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Prueba: Jaguar XF 3.0 V6 S Premium Luxury

Prueba: Jaguar XF 3.0 V6 S Premium Luxury

Esta es la berlina con la que Jaguar compite en el segmento de las berlinas de lujo. Tras seis años en el mercado ha ido recibiendo continuas actualizaciones y, por eso, ahora se encuentra en el mejor momento de su carrera comercial. ¿Será suficiente para plantar cara a los modelos alemanes de referencia?

Nos encontramos ante una de esas pruebas que se pueden calificar de  ‘complicadas’; no porque sea difícil para la persona que se pone a escribir delante del teclado, sino para el protagonista en sí de la prueba. Lo es porque hablamos de un vehículo que, a pesar de su imagen, su tradición, sus cualidades, su legendaria reputación de marca… compite en uno de los segmentos más difíciles, exigentes y exclusivos del mercado. Una categoría en la que tres marcas, todas alemanas, dominan con mano de hierro y parecen ‘imponer’ el pliego de condiciones al resto que quieren competir contra ellas y ‘robarles’ protagonismo. Y, desde luego, si existe una firma capaz de hacerles daño, de contestarles, de batirles en su terreno –o, al menos, intentarlo- y de robarles ventas y clientes, esa es Jaguar. Nos referimos, por supuesto, al XF y al segmento de las berlinas de lujo.

Esta berlina inglesa 'golpea primero' en todo lo relacionado con la estética; mientras que a sus oponentes alemanes se les suele tachar -y con razón- de sobriedad en el diseño, de su -a veces- excesivo parecido con modelos más pequeños de sus respectivas gamas o de que sus carrocerías no dejan entrever el dinero que nos hemos gastado en adquirir un vehículo de ese tipo, el Jaguar despliega todos sus encantos desde el primer golpe de vista. Algo que tiene especial mérito en un modelo que, presentados en 2007, llegó al mercado a principios de 2008, es decir, ya va por su sexto año en el mercado, si bien es cierto que en 2011 recibió una profunda actualización -básicamente se renovó todo el frontal, que pasó a ser similar al de todo un XJ, la súper berlina de lujo del fabricante-.

El impacto visual que provoca el modelo se debe a una suma de factores; el primero y principal es el diseño básico del coche, que en el XF supuso un punto de inflexión entre los elegantísimos pero demasiado clásicos X-Type, S-Type o antiguo XJ y los actuales y deportivos XF, XJ, XK o el F-FType y el XE -este último listo para el año que viene-. El segundo es un tamaño imponente; en un segmento de coches grandes, el británico es el rey con sus prácticamente cinco metros de largo y 1,93 m de ancho. El tercero tiene que ver con los muchos detalles que adornan la carrocería; el principal son las generosas llantas -las de serie miden 18” pero, quien lo desee, puede dencantarse por uno de los cuatro modelos de llantas de 19”, desde 807 euros e, incluso, unas de 20”, como en nuestra unidad de pruebas y en este caso con unos espectaculares neumáticos en medida 255/35, todo ello desde 2.018 euros-.

Por otro lado, también contribuye a darle un toque espectacular al coche el contraste entre cromados e inserciones en negro brillante, la doble salida de escape ovalada, las luces diurnas de leds... y, además, en esta unidad, el vistoso kit deportivo opcional por 3.214 euros -es el equivalente a los pack AMG, S-Line o kit M de los Mercedes, Audi y BMW, respectivamente- que añade faldones laterales, diferentes paragolpes... y que, en cierta manera, asemeja su apariencia a la de las exclusivas versiones R. Existen un total de 14 colores de carrocería, sólo salen gratis el negro y el blanco de nuestra unidad de pruebas -que, por cierto, le sienta de maravilla-; los demás cuestan entre 1.141 y 2.283 euros. Finalmente, y a modo de curiosidad, el XF dispone de un capó activo, es decir, en caso de atropello a un peaton, dicho capó se eleva unos centímetros automáticamente para amortiguar el golpe que se da la persona y evitar que ésta golpee contra las zonas más 'duras' del motor

El interior también convence, principalmente por las sensaciones que provoca; y es que allí donde sus competidores ofrecen, de serie, plásticos 'aburridos' y sencillas telas el XF propone elegante cuero -que no sólo se usa en asientos, también en puertas y salpicadero... y a elegir, de serie, entre seis tonalidades-, inserciones metalizadas... Es verdad que no está a la última, porque no puede llevar las grandes pantallas de sus rivales, sus avanzadas instrumentaciones con generosos -en tamaño y funciones- displays y ciertos elementos tecnológicos como el HUD que proyecta información útil al conductor en el parabrisas... pero también hay cosas que siguen siendo únicas del Jaguar, como las salidas de aire que 'aparecen' cuando se conecta el sistema de climatización -son abatibles, como los faros de aquellos antiguos Porsche deportivos-, el mando giratorio para el cambio automático que 'ermege' de la consola central cuando se pone en marcha el motor... o, precisamente, el botón 'con luz roja palpitante' que permite arrancar el vehículo.

Le faltan cosas para ser perfecto, como que el diseño de los mandos de la radio y el climatizador sea idéntico -al principio es fácil confundirlos- y con la misma disposición, o que la pantalla táctil que engloba muchas de las funciones del vehículo -radio, climatización, navegación- no sea especialmente rápida cuando se pulsa sobre ella -por ejemplo, para introducir la dirección de un destino en el GPS- pero es en este vehículo donde, desde luego, más presumiremos ante los amigos enseñando ya no sólo su elegante presentación, sino curiosidades como el minúsculo botón que sirve para abrir la guantera, las luces de lectura que se activan con sólo rozar su superficie con la yema de los dedos, la iluminación ambiental en un futurista tono azulado... Y a quien todo esto no le parezca suficiente, siempre puede darse una vuelta por el listado de opciones y escoger un acabado en fibra de carbono para el salpicadero -1.584 euros-, inserciones en madera de nogal, roble o madera Rosewood -236 euros-, piano black negro -792 euros-, tapizar el techo –desde 531 a 1.585 euros- incluso apostar por un volante con calefacción para los días más frios del invierno -423 euros-.

La postura de conducción es muy buena; por un lado, los asientos delanteros son cómodos butacones  -el del conductor puede ir en una posición muy rebajada, al estilo de los BMW- y de serie ya vienen con regulaciones eléctricas para los ajustes básicos, aunque si se desea, y con sobreprecio, pueden tener 12 reglajes -incluido el de la altura del resposacabezas o el de longitud de la banqueta- de forma eléctrica, por 489 euros. El grueso volante forrado en un cuero de exquisita factura es muy agradable de empuñar, la visibilidad resulta bastante correcta -salvo hacia atrás, porque la luneta está muy inclinada y la zona del maletero es elevada- y hay numerosos lugares, casi todos con tapa, donde dejar objetos como las llaves, la cartera, el móvil o el mando a distancia del vehículo.

En cuanto a calidad, no hay mucho que objetar; no es la referencia, pero más bien por una cuestión de veteranía, porque los años 'de ventaja' que le sacan sus rivales alemanes han servido a las marcas para progresar aún más en todo lo relacionado con ajustes, franquicias, reducción de sonidos parásitos... Aún así, no se le pueden poner pegas, y el manejo de todos los mandos, palancas y botones no plantea ninguna dificultad.

La accesibilidad al interior o a la zona de carga son buenas, gracias al más que generoso tamaño de todas las puertas -habría sido perfecto si como en muchos modelos alemanes, al abrir la tapa del maletero desde el mando a distancia, ésta se abriera por si sola... o si en opción contara con el cierre asistido de las puertas-. Por espacio, como es lógico, el XF no es un coche pequeño... pero también es verdad que sus rivales, a pesar de ser un poquito más pequeños por fuera, están mejor aprovechados, sobre todo en las plazas traseras, tanto en espacio para las piernas como en altura. Además, como suele suceder en estos modelos de propulsión trasera y con un generoso túnel de transmisión que atraviesa el suelo, un quinto pasajero situado detrás y en la plaza central, no irá muy cómodo. De todas formas, cuatro adultos viajarán, sin lugar a dudas, con un confort absoluto.

En cuanto al maletero, es grande y aprovechable, aunque su capacidad varía en función de si llevamos rueda de repuesto de emergencia -500 litros- o kit reparapinchazos -540 litros-. Quien busque la máxima practicidad y las ventajas de un amplio portón a la hora de cargar objetos voluminosos, puede escoger este mismo vehículo en versión Sportbrake, es decir, familiar. El inconveniente es que, para esta variante concreta, Jaguar la cobra muy cara, porque supone 73.350 euros, es decir, cerca de 5.500 euros más costosa que la berlina que estamos probando.

Por concluir con el interior, hay que decir que la variante analizada se comercializa con los acabados más lujosos de la gama: Premium Luury, que es el que hemos probado, y el exclusivo Portfolio -por lo tanto, no hay una versión de esta mecánica más asequible asociada a otras terminaciones inferiores que sí podemos encontrar en otras motorizaciones del XF: Classic, Luxury... Con el Premium Luxury ya es muchísimo más que suficiente y nos permite no tener que dar el salto de cerca de 6.400 euros de más que supone el Portfolio. De hecho, nuestro vehículo ya cuenta con navegador, tapiceria de cuero, sistema de acceso manos libres... que, de entrada, en cualquier rival ya supone abonar cerca de 6.000 euros. Sin embargo, y aunque puede llevar elementos sofisticados que están muy de moda, como control de obstáculos para el ángulo muerto de los retrovisores -570 euros-, luces que cambian de cortas a largas de forma automática -324 euros- o control de velocidad inteligente -1.633 euros-... no puede llevar, por el momento, asientos con masaje, acceso a Internet, visión nocturna o proyección de datos en el parabrisas.

La versión probada es la más potente dentro de las diesel; de hecho, por debajo hay dos variantes, una de 200 CV -en este caso lleva un motor 2.2 de cuatro cilindros- y otra de 240 CV -con un 3.0 V6 similar al del coche de la prueba-. La primera pregunta lógica es si compensa apostar por el diesel más potente apellidado 'S' o por el escalón inmediatamente inferior; teniendo en cuenta que, a igualdad de acabado -Premium Luxury- el equipamiento de serie es idéntico en ambas y que la diferencia de precio es de 4.200 euros a favor de la versión 35 CV menos potente... debe ser el usuario quien considere si ese salto de potencia vale esa cantidad.

Centrándonos en el modelo de la prueba, hay que decir que el funcionamiento de este motor diesel es muy bueno, a la altura de los seis cilindros equivalentes de las marcas alemanas. No sólo hace del XF un coche mucho más que rápido -pasa de 0 a 100 km/h en 6,4 segundos-, sino que su funcionamiento es más refinado que el de los BMW y Mercedes equivalentes -tan sólo el del Audi se muestra a la altura en ese aspecto-. La contundencia con la que empuja desde bajísimas revoluciones es llamativa, así como la facilidad con la que puede alcanzar elevadas velocidades; sin embargo, a pesar de lo bueno que es, no logra imponerse a un 530d en cuanto a prestaciones/consumo. Jaguar declara un gasto medio de seis litros cada 100 km, si bien en un uso normal las cifras se mueven entre 6,8 y 8 litros, lo cual sigue siendo muy buen registro para un vehículo de este porte y peso -1.770 kg-.

Se nota que Jaguar ha empleado varias medidas para que el consumo resulte lo más ajustado posible, como la inclusión de serie del stop/start o recurrir a unos desarrollos del cambio ultra-largos -en octava velocidad, el motor puede mover el coche a 120 km/h e ir funcionando a 1.800 rpm-; entonces ¿por qué no iguala a los mejores? Por una cuestión de aerodinámica, ya que el XF se mueve en un CX de 0,29 cuando sus rivales ya empiezan a acercarse al 0,26. Pero, a modo de resumen, no hay duda de que esta variante es la mejor y más equilibrada de la gama XF.

Como todas las mecánicas de este automóvil, la que hemos probado tan sólo se comercializa con un avanzadísimo cambio automático de ocho velocidades, con mandos en el volante para poder manejarlo de forma secuencial. Se trata de una magnífica transmisión, una de las más modernas que hay en la actualidad -tan sólo Mercedes puede presumir de ofrecer una caja con más marchas: nueve, en concreto-, y que todo lo hace bien: es muy suave a la hora de efectuar las transiciones de una marcha a otra, es rápida y hace una estupenda pareja por el motor. Además, y como dijimos un poco antes, gracias a una octava velocidad con un desarrollo de prácticamente 75 km/h a 1.000 rpm, permite rápidas 'galopadas' por autopista a alta velocidad sin que el motor apenas se esfuerce.

Otro de los aspectos en los que un coche de este segmento -no hay más que ver la competencia con la debe verse las caras nuestro Jaguar- debe demostrar que está a la altura es en lo relacionado con el comportamiento en carretera. En el XF no falta la enorme distancia entre ejes -2,909 m de longitud-, la moderna suspensión y el equilibrado reparto entre ejes de los coches alemanes... y es por eso que, junto con una amortiguación muy bien calibrada, este Jaguar sea particularme agradable de conducir. En primer lugar se percibe una excelete comodidad, algo que tiene mayor mérito en el caso de nuestra unidad, calzada con anchísimos neumáticos de perfil bajo; el aislamiento que transmite es, precisamente, de 'coche grande', una sensación que se nota en los automóviles premium del mejor nivel. Pero además de cómodo, la amortiguación -que, como en nuestra unidad, puede ser regulable en dureza por 1.270 euros- 'sujeta' muy bien la carrocería, la estabilidad es soberbia... y si no fuera por las casi 1,8 toneladas, sería sorprendente su rendimiento en zonas lentas. De esta forma, por sensaciones y placer de conducción es, incluso, un poco mejor que su selecta competencia, a cambio de no resultar tan 'perfecto', 'neutro' o 'rígido' como sus oponentes.

Eso sí, respecto a la tropa alemana, el Jaguar -que tiene propulsión a las ruedas traseras- no puede incluir tracción a las cuatro ruedas -sí tanto el Audi A6 3.0 TDI como el Mercedes E350 Bluetec o el BMW 530d- ni dispone de la suspensión neumática opcional del Mercedes y el Audi o las amplias posibilidades de 'personalización' del comportamiento que ya llevan tanto el A6 como el Serie 5 -en el XF el conductor puede elegir, pulsando un botón, la modalidad Sport, que hace más instantánea la respuesta del acelerador, del cambio y que 'relaja' la entrada en funcionamiento de las ayudas electrónicas-.

Un apartado muy bien resuelto es el de la dirección, con muy buen tacto, suave, precisa y bastante rápida para 'mover' con agilidad al Jaguar. Además, el radio de giro es  muy ajustado  y sólo un 'especialista' en girar en poco espacio, el Clase E, consigue aventajarle. Por último, los frenos, con discos ventilados en ambos ejes, hacen un buen papel y, de hecho, ofrecen unas distancias de frenado muy buenas comparadas con sus rivales, ayudado sin duda tanto por la buena calidad del calzado como por el hecho de que, aunque pesado, llega a resultar 100 kg más ligero que, por ejemplo, el Clase E equivalente.

Queda hablar del tema del precio. Con el listado en la mano, y sin tener en cuenta más consideraciones, el XF en esta versión diesel 'tope' de gama, tendría que hacer poco frente a los alemanes, ya que con un coste de 67.767 euros, es hasta 10.000 euros más caro que un BMW equivalente o que el Audi y su tracción total de serie. De hecho, un Mercedes E350 de 252 CV sale por 59.550 euros, un Audi A6 3.0 TDI de 245 CV vale 58.235 euros y un BMW 530d, 57.350 euros. Y tan objetivo como ese dato es que el inglés ofrece entre 17 y 30 CV más o que igualando equipamientos, en la medida de lo posible, los alemanes pasan a ser entre 2.000 y 6.000 euros más caros que el británico. Todo ello sin tener en cuenta el valor que queramos darle a algo tan intangible como la imagen y la exclusividad, claramente superior en el Jaguar -por ser el menos vendido y por su apariencia-.

Si, con todo, el XF 'nos encanta', pero no podemos llegar a los niveles de precio de los que hablamos, hay que tener en cuenta que dentro de la gama también se pueden encontrar alternativas muy interesantes. En la actualidad, como escalón de acceso, hay un interesantísimo 2.2 diesel de 200 CV que con un equipamiento de serie muy razonable y la llamativa imagen del XF sale por 47.995 euros. SI a esto le sumamos la jugosa y casi continua promoción con la que la marca 'adorna' esta variante básica, el precio final parte de unos muy competitivos 39.950 euros. Una cifra muy ajustada porque hablamos de un precio en torno a un 10% inferior a sus alternativas directas -en este caso, un Audi A6 2.0 TDI, un BMW 520d y un Mercedes E220 CDi-, un mayor equipamiento de serie y un motor entre 10 y 23 CV más potente que el de sus competidores. Puedes saber más de la promoción entrando en este enlace.

Ficha ténica, Jaguar XF 3.0 D V6 S:
Motor turbodiésel de seis cilindros, 2.993 cc, potencia máxima de 275 CV a 4.000 rpm, par máximo de 61,2 kgm a 2.000 rpm, velocidad máxima autolimitada de 250 km/h, de 0 a 100 en 6,4 segundos, consumo urbano de 7,5 l/100 km, en carretera de 5 l/100 km y combinado de 6,0 l/100 km, con unas emisiones medias de 159 gramos de CO2 por km. Capacidad del depósito 70,1 litros. Cambio automático-secuencial de ocho velocidades. Dimensiones: 4,961 m de largo, 1,93 m de ancho y 1,46 m de alto, distancia entre ejes de 2,909 m, vía delantera de 1,605 m y trasera de 1,605 m. Dirección con asistencia eléctrica, diámetro de giro de 11,5 m. Capacidad de maletero: 500 litros con rueda de repuesto o 540 con kit reparapinchazos, con los asientos abatidos asciende a 963. Peso en orden de marcha: 1.770 kg.

Equipamiento de serie:
Bluetooth, equipo de audio con toma auxiliar y USB, pantalla táctil a color de 7", sistema de navegación, equipo de audio con 250W y 10 altavoces, cámara de aparcamiento trasera, sensor de aparcamiento delantero y trasero, luces de encendido automático, faros bixenón, sensor de lluvia, llantas de 18" con neumáticos en medida 245/45 R18, parabrisas acústico, espejos eléctricos y plegables, climatizador bizona, volante con regulación eléctrica y multifunción, espejo interior electrocrómico, espejos parasoles iluminados, ordenador de a bordo, stop/start, asientos delanteros con regulación eléctrica, tapicería de cuero, asiento trasero abatible, inserciones de aluminio, ABS, ESP, control de frenada en curva, TCS, dirección asistida variable, modo sport, control de velocidad, acceso y arranque sin llave, alarma, airbags frontales, alterales delanteros y de cortina, cierre centralizado, elevalunas eléctricos delanteros y traseros.

Opciones:
Radio digital (483 euros), sintonizador de TV digital (944 euros), activación por voz (541 euros), sistema de sonido Meridian de 380 W con 11 altavoces (1.053 euros), sistema de sonido con 825 W  y 17 altavoces (3.170 euros), branquias laterales cromadas (211 euros), control de ángulo muerto en retrovisores (570 euros), faros adaptativos (658 euros), luces inteligentes que cambian de cortas a largas (324 euros), parabrisas delantero térmico y acústico (452 euros), techo solar de cristal (1.388 euros), spoiler traser (246 euros), climatizador con recirculación de aire (88 euros), cortinilla trasera eléctric a(482 euros), funda portaesquíes (305 euros), mando apertura a distancia de garaje (285 euros), control de velocidad adaptativo (1.633 euros), pinzas de freno en rojo (393 euros), suspensión regulable (1.270 euros), rueda de repuesto de emergencia (108 euros), pack aerodinámico (2.008 euros), black pack con pack aerodinámico (al anterior suma detalles en negro brillante, faldón trasero con difusor... 3.214 euros).

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