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    19 de diciembre de 2014

López Contreras: "Honduras estaba marcada como un proyecto de conquista expansiva de varios estados"

Ex canciller del Gobierno de Roberto Micheletti

Carlos López Contreras fue durante el difícil mandato del presidente hondureño Roberto Micheletti su canciller y muchas veces su portavoz. Ahora, tras la llegada de Pepe Lobo a la presidencia del país, en enero de 2010, se desempeña como Consultor Nacional de la Secretaría de Relaciones Exteriores por la vía de una relación contractual. Muchos le consideraron durante su paso por la maxima responsabilidad de la Cancillería hondureña como la “eminencia gris” del ejecutivo de Micheletti.

Carlos López Contreras fue durante el difícil mandato del presidente hondureño, Roberto Micheletti, su canciller y muchas veces, durante el periodo más adverso quizá de la historia reciente de Honduras, su portavoz. Ahora, tras la llegada de Pepe Lobo a la presidencia del país, en enero de 2010, se desempeña como Consultor Nacional de la Secretaría de Relaciones Exteriores por la vía de una relación contractual. Diplomático de carrera, y hombre florentino y refinado en las formas, muchos le consideraron durante su paso por la maxima responsabilidad de la Cancillería hondureña como la “eminencia gris” del ejecutivo de Micheletti.

Ricardo Angoso: ¿Cuál fue, en esencia, el detonante de la crisis hondureña?
Carlos López Contreras: En lo que respecta a esta cuestión, hay muchas causas que contribuyen a que se produzca la crisis y la tentación totalitaria; pero de la variedad de causales, la fundamental es la voluntad de perpetuarse en el poder; en América Latina hay una propensión de los gobernantes a emular a los héroes de la independencia y, aunque no sean héroes, su figuración no debería tener fin; debería ser vitalicia, una especie de monarquía, si se toma en cuenta que los libertadores sucedieron a la monarquía metropolitana; y muchos de los gobernantes iberoamericanos, rodeados de adláteres incondicionales, han llegado a creer que sin ellos el Estado se hunde. Precisamente contra esa paranoia, gran parte de las constituciones americanas prohibieron la reelección; el que se reelige una vez quiere dos,¿ y porqué no tres? ¿Y, porqué no vitalicia? Por supuesto que, el disfrute del poder va acompañado de muchas prebendas, protagonismo, dinero y la posibilidad de sustraerse al imperio del derecho, disfrutar de la impunidad. En este contexto, la voluntad de perpetrarse en el poder es el detonante o agente desencadenante de la crisis. Frente al voluntarismo arbitrario de una persona que tienen funciones definidas y limitadas, frente al intento de autogolpe para asumir todos los poderes, el sistema se defiende y aplica la máxima sanción política que puede experimentar un funcionario público: la privación del oficio.

Las autoridades hondureñas aseguran que sin el golpe del 28 de junio Honduras sería hoy como Venezuela, ¿es cierto?
En relación a lo que me pregunta, pocas personas conscientes en Honduras dudan que Honduras estaba marcada como un proyecto más de expansión, no sólo del régimen chavista, si no que como una conquista expansiva de varios estados del continente, donde el gobierno de La Habana ofrece la inspiración ideológica, el Gobierno del señor Lula ofrece la inteligencia y el de Venezuela actúa como logístico y tesorero. Por algo quieren excluir a las democracias más fuertes del qué hacer político latinoamericano; por eso se forman paralelas a la OEA o se infiltra la OEA con funcionarios que tienen convicciones reñidas con los valores democráticos.

¿Reconocerá, no obstante, que hubo errores claros, como la forma en que salió Zelaya?
Claro que sí, por supuesto que hubo errores; las autoridades hondureñas no esperaron a que los errores fueran señalados desde fuera; los reconocieron, en particular el que usted menciona, la salida del señor Zelaya, como ciudadano no como presidente, del país y que dio lugar a un procedimiento judicial.

¿Las elecciones hondureñas de noviembre fueron para usted legítimas y limpias?
Para mí las elecciones son legítimas y limpias cuando los contendientes, los candidatos presidenciales, las aceptaron como procedimiento y, además, aceptan sus resultados. Hay que recordar que la observación de las elecciones se produce para dar garantías a los contendientes de que no serán objeto de fraude o imposición. Las elecciones las ganó un candidato presidencial del partido de oposición y fue reconocido como triunfador por todos los demás sin excepción. La legitimidad la da la soberanía popular; el reconocimiento internacional es expresión del ejercicio del derecho de legación diplomáticas activa; nada más.

¿Cómo juzga los primeros meses de Lobo y su desempeño como presidente?
El presidente Lobo pertenece a mi partido, el Partido Nacional; creo que ha actuado en el marco de circunstancias políticas internacionales y económicas muy difíciles; por supuesto no todo el mundo está de acuerdo con lo que él ha hecho, pero la visión de un gobernante es distinta a la de un particular; los particulares no tenemos el nivel de información de que normalmente goza un gobernante. En mi opinión su Gobierno debería tener como pilares de su actuación la flexibilidad, la firmeza y la dignidad; ¿cómo y en que medida se combinan esos tres pilares, es una cuestión sobre la cual es difícil que los analistas se pongan de acuerdo; pero solo a una persona le toca tomar decisión: el que disfruta del título de presidente legítimo de Honduras.

¿Qué opinión le merece el papel de los Estados Unidos en la crisis? ¿Y el de España?
El papel del Gobierno de los Estados Unidos, con diversos matices, me pareció constructivo; es claro que en ese país hay muchas manera de pensar, todas respetables; pero para mí lo fundamental es que el Gobierno de los Estados Unidos tuvo que caer en razón de que el problema de Honduras era interno y que correspondía resolverlo a los hondureños conforme a su legislación Vale decir, que en el fondo, la razón en los Estados Unidos imponía el respeto al principio de no intervención en los asuntos de la jurisdicción nacional de un Estado, como lo proclama la Carta de las Naciones Unidas. Y el procedimiento Guaymuras y el Acuerdo Tegucigalpa/San José son expresión clara de que los cancilleres de países americanos que asistieron a su instalación estaban de acuerdo que ese era un problema interno que demandaba una solución hondureña. Recuerde que el señor Zelaya estaba en Honduras, refugiado en las oficinas del Gobierno de Brasil y desde allí designó una comisión negociadora; el Presidente Micheletti hizo lo mismo: designó su comisión negociadora; y juntas esas comisiones suscribieron el referido acuerdo que preveía entre otros aspectos: renuncia a convocar a la Asamblea Constituyente y la aceptación de lo que decidiera el Congreso Nacional, ante la impugnación que hacía el señor Zelaya de su sustitución en la Presidencia de la República. Recuerde que cuando se instaló el procedimiento Guaymuras, la Cancillería de Honduras no volvió a participar, porque ya no tenía un componente internacional.

El Gobierno del señor Zapatero asumió un papel extraño; no estoy seguro si representaba a todo el espectro del PSOE; dudo mucho que fuera representativo de otras estructuras políticas o sociales; pero, en definitiva, presumo que es un tema superado y que no hay razón para que no convivan la ideología, los intereses económicos y la relación histórica.

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