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Adiós, Land Rover Freelander... ¡hola, Discovery Sport!

Adiós, Land Rover Freelander... ¡hola, Discovery Sport!

Land Rover va a proceder a una importante reestructuración de su gama; a partir de ahora, toda su oferta girará en torno al nuevo Discovery, un modelo que dispondrá de diversas variantes. La primera en llegar se apellida Sport y viene a reemplazar al mítico Freelander.

Land Rover va a proceder a una importante reestructuración de su gama; a partir de ahora, toda su oferta girará en torno al nuevo Discovery, un modelo que dispondrá de diversas variantes. La primera en llegar se apellida Sport y viene a reemplazar al mítico Freelander.

Un modelo que, desde su aparición a mediados de los años 90 no ha dejado de evolucionar a lo largo de dos generaciones, volviéndose cada vez más refinado, potente y tecnológico. Y, a pesar de ser un modelo de gran aceptación –entre otros motivos por resultar el escalón de acceso a la gama-, Land Rover ha optado por renovarlo tan en profundidad… que, a partir de ahora, será otro modelo conocido como Discovery Sport. Un cambio de denominación que, para empezar, eleva el caché del modelo, ya que no hay que olvidar que el Discovery ha sido, hasta el día de hoy, un vehículo situado por encima del Freelander en tamaño, potencia, amplitud, precio…

Volviendo a nuestro protagonista, el Discovery Sport tenía clara la fórmula a seguir para lograr un resultado estético atractivo y vistoso: asemejarse a sus primos ‘premium, los Range Rover, de forma que contemplado tanto desde delante como por dentrás, este nuevo Sport no deja de recordar a un Evoque, aunque las formas del Sport resultan más redondeadas, ‘suaves’ y agradables, sin tanta preponderancia de la chapa sobre el cristal. Con una longitud total de 4,59 metros, se emplaza ocho centímetros por encima del Evoque y casi 24 por debajo del Discovery. Según versioines estará disponible en una gama de 12 colores –en contraste con dos tonos para el techo-, contará con distintos acabados para las llantas de aleación y ofrecerá una aerodinámica razonablemente buena para un modelo de su altura, con un Cx de 0,36. Con sobreprecio estará disponible el llamado Black Pack, con múltiples detalles en negro para la carrocería y llantas de 19 ó 20”. Como detalles curioso, este Discovery será el segundo coche, tras el Volvo V40, que incluya de serie un airbag de capó, que reduzca las posibles lesiones a un peatón en caso de atropello.

En cuanto al interior, sin duda el mayor avance respecto a lo que era el Freelander es la posibilidad de elegir entre versiones de cinco y siete asientos –esta última añade dos asientos en la zona del maletero que son aptos principalmente para niños-. Asimismo, el coche será mucho más práctico porque según los acabados contará con una fila central de asientos deslizante hasta 16 cm, dispondrá de multitud de huecos portaobjetos –sólo los de las puertas miden 13,8 litros-, las dos últimas filas de asientos contarán con un sistema de plegado de asientos que puede efectuar dicho movimiento con una sola mano y el volumen del maletero, cuando sólo se usan cinco plazas, oscila entre 829 y 981 litros –aunque no se especifica si es medido hasta la bandeja cubre-equipajes o el techo. La gama inicial dispondrá de cuatro acabados: S, SE, HSE y HSE Luxury, es decir, los ya empleados en otros modelos de la gama; aún no está definido el equipamiento que llevará cada uno de ellos, pero según versiones podrá equipar prácticamente todo lo que puede llevar un automóvil moderno: asistente de ayuda al aparcamiento tanto en línea como en batería, lector de señales de tráfico, avisador de salida del carril, control de ángulo muerto para los retrovisores, sistema de frenado inteligente –capaz de detener el coche para evitar un accidente o minimizar sus consecuencias-, sensor que detecta el vaho y activa la climatización, luces largas automáticas, dispositivo HUD que proyecta información en el parabrisas frente a los ojos del conductor, equipo de audio Meridian con 17 altavoces y 825 W de potencia, punto de acceso pantalla TFT de 8” en la consola central y con tecnología dual view –que permite ver distintas imágenes, de forma simultánea, a conductor y copiloto-…

Land Rover habla, asimismo, de mejoras en la calidad, ofreciendo la posibilidad en los acabados superiores de elegir entre varios tapizados de cuero. Es de esperar que, en este aspecto, se encuentre muy cercano al Evoque, por lo que sería de los mejores del segmento. Finalmente, el diseño del salpicadero conserva su ADN básico, de formas sencillas, mandos bien distribuidos… aunque, ahora, las variantes automáticas vienen con un llamativo selector giratorio situado entre las plazas delanteras.

La plataforma del Discovery Sport se renueva por completo frente a la del Freelander; por ejemplo, la suspensión trasera es de tipo multibrazo, la amortiguación puede ser adaptativa en las variantes más potentes, la distancia entre ejes crece hasta los 2,74 m y se podrá elegir entre tres tipos de tracción: a las ruedas delanteras, permanente a las cuatro ruedas o un dispositivo inteligente que reparte la tracción entre ambos ejes según las circunstancias –giro del volante, adherencia de las ruedas, aceleración…-. Por supuesto, se conserva el dispositivo Terrain Response de Land Rover, un mando que, según el terreno por el que vayamos a circular –grava, barro, nieve…- adapta la configuración del vehículo para mejorar su rendimiento –en las versiones más potentes también se añade una modalidad deportiva-.

Por todo lo anterior, parece claro que el Discovery aspira a convertirse en el mejor todo camino del segmento, algo a lo que también contribuyen los 212 mm de altura libre al suelo, los 600 mm de capacidad de vadeo –además, puede equipar un sensor que mide la profundidad de alguna zona de agua que queramos atravesar-. Sin embargo, la marca británica asegura que también será un modelo ágil de conducir en carretera, con una comodidad muy elevada. Por lo demás, dispondrá de frenos de disco de 325 mm en el eje delantero y 300 en el trasero.

En cuanto a los motores, de inicio es el aspecto donde menos cambios se han producido; de hecho, conserva el 2.2 diesel en variantes de 150 y 190 CV –este último, capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 8,4 segundos y con una velocidad máxima de 188 km/h- y el potente gasolina 2.0 de 240 CV. Todos han sido optimizados y mejorados, como demuestra el hecho de que los diesel ofrecen un consumo de cinco litros; más adelante llegará una versión ‘mejorada’ del diesel que reducirá esa cifra hasta los 4,5 l/100 km. Todas las mecánicas disponen de turbo, inyección directa y stop/start.

En cuanto a cajas de cambio, habrá la posibilidad de optar entre una transmisión manual de seis velocidades y una automática de nueve marchas.

Parece claro que la apuesta de Land Rover con este nuevo modelo es muy fuerte; es cierto que costará desde 36.350 euros cuando se ponga a la venta en España a principios de 2015 –cuando sus rivales presentan versiones que arrancan por debajo de los 30.000 euros- pero el Land Rover ofrecerá un plus importante en practicidad, imagen, calidad y cualidades fuera del asfalto.

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