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Motor / Pruebas

Prueba: Renault Mégane 2014 1.5 dCi 110 5p GT Style

No es una prueba cualquiera: hablamos de uno de los coches más vendidos de los últimos tiempos. El Renault Mégane (que se fabrica en la planta palentina de Villamuriel de Cerrato) recibe un importante lavado de cara con dos objetivos fundamentales: actualizar su estética e incrementar su tecnología.

Un restyling es un término que, dentro del mundo del automóvil, se suele aplicar a aquella actualización que prácticamente la mayoría de los modelos sufren en el ecuador de su vida comercial. Renault es una especialista en realizar esos 'lavados de cara' (que, como veremos, suelen llevar aparejados distintos cambios, aparte de los estéticos) para dotar de una segunda juventud a modelos que no sólo empiezan a notar el paso de los años, sino que también (y como es lógico) comienzan a no resultar tan frescos como competidores de más reciente lanzamiento. Repasando en la historia reciente de la marca, recordamos el acertado rediseño que sufrió el R19 allá por 1991, el del primer Mégane en 1999 o el del Clio II, cuyo aspecto se renovó en 2001. Ahora es la tercera generación del compacto francés la que, para afrontar con garantías su recta final (su reemplazo debería estar listo en un par de años), estrena mejoras estéticas, así como nuevos elementos de equipamiento, una gama reestructurada.

Resulta curioso que el modelo más importante de la gama de Renault haya sido prácticamente el último en estrenar la nueva identidad visual de la marca; aquella que inauguró el concept DeZir y que poco a poco hemos ido viendo tanto en vehículos completamente nuevos de la firma gala (Clio IV, Captur, Zoe) como en rediseños introducidos en los Twingo, Fluence, Scénic o Espace; seguramente, el motivo principal ha sido distanciar este restyling del inmediatamente anterior que estrenó el Mégane, hace apenas dos años.

Centrándonos ya en el Mégane 2014, hemos tenido ocasión de probarlo durante un recorrido de 540 km y comprobar sus principales modificaciones; hemos centrado el test en la versión que acumulará mayor volumen de ventas: la equipada con el propulsor 1.5 dCi turbodiésel de 110 CV. Comenzando por el diseño, toda la parte delantera es nueva, gracias al empleo de unos nuevos (y enormes) faros (que no pueden contar con lámparas bixenón en ningún acabado de la gama), a la parrilla superior con fondo negro y rematada por un gran rombo en el centro, unos paragolpes rediseñados (que en el caso del cinco puertas que hemos probado hacen que la longitud crezca ligerísimamente, desde los 4,295 m a los 4,302 m), diferentes rejillas, capó de nuevo diseño, luces leds reubicadas.

Asimismo se ha variado toda la oferta de llantas de aleación y tapacubos; sin embargo, la aerodinámica del coche no varía, manteniéndose un CX de 0,32 que es un valor simplemente correcto. Por supuesto, se mantiene una de las grandes virtudes del coche: la posibilidad de elegir entre cuatro carrocerías: cinco puertas, coupé, familiar. y coupé-cabrio (que estrenará el nuevo diseño un poquito más adelante: en el mes de marzo). Lo cierto es que con todas las modificaciones introducidas, el aspecto del coche ha ganado muchísimo, y el nuevo estilo 'promulgado' por Laurens van den Acker, el máximo responsable de diseño en Renault, parece todo un acierto.

En cuanto al interior, las modificaciones son menos importantes en lo relativo al diseño; de hecho, lo más significativo son los nuevos tapizados. Sí que hay detalles novedosos de equipamiento (de serie u opcionales, según los acabados), como la posibilidad de incluir un dispositivo de ayuda al aparcamiento con cámara trasera (no reemplaza al clásico avisador ´por pitidos´, sino que lo complementa), el sistema R-Link (que, a través de una pantalla táctil, permite concentrar desde un navegador TomTom hasta la posibilidad de descargarse aplicaciones y contenidos desde Internet), luces largas de conexión automática o avisador de salida del carril. El resto de aspectos aquí dentro tampoco cambian; por ejemplo, el diseño básico se mantiene prácticamente igual que el del Mégane que vio la luz en 2008, con su estilo sencillo, bien pensado, sin demasiados mandos o botones que compliquen el manejo (los de la radio quedan algo bajos, aunque a cambio también se pueden manejar buena parte de sus funciones desde los del volante) y con una bonita instrumentación en la que el reloj central incluye indicaciones en formato digital.

La calidad también es la misma, muy buena por los materiales empleados (plásticos mullidos, inserciones vistosas, un tacto de los mandos bastante preciso en general) y correcta en cuanto a ajustes (sólo en carreteras muy bacheadas, el conjunto no pargece tan sólido como, por ejemplo, un VW Golf. que también es más caro). Y por lo que se refiere al espacio interior, este Renault se mueve en un lugar intermedio de la categoría; hay una amplitud más que buena para cuatro adultos y, al igual que en cualquier modelo de la competencia, el que tiene más problemas para acomodarse es un eventual quinto pasajero que viaje en la plaza central posterior. Otro aspecto que se modifica es la denominación de algunos acabados; por ejemplo, la terminación básica, conocida como Authentique, ahora se denomina Life (o Intens en la carrocería coupé); por otro lado, los antiguos Expressión y GT Line se convierten en GT Style; finalmente, los Privilege y Dynamique se transforman en el Bose como tope de gama.

Por lo que se refiere a la gama de motores del Mégane, ahora es algo más reducida pero también más racional, moderna y eficiente. Por ejemplo, en gasolina, ahora el motor de arranque es el ´pequeño´ 1.2 turbo de 115 CV con cambio manual de seis velocidades, que viene a sustituir al veterano 1.6 de 100 CV. Un escalón por encima se emplaza otro 1.2 turbo, en este caso con 130 CV y que se puede combinar o bien con un cambio manual de seis marchas o bien con la avanzada transmisión automática EDC de doble embrague, una combinación nueva dentro de Renault (y muy recomendable, ya que hablamos de una caja desarrollada por la prestigiosa firma Getrag). Lo siguiente en la oferta de gasolina ya sería el minoritario 2.0 turbo de 265 CV exclusivo de la variante coupé con acabado RS; de momento, en España no está contemplada la versión 2.0 turbo de 220 CV.

En cuanto a los diesel, la principal novedad es que el 1.5 dCi de 90 CV es reemplazado por otro 1.5 pero con 95 CV y un par máximo que aumenta en casi 4,1 kgm, así como con una caja manual de seis marchas (por cinco en su antecesor). Sin embargo, la estrella de la gama (y el que, como dijimos, hemos tenido ocasión de probar a fondo en esta exhaustiva toma de contacto) seguirá siendo el súper-ventas 1.5 dCi de 110 CV. Una mecánica que, ahora, se desdobla en hasta tres variantes: una 'convencional', otra conocida como Energy dotada de sistema stop/start y recuperación de energía en las frenadas (permite ahorrar nada menos que 0,9 litros de media respecto a la variante 'normal', aunque también es 600 euros más cara) y una tercera que combina el motor con la caja EDC de doble embrague (por 1.600 euros más que la variante 'normal'. Finalmente, y como tope de gama, se mantiene el excelente 1.6 dCi de 130 CV. mientras que los 2.0 dCi desaparecen de la oferta.

NUESTRA PRUEBA: Mégane 1.5 dCi Energy 110 CV, manual, acabado GT Style, carrocería de cinco puertas.
Datos principales: motor turbodiésel con 110 CV a 4.000 rpm, par máximo de 26,5 kgm a 1.750 rpm. Velocidad máxima de 190 km/h, aceleración de 0 a 100 km/h en 12,1 segundos, de 0 a 1.000 metros en 33,5 segundos. Consumo medio de 3,5 litros/100 km. Dimensiones: 4,302 m de largo, 1,808 m de ancho y 1,471 m de alto. Peso en vacío: 1.215 kg. Neumáticos: 205/55 R16. Frenos con discos delanteros de 280 mm de diámetro y traseros de 260. Maletero de 405 litros (con kit reparapinchazos; en caso de incluir la rueda de repuesto opcional y de menor tamaño que las demás, se queda en 372 litros.

Equipamiento de serie (GT Style): ABS, ESP, seis airbags, dirección con asistencia eléctrica, equipo de audio con bluetooth y USB, volante multifunción forrado en cuero, ordenador de a bordo, climatizador bizona, elevalunas eléctricos delanteros y traseros, faros antiniebla, luces diurnas de leds, espejos eléctricos y plegables, sensor de luz y lluvia, control de velocidad, llantas de aleación de 16", cierre centralizado con mando a distancia por tarjeta, control de aparcamiento trasero.
Principales opciones (GT Style): Navegador (500 euros), navegador con sistema R-Link (800 euros), pack con freno de mano eléctrico, sistema de ayuda al arranque en cuesta y acceso/arranque manos libres (450 euros), cristales traseros tintados (250 euros), rueda de repuesto (100 euros), pintura metalizada (de 480 a 675 euros).

LISTO PARA MANTENERSE EN LO MÁS ALTO
El Mégane ha acumulado muchos méritos desde que la primera generación se comercializó, allá por 1996; por ejemplo, en nuestro mercado ser el líder absoluto de ventas en 12 de los 18 años que se ha comercializado aquí, liderato que mantuvo de forma consecutiva entre 2003 y 2012. En total, en su dilatada historia, nada menos que 1,4 millones de Mégane se han vendido en España, ostentando el récord absoluto de coche más vendido en un solo año: ocurrió en 2004 con la segunda generación del Mégane, que colocó en esos 12 meses nada menos que 117.624 unidades.

Lo cierto es que ese éxito debería mantenerse con el cambio de diseño; el modelo luce ahora con más empaque, y en el caso de la variante GT Style que hemos probado incluye todos esos detalles estéticos que tanto gustan, como las luces diurnas de leds, unas llantas multi-radio de 16". La carrocería analizada, de cinco puertas, sigue siendo la más demandada, aunque se mantiene la posibilidad de combinar este motor diesel de 110 CV con la variante Coupé de tres puertas y apariencia claramente más deportiva (que sale 650 euros más barata) o bien familiar, con un maletero mucho mayor (por 1.900 euros más que el 5p).

El interior, a pesar de no haber cambiado, sigue siendo muy agradable; lo mejor es la cómoda postura de conducción, gracias a unos asientos que sujetan muy bien y a un volante de grosor muy correcto y con amplios reglajes. En general, todos los mandos son intuitivos y quedan bastante a mano. salvo cuando se equipa el navegador opcional; es cierto que con él instalado, el salpicadero gana mucho en apariencia, gracias a la gran pantalla que incluye, pero para manejarlo cuenta con una piña de mandos situada entre los asientos delanteros que exige cierta práctica para poner manejarlos sin tener que apartar la vista. Por practicidad, destaca la generosa guantera principal, los muy amplios huecos de las puertas delanteras, otro espacio con tapa entre los asientos. y un pequeño espacio para llevar, por ejemplo, un móvil justo por delante de la palanca de cambios.

Para poner en marcha el motor basta con pulsar el botón situado en la parte inferior de la consola central; sorprende lo refinado que es este motor, sin apenas vibraciones y una sonoridad muy ajustada. También sorprende porque, en las arrancadas, la respuesta al acelerador es muy inmediata; otra cosa que se percibe desde los primeros metros es que el tacto de los pedales es muy 'sensible': por ejemplo, basta acariciar el freno para que el coche se detenga con fuerza. En carretera, el 1.5 dCi sigue sorprendiendo por su buen empuje, por lo bien aislado que está y porque, en conjunto, no tiene nada que envidiar a los 1.6 de sus rivales. El complemento perfecto del motor es la caja manual de seis marchas, que sigue siendo una de las mejores transmisiones que ofrece Renault en su gama, con movimientos cortos de palanca y un buen tacto para manejarla, incluso, con decisión. Además, gracias a sus seis velocidades, permite viajar manteniendo un crucero elevado pero con un consumo ajustado; de hecho, durante la presentación, el ordenador de a bordo apenas marcaba cinco litros de media.

En cuanto al chasis, el Mégane 2014 no ha sufrido ninguna modificación, de forma que se mantienen las virtudes y algunos aspectos que podrían ser mejores. Entre las primeras destaca su muy buen comportamiento en todas las circunstancias; gracias a una suspensión ligeramente firme en este acabado GT Style, y a un peso bastante ajustado, el coche se percibe más ágil de lo esperado, entra con facilidad en las curvas y todo ello con sencillez, sin reacciones extrañas. Es un coche cómodo en general, si bien es cierto que no es de los que mejor filtran las irregularidades. Por lo demás, los frenos son muy potentes (aunque, como comentábamos antes, el tacto del pedal es un tacto sensible y cuesta dosificar a la perfección la cantidad exacta de frenada), mientras que la dirección es muy suave y contribuye a que el coche no sea sensible a las rachas de viento lateral, pero conserva un tacto algo artificial que le resta precisión en curvas de radio amplio como, por ejemplo, las que se trazan en las autopistas.

Por lo que se refiere al precio, Renault sigue siendo una de las marcas más "razonables" a la hora de establecer un equilibrio entre lo que cuesta un coche y lo que piden por él. En el caso del Mégane eso se cumple a la perfección, ya que por 20.100 euros (cantidad que incluye los 3.000 euros de promoción que, en la actualidad, están en vigor para el modelo) nos llevamos un compacto muy completo, bien equipado y en una posición intermedia entre sus competidores; por ejemplo, con sus actuales promociones, un Ford Focus 1.6 TDCi 115 CV Sport 5p sale por 18.400 euros, un Peugeot 308 1.6 e-HDI Active se queda en 21.000 euros y un Seat León 1.6 TDI 105 Style por 22.170 euros.

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