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Ford inventa el 'supervolumen' y lo llama Tourneo Custom

Ford inventa el 'supervolumen' y lo llama Tourneo Custom

Pocas marcas como Ford tienen mejor cubierto su segmento de ‘coches para la familia’; en su gama no faltan los Focus o Mondeo familiares, los monovolúmenes B-Max, C-Max o S-Max.. Sin embargo, lo que muchos aún no conocen es que dicha oferta culmina con un modelo muy exclusivo.

Se llama Tourneo Custom y su exclusividad radica en varios aspectos; el primero es que en el mercado español existen pocas alternativas que le puedan hacer frente. Los más parecidos serían el Mercedes Viano –que, en breve, será reemplazado por el Clase V- y el VW Transporter –otro de los veteranos de la categoría-.

En segundo lugar, el Ford es uno de los vehículos más grandes del mercado que se pueden conducir con el carnet B, el que tiene la mayoría de la gente. Y aquí, el término ‘grande’, está plenamente justificado. Por ejemplo, el Custom se puede elegir con dos longitudes, y la más pequeña de ellas ya alcanza los 4,97 metros, es decir, mide casi como cualquier berlina de súper lujo. Pero es que, además, existe otra variante que se planta en los 5,34 m, lo cual quiere decir que supera a los Mercedes Clase S, BMW Serie 7 o Jaguar XJ, tomando como referencia en todos los casos las versiones de carrocería alargada. La diferencia de centímetros que hay entre las dos carrocerías del Ford se traduce en un mayor maletero en el caso de la variante alargada; en concreto, dispone de unos 500 litros más, así que teniendo en cuenta que la diferencia de precio es de tan sólo 540 litros entre ambos, compensa elegir la variante más grande, que es la que hemos tenido de examinar.



Estéticamente, estos coches suponen todo un reto para quienes los diseñan; evidentemente son vehículos pensados para ofrecer el máximo espacio interior posible, de forma que siempre se apostará por trazos y formas cuadradas. En el caso del Ford, eso es así… pero sus diseñadores le han dotado de un frontal muy atractivo, una gama de colores muy vistosa (con nueve tonos a elegir, entre ellos un rojo, un azul, un plateado…), una superficie acristalada bastante amplia… y el resultado final es muy bueno, porque como hemos comprobado durante la prueba, es un coche que llama la atención, seguramente también por el hecho de que aún es un coche poco visto (apenas lleva un año en el mercado) y minoritario (no se venden tantas unidades como otros Ford, por ejemplo los S-Max y Galaxy).

Siguiendo con el término ‘grande’, el interior ofrece amplitud… casi de forma exagerada; da igual en el monovolumen del mercado en el que nos subamos: el Ford ofrecerá más espacio. Un ejemplo es que en la variante de nuestra prueba, el coche dispone de nueve plazas, dispuestas en tres filas (evidentemente, con tres asientos en cada una). Y, a diferencia, de muchos monovolúmenes, aquí no hay plazas ‘de primera y de segunda’, sino que todos los pasajeros tienen asientos de buen tamaño, sitio de sobra a lo ancho, lo largo y ya no digamos a lo alto, salidas de ventilación o puntos de luz de lectura… y, además, la accesibilidad es muy buena.

El Custom es alto, pero por ejemplo existe un estribo que facilita la tarea de subir y, en el caso de las plazas traseras, las gigantescas puertas laterales corredizas (que, cuando están abiertas, dejan un espacio de nada menos que 93 cm para acceder) lo hacen todo más sencillo. Incluso llegar a la última fila de asientos es fácil porque las butacas laterales de la segunda fila se abaten hacia adelante. Y luego está el maletero; de nuevo, tomando como referencia al monovolumen ‘clásico’, quien opta por una variante de siete asientos suele quedarse sin maletero o éste ofrece un volumen que, desde luego, no da para los equipajes de tanto pasajero. En el Tourneo Custom, con todas sus plazas ocupadas, aún nos sobran… ¡¡2.140 litros para equipajes! Equipajes… o cualquier otro tipo de objeto, ya que gracias a un gigantesco portón trasero de apertura vertical o a que los asientos de la segunda fila se pueden abatir o retirar, al final es posible cargar algo muy voluminoso, como un sofá, una mesa…

Queda claro, entonces, que en el Ford el espacio viene de serie, pero en su equipamiento también es posible encontrar elementos más habituales en los turismos tradicionales, como un indicador de alerta del cansacio para el conductor, un dispositivo que avisa si en marcha nos salimos del carril, faros con iliuminación adicional en las curvas… o hasta tapicería de cuero. En el caso de la variante que hemos analizado, la Titanium –por debajo hay otro acabado más sencillo, conocido como Trend-, en la dotación de serie no faltan la alarma, un sistema de ayuda al aparcamiento tanto delantero como trasero, sensores de luz y lluvia, ordenador de a bordo, equipo de audio con USB y bluetooth, volante multifunción de cuero, sistema stop/start (que detiene el motor en los semáforos o en atascos para mejorar el consumo), control de velocidad, aire acondicionado doble, cámara de visión trasera integrada en el retrovisor interior…



Por lo demás, este Ford cuenta con un puesto de conducción muy cómodo (tal vez lo menos logrado en este aspecto es la situación de la palanca del freno de mano, situada a la izquierda del asiento del conducto), con excelente visibilidad, una palanca del cambio situada muy cerca de la mano, y con muchísimos lugares donde dejar objetos, entre los que destacan los ‘botelleros’ a ambos lados del salpicadero, una guantera situada por delante del volante… La calidad es muy correcta, es un coche que da sensación de bien hecho y ajustado, con mandos de tacto firme y preciso, tapizados agradables, colores bien elegidos y un salpicadero que por diseño y todas las funciones que incluye la da un aspecto de coche moderno y avanzado.

Otro de los aspectos que más sorprenden de este modelo es cómo va en carretera; lo lógico sería pensar que un coche de casi 2,2 toneladas y con sus dimensiones sería un vehículo torpe, pero la realidad es que este Ford va sorprendentemente bien y por muchas razones. Para empezar, en ciudad es más ágil de lo esperado, gracias a su suave dirección asistida (con poco más de tres vueltas de volante entre topes), un radio de giro reducido o a la ya mencionada buena visibilidad. En carretera, además, entra bien en las curvas, se conduce con mucha sencillez y no tiene reacciones bruscas al pasar sobre baches o irregularidades; y, para concluir, la suspensión es bastante cómoda, por lo que se pueden afrontar largos viajes con muchos pasajeros sin mayor problema. Otro aspecto que contribuye a ese carácter viajero del Custom es su mecánica.

La oferta para este modelo gira en torno a un propulsor 2.2 TDCI turbodiésel de nueva generación, que se puede elegir con variantes de 100, 125 y 155 CV; en nuestro caso, hemos optado por el tope de gama… y lo que nos hemos encontrado es una mecánica sorprendente, con prestaciones que se asemejan a las de un buen monovolumen. Por ejemplo, la respuesta de apenas 1.000 rpm ya es buena, algo útil e interesante en un coche que es pesado y puede llevar mucha carga, lo cual permite no ‘castigar’ el embrague. Ya en carretera, tiene un empuje constante hasta unas 3.500 rpm, momento en el que conviene subir de marcha, mientras que en autopista, su velocidad punta de 157 km/h le permite establecer medias elevadas sin problemas (por cierto, para alcanzar su velocidad máxima, previamente hay que desconectar el botón con la leyenda ECO, función pensada para utilizar el coche en ciudad, ya que limita la velocidad máxima a 115 km/h y mantiene activado el sistema stop/start).

Esta mecánica se combina con un cambio manual de seis velocidades, fácil y rápido de manejar (no está prevista una variante automática, que habría sido algo genial para un coche tan viajero)  y cuya sexta velocidad le permite ‘llanear’ con una reducida sonoridad (el Ford, en general, no es nada ruidoso) y un consumo que se estabiliza en torno a los 7,5 litros, lo cual combinado con los 80 litros de depósito le permiten rondar los 1.000 km de autonomía.



El precio del modelo probado, el más completo y potente de la gama, es de 38.600 euros. Es una cifra elevada, pero hay que tener en cuenta que sus competidores son aún más caros, que un monovolumen clásico de siete plazas no es más barato, que su equipamiento de serie incluye todo lo necesario (no hay que gastarse más dinero en opciones) y que hablamos de un modelo muy moderno, amplísimo y seguro, ya que cuenta con la máxima nota en las pruebas de choque en EuroNCAP, algo de lo que no puede presumir ninguno de sus rivales directos.

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