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    24 de abril de 2014
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Espías rusos en Estados Unidos

Bernabé Gutiérrez

Última actualización 07/08/2010@00:00:00 GMT+1
¿Qué implicaciones tiene la reciente acusación de espionaje ruso en los EEUU? ¿Cuál era su grado de infiltración? Estas y otros preguntas son las que muchos expertos en inteligencia se están haciendo hoy día. Mientras que los supuestos espías han sido ridiculizados en la mayoría de medios de comunicación como un anacronismo, la realidad es que diversos oficiales de inteligencia están llamando la atención sobre lo que para ellos es un “asunto más serio de lo que parece”.

¿Qué implicaciones tiene la reciente acusación de espionaje ruso en los EEUU? ¿Cuál era su grado de infiltración? Estas y otros preguntas son las que muchos expertos en inteligencia se están haciendo hoy día. Mientras que los supuestos espías han sido ridiculizados en la mayoría de medios de comunicación como un anacronismo, la realidad es que diversos oficiales de inteligencia están llamando la atención sobre lo que para ellos es un “asunto más serio de lo que parece”.

Hace apenas una semana que 11 personas eran acusadas por el FBI de trabajar para la agencia de inteligencia rusa en el exterior (SVR). Algunos acusados llevarían ejerciendo su trabajo de operaciones de infiltración en suelo norteamericano desde hace 10 años. Entre lo más llamativo del caso está el no interés aparente de estos espías por la obtención de “material clasificado” o “reservado”. Todo lo contrario, la información que manejaban estaba en abierto y podría haberse obtenido vía periódicos y otros medios de información, comentan las autoridades. Por estas razones, el FBI ha dejado al margen la acusación de espionaje y se ha concentrado en la acusación de “colaboración ilegal” con Rusia. Acusaciones que la mayoría de sospechosos piensa recurrir, excepto uno de ellos que en estos momentos se encuentra en paradero desconocido, posiblemente en Chipre.

Con el fin de ofrecer algunas respuestas a este complejo caso, pasamos a continuación a responder algunas preguntas.

¿Qué es la SVR? ¿Cuál era el objetivo?

Es la agencia de inteligencia de Rusia en el exterior. Su cuartel general es conocido como el “Centro de Moscú”, a pesar de estar situada a las fueras de la capital. Curiosamente este año celebra su 90 cumpleaños, ya que se la vincula directamente al departamento exterior de la Unión Soviética (1920). Hasta 1991 fue conocida como KGB y se calcula que cuenta con unos 13.000 funcionarios, que trabajan en paralelo y coordinación con la agencia de inteligencia de defensa rusa (GRU).

Sus métodos van desde la utilización de alta tecnología, como el uso de redes privadas wifi para el intercambio de datos, a la "vieja escuela", dinero enterrado en parques y contraseñas en los encuentros. El lema que inspira el SVR a sus “oficiales”: actuar con naturalidad.

Según documentos presentados en los tribunales, existe un mensaje descifrado que el SVR envió a dos de los acusados en 2009 y que establece la misión a cumplir:

Ustedes fueron enviados a EEUU para un servicio de largo plazo. Su educación, cuentas bancarias, automóviles, casas, etc, sirven para cumplir con sus misiones principales; esto es, buscar y desarrollar las relaciones en los círculos políticos norteamericanos y enviar informes de inteligencia al Centro.

¿Quiénes son los sospechosos?

• Vicky Pelaez, periodista en lengua hispana, y Juan Lazaro (Nueva York). En las últimas horas se ha indicado que Vicky podría no tener ninguna vinculación directa con el caso.

• Anna Chapman, Richard y Cynthia Murphy (Nueva York). Se cree que intentaban acercarse a personajes de influencia en el ámbito político y financiero. Según el FBI, Richard Murphy estaba a punto de tomar un vuelo para huir, posiblemente a Costa Rica.

• Donald Howard Heathfield, Tracey Lee Ann Foley (Boston).

• Michael Zottoli y Patricia Mills (sus verdaderos nombres son Mikhail Kutzik y Natalia Pereverzeva), vivían en Alexandria (Virginia), al igual que Mikhail Semenko. Poseían pasaportes falsos.

• Christopher Metsos, desaparecido en Chipre y al parecer el jefe de toda la operación.

Según David Ignatius, periodista en materia de seguridad nacional del "The Washington Post" y uno de los mejor conectados en Washington DC, “uno de los sospechosos puede estar relacionado con Robert Hanssen, el conocido agente del FBI que fue arrestado en el 2001 por espiar a favor de Rusia”.

¿Por qué sorprende el caso?

La mayoría de expertos destacan la complejidad de la operación, tanto que parece surrealista: matrimonio que vive en un barrio residencial, mantiene una identidad secreta a sus hijos, familiares y vecinos, a la vez que trabaja "normalmente" en finanzas, inmobiliarios o turismo.

Comunicaciones a través de alta tecnología y mensajes secretos

Los sospechosos se comunicaban con sus partners rusos a través de redes inalámbricas privadas. Por ejemplo, Anna Chapman está acusada de operar desde una cafetería en el centro de Manhattan, utilizando un ordenador portátil para transferir datos a un coche oficial del gobierno ruso que en esos momentos pasaba por allí. Al mismo tiempo, el FBI "contraatacaba" monitorizando las redes inalámbricas que supuestamente utilizaba Chapman. Los documentos presentados en los tribunales recogen varios casos similares.

¿Qué tipo de información recopilaban? ¿Cuál era su objetivo?

Según el FBI los acusados son “ilegales” —nomenclatura en la jerga del espionaje para señalar a aquellos agentes secretos sin inmunidad diplomática. En el mundo del espionaje, estas figuras no tienen el mismo papel que el clásico “agente doble”, tal y como el de Aldrich Ames, ciudadano estadounidense que actuó para Rusia infiltrándose en la CIA. De hecho, según los documentos del FBI, el SVR señalaba a los acusados que “sus historias y biografías” todavía eran insuficientes para obtener trabajos en la administración estadounidense.

En este sentido, parece ser que la CIA era uno de los principales objetivos. Al parecer el SVR utilizaba a Cynthia Murphy para monitorizar a futuros estudiantes de universidades que deseaban entrar la CIA, con el fin de “registrarlos” y utilizarlos en el futuro a través de sobornos y chantajes.

Bruce Riedel, ex oficial de inteligencia de la CIA, ha comentado que este tipo de actuaciones no tienen como objetivo principal la recogida de información y datos, sino la de entrar en contacto con “topos” en instituciones clave, tales como la CIA, el Departamento de Estado, la DIA, etc. Riedel recuerda que el KGB era y es especialista en este tipo de operaciones y que durante la guerra fría consiguió penetrar con éxito en el FBI, la CIA, el Mossad o el MI5. Sin embargo, señala que entre las principales debilidades de la operación estaba el hecho de que la mayoría de los sospechosos tuvieran relación o conocimiento de los otros, lo que es un riesgo evidente.

Según el FBI los acusados tenían habilidades tales como esteganografía: método de ocultación de datos en una imagen a través de un software especializado, para posteriormente publicar dicha información en la web, de forma abierta, y ser recopilado por el Centro de Moscú sin levantar sospechas aparentes. Además, la disciplina de estos agentes secretos es más que evidente. Por ejemplo, Lazaro ha confesado pertenecer al SVR pero se ha negado a ofrecer su verdadera identidad y “aunque amo a mi hijo, mi lealtad es más grande hacia el SVR”, ha dicho.

Finalmente, destaca por encima de todo el énfasis que se concede a la inteligencia humana. En este sentido, los expertos han recordado que pese a la tecnología, el aspecto humano sigue siendo primordial. Por ejemplo, Israel descubrió en el 2007 una planta nuclear siria diseñada para producir armamento con plutonio, gracias a unas fotos tomadas por un doble agente.

¿Cuál es el balance de los expertos?

Los profesionales de la inteligencia argumentan que los medios de comunicación se han centrado en el estilo amateur de los agentes; sin embargo, los expertos señalan que eso es una mera distracción. "Ha sido un intento muy serio para infiltrarse en los Estados Unidos. Los acusados presuntamente utilizaron técnicas que han ayudado a Moscú a apoderarse de información privilegiada y si bien se ha cogido a 11 personas, todavía no sabemos cuántas más existen y si esto es un práctica común", apunta un funcionario de inteligencia estadounidense.

Para gran parte de la inteligencia rusa, el caso está siendo una humillación. Según Konstantin Preobrazhensky, ex miembro de la KGB y que ahora vive en los EEUU, “hay una obvia contradicción entre los modestos objetivos aparentes y la cantidad de recursos y dinero que ha invertido el SVR para esta operación… quizás, el objetivo final fuera el lavado de dinero, entre otros, ya que el SVR es una organización de negocios en Rusia”.

Otros expertos ponen el énfasis en una cultura arraigada en la cúpula rusa, compuesta por antiguos espías: escasa confianza a la información en código abierto, tal y como son los periódicos y medios de comunicación. El primer ministro Putin sería el paradigma de esta tendencia.

Desde Washington se advierte a la inteligencia europea que este caso no es un asunto norteamericano exclusivamente, ya que “el SVR está penetrando las agencias y gobiernos europeos”, señala un ex oficial de inteligencia del Pentágono. En este sentido se recuerda el caso de Herman Simm, un funcionario de Estonia que pasó información a un “ilegal” ruso y que es conocido como el “mayor caso de espías en la historia de la OTAN”. Se recuerda igualmente el caso de Alexander Litvinenko, teniente coronel del antiguo KGB que falleció en 2006 en Londres.

¿Puede afectar este caso a la relación entre EEUU y Rusia?

Como no puede ser de otra manera, la secretaria de Estado Hillary Clinton ha restado importancia a las especulaciones sobre un posible enfriamiento de relaciones con Rusia. "Estamos comprometidos a construir una relación nueva y positiva con Rusia. Estamos mirando hacia el futuro", ha señalado. Sin embargo, un oficial de inteligencia ha recordado la supuesta frase atribuida a Otto von Bismarck, “nunca crea nada en política hasta que haya sido negado”. Rusia que al principio reaccionó negando cualquier vinculación, ha tenido que reconocer en los últimos días que “algunos de los sospechosos” eran ciudadanos rusos.

Entre las principales consecuencias políticas podría estar la presión del Senado sobre la Casa Blanca. Hay un grupo de senadores críticos con Obama por su aproximación "demasiado" optimista con Rusia. Este caso podría complicar los esfuerzos de Obama para persuadir al Senado en la aprobación del tratado de control de armamentos, que se ha negociado con el presidente ruso Medvedev. El senador republicano de mayor rango en el Comité de Inteligencia, Christopher S. Bond (Missouri), ha señalado que "se debe reexaminar nuestro punto de vista optimista sobre Rusia".Y recordó las palabras del ex presidente Reagan, “hay que tratar con ellos, pero ¿confiar sin verificar?”.

En resumen, cabe señalar que el MI5 constantemente realiza quejas “formales” de que el número de oficiales de inteligencia rusos en Londres está en los mismos niveles de la guerra fría. Por lo tanto, la cuestión final parece ser la siguiente: ¿cuántos agentes más existen y en qué países?

Recopilación y acusaciones del Departamento de Justicia estadounidense, así como otra información relevante.


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