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Hyundai i30 N: así sería el Golf GTI si hubiese nacido en Corea
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Hyundai i30 N: así sería el Golf GTI si hubiese nacido en Corea

Por primera vez en su historia, Hyundai está en disposición de competir en un segmento minoritario, pero lleno de magníficos candidatos que los convierte en auténticos objetos de deseo: hablamos de los compactos deportivos que, desde ahora, tienen un motivo más para preocuparse. Uno, en concreto, que lleva la letra 'N' en su nombre.

Es habitual que cuando se habla de las marcas coreanas de automóviles se hable de su tremenda evolución en apenas dos décadas; 20 años en los que no sólo han ido mejorando sus productos, sino que también se han ido adentrando en nuevos segmentos, consiguiendo notables resultados en cuanto a cuota de mercado. Hyundai representa claramente el mejor ejemplo de esa tendencia ascendente de la industria de Seúl, y este i30 N es la última de las cotas que pretenden conquistar los coreanos. Quizá una de las más difíciles, si tenemos en cuenta que lo que pretende este modelo es hacer ruido en una categoría en la que Hyundai no cuenta con ninguna experiencia. Como mucho, el espíritu deportivo de Hyundai en este siglo ha estado representado por el mítico coupé... aunque también es cierto que en los últimos años también han empezado a hacer un esfuerzo considerable por abrirse hueco, nada menos, que en el mundial de rallyes -WRC-.

GTI, OPC, R, ST, RS... el segmento, como decíamos, está lleno de apetitosas siglas; ¿cuál ha elegido Hyundai? La 'N'; no está asociado a ningún término deportivo, sino que tiene que ver cn la inicial de dos localidades fundamentales para que hoy hablemos de que este modelo es una realidad: Namyang, que es donde ha nacido yNürburgring, en cuyo mítico circuito ha sido perfeccionado a base de innumerables vueltas. Rizando el rizo, según la firma, la 'N' también simboliza una chicane, es decir, la sucesión de dos curvas cerradas en diferentes direcciones.

Analizando al detalle lo que es el modelo en sí, no cabe duda de que responde a la perfección con lo que es un compacto de altas prestaciones. Por ejemplo, está claro que se ha trabajado en multitud de aspectos del diseño exterior, pero sin que este resulte demasiado cargado. Aún así, no tiene la total discreción del VW Golf GTI, pero tampoco resulta tan llamativo como un Honda Civic Type-R.

En cualquier caso, como era de esperar, no faltan unos paragolpes específicos, un alerón sobre la luneta trasera, carrocería rebajada, tercera luz de freno con forma triangular, carcasas de los retrovisores en negro, llantas de aleación en vesiones de 18 y 19”, una gama de colores específica en la que no falta un nuevo tono Performance Blue -como el de las fotos-... En el interior, el volante es mas grueso y deportivo, el cuadro de instrumentos es más completo -y no le falta un avisador de cuándo subir de marcha o un cuentarrevoluciones cuya zona va subiendo conforme el motor coge temperatura: algo muy típico en los BMW deportivos-, asientos de mayor sujección -pueden ser de ante o de tela y cuero-.

En cuanto al rendimiento, bajo el capó se ofrece un motor 2.0 turbo gasolina de cuatro cilindros que se desdoblará en dos variantes con 250 y 275 CV -algo parecido a lo que, hasta hace poco, ofrecían Peugeot en el 308 GTI y Seat en el León Cupra-; según la marca, ambos alcanzan 250 km/h y aceleran de 0 a 100 en 6,4 y 6,1 segundos, respectivamente -gracias también a la función launch control para conseguir la mejor arrancada desde parado o el conocido como Rev Matching, que aumenta de forma automática las revoluciones del motor cuando el conductor sube o baja de marcha-. Incluso ofrece una función overboost que logra incrementar el par motor un 8% y mejorar la aceleración entre un 6 y un 7%. En ambos casos, estas mecánicas se asocian a un cambio manual de seis velocidades y a la tracción delantera. Para conseguir el mejor resultado en carretera se incluyen diversas soluciones y dispositivos. Por ejemplo, el sistema de dirección con asistencia eléctrica es específico ya que el motor que proporciona dicha asistencia va montado en la cremallera y eso logra que, por ejemplo, la respuesta de la dirección cuando movemos el volante a baja velocidad sea casi instantánea. También pone su granito de arena el diferencial electrónico de deslizamiento limitado, con el fin de mejorar el agarre y la eficacia del vehículo en las curvas, así como el hecho de que el control de estabilidad se pueda desconectar por completo.

El motor no es suficiente para hacer un gran deportivo

En cuanto a la suspensión destaca el empleo de un sistema controlado electrónicamente que permit disponer de una amortiguación más firme o más cómoda con pulsar un botón. Esta suspensión es tan sólo uno de los aspectos configurables del nuevo i30 N. De serie cuenta con cinco modos de conducción: Eco, Normal, Sport, N y N Custom a los que se accede desde dos botones ubicados en el volante; según el modo que se elija variará el rendimiento del motor, la dureza de la suspensión y la dirección, el funcionamiento de las ayudas electrónicas y hasta el sonido del escape.

Cuando el coche se ponga a la venta en la recta final de este año descubriremos en qué lugar de la franja de los 30.000 euros se sitúa; si lo hace por debajo, se emplazará con los de coste más ajustado -Ford Focus ST, Kia Pro C'eed GT- o con lo de precio en la media -Seat León Cupra, Peugeot 308...-. En cualquier caso, parece ser que lo hará con todo el equipamiento posible incluido de serie y con la siempre atractiva garantía de Hyundai de cinco años.

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