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Prueba: Seat León 1.6 TDI 5p Style Ecomotive i-Tech

Prueba: Seat León 1.6 TDI 5p Style Ecomotive i-Tech

La tercera generación del Seat León ha estrenado muchas e interesantes novedades como, por ejemplo, una versión que anuncia un consumo medio récord: apenas 3,3 l/100 km. La probamos para descubrir si es una buena alternativa.

Hace justo ahora 15 años, Seat decidía regresar a un segmento ‘vital’ para cualquiera de las marcas generalistas: la de los compactos. Después de los inolvidables Ritmo y Ronda, la marca española apostaba por un modelo que, en su primera generación, aparecida en 1999 no era sino un derivado de la berlina Toledo, aunque con cinco puertas, una menor longitud y un diseño de la parte posterior completamente distinto. No sólo era una apuesta fuerte de la marca española, sino del grupo VW que, para crear este modelo dotó a este automóvil de buena parte de la tecnología, plataforma y mecánicas que se podían encontrar en las generaciones coetáneas de los VW Golf y Audi A3, con la ventaja de que el León se podía adquirir a mejor precio. Algo parecido sucedió con la llegada, en 2006, del nuevo León, más avanzado, tecnológico y potente.

Como era de esperar, el Seat se convirtió desde muy pronto en todo un éxito, hasta el punto de ser, junto con el Ibiza, el modelo que ha mantenido a flote a la marca con excelentes niveles de ventas no sólo en España, sino en toda Europa. Eso tiene un mérito enorme porque, al fin y al cabo, el León era uno de los últimos en llegar a un segmento lleno de modelos con enorme experiencia, como los Renault Mégane, Peugeot 306/307, Opel Astra, Ford Focus... o las mencionadas propuestas de Audi y VW. Además, durante gran parte de su 'existencia', el modelo de Martorell debió luchar 'en inferioridad de condiciones' en cuanto a número de carrocerías, ya que sólo se ofreció durante muchísimo tiempo con una única versión de cinco puertas, cuando sus rivales también se podían elegir en variantes de tres, cuatro puertas, familiar... y, en algunos casos, hasta coupé y descapotable.

Otro aspecto con el que los dirigentes del grupo VAG decidieron 'lastrar' al coche español fue su calidad; no es que fuese un coche mal hecho, simplemente sus acabados, aspecto interior y nivel 'de lujo' no alcanzaban los de sus primos Audi A3 y VW Golf, situados por encima en cuanto a imagen de marca, acabados y, por supuesto, precio. En una categoría donde cada unidad vendida cuenta, el León era capaz de hacer frente a esas carencias disponiendo de una gama de mecánicas envidiable, un diseño que siempre ha gustado al público -por distintos motivos: en la primera generación, versiones deportivas de precio asequible y un impecable comportamiento en carretera.

Por suerte, la política del grupo VAG para la marca Seat parece que, poco a poco, se está volviendo más coherente; por ejemplo, han decidido dejar de lado segmentos donde no hay 'mucho que rascar' -como el de las berlinas, donde el Exeo no logró ser un gran éxito- y van a apostar por el de los todo camino con un modelo que deberíamos conocer de aquí a un año y medio. Por otro, se ha apostado 'con todo' por la actual generación del León, que llegó al mercado en 2012 y que, ahora sí, lo tiene todo para ser la referencia entre los compactos; de hecho, por primera vez este Seat se vende en versiones de tres y cinco puertas, además de un familiar ST -que, por cierto, está siendo un tremendo éxito de ventas- y una versión con aspecto de todo camino que se unirá a finales de año. A esto hay que añadir -como veremos más tarde- una calidad y una tecnología que le emplazan como el mejor Seat de la historia en ambos aspectos; lo que no cambia, afortundamente, es que sigue siendo más barato que los A3 y Golf equivalentes... y el hecho de que conserva una gama de mecánicas y acabados amplísima.

Precisamente, una de las últimas incorporaciones a la gama León va a ser también una de las más vendidas y, posiblemente, de las más interesantes por su relación entre prestaciones y consumos. Se llama Ecomotive, que es el término que utiliza la firma española para referirse a sus modelos especialmente 'afinados' para consumir poco. En este caso, viene combinada con el inédito propulsor 1.6 TDI de 110 CV, una potencia 'mítica' dentro de los motores turbodiesel del grupo VW, desde que dicha cifra se popularizara con el inolvidable 1.9 TDI que también llevase el León hace cerca de 15 años.

Para la prueba hemos elegido la variante con carrocería de cinco puertas, aunque quien lo desee puede adquirir esta combinación de motor con la variante de tres puertas -por 350 euros menos- o bien decantarse por el práctico familiar ST -por apenas 750 euros más-. En cuanto al acabado, hemos elegido el más completo con el que se puede elegir esta mecánica, que no es otro que el Style -hay una versión inferior denominada Reference y que sale 1.700 euros más barata, aunque viene claramente menos equipada de serie-, combinado en la unidad de pruebas con el pack i-Tech, que sale por 590 euros pero que suma una serie de elementos tecnológicos muy avanzados, como el sistema que cambia de luz corta a larga de forma automática, nos avisa si nos salimos del carril por el que circulamos... Finalmente, nos hemos decantado por la variante con cambio manual porque con el TDI 110 CV no hay caja automática en opción: quien desee la excelente transmisión DSG de doble embrague con siete velocidades, por 1.110 euros más.

Esta tercera generación del León es, sin duda, la más atractiva de todas; puede que haya perdido un detalle original como las manecillas de las puertas traseras camufladas en la zona de las ventanillas o los brazos de los limpiaparabrisas 'escondidos' en los laterales de la luna delantera... pero, en conjunto, se aprecia un compacto de apariencia más 'madura', como si tuviese cierto aire premium del que no gozaron sus antecesores. Esa sensación de ser más coche no tiene nada que ver con las dimensiones exteriores, que prácticamente se mantienen respecto a su antecesor, con unos ajustados 4,26 m de largo. Un tamaño que le sitúa con los más 'compactos' del segmento, lejos de coches como el Mazda 3 o el Opel Astra, que ya flirtean con los cuatro metros y medio.

Esta versión Ecomotive incluye en su diseño una serie de detalles especificos, la mayoría de ellos enfocados a afinar la aerodinámica: así, dispone de llantas específicas, neumáticos con menor resistencia a la rodadura, una parrilla frontal exclusiva, unos bajos carenados, un nuevo alerón sobre la luneta trasera e, incluso, unos pequeños spoiler situados a ambos lados de la luneta posterior. Uno de los puntos fuertes es que se puede elegir entre nada menos que 13 colores, de los cuales el rojo es gratis, el blanco sale por 200 euros y hay otros 10 metalizados por 500 euros -incluido el azul Tossa exclusivo de esta versión y que lleva el modelo que ves en las fotos-, aparte de un tono azul personalizado, que sube a 790 euros.

Un ejemplo que demuestra que estamos ante un modelo de última generación lo encontramos en el apartado de las opciones: este modelo puede incluir unos sofisticados faros donde todas las funciones -luz corta y larga- utilizan unos potentes leds, en lugar de las lámparas bixenón, que siguen ofreciendo la mayoría de rivales en el segmento; la pega es que cuestan 1.100 euros. La 'pega' en esta variante es que personalizar el aspecto exterior, bien con varios tipos de llanta -el tamaño máximo es de 16", cuando otros León con acabado Style, pero con otro motor, dispone de unas de 17" con sobreprecio- u optando por algún tipo de kit deportivo, no es posible ya que eso afectaría a la aerodinámica del modelo, que es una de las responsables del ajustado consumo del vehículo.

Uno de los saltos más grandes experimentados por la nueva generación del León se ha producido, sin ninguna duda, en el interior. El diseño, por ejemplo, evoluciona hacia un estilo claramente más sobrio y clásico; mientras que en la anterior generación se apostaba por una imagen deportiva con una vistosa instrumentación y una gran consola central, en el modelo que ahora se vende se apuesta por una apariencia más tecnológica -con detalles como la vistosa pantalla táctil en la consola central, el display a color en el cuadro de mandos que enseña la información de un completísimo ordenador de a bordo-, aunque conserva rasgos habituales en los modelos del grupo Volkswagen, como el predominio de los tonos oscuros -eso sí, se puede escoger entre los colores negros de nuestra unidad o bien apostar por una combinación en gris claro, más vistosa, aunque también menos 'sufrida' para el uso diario-, una muy correcta ergonomía -no hay demasiados mandos y estos van colocados en una posición que resulta muy 'natural'- y una practicidad más que suficiente en cuanto a número de huecos para depositar objetos -aunque, como siempre, se puede mejorar si el cliente paga por un pack portaobjetos que, por apenas 70 euros, añade por ejemplo un cajón bajo el asiento del pasajero-.

Sin embargo, lo que más sorprende en el León es que la marca no ha hecho reparos en todo lo relacionado con la calidad; mientras que su antecesor daba sensación de emplear materiales 'de batalla' y de apariencia algo espartana -por ejemplo, abundaban los plásticos duros por todo el salpicadero-, en la nueva generación, lo primero que te encuentras es un salpicadero con toda la parte superior en un mullido material de tacto blando. Y a esto hay que añadir unos mandos de manejo sólido y preciso o, incluso, en la versión probada -con el pack i-Tech, que supone un sobreprecio de 590 euros- los asientos disponen de un agradable tapizado con inserciones en cuero, que dotan al habitáculo de un aspecto excelente -a cambio, no ofrece el tapizado en cuero integral de los Style equipados con otros motores-. El tacto del volante, los puntos de luz interiores con leds blancos, el contundente sonido de las puertas al cerrarse, el buen funcionamiento del equipo de audio o el silencio con el que actuan los motores que hacen funcionar los espejos retrovisores demuestran que se ha cuidado la calidad en general y en el detalle, y que realmente costaría, tanto al experto como al neófito en la materia, diferenciar entre los acabados de un Seat León y un VW Golf.

También se ha progresado notablemente en todo lo relacionado con la tecnología; de nuevo tomando como referencia nuestra unidad, no le faltan de serie dispositivos como las luces largas automáticas, el avisador de salida del carril, sensores de luz y lluvia... y por 790 euros puede incluir un completo navegador o por 250 euros más, un potente equipo de audio con nueve altavoces, incluido un subwoofer. ¿Qué echamos en falta? Un freno de mano eléctrico, un dispositivo de aparcamiento automático, sistema de reconocimiento de señales o avisador de obstáculos en el ángulo muerto de los retrovisores. Evidentemente son sistemas sin los que se puede vivir, pero que ofrecen modelos más veteranos, como el Ford Focus o el Opel Astra.

A pesar de sus ajustados 4,26 m de longitud exterior, el León está muy bien aprovechado de puertas adentro. En las plazas delanteras, como es lógico, sobra el espacio y el salpicadero resulta poco 'intrusivo' gracias a su diseño muy horizontal; además, la postura de conducción es prácticamente perfecta, con amplios reglajes manuales tanto para el volante como para unos asientos de aspecto deportivo, muy buena sujección y que permiten acoger a personas de distintas tallas sin ningún problema. La visibilidad es correcta, aunque los retrovisores laterales no son especialmente grandes y tienen un diseño 'afilado' que seguramente favorece la aerodinámica, pero perjudica 'lo que se ve' reflejado en sus espejos.

En cuanto a las plazas traseras, con el metro en la mano tenemos uno de los compactos más espaciosos en lo relacionado con altura disponible o hueco para las piernas. ¿En qué falla? En anchura, donde sus rivales directos aportan un par o tres más de centímetros... si bien es cierto que eso no consigue que en ninguno de ellos se viaje con comodidad si van tres personas adultas de cierto tamaño en el asiento posterior. Y por lo que se refiere al maletero, los 380 litros no están nada mal, si bien los mejores ya rondan los 400 litros -Honda Civic, Citroën C4- y en el Seat se consiguen prescindiendo de la rueda de repuesto -hay una de emergencia por 70 litros-.

La parte mecánica es la más interesante de este coche; y es que hablamos de un vehículo de 110 CV, bien equipado, con un peso superior a los 1.200 kg... y que anuncia un consumo medio homologado de 3,3 litros. Para hacernos una idea, su antecesor, que se vendía hace un par de años con 105 CV, registraba una media de 3,8 litros y era claramente más lento en aceleración y velocidad máxima. Incluso si 'viajamos' hace tres lustros, veremos que en aquella época, existían coches como el VW Lupo 3L que, para homologar un consumo medio cercano a los tres litros, necesitaba un pequeño propulsor de tres cilindros con poco más de 70 CV, una ligera carrocería con componentes en aluminio, un cambio automático inteligente... y prescindir de casi cualquier equipamiento para lograr cifras similares a las de nuestro protagonista en esta prueba.

Sin duda, el principal artífice de unos consumos tan ajustados es la nueva variante del ya conocido 1.6 TDI que, para la ocasión, se renueva casi por completo para afinar y mejorar su funcionamiento, reducir sus fricciones internas y ser lo más eficiente posible. Además, 'por el camino', han conseguido que el propulsor sea más refinado, silencioso y agradable que nunca. Su rendimiento es excelente, su empuje considerable -sobre todo cuando se acerca a las 2.000 rpm, recordando ligeramente aquel incremento repentino de fuerza del histórico 1.9 TDI-... y sus consumos, sorprendentes. No nos moveremos habitualmente en los apenas tres litros que declara Seat, pero con este coche, lo habitual será circular casi a cualquier ritmo y rondar los cinco, lo cual garantiza en casi cualquier circunstancia una autonomía media que supere los 1.000 km.

Un gran apoyo para esta mecánica es la caja manual de seis velocidades -frente a la de cinco que equipan los León 1.6 TDI 'normales'-, que es de lo mejor entre las transmisiones de este tipo. Por tacto, rapidez y manejo recuerda un poco a la que llevaban los León Cupra de primera generación, con una transición de una a otra marcha muy agradable, ligeramente durita y con la palanca bien a mano. Evidentemente, se ha apostado por unos desarrollos largos a partir de cuarta velocidad, pero no son desmesurados, e incluso en sexta desde poco más de 80 km/h el coche puede 'reaccionar' y ganar velocidad en cuanto pisemos el acelerador. Aparte de motor y transmisión, el Ecomotive dispone de sistema Stop/start que detiene el propulsor en semáforos, atascos y retenciones para ayudar a consumir menos.

El León de tercera generación cuenta con la nueva, avanzada y ligera plataforma MQB que, poco a poco, se irá utilizando en múltiples modelos del grupo VW -desde un Audi A3 a un TT, un VW Passat...-. En el caso de la versión probada, tenemos la variante 'sencilla', pues cuenta con un diseño de la suspensión trasera específico más sencillo -recurre a un eje semirígido frente al multibrazo que podemos encontrar, por ejemplo, en los motores de más de 150 CV-. Es cierto que en la anterior generación todos los 'leones' llevaban este último tipo de suspensión con independencia de la versión, pero al fin y al cabo lo que cuenta son los resultados prácticos y lo cierto es que el modelo actual en la especificación Ecomotive no decepciona. Como buen compacto del grupo VAG su actitud general es 'muy sana', cuenta con una considerable distancia entre ejes y, sobre todo, unas anchísimas vías, por lo que el vehículo se aposenta en una amplia base.

La amortiguación da sensación de ofrecer mayor capacidad de filtrado que en anteriores generaciones del modelo, algo que se traduce en una menor sequedad frente a baches e irregularidades y, en definitiva, más de eso que solemos llamar 'calidad de rodadura'. Por otro lado, el ajustado peso contribuye entre otras cosas a que el León se muestre más ágil a la hora de entrar en curvas cerradas, además de virar más plano y, como siempre, sin reacciones extrañas. En definitiva, el comportamiento es magnífico y en lo único que podemos echar en falta el eje multibrazo posterior es cuando, en plena curva, atravesamos sobre una junta de dilatación o bache, porque sentiremos una leve sacudida o pequeño movimiento. Pero para tratase de una versión diesel de enfoque económico, sorprende el buen andar que permite un bastidor perfectamente puesto a punto y con el que apurar las posibilidades del motor es, casi siempre, 'pan comido'.

El resto de apartados confirmar el buen hacer de Seat en todo lo relacionado con el comportamiento; así, la servodirección con asistencia eléctrica muestra un funcionamiento perfecto en los apartados habituales de precisión, grado de dureza y rapidez, mientras que el equipo de frenos se ha mostrado más que suficiente, bien combinado con unos neumáticos que, aunque portan la etiqueta de 'ecológicos' -en nuestra unidad, unos Michelin Energy Saver de 205 mm-, cuentan con un buen agarre y ayudan, por ejemplo, a aprovechar al máximo la capacidad de detención del vehículo.

Hemos dejado para el final, como suele ser habitual, el tema del precio; esta versión probada, incluyendo el paquete i-Tech, se pone en 23.940 euros... que es una cantidad importante, aunque la marca dispone de un descuento que ronda los 4.000 euros para toda la gama León siempre que entreguemos un coche usado y financiemos parte del importe por la marca, de forma que ya nos quedaríamos por debajo de la barrera psicológica de los 20.000 euros en un vehículo que permite gastar muy, muy poco combustible. La competencia directa hila también muy fino, y así un Peugeot 308 1.6 e-HDI 115 CV Allure sale por 22.650 euros -sin incluir promociones-, VW Golf 1.6 TDI Bluemotion 110 CV -22.910 euros, sin promociones-, Opel Astra 1.6 CDTI 110 Excellence -que con Plan PIVE se queda en 18.211 euros-... Es decir, frente a sus rivales queda más o menos en una posición defendible, siempre que consigamos las promociones o no incluyamos a los modelos coreanos, que son muy competitivos por precio de venta.

Sin embargo, dentro de la propia gama León, este Ecomotive tiene serios rivales: para empezar, tenemos una versión diesel de 105 CV menos 'afinada' en consumo, pero que ofrece un resultado muy parecido por 930 euros menos -si bien es cierto que no cuenta con la caja de seis marchas de la versión probada-. También hay un gasolina equivalente, el 1.2 TSI 110 CV, que si bien no es tan económico ofrece un magnífico motor y, sobre todo, a igualdad de equipamiento, nos cuesta cerca de 2.810 euros menos. Pero lo más 'goloso' dentro de la gama es poder optar al León 2.0 TDI que con sus 150 CV es claramente más rápido, sigue teniendo un consumo medio muy razonable -4,1 l/100 km- y sólo cuesta 400 euros más.

FICHA TÉCNICA: Seat León 1.6 TDI 110 Ecomotive 5p.
Motor: turbodiesel, cuatro cilindros, sistema de inyección common rail, 1.598 cc, 16 válvulas, potencia máxima de 110 CV entre 3.200 y 4.000 rpm, con un par máximo de 25,5 kgm entre 1.500 y 3.000 rpm. Velocidad máxima de 199 km/h, aceleración de 0 a 100 km/h en 10,5 segundos, de 0 a 1.000 metros en 32 segundos, consumo medio en carretera 3,1 l/100 km, consumo medio en ciudad 3,9 l/100 km, consumo medio total 3,3 l/100 km -equivalente a unas emisiones de 87 gramos de CO2 por km-. Tamaño exterior: 4,263 m de largo, 1,816 m de ancho y 1,459 m de alto; distancia entre ejes de 2.636 m con una vía delantera de 1,544 m y una trasera de 1,514 m, peso total: 1.260 kg. Suspensión delantera de tipo McPherson con muelles helicoidales, trasera de eje semi-rígido, servodirección electrohidráulica, caja de cambio manual de seis velocidades (desarrollos a 1.000 rpm en 4ª: 37,9 km/h, en 5ª 47,6 km/h y en 6ª 58,9 km/h), diámetro de giro 11,2 metros, frenos delanteros con discos autoventilados de 288 mm y traseros de 233 mm, neumáticos en medida 205/55 R16, maletero con 380 litros de capacidad, depósito de combustible de 50 litros.

EQUIPAMIENTO DE SERIE: Airbags frontales, laterales delanteros, de cabeza y de rodilla para el conductor, ABS, ESP, control de presión de neumáticos, llantas de aleación de 16", control de velocidad, kit antipinchazos, ordenador de a bordo, cierre centralizado con mando a distancia, volante multifunción de cuero, espejos eléctricos, climatizador bizona, asientos conductor y pasajero regulables en altura, volante regulable en altura y profundidad, equipo de audio con seis altavoces, pantalla táctil de 5", toma para USB y tarjeta SD, asiento trasero abatible por partes, cajón bajo el asiento del conductor, detalles cromados en el interior, ayuda al arranque en pendiente, faros antiniebla que se encienden en curva, bluetooth, reposabrazos delantero. Esta versión también incluía el paquete i-Tech, que por 590 euros añade sensor de luz y lluvia, paquete de asistencia a la conducción -avisador de salida del carril, cambio automático de luz corta a larga, asientos con tapizado específico, llantas especiales, iluminación del interior mediantes leds, espejos plegables-.

OPCIONES: Pintura metalizada -desde 200 a 790 euros-., radio digital -200 euros-, cristales oscurecidos -200 euros-, sensor de párking delantero y trasero -490 euros-, radio de alta gama con subwoofer -250 euros-, techo solar -850 euros-, pack de huecos -70 euros-, faros full leds -1.100 euros-, alarma -300 euros-, alrbags laterales traseros -340 euros-, pack invierno -380 euros-, rueda de repuesto mini -70 euros-.

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    Últimos comentarios de los lectores (1)

    1799 | Jandro - 03/03/2017 @ 14:10:53 (GMT+1)
    Buenas, tengo un seat leon 1.6 tdi ecomotive del 2010. A partir de 90.000 km, si no antes, comienza con problemas de motor y eléctricos. Por un lado cambio de EGR, problemas con DPF, sensores, INYECTORES, etc. Puertas que no abren porque se rompe el motor de la cerradura, portón trasero que tampoco funciona. Para colmo también esta dentro de los motores afectados por el DIESELGATE de volkswagen. Vamos una joya. Ya lo he mal vendido. No más grupo VAG.

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