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    2 de septiembre de 2014
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Análisis sobre la Sanidad Militar: posibles soluciones

José Antonio García González

Última actualización 04/11/2011@00:00:00 GMT+1
La Sanidad Militar tiene en la actualidad importantes dificultades para asegurar el apoyo sanitario, tanto en operaciones como en las actividades que desarrolla en territorio nacional, como consecuencia de las graves carencias de personal del Cuerpo Militar de Sanidad (CMS), especialmente de médicos.

La Sanidad Militar tiene en la actualidad importantes dificultades para asegurar el apoyo sanitario, tanto en operaciones como en las actividades que desarrolla en territorio nacional, como consecuencia de las graves carencias de personal del Cuerpo Militar de Sanidad (CMS), especialmente de médicos. Esta situación es previsible que empeore de forma sustancial a corto y medio plazo por diversas razones, que brevemente expongo a continuación.

-El número de aspirantes a ingreso en el Cuerpo en los últimos cinco años es insignificante, por no decir casi nulo.
-Muchos oficiales médicos, que en un 50 por ciento tienen una edad media superior a los 50 años, pasarán en un tiempo breve a la reserva.

Para hablar del futuro de la Sanidad Militar, bueno será recordar lo que ha sido hasta el momento. Solamente el conocer que el CMS cuenta con 75 Caballeros Laureados de San Fernando, que recibieron esta condecoración excepcional como consecuencia del apoyo sanitario a las operaciones bélicas del momento, es motivo suficiente para buscar soluciones a los graves problemas que le afectan, incidiendo en la necesidad de buscar un “Sanidad MILITAR”, en vez de mantener una “SANIDAD militar”, incapaz de apoyar sin dificultades a las unidades militares en operaciones.

Las secuelas de las campañas de Ultramar, con la aparición de un alto número de enfermos crónicos aquejados de enfermedades tropicales y tuberculosis, y con numerosos mutilados por heridas de guerra, unido a la permanente actividad militar en el Norte de África, aconsejaron la creación de una Red de hospitales militares del Ejército de Tierra, extendida por toda España. Esta Red militar constituyó la referencia para , a partir de 1940, iniciar la constitución de otra de ámbito civil, para asistencia de toda la población española.

Entre 1940 y 1980, con unas FAS muy numerosas, con amplio despliegue territorial y con escasísimas operaciones en el exterior, se hipertrofia la función asistencial de la Sanidad Militar a los militares profesionales y a sus familias, y a la tropa de reemplazo, con escaso desarrollo del resto de las funciones que tiene atribuidas.

Durante los años 80, la Sanidad Militar empieza a afrontar unos retos muy importantes para los que no estaba preparada. La ley de incompatibilidades de los funcionarios del estado, la creación del ISFAS, la profunda reorganización de los Ejércitos, especialmente del de Tierra, la desaparición más tarde de la Escala de Complemento, y la suspensión del Servicio Militar obligatorio fueron determinantes para exigir un gran cambio en la Sanidad Militar.

Y fundamental, a principios de los 90, fue la participación habitual en operaciones militares en el exterior, especialmente del Ejército de Tierra, lo que obligó al diseño de nuevas organizaciones médicas de proyección- los escalones médicos avanzados del Ejército Tierra (EMAT,s)- dotados de equipos de estabilización (médicos, enfermeros y soporte vital avanzado), que se convirtieron en indispensables para el desarrollo con éxito de las operaciones.

La creciente participación en estas actividades de proyección, con nuevas formas de apoyo sanitario, y el gran desarrollo del Servicio Nacional de Salud, que cubre eficazmente las necesidades asistenciales de los españoles, cuestionan la existencia de una red hospitalaria militar, que consume grandes recursos humanos y materiales, sin alcanzar a resolver los problemas operativos.

Los trabajos del Grupo de Estudio y Seguimiento (GES) no pudieron alcanzar los objetivos marcados, que eran bastante prudentes, debido en parte a la resistencia pasiva de los empleos superiores del CMS, y al egoísmo de algún ejército, que defendió (y ganó) el mantenimiento de “sus” hospitales, poco eficaces pero grandes consumidores de recursos.

Con estructuras caducas, y con un nivel de captación de nuevos médicos insuficiente, la situación actual de la Sanidad Militar lleva camino de ser insostenible, y si no se hace algo YA, no solo no va a mejorar, sino que puede empeorar drásticamente, en un entorno en que la sociedad demanda más médicos, con unas comunidades autónomas que compiten para conseguir los escasos médicos disponibles, y con unas condiciones de trabajo y de remuneraciones en las FAS que, en muchos casos, no pueden competir con las de los profesionales civiles de la Sanidad.

La reforma que se precisa debe de ser ambiciosa para que la Sanidad Militar vuelva a constituir un elemento de élite en el ámbito de la medicina española. Debe de convertirse, como el resto de las FAS, en una entidad de “excelencia”, capaz de atraer a los futuros médicos por su prestigio en el campo de aplicación de los cometidos militares.

Esta reforma es imprescindible y urgente, pero requiere liderazgo, valentía y generosidad, especialmente de los componentes del CMS. Y decisiones políticas con visión de futuro. Los ejércitos, y sobre todo el de Tierra, necesitado permanentemente de un apoyo sanitario de calidad en sus operaciones de proyección, apoyarán con seguridad los cambios necesarios.

Voy a apuntar, con humildad, algunas soluciones, que no serán todas las necesarias, ni quizás las más adecuadas. Prefiero la crítica, que el silencio. Son estas:
-Abandono del actual concepto de hospital militar general, con todas las especialidades médicas y activado casi en exclusiva con médicos militares.
-Apoyo en hospitales civiles de alto nivel y con relevantes servicios de emergencia para la formación y práctica de los oficiales médicos.
-Si por razones de prestigio se decidiese el mantenimiento de un hospital de la defensa, se debería activar con facultativos civiles, donde se apoyaría el personal militar necesario para operaciones.

-Como alternativa a lo anterior, de gran coste económico, se podría pensar en la creación de un Centro de Excelencia en Emergencias, donde se formen adecuadamente nuestros médicos, enfermeros y sanitarios, colaborando para ello con otras instituciones.

-Los oficiales médicos deberían tener una edad operativa no superior a los 40/42 años, a unos doce años de terminar la especialidad, pasando a la reserva en una edad todavía útil para incorporarse al Sistema Nacional de Salud. Al alcanzar esa edad deberían abandonar las FAS, excepto un número reducido de ellos que ocuparían puestos de dirección, gestión, medicina pericial y preventiva, con bajo perfil operativo asistencial.

-El órgano directivo de la Sanidad Militar se dedicaría fundamentalmente a los aspectos logísticos operativos, y estaría encuadrado en el Estado Mayor de la Defensa.

-….y seguro que más cosas. Con mis mejores deseos para una renovada Sanidad MILITAR.

José Antonio García González es General de Ejército

Especial Conciencia de Defensa



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