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Deepak Daswani: “Si te importa tu vida física, cuida de la digital“
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Deepak Daswani: “Si te importa tu vida física, cuida de la digital“

La información es poder. Una frase concluyente, a la par que recurrente que estamos acostumbrados a escuchar o leer. Sin embargo, muy pocos analizamos realmente el significado de esta afirmación a tenor de algunos de los hechos que aquí explicamos. ¿La conclusión? La sociedad hace caso omiso de ella y es expone a demasiados riesgos.

La información es poder. Una frase concluyente, a la par que recurrente que estamos acostumbrados a escuchar o leer, y como tal, la damos por axioma. Sin embargo, muy pocos analizamos realmente el significado de esta afirmación, ya que a tenor de algunos de los hechos que se exponen en este artículo, podemos concluir que la mayor parte de la sociedad hace caso omiso de ella. Al menos en lo que a la sociedad digital se refiere. Si bien es cierto que a día de hoy dados los tiempos que vivimos, cada vez son más las personas que mantienen cautelosas a la hora de compartir información privada de su vida personal en el mundo físico manteniendo las distancias con extraños, conocidos, amigos, compañeros de trabajo o familiares distribuyendo la información de manera selectiva, en el plano digital su comportamiento difiere enormemente, llegando en ocasiones a ser radicalmente opuesto.

En el gigantesco universo digital que se encuentra detrás de ceros y unos, los usuarios se muestran más predispuestos a interactuar y entablar relaciones con desconocidos, a fomentar el crecimiento exponencial de su número de amigos, seguidores, o contactos en las diferentes redes sociales en las que coexisten, aceptando por defecto a todo aquel que se les acerca y obviando filtrar la información que difunden a través de las mismas a la hora de publicar tweets, actualizaciones de estado, “selfies” ingeniosos o cualquier entidad de información susceptible de ser compartida.

Los hay que son conscientes de que toda esa información que vuelcan a través de los innumerables canales de divulgación que hoy en día los usuarios tienen a su disposición, puede ser propagada y accedida por terceros que incluso no forman parte de sus redes, dada la viralidad inherente a la malla digital en la que cohabitamos. Pero igualmente anteponen esa necesidad de compartir todo impulsivamente, generada por la posibilidad de transmitir cualquier cosa desde cualquier lugar tan sólo unos instantes de tiempo después de haber sido generada, vivida o experimentada. De lo que quizá no se percatan es que toda esa cantidad ingente de información puede ser utilizada para generar auténtica inteligencia, como resultado de recolectar, analizar, normalizar y procesar toda esta información, que permita obtener un conocimiento abismal sobre numerosos aspectos de su vida.

Y si aparte de los ejemplos habituales que a todos nos vienen a la cabeza a la hora de hablar de redes sociales, añadimos la información que se vuelca públicamente en otros canales de comunicación como pueden los sistemas de mensajería instantánea, esta afirmación adquiere aún más relevancia. De entre todos estos sistemas, que constituyen el nuevo paradigma de comunicación a día de hoy de todos los habitantes del planeta, sustituyendo en ocasiones a las propias llamadas de voz o incluso al contacto físico, destaca como líder indiscutible, el popular Whatsapp.

Hace ya dos años desde que publiqué la famosa herramienta Whatsapp Discover, que explotaba un problema conceptual en el diseño del protocolo de dicha aplicación, exponiendo el número de teléfono de los usuarios a la hora de conectarse a los servidores de Whatsapp. Tras utilizarla en diferentes redes Wifi públicas alrededor de todo el mundo y obtener una lista considerable de usuarios anónimos, extraños de los cuales no tengo ningún tipo de conocimiento, decidí ver si era posible explotar la información que comparten a través de sus perfiles, que viene dada por su foto de perfil, estado y hora en línea para generar inteligencia y conocimiento sobre sus vidas.

Los resultados, que he compartido a través de ponencias en diferentes conferencias de seguridad a lo largo del último año, son concluyentes a la par que aterradores. Entre la información que es posible recabar no pueden faltar las populares frases de autoayuda en imágenes o estados, que hoy por hoy mucha gente utiliza para expresar emociones, sentimientos como el amor o el odio, así como estados de ánimo. Fotos de hijos menores, lugares de trabajo, mascotas, ideología política o religiosa, hobbies, intereses,.. Un sinfín de fragmentos de información que si son almacenados, procesados y explotados permiten identificar con nombre y apellidos en algunos casos a la vez que crear un perfil completo de muchos usuarios que aportan toda esta información de manera desinteresada, sin consciencia alguna del peligro que puede suponer, ya no sólo para su privacidad (que es evidente que no valoran), sino para su seguridad e incluso integridad física. Y es que como siempre suelo decir, nuestra vida física y la digital, están solapadas y son complementarias, por lo que seamos igual de prudentes tanto en una como otra.

Deepak Daswani Ingeniero en Informática, Hacker Experto en cibeseguridad de Deloitte CyberSOC Academy Colaborador de One Hacker.

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