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Prueba: Toyota Verso 115D Advance 7p

Prueba: Toyota Verso 115D Advance 7p

El monovolumen de Toyota estrena un motor diesel -procedente de BMW- como gran novedad de su gama 2014. Hemos probado la versión 'estrella' de un modelo que nace con un suculento descuento.

Todos recordamos la historia de los monovolúmenes compactos o cómo allá por 1996, Renault revolucionaba el mercado presentando un modelo basado en la, por aquel entonces, primera generación del Mégane. Conocido como Mégane Scénic, medía como un compacto normal –poco más de cuatro metros de largo-, pero gracias a una anchura y, sobre todo, una altura superiores, ofrecía un interior más ‘desahogado’ con un diseño exterior menos ‘convencional’ que el de los clásicos familiares –que, hasta ese momento, eran la alternativa para quien buscaba un modelo más amplio de lo habitual pero no tenía un gran presupuesto como para acceder a los ‘elitistas’ Renault Espace, Chyrsler Voyager…-.

La idea fue tan buena que, a día de hoy, casi todo el mundo la ha copiado; eso incluye desde marcas de bajo coste como Dacia –con el Lodgy-, hasta las firmas Premium, como BMW y Mercedes –con los Serie 2 Active Tourer y Clase B, respectivamente-. Sin embargo, en el mercado europeo, hay firmas que se han mostrado reacias a este tipo de vehículo, básicamente porque probaron a lanzar un modelo de este tipo y, o bien no consiguieron el resultado adecuado en cuanto a ventas o bien decidieron aportar por otro tipo de concepto. Así, Nissan tuvo varios años en el Almera Tino un digno representante; Mitsubishi hizo lo propio con el Mitusbishi Space Star; y Honda, sorprendió a todos con su FR-V de seis plazas –imitando el concepto del Fiat Múltipla. Sin embargo, en la actualidad, ninguna de ellas compite en Europa con modelos de este tipo y ya tan sólo podemos optar por dos alternativas: el Mazda 5 –sucesor del Premacy- y el Verso. Este último inició su andadura comercial allá por 2002 y entonces su nombre completo era el de ‘Corolla Verso’, lo cual indicaba que era un modelo emparentado con el exitoso compacto de Toyota. Hoy, cerca de 13 años después y con cerca de 700.000 unidades vendidas en todo el mundo, el Verso –a secas- se ha convertido en uno de los modelos más populares del segmento en nuestro país y, de hecho, no es extraño verle dentro del top ten de ventas mes tras mes –por ejemplo, en lo que llevamos de año 2014, ocupa una meritoria novena posición, lo cual no está nada mal cuanto tienes competidores de la talla de los Renault Scénic, Citroën C4 Picasso, Ford C-Max u Opel Zafira Tourer, entre otros-.

Pero, ahora, el Verso está de plena actualidad por varios motivos; el primero de ellos es que apenas un año después de iniciar su comercialización, la actual generación estrena la denominada ‘gama 2014’, que incluye leves retoque estéticos, como un nuevo tono de pintura bronce y dos diseños inéditos para las llantas de aleación –ambas novedades las incluye la unidad que ves en las imágenes-; también ahora hay pequeños detalles interesantes, como un control de presión de neumáticos o un avisador en la instrumentación que nos advierte de los kilómetros restantes hasta el siguiente cambio de aceite.

El segundo motivo –aunque éste viene repitiéndose en los últimos años- es que el Verso es uno de los modelos de su segmento que más descuentos ofrece… con la ventaja de que esas rebajas no tienen letra pequeña: es decir, que cada persona, sólo por el simple hecho de entrar por la puerta del concesionario, ya tiene una buena rebaja asegurada –entre 2.660 y 4.659 euros- … a la que luego se le pueden acumular entre 1.000 y 1.500 euros del Plan PIVE.

Por último, y lo más importante, este monovolumen compacto acaba de estrenar un nuevo motor diesel, pero no uno cualquiera: será el más vendido de la gama y procede, nada menos, que de BMW. Se trata de un 1.6 de 112 CV, unas cifras de cilindrada y potencia que, según la marca, son las elegidas por los clientes en esta categoría de vehículos en más del 50% de las ocasiones. Precisamente esta versión, combinada con el acabado más completo de la gama, conocido como Advance –hay otro por debajo que se llama Comfort, pero que sólo cuesta 1.000 euros menos, por lo que merece la pena hacer el esfuerzo por la terminación más completa- y en configuración de siete plazas –también hay una de cinco por 700 euros menos; en este caso, la elección de cuál le conviene debe tomarla el usuario-.

Cuando hace algo más de un año se anunció esta nueva evolución del Verso, no estábamos ante un vehículo completamente diferente, sino ante una profunda actualización, tal y como demuestra el hecho de que se introdujeran 470 nuevas piezas. Toyota aseguraba que el 60% de dichas piezas ‘eran visibles’, es decir, que muchas de ellas se introdujeron para cambiar y modernizar la estética. Buena parte de ellas se concentraron en el frontal, que se sumó al estilo inaugurado por la segunda generación del Auris; de hecho, esta es la parte más atractiva del vehículo, con mucha presencia, unos enormes faros, una amplia ‘boca’ en la parte inferior del paragolpes… En conjunto, su apariencia es algo más deportiva que la que estamos acostumbrados en el segmento de los monovolúmenes clásicos; otro aspecto destacable frente a buena parte de sus competidores tiene que ver con lo ajustado de sus dimensiones. Frente a las alternativas de siete plazas contra las que se enfrenta, el Verso y sus 4,46 m de largo es un buen puñado de centímetros más compacto que un Opel Zafira Tourer -4,65 m-, un Citroën Grand C4 Picasso –que alcanza prácticamente los 4,6 m-, un Mazda 5 -4,58 m- o un Renault Grand Scénic -4,57 m-, si bien es más grande que un VW Touran -4,39 m-. Esto se traduce en una maniobrabilidad ligeramente mejor, así como en la posibilidad de entrar con menos problemas en determinadas plazas de aparcamiento.

Otro de los aspectos en los que sobresale el Verso es en el de la aerodinámica; con un Cx de 0,29, consigue un valor más propio de una berlina más bajita y alargada, mientras que los vehículos comparables suelen estar en 0,30 o más. Recordemos que un buen coeficiente aerodinámico contribuye a mejorar el consumo a velocidad constante, la sonoridad y ayuda a incrementar la velocidad máxima. En otro orden de cosas, nuestro Verso se puede elegir en un total de 10 colores: una cifra en la media del segmento, con la ventaja de que en el Toyota hay dos tonos por los que no nos pedirán dinero: el azul y el blanco, mientras que de los restantes, los siete metalizados tienen un precio razonable -425 euros- y queda, como alternativa exclusiva, un blanco perlado por 575 euros.

¿En qué podía mejorar el Verso? Casi todos sus competidores ofrecen la posibilidad de incluir, de forma individual, unos faros bixenón que mejoran la visibilidad nocturna…  pero en el modelo japonés no queda otro remedio que elegir el denominado Pack Smart Line, que cuesta 2.000 euros y lleva aparejados otros elementos como un tapizado mixto de tela y cuero, asientos calefactables, acceso y arranque manos libres… Tampoco es posible equipar  unas vistosas luces diurnas de leds –el Toyota las lleva, pero utiliza bombillas halógenas-. Por otro lado, y aunque la accesibilidad al interior es buena gracias a su generoso portón y buen ángulo de apertura de puertas, no dispone de las puertas traseras corredizas de un Ford Grand C-Max o un  Mazda 5. Para rematar, sería interesante que pudiese contar con un portón trasero de accionamiento eléctrico, que siempre facilita las labores de carga y descarga en vehículos de este tipo.

Donde un modelo como el Verso debe demostrar si de verdad es un buen coche es en todo lo relacionado con el interior: habitabilidad, practicidad, huecos, equipamiento… y lo cierto es que no defrauda. Empezando por el tema del espacio, por lo que se refiere al que disfrutan los pasajeros, sólo se puede decir que el Toyota es el de los mejores –por no decir el mejor- en cuanto a aprovechamiento de los centímetros de carrocería. Por ejemplo, en la fila central, compuesta por tres asientos individuales, hay una anchura por encima de la media, lo cual asegura que tres adultos viajarán bastante cómodos aquí. También hay un buen espacio para las piernas, además de contar con regulación longitudinal que siempre permite ‘jugar’ con el espacio. Donde no sobresale tanto es en altura… aunque eso no significa que falte espacio para la cabeza, sino que hay coches que mejoran esta cota, como un VW Touran. Por lo que se refiere a la tercera fila de asientos, aquí las cosas se igualan respecto a sus rivales; en este tipo de monovolúmenes compactos hay que entender que dichas plazas son de uso ocasional y para trayectos cortos si lo que pretendemos es llevar a adultos o a niños que superen el metro setenta. Además, el acceso es algo incómodo y los asientos en sí son más pequeños y van más ‘cerca del suelo’, por lo que se viaja con las piernas más flexionadas. Con todo, esta última fila es facilísima de plegar y desplegar; además, la del Verso es, una vez más, de las que mejor aprovechan el espacio.

Si por habitabilidad el Verso consigue una muy buena nota global, por maletero despunta menos. De nuevo, hablamos de un coche realmente interesante para viajar con carga, pero el problema es que por volumen de carga hay otras opciones que le superan. Por ejemplo, si viajamos con cinco adultos a bordo, nos sobran 440 litros para equipajes, que es algo más de lo que ofrecen los mejores modelos compactos del mercado –tipo Citroën C4 u Honda Civic-. A cambio, con la posibilidad de desplazar los asientos delanteros hasta 24 cm o de regular la inclinación del respaldo siempre podemos ganar unos cuantos litros y el hueco en sí disponible resulta muy aprovechable. Si viajamos con las siete plazas ocupadas, lo que nos quedan son 155 litros, un valor en la media del segmento y que, por supuesto, hace necesario contar con algún cofre de techo si pretendemos viajar con el equipaje de siete personas. Eso sí, en el Verso no falta un útil compartimento bajo el piso donde podremos colocar la bandeja enrollable que cubre el maletero… e, incluso, alguna pequeña bolsa de mano -a costa, eso sí, de no disponer de rueda de repuesto de ningún tipo-. Con una boca de carga situada a 78 cm y un portón de gran tamaño, cargar el maletero es sencillo y cómodo.

Por lo que se refiere al puesto de conducción, el Verso se le puede considerar uno de los ‘clásicos’; frente a las recetas de diseño ‘llamativo’ y formas un tanto barrocas –como en el Citroën C4 Picasso, el Ford C-Max o el Opel Zafira Tourer-, el Toyota se decanta por la sencillez. La persona que lo conduce apenas se encontrará con un volante, una instrumentación –por cierto, de diseño muy original y que es, sin duda, uno de los rasgos que hacen inconfundible a este vehículo- y una consola central con muy pocos mandos. Nada de multitud de pantallas, botones repartidos por todas partes o cuadros de mando digitales: aquí todo ‘se aprende’ de un vistazo y no nos hará falta leernos el libro de instrucciones del vehículo antes de empezar a conducir. Lo más sofisticado es, sin duda, la pantalla táctil de 6,1” del dispositivo denominado Toyota Touch&Go, una opción de apenas 650 euros que merece la pena pagar, porque engloba desde navegador hasta bluetooth o acceso a aplicaciones descargables mediante una conexión a Internet-. También permite ‘gobernar’ el equipo de audio e incluso muestra las imágenes de una cámara situada en la parte posterior del vehículo y que es una útil ayuda para aparcar con mayor seguridad.

La sencillez es, por lo tanto, la nota predominante en el puesto de conducción; pero es que, además, la ergonomía es muy buena. Por ejemplo, la palanca del cambio en posición elevada queda perfectamente a mano, la visibilidad es buena –no extraordinaria, como en un Citroën Grand C4 Picasso, con sus finos montantes laterales o su parabrisas panorámico- y los reglajes con los que cuentan el volante –de cuero y multifunción- y el asiento –más que cómodo para todo tipo de viaje, aunque el reposacabezas podría tener más recorrido en altura y la palanca que permite regularlo en altura debería estar menos dura- son más que suficientes para, rápidamente, ‘dominar’ lo que nos rodea. No iremos tan ‘bajitos’ como en un Mercedes Clase B, un BMW Serie 2 Tourer o un VW Touran, pero en conjunto quien se ponga a conducir el Verso no sentirá cansancio durante muchos kilómetros.

Por practicidad, nada que objetar; no bate el récord de número de guanteras, pero hay amplios espacios en todas las puertas, mesitas plegables en los respaldos de los asientos, una doble guantera principal, un amplio receptáculo entre los asientos delanteros –donde cabe hasta una botella de litro y medio-, tomas de 12V delante y detrás...

En cuanto a equipamiento y tecnología, el Verso cumple con todo lo necesario en lo relacionado con dispositivos de seguridad y confort. En este acabado Advance no echaremos prácticamente nada en falta, desde un buen climatizador bizona –funciona bastante bien, aunque le faltan unas salidas de aire regulables para las plazas traseras- hasta un completo equipo de audio –con un sonido contundente, fácil de manejar desde el volante… y cuya única pega es que las tomas auxiliares y de USB están más cerca de la zona del pasajero que la del conductor-. De hecho, dispone hasta de airbag de rodilla, elevalunas eléctricos de un toque en las cuatro puertas, el mencionado navegador con apps y servicios –gratuitos durante el primer año- como conocer el precio de las gasolineras y las plazas de aparcamiento cercanas… y detalles prácticos como el segundo retrovisor interior para vigilar a quienes vayan en las filas traseras. Con todo, el Verso no está ‘a la última’ en tanto en cuanto no es posible equiparle con dispositivos como control de ángulo muerto en los retrovisores, aparcamiento automático, freno de mano eléctrico, avisador de salida del carril, lector de señales de tráfico…

Para concluir con el interior, diremos que la calidad es más que buena; la presentación es muy sobria y predominan los tonos negros combinados con inserciones en tono gris y una iluminación en tonos naranjas para los distintos instrumentos. En cuanto a los plásticos empleados, son más duraderos y resistentes que lujosos, pues no resultan muy blandos al tacto. Sin embargo, como en todos los Toyota, el conjunto da sensación de solidez, de ser un coche bien ensamblado, sin ‘fisuras’ y que no padece ruiditos de desajuste.

Como decíamos al principio, uno de los principales ‘reclamos’ es el nuevo motor turbodiésel 1.6 de 112 CV, desarrollado por BMW –para modelos como el Serie 1 o el Mini- y que los ingenieros de Toyota han adaptado convenientemente para su monovolumen –por ejemplo, toda la parte eléctrica-. Esta mecánica viene a reemplazar al excelente 2.0 diesel que movía al conocido como Verso 120D, y que con 124 CV era un muy buen punto de partida para la oferta de este monovolumen. Sin embargo, las necesidades en cuanto a emisiones y consumos, han motivado que ahora se emplee un motor más pequeño en cuanto a cilindrada, más ligero y eficiente. Lo cierto es que por ‘finura’, el nuevo 1.6 hace un gran trabajo, porque no suena mucho y apenas vibra. Su respuesta hasta las 1.400 rpm no es muy contundente, pero a partir de ahí sube de vueltas de forma continuada y rápida, logrando aceleraciones muy similares a las de su antecesor; a cambio, la mencionada menor fuerza inicial le hacen ser un poco más lento a la hora de recuperar velocidad desde bajas vueltas cuando circulamos en una marcha larga. Con todo, el nivel de prestaciones es aceptable y en línea con la competencia; además, quien quiera un Verso diesel realmente rápido lo tiene fácil: por 2.249 euros más puede optar por la poderosa versión 180D, que lleva un motor 2.2 capaz de hacer que el Verso alcance los 210 km/h o pase de 0 a 100 en 8,7 segundos.  Uno de los puntos destacados del nuevo Toyota es que tiene un consumo muy contenido: durante nuestra prueba ha oscilado entre los 5,5 y los 6,5 l/100 km, consiguiendo llegar a 4,7 l/100 km practicando una conducción lo más económica posible y sólo con dos personas a bordo. Respecto a su antecesor, la mejora supera el litro, lo cual ya es un dato relevante que habla de una mejor eficiencia; parte de culpa la tiene también el sistema stop/start, disponible por primera vez en este modelo, pero cuyo funcionamiento a la hora de volver a arrancar el motor resulta un poco lento –sobre todo si se le compara con algunos dispositivos similares, como los que emplean los Peugeot y Citroën e-HDI-.

Para esta nueva versión se incluye un cambio manual de seis velocidades de origen Toyota –no hay posibilidad de combinarlo con una caja automática; en este caso habría que adquirir el Verso 150D, que cuesta 25.090 euros-. Su funcionamiento es muy bueno, su tacto resulta agradable y pronto nos encontraremos manejando su palanca con decisión, porque resulta muy agradable.

La base utilizada para este modelo es bastante tradicional, con una suspensión trasera por eje torsional que, por otra parte, es lo que emplean rivales incluso de concepción más moderna, como el Citroën C4 Picasso. No se han introducido cambios respecto al Verso que llegó en 2013 y que, a su vez, estrenó un 40% de cambios respecto a su predecesor directo para mejorar tanto la comodidad de marcha como la agilidad de comportamiento. En el apartado dinámico, este Toyota también recuerda más a los monovolúmenes clásicos que a otros recientes que apuestan por una mayor diversión al volante; en el caso del Verso, parece un coche desarrollado para ser ‘agradable’ de conducir, resultar seguro y noble en toda circunstancia, no plantear dificultades y reaccionar siempre de forma sencilla, aunque ello le haga menos ágil y entretenido que un Ford C-Max. Con todo, lo que tenemos aquí es un vehículo que en conducción normal o rápida no defrauda, tiene buena estabilidad, entra bien en las curvas cerradas –tiene, por ejemplo, unos generosos neumáticos de 215 mm de ancho en la variante probada- y se muestra razonablemente cómodo de suspensión. Sin embargo, en conducción deportiva el Toyota ya no se adapta también, demostrando que es un vehículo más alto que los compactos y berlinas tradicionales, por lo cual balancea un poco más. Además, la dirección con asistencia eléctrica, aunque con muy buen tacto, tiene algo más de tres vueltas de volante entre los topes, por lo que es un poquito lenta. Pero, como decíamos, para cumplir su papel, este vehículo hace valer sus generosos 2,78 m de distancia entre ejes –que le dotan de un excelente aplomo- y su rigidez estructural para resultar ‘inamovible’ cuando se rueda a alta velocidad y con una suspensión ligeramente firme para que no haya oscilaciones verticales cuando, por ejemplo, atravesamos esa especie de hondonadas que, súbitamente, aparecen en una autopista.

Por lo que se refiere a los frenos, cumplen sin problemas en cuanto a distancias y buen tacto del pedal, pero serían perfectos con algo más de resistencia a los esfuerzos cuando se viaja a tope de carga –en vacío, el coche ya se pone en 1.520 kg-.

Uno de los grandes atractivos del Verso es, sin duda, su ajustado precio; el mejor ejemplo es que la unidad probada, a pesar de equipar varios extras como el navegador, el techo solar, los cristales oscurecidos o la pintura metalizada, se queda en 23.316 euros… o, si lo queremos tal cual viene de serie, pagaríamos por él 21.841 euros. Esto se debe a que para esta versión, la marca aplica un descuento de 4.059 euros. Incluso si pudiéramos acogernos al Plan PIVE de familias numerosas, se nos haría otra rebaja adicional de 2.000 euros, por lo que ya estaríamos hablando de un coste inferior a los 20.000 euros  y un precio prácticamente sin competencia en el segmento. Para hacerse una idea, un Citroën Grand C4 Picasso 1.6 eHDI Seduction ronda los 19.200 euros –incluyendo PIVE para familias numerosas y financiando con la marca-, un Renault Grand Scénic 1.5 dCi 110 Selection costaría 19.950 euros –con PIVE de familias numerosas-, un Peugeot 5008 1.6 e-HDI 120 Active cuesta 19.360 euros –para unidades en stock, financiando con la marca y con PIVE 6 de familias numerosas- y un VW Touran 1.6 TDI 105 Edition por 23.075 euros –sin incluir el Plan PIVE de familias numerosas o el descuento por financiación-. Por cierto, que respecto a todos ellos el Verso viene con tres años de garantía –dos en sus oponentes-.

Ficha técnica Toyota Verso 115D:

Motor, turbodiésel de cuatro cilindros, 1.598 cc, cuatro válvulas por cilindro, potencia máxima de 112 CV a 4.000 rpm, par máximo de 27,5 kgm entre 1.750 y 2.250 rpm. Velocidad máxima de 185 km/h, aceleración de 0 a 100 km/h en 12,7 segundos, consumo medio en ciudad de 5,5 l/100 km, en carretera de 3,9 l/100 km, combinado de 4,5 l/100 km, lo que equivale a unas emisiones medias de 119 gramos de CO2 por km. Depósito de combustible de 55 litros de capacidad y autonomía media de 1.222 km. Suspensión delantera independiente de tipo McPherson, trasera de eje semirígido; distancia entre ejes de 2,78 m, vía delantera de 1,535 m y trasera de 1,545 m. Dimensiones exteriores: longitud de 4,46 m, anchura de 1,791 m y altura de 1,62 m. Peso en orden de marcha: 1.520 kg. Aerodinámica: Cx de 0,29. Capacidad interior para siete pasajeros; maletero de 440 litros –cuando se usan cinco plazas-, 155 litros –cuando se usan siete- o 982 litros –cuando se usan dos-. Neumáticos en medida 215/55 con llantas de 17” –en este acabado Advance-, dirección con asistencia eléctrica, vueltas de volante 3,1, equipo de frenos con discos autoventilados delante y discos detrás.

Equipamiento de serie: Volante y pomo del cambio en cuero, asientos individuales, fila central con asientos deslizantes, reposabrazos delantero central, bandejas en respaldos de asientos delanteros, ABS, ESP, airbags frontales, laterales delanteros, de cortina y de rodilla para el conductor, cierre centralizado con mando a distancia, control de velocidad, climatizador bizona, elevalunas eléctricos delanteros y traseros, retrovisores eléctricos y plegables, faros antiniebla, indicador de marcha recomendada, indicador de presión de neumáticos, llantas de aleación de 17”, equipo de audio con toma auxiliar y para USB, sensor de luz y lluvia, sistema stop/start, volante multifunción regulable en altura y profundidad, pantalla táctil multifunción con cámara de marcha atrás, bluetooth.

Opciones: pintura metalizada (desde 425 euros), pack de techo solar y lunas tintadas (400 euros), sistema de navegación con conectividad avanzada (650 euros), pack de faros bixenón, tapizado en tela y cuero, asientos calefactables, llantas específicas, sistema de acceso y arranque manos libres (2.000 euros).

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