejos puedan hablar entre sí. Con los coches ocurre algo parecido: cada vez vienen con más dispositivos, pero su fin primordial debería ser el de poder transportar personas de un lugar a otro. Con seguridad, con poco coste y con fiabilidad. Y es ahí donde un coche como el Spaceback encuentra su razón de ser; es un ‘teléfono’ de este siglo, porque cumple su labor y la cumple con nota, pero no es un iPhone del que presumir por su exclusividad, su imagen y su elevadísimo precio.

Este nuevo Skoda es un modelo que, por dimensiones, encaja a la perfección en la mencionada categoría de los compactos: mide 4,30 metros de largo, 1,7 de ancho y prácticamente 1,46 de alto. En su estética, predomina la sencillez, los rasgos clásicos… siendo lo más llamativo su amplísima gama de colores, en la que tienen lugar algunos tonos poco habituales como un amarillo o un verde manzana –el elegante rojo de las fotos se llama Rojo Rio, es metalizado, y supone 390 euros-, o la posibilidad de incluir vistosas llantas de aleación, como las de 16” modelo ‘Dione’ que incluía nuestra versión de pruebas –y que no siempre es una buena idea optar por ellas, como veremos más adelante, no sólo porque suponen 560 euros-. El frontal del coche es el habitual de los últimos Skoda y, de hecho, resulta muy similar al del Octavia e idéntico al del Rapid, algo que se repite en la parte trasera; nada de complejos ‘pliegues’ y aristas en capó o puertas, nada de paragolpes con grandes entradas de aire o pasos de rueda ensanchados y, por supuesto, nada de intentar alcanzar una cifra de aerodinámica récord –su Cx es de 0,31-: el Spaceback es pura funcionalidad, como lo demuestran sus grandes puertas y portón, sus grandes faros que iluminan muy correctamente tanto en cortas como en largas, sus retrovisores que lo permiten ver todo hacia atrás… Puestos a pedir algo, en un coche tan lógico no habría estado mal que los paragolpes hubieran contado con alguna pequeña protección en plástico negro o que la que se incluye en los laterales fuera de serie y no opcional por 55 euros.

Estéticamente, el interior es un fiel reflejo del mismo concepto que se aplica en el exterior: máxima sencillez y funcionalidad. En comparación con los salpicaderos repletos de mandos, pantallas y displays tan de moda en la actualidad, el del Spaceback es más bien 'analógico', donde lo más vistoso es el equipo de audio y la pantalla del ordenador de a bordo en el centro de la instrumentación. Es de esos coches en los que no hace falta leerse el libro del usuario para empezar a funcionar: todo aquí es lógica, sencillez y nada de experimentos. Lo más 'difícil' de encontrar son las tomas para USB y equipos de audio auxiliares, situada en la parte baja de la consola central y que no se ve a simple vista.

La calidad es el aspecto que más demuestra que este coche está más pensado para 'durar' que para 'entusiasmar'. Por ejemplo, todos los plásticos del interior, ya sea en las puertas, en la consola central o en el propio salpicadero son duros al tacto. Pero esa 'dureza' seguro que los hace resistentes al paso de los años. Que este Skoda sea sencillo no signfica que no esté bien hecho: el tacto de todos los mandos, palancas y botones no desmerece al de muchos Volkswagen, predomina la solidez en los ajustes, el sonido de las puertas al cerrarse es contundente... En practicidad ofrece lo habitual: una gran guantera principal, buenos huecos en las cuatro puertas, espacios para dejar botellas por delante del cambio...

Si analizamos la tecnología, descubrimos que este Skoda no es un coche 'a la última' ni pretende serlo; entre su equipamiento opcional más destacado llama la atención el navegador -de precio muy razonable: desde 515 euros-, los faros de xenón -desde 500 euros- o el climatizador de una zona -390 euros-. Sin embargo, gadgets que podríamos encontrar en otros Skoda -o en compactos de su tamaño-, como un climatizador bizona, el sistema de aparcamiento automático, el control de funciones por voz, el avisador de salida del carril... no se ofrecen ni con sobreprecio. Aún así, el Spaceback con la terminación intermedia Ambtion de esta prueba incluye lo necesario para 'el día a día': aire acondicionado, equipo de audio, elevalunas eléctricos en las cuatro puertas, dirección asistida o seis airbags.

La postura de conducción es muy buena; hay que agradecérselo a un volante con amplios reglajes en altura y profundidad, a un asiento cómodo y con una sujección correcta y una visibilidad más que buena. Junto con una correcta ergonomía y gracias también a que hay buen espacio que favorece la libertad de movimientos del conductor, el resultado es que es un modelo agradable de conducir durante largas distancias. Hablando de espacio, ese es sin duda uno de los puntos fuertes de este compacto. Por ejemplo, el espacio que ofrece para las piernas de los pasajeros que viajan detrás es el mejor de la categoría, superando a los Mégane, Focus, Golf... etc. Por anchura y altura no es la referencia pero también se emplaza en las primeras posiciones. Lo bueno es que, además, todo esto lo hace sin perjudicar el volumen del maletero, que con 415 litros están a medio camino entre los compactos y las berlinas... además de ser perfectamente aprovechables, porque la forma del espacio de carga es cuadrado.

Como decíamos al inicio de la prueba, el Spaceback toma como base la plataforma del Rapid, aunque ha introducido pequeños retoques en la suspensión; dicha plataforma es como el resto del coche, poco compleja y sin sofisticaciones, aunque fiable, robusta y muy rígida. Este Skoda es agradable y muy sencillo de conducir desde el primer momento. Enseguida la dirección demuestra que tiene muy buen tacto -aunque el radio de giro del coche nos ha parecido algo grande-, además de mostrarse precisa, algo que también ocurre cuando se rueda a alta velocidad. El resto de apartados dinámicos recuerda a los de muchos de los vehículos del grupo VW; eso significa que es un coche que, por sus reacciones, forma de comportarse ante un imprevisto o funcionamiento de los frenos transmite mucha sensación de seguridad en cualquier situación, tipo de carretera o climatología -por ejemplo, no es especialmente sensible a las fuertes rachas de viento lateral-. No es de esos coches 'que transmiten' sensaciones ni pensado para efectuar una conducción deportiva, lo cual no supone inconveniente en un modelo que va destinado a un público familiar. Por lo demás, es un coche que resulta cómodo de suspensión... siempre que optemos por dejar los neumáticos que trae de serie, de 185 mm de ancho. Al inicio dijimos que nuestro Skoda calzaba unas ruedas opcionales de 215 mm de ancho y un perfil de tan solo 45 sobre llantas de 16"; aparte de que cada neumático de ese tamaño sale caro a la hora de reemplazarlo -unos 160 euros-, lo que consiguen es que el Spaceback resulte más seco al pasar sobre los baches y tampoco tienen un beneficio sobre el consumo o la sonoridad.

En la parte mecánica, Skoda también ha apostado sobre seguro. De todos los motores que hay para elegir en la gama -tres de gasolina y dos turbodiesel-, el 1.6 TDI de 105 CV representa un magnífico equilibrio. Por un lado, sólo cuesta 700 euros más que la de 90 CV pero aporta 15 CV extra que se notan claramente en carretera; por otro, es una mecánica de muy buena respuesta desde apenas 1.500 rpm, muy contudente para su cilindrada y potencia... y, lo que es mejor de todo, con un consumo medio siempre muy ajustado. De hecho, durante nuestra prueba el consumo medio bajó ligeramente de los 5,5 litros, de forma que si apuramos el depósito de 55 litros, la autonomía puede rondar los 1.000 km. Incluso es posible, por 310 euros, elegir una variante con el apellido Greentec, que por 310 euros más añade sistema stop/start -desconecta el motor en atascos, semáforos, retenciones...- y recuperación de energía en lasfrenadas, lo cual permitiría ahorrar, incluso, alguna décima más.

Tanto a sus buenas prestaciones como a su reducido gasto contribuye de manera decisiva el peso del coche; este Spaceback marca en la báscula 1.260 kg, y eso es entre 100 y 200 kg menos que otros compactos similares. Incluso ese consumo sería inferior si en lugar del cambio manual de cinco marchas que lleva esta mecánica -por cierto, con una palanca de tacto durito, pero preciso y agradable de manejar- se apostará por una caja de seis que redujera el salto entre velocidades y permitiera contar con una sexta marcha de desahogo.

¿Qué pegas encontramos en la parte mecánica? Por un lado, el 1.6 TDI está menos aislado en este modelo que en otros coches que lo llevan bajo el capó -los propios VW Golf y Seat León- donde se muestra mucho más refinado y silencioso, especialmente cuando se arranca en frio. Durante la marcha y una vez que coge temperatura, la situación mejora bastante y se puede viajar sin que el ruido 'canse'. Por otra parte, esta mecánica no se puede combinar con un cambio automático; quien desee un Spaceback que combine motor de gasóeo y ese tipo de transmisión debe fijarse en la variante TDI de 90 CV -esa versión concreta costaría 21.010 euros, 950 más que el más potente con cambio manual que hemos probado-. Finalmente, aunque menos importante, el grupo VW ya tiene listo el que, dentro de unos años, terminará siendo el reemplazo de este motor: un 1.5 TDI de 105 CV que promete consumos y emisiones de récord -y que acaba de estrenar el renovado VW Polo 2014-.

Queda hablar del precio; la marca checa pide por esta versión un precio de 20.060 euros, que puede resultar desilusionante para muchos que esperaban un precio más ajustado. Sin embargo, esa tarifa es artificial, porque toda la gama viene con un suntuoso descuento de 2.785 euros, así que en realidad el coche se comercializa por unos más interesantes 17.275 euros con un equipamiento razonable. Asimismo, aquellos que quieran financiar el modelo con la marca y dispongan de un vehículo usado para entregar a cambio disfrutarán de otros 2.500 euros adicionales de descuento, por lo que ya hablaríamos de unos muy interesantes 14.775 euros. Dicho de otra manera, por el precio de un urbano nos llevaríamos un compacto, con las ventajas en cuanto a imagen, espacio y maletero que eso supone.

SPACEBACK 1.6 TDI 105 AMBITION
Motor: 1.598 cc, turbodiesel common rail de cuatro cilindros. Potencia: 105 CV a 4.400 rpm. Par máximo: 25,5 kgm entre 1.500 y 2.500 rpm. Cambio: manual de cinco velocidades. Velocidad máxima: 190 km/h. De 0 a 100 km/h: 10,3 segundos. Consumos: urbano, 5,6 l/100 km; extraurbano, 3,7 l/100 km. Medio: 4,4 l/100 km. Depósito de combustible: 55 litros.
Dimensiones: 4,30 m de largo, 1,70 m de ancho y 1,459 m de alto. Peso: 1.260 kg. Maletero: 415 litros (hasta 1.380 con los asientos abatidos). Distancia entre ejes: 2,602 m. Vías delantera/trasera: 1,457 / 1,494 m. Diámetro de giro: 10,9 litros. Neumáticos de serie: 185/60 R15 H. Frenos delanteros y traseros de disco. Dirección: con asistencia eléctrica.
Equipamiento de serie (Ambition): seis airbags, ABS, ESP, dirección asistida, cuatro elevalunas eléctricos, cierre centralizado con mando a distancia, ordenador de a bordo, espejos eléctricos, control de velocidad, asiento trasero abatible, faros antiniebla, volante multifunción de cuero, ordenador de a bordo, equipo de audio Swing, limpialuneta trasero.

Opciones: Llantas de 16" (560 euros), asientos deportivos (245 euros), techo panorámico (735 euros), pintura metalizada (390 euros), ESP con funciones avanzadas (130 euros), faros xenón (500 euros + 385 euros del pack Style), bluetooth (105 euros), navegador (515 euros), alarma (235 euros), climatizador (390 euros), cristales oscurecidos (150 euros), sensor de párking (350 euros), pack portaobjetos (50 euros), pack carreteras en mal estado (100 euros), faros adicionales de encendido en curvas (115 euros).

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