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Nuevo Mazda MX-5 2014: todo lo que cambia

Nuevo Mazda MX-5 2014: todo lo que cambia

La cuarta generación del roadster con más historia del mercado acaba de ver la luz, coincidiendo justo con el 25 aniversario de este icónico modelo. Hemos estado en Barcelona para conocerlo en persona y conocer qué aporta a la historia del MX-5.

La cuarta generación del roadster con más historia del mercado acaba de ver la luz, coincidiendo justo con el 25 aniversario de este icónico modelo. Hemos estado en Barcelona para conocerlo en persona y conocer qué aporta a la historia del MX-5.

Divertido de conducir, ligero, de precio razonable… y prácticamente sin rivales en el mercado: tanto en su nacimiento, allá por 1989, como en el modelo de 2014 que acaba de ser presentado simultáneamente en varias ciudades emblemáticas del mundo –entre ellas, Barcelona-, las premisas de este pequeño descapotable de dos plazas, motor delantero y propulsión trasera han sido básicamente las mismas. Sin embargo, aunque la cuarta generación del modelo MX-5 mantiene ese ADN, en realidad es un producto que se ha renovado por completo.

Comenzando por el diseño, es donde encontramos el apartado más controvertido. No hay duda: el nuevo modelo es más moderno, parece más tecnológico, ‘vivo’ y tenso… a costa de prescindir, en parte, de esa encantadora ‘sencillez’ de sus antecesores. Con todo, los aspectos más llamativos son la posición ligeramente más retrasada de la cabina, la llegada de leds para el sistema de iluminación, unas dimensiones generales muy compactas que le hacen ser el MX-5 más pequeño de la historia –sólo mide 3,91 m de largo, es decir prácticamente como el urbano Mazda 2-, unos faros muy pequeños y rasgados… y, de inicio, una capota de lona con accionamiento manual que, según la propia marca –y tal y como pudimos comprobar- es ahora más fácil de plegar y desplegar. Sigue siendo, por supuesto, un coche muy bajito –apenas 1,23 m- y con una anchura considerable: 1,73 m.

En el interior hay menos ‘sorpresas’: se mantiene el pequeño y agradable volante de cuero, la instrumentación deportiva y un salpicadero con poquitos mandos, pero surge una pantalla multifunción en la consola central –desde la que se podrá gobernar el sistema MZD Connect o dispositivo de conectividad-. La postura de conducción es tan rácing como siempre e, incluso, se ha situado el asiento del conductor en una posición algo más rebajada: quien se pone a los volante nota que lleva las piernas estiradas y el volante en una posición vertical. Lo que ha mejorado es la visibilidad, mientras que la calidad aparente es tan buena como siempre: no hay grandes lujos, sino materiales, ajustes y mandos que parecen hechos para durar. Como detalle curioso, ahora los altavoces van integrados en los reposacabezas.

Donde se ha trabajado a fondo es en uno de los apartados que definen a un vehículo de este tipo: la plataforma. En primer lugar, gracias a la introducción de aluminio en múltiples componentes –capó, portón del maletero, aletas, refuerzos de los paragolpes- y otras medidas de optimización se ha conseguido rebajar el peso, según Mazda, una media de 100 kg respecto a su predecesor… que es mucho, teniendo en cuenta que el coche que se vendía hasta ya era bastante liviano. De esta forma, hablaríamos de un peso inicial que rondaría los 1.050 kg; además, dicha cantidad se encuentra repartida perfectamente entre ambos ejes -50% sobre cada uno-. Por otro lado, no falta una avanzada suspensión trasera de tipo multibrazo –además, se ha optado por una amortiguación más firme-, una reducida distancia entre ejes de 2,315 m y un bajísimo centro de gravedad, una nueva dirección asistida eléctrica y frenos de disco en las cuatro ruedas; lo que Mazda dice que quiere ofrecer en un coche así no son prestaciones ‘puras y duras’, sino ‘sensaciones’, es decir, que el coche no balancee en las curvas, que gire de inmediato en cuanto se le ordena desde el volante, que sea divertido de conducir… y muy placentero, tanto cuando se viaja ‘cubierto’ como cuando se retira la capota.

En cuanto a los motores, todos pertenecen a la familia Skyactiv-G, están situados longitudinalmente en posición central-trasera y disponen de inyección directa de gasolina. De momento, no se ha especificado qué mecánicas concretas llevará, pero es muy probable que no falta el excelente 2.0 de unos 165 CV que ya ofrece Mazda en otros modelos –más grandes y pesados- con un muy resultado en cuanto a suavidad, prestaciones y, sobre todo, consumo. También se rumorea con una asequible versión básica de acceso dotada del novedoso 1.5. Por lo que se refiere a las cajas de cambio, de serie el coche vendrá a Europa con una nueva transmisión manual de seis velocidades, pero se podrá optar por una automática.

El calendario que le espera ahora al coche es hacer su debut el próximo mes de octubre en el Salón de Paris, aunque aún habrá que esperar varios meses más para verlo en los concesionarios: posiblemente hasta la segunda mitad de 2015. Como referencia, la actual gama del MX-5 parte desde algo más de 25.000 euros: de conservarse esta cantidad, este roadster seguiría siendo un capricho de precio razonable.

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