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    20 de octubre de 2014
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CELAC: ¿Algo más que unas siglas?

Germán Sánchez Arroyo

Última actualización 17/06/2011@00:00:00 GMT+1
Entre los organismos intergubernamentales que han existido en la historia de Iberoamérica figuran el Grupo de Río y la Cumbre de América Latina y del Caribe sobre Integración y Desarrollo (CALC).

Entre los muchos organismos intergubernamentales de ámbito regional que han existido en la historia de Iberoamérica figuran el Grupo de Río y la Cumbre de América Latina y del Caribe sobre Integración y Desarrollo (CALC). Sus miembros, tal vez no demasiado satisfechos con los resultados que van obteniendo en ambos foros, decidieron en febrero de 2010 unificar ambos esfuerzos y crear la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Su primera cumbre como tal (a la que está previsto asistan los primeros mandatarios de los 32 países implicados), está fijada para los días 5 y 6 de julio en la isla de Margarita, en Venezuela, coincidiendo con los actos de celebración del segundo centenario de la independencia del país.

Como consecuencia de la política marcada por la existencia del Telón de Acero, con el establecimiento de la Organización de Estados Americanos (OEA), el bloque occidental y especialmente Estados Unidos, estuvo al tanto de la geopolítica del continente, en algunos casos de forma tan activa como para “forzar” el no cuestionar ninguna intervención militar de las muchas que respaldaron durante toda la Guerra Fría.

Al desaparecer la Unión Soviética, dejan de existir las razones que pudiera haber para impedir el diálogo político entre los países de América Central y del Sur, y a partir de 1991 comienzan, con la participación de España y Portugal como antiguas potencias coloniales, las cumbres de mandatarios que, año tras año, se fueron sucediendo con la enorme fuerza mediática de la presencia de Juan Carlos I y de Fidel Castro, que nunca dejaron de asistir. Así hasta que los achaques del comandante cubano y, sobre todo, el no callar (así se lo pidieran) de Hugo Chávez, fueron envenenando el espíritu de cordialidad del foro.

Recién creada, el presidente venezolano Hugo Chávez aclaró que “la CELAC no pretende ser un pacto contra país alguno, es un pacto por nuestros pueblos, por nuestra unidad, por nuestra libertad y soberanía”. Y ya se sabe: “excusatio non petita…” Bien poco tardó su ministro de exteriores, Nicolás Maduro, en confirmar el adagio latino afirmando que “la OEA cumplió su función histórica y ahora es tiempo de la CELAC, el proyecto de integración que excluye a Estados Unidos y Canadá”.

Uno de los escollos más problemáticos que deberá salvar la nueva iniciativa para lograr su establecimiento efectivo, es el de conseguir poner de acuerdo a todos sus integrantes en la aplicación, por consenso o por mayoría simple, de lo que se denomina “clausula democrática”. Si se obliga al consenso a la hora de imponer sanciones a quienes violen el orden institucional establecido, implícitamente se está otorgando a cada país el poder de vetar la aplicación efectiva de cualquier medida, en una región en la que mayoritariamente se critica el derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Como a estas alturas es posible que algún lector ya haya comenzado a vislumbrar la sustitución de la OEA por la recién creada CELAC, déjenme que les diga que aquella no es únicamente su Secretaría General, su Consejo Permanente y su Asamblea. La OEA es un universo de órganos, organismos, instituciones y comisiones que cubren una constelación inmensa de ámbitos y actividades, en la que el 30 % del presupuesto corre a cargo de Estados Unidos y Canadá, por no hablar de la deuda que han ido acumulando alguno de los países. Hugo Chávez lo sabe y quizás por ello una de sus líneas de acción prioritarias en la cumbre de julio es impulsar lo que denomina Iniciativa Petrosur, definida como "la alianza energética de integración suramericana" y cuyo objetivo es agrupar las petroleras públicas de la región con el seductor reclamo de garantizar la seguridad e independencia energética.

Sin Estados Unidos ni Canadá

Una OEA sin Estados Unidos ni Canadá es parte del sueño de todas las izquierdas de Centroamérica y Suramérica y a muchos no les importa tanto el ideario de la CELAC como el hecho de contar con la primera organización sin el que hasta ahora ha sido “el perejil de todas las salsas”.

Pero resulta que, aunque en Washington tengan excesivamente divididos los esfuerzos entre las guerras de Obama (incluida la que se libra en el teatro interior) y la respuesta que dar a su inminente destronamiento como primera economía mundial, de momento aún les quedan fuerzas para emplearlas en el patio trasero del resto del continente. Por lo pronto, a finales de abril y en lo que pasará a la Historia como la “Declaración de Lima”, se ha puesto en marcha la Alianza del Pacífico, de la que forman parte las administraciones de Colombia, Chile, Perú y México (todos con Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos) para constituir “un área de integración profunda en el marco del Arco del Pacífico Latinoamericano”.

Seguramente muchos de ustedes hayan visto y recuerden la escena de la película de Monty Python, La vida de Brian, en la que sus protagonistas discuten acerca de los diferentes movimientos de liberación existentes en Judea para hacer frente a la ocupación romana. Esto se le parece un poco.

Les propongo un pasatiempo. Al lado de cada una de las siguientes siglas, coloquen un “1” si creen que tienen el visto bueno USA, un “2” si piensan que cuentan con el beneplácito de Cuba/Venezuela, un “3” si con el de ambos y un “4” si con el de ninguno de los mencionados:

AEC, ALADI, ALBA, ALCA, AP, CALC, CAN, CARICOM, CELAC, CEPAL, FLAR, MERCOSUR, SEGIB, SELA, SICA, SIECA, OEA, OTCA y UNASUR.

Si acertaron cuatro o menos es que no comprendieron demasiado de lo que hoy he intentado contarles.

Y como seguramente habrán ido a Google para comprobar el resultado de sus respuestas, aprovechen y pregúntenle acerca del PARLATINO, el PARLACEN, el PARLASUR y el PARLANTINO. Si entienden algo me lo expliquen, por favor.

*Germán Sánchez Arroyo es teniente coronel de Infantería

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