cabecera

    22 de octubre de 2014
1/1

Las Fuerzas Armadas en apoyo a la población. La Unidad Militar de Emergencias. ¿Populismo o necesidad?

Joaquín Tamarit

Última actualización 14/12/2011@00:00:00 GMT+1
Las Fuerzas Armadas de todo el mundo asumen, sin perjuicio de su razón de ser, es decir la defensa militar de la sociedad a la que pertenecen, que el apoyar o socorrer a sus conciudadanos ante cualquier situación de necesidad, es una responsabilidad directamente derivada de su vocación de servicio a la sociedad.

Las Fuerzas Armadas de todo el mundo asumen, sin perjuicio de su razón de ser, es decir la defensa militar de la sociedad a la que pertenecen, que el apoyar o socorrer a sus conciudadanos ante cualquier situación de necesidad, emergencia o catástrofe, natural o provocada, es una responsabilidad directamente derivada de su vocación de servicio a la sociedad y por ello independiente de que esa misión esté o no establecida “legalmente” como una de sus obligaciones profesionales.

Ciñéndonos al caso español, los mayores podemos recordar (y los jóvenes pueden leer en las hemerotecas) las actuaciones militares en los años 50 y 60 del pasado siglo en apoyo a la alfabetización o formación profesional de la juventud española; las intervenciones dando seguridad (hasta hace muy poco cumpliendo órdenes gubernativas aunque sin amparo legal) en situaciones de emergencia y colaborando con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad ante amenazas terroristas, grandes acontecimientos como los de 1992, la Cumbre de Madrid o elecciones generales etc.; y finalmente las más conocidas y agradecidas por la sociedad como han sido las correspondientes al socorro ante catástrofes tales como grandes inundaciones (Valencia o Sevilla), personas atrapadas por nevadas (Castilla La Mancha, Aragón y Cataluña han sido recientes testigos de ello), abnegados rescates en la mar o en montaña, apoyos logísticos o con transportes ante cualquier situación que superara localmente a los medios de protección civil, así como cualquier ocasión en la que, existiendo un problema para la sociedad, las Fuerzas Armadas pudieran proporcionar un apoyo inmediato (y sin que ello generara contrapartidas de ningún tipo a cambio de ello). Excluyo intencionadamente de las mismas otras actuaciones similares pero más controvertidas como las realizadas en cumplimiento de órdenes gubernativas para cubrir necesidades sociales ante huelgas como las de los transportes, recogidas de basuras, etc. por considerar que tienen más carga política y pudieran ser éticamente más discutibles.

Probablemente en la gratitud hacia estos hechos resida una parte importante del aprecio y reconocimiento del pueblo español hacia sus Ejércitos como lo demuestran las últimas encuestas, pero sería una equivocación considerar que ello contribuye a la creación de una conciencia de defensa nacional pues una cosa es la popularidad de las Fuerzas Armadas y otra el que la sociedad, llevada por una publicidad interesada, llegue a considerar este tipo de misiones como las prioritarias de los Ejércitos, olvidando que su justificación y razón de ser es la defensa armada y a toda costa de nuestro territorio, intereses nacionales o independencia ante las agresiones exteriores.

Hasta la creación de la Unidad Militar de Emergencias, el modelo militar que atendía a este tipo de apoyos se basaba en los siguientes principios:

- La responsabilidad general del apoyo y la protección de la población ante emergencias o catástrofes correspondía a la Dirección General de Protección Civil del Ministerio del Interior que contaba para ello con medios propios.

- Con independencia de lo anterior, y salvo estar cubriendo necesidades concretas y específicas de la Defensa Nacional (su razón de ser), todas las unidades militares tenían como máxima prioridad el atender al apoyo a la población ante cualquier necesidad, emergencia o catástrofe que desbordara las posibilidades de la protección civil.
- La respuesta estaba descentralizada y las unidades atendían a las peticiones de las Autoridades de Protección Civil de acuerdo con unos protocolos muy sencillos.

- Excepto acuerdos permanentes concretos (como el caso del sistema de vigilancia de fuegos en Galicia) el apoyo militar se producía caso por caso, pero siempre primando la eficacia sobre la “burocracia”, es decir, la responsabilidad del apoyo era primariamente una decisión del mando militar en la provincia donde se producía el problema.

- No existían unidades especializadas para dicho tipo de misiones (primaba la razón de ser de las unidades, es decir el combate) de tal forma que se aprovechaban las capacidades militares existentes para proporcionar el apoyo de acuerdo con las necesidades de cada caso.

- Lo anterior significaba que, normalmente, las unidades más solicitadas y empleadas eran los Ingenieros (con sus capacidades de pontoneros, construcción de campamentos, producción de energía eléctrica o agua potable, reparación de carreteras, etc.), las unidades de Sanidad y transporte (por razones obvias), las de apoyo logístico (para proporcionar alimentación, aljibes, material de campamento o elementos básicos de subsistencias como mantas, camas, cocinas, etc.), las unidades NBRQ (especializadas en aspectos relativos a la defensa atómica, bacteriológica, química o radiológica) y finalmente, el resto de las unidades que, en cada caso, podían complementar lo anterior con apoyos concretos (en ocasiones muy específicos como embarcaciones, helicópteros o medios de cadenas o de montaña para moverse en la nieve) y otras veces con apoyos puntuales de Policía Militar, transporte o, simplemente, con mano de obra no especializada pero muy útil para complementar los medios de protección civil disponibles.

- En todo caso y por considerarse que la intervención en ese tipo de actividades respondía a una obligación más de los Ejércitos, la participación de las unidades en las mismas no tenía ninguna remuneración o compensación especial para el personal, excepto la que pudiera corresponder de forma genérica por realizar un servicio que exigiera estar un determinado número de días fuera de su domicilio.

- La única excepción a todo lo anterior la constituía el Escuadrón Apaga Fuegos que, respondiendo a una necesidad de otro Ministerio, y a cambio de proporcionar el apoyo de mantenimiento de las Maestranzas Aéreas y de un reducido número de pilotos para operar los aviones civiles, el Ejército del Aire recibía una sustancial compensación económica que le resarcía de los gastos producidos e incluso le permitía inversiones en otros programas.

- Como resumen, el modelo estaba basado en que, puesto que la responsabilidad primaria de apoyo a la protección civil correspondía a las unidades y organizaciones civiles ya existentes, la actuación militar se centraba en garantizar un apoyo inmediato cuando fuera necesario a base de proporcionar el empleo de capacidades militares de “doble uso” tales como maquinaria de zapadores, unidades SAR (rescate en combate), sanidad, especialidades NRBQ, transporte, logística general, etc. y además, personal en todas aquellas emergencias en las que no existiendo especialidades apropiadas en la estructura militar (como los bomberos forestales), pudiera ser necesario contribuir con mano de obra auxiliar. Ello suponía que todas las Fuerzas Armadas asumían su participación en el apoyo a la población civil pero que ello no se traducía en detraer permanentemente parte de sus efectivos a la defensa militar de la nación ni, tan importante como lo anterior, en emplear los ya escasos recursos económicos destinados a la defensa nacional en responsabilidades civiles correspondientes a Interior o Agricultura. Dicho en “roman paladino” vestir gastos civiles con unos presupuestos militares que por otra parte son proporcionalmente los menores de Europa.

Ese modelo que funcionó durante muchos años muy aceptablemente y que delimitaba claramente los recursos y responsabilidades de cada Ministerio, comenzó a complicarse y a perder operatividad a caballo del año 2000 cuando se produjeron dos hechos significativos: en el Ministerio de Defensa, la creación de la Secretaría General de Política de Defensa que, en contra de los criterios descentralizadores del Estado en ese momento, y por un afán de protagonismo político, asumió la decisión de la ejecución y el control directo de todos los apoyos de las FAS en beneficio de la protección civil (el caso del PRESTIGE es el paradigma de los despropósitos en ese sentido, al asumir el Gabinete del Ministro y la SEGENPOL la dirección del apoyo militar con total desprecio a la capacidad de mando y control de los centros de operaciones militares y con unos mediocres y costosos resultados, así como, en ocasiones, unas decisiones muy poco meditadas); en el Ministerio de Interior con su definitiva pérdida de competencias en la ejecución de la protección civil, por lo que sus medios y unidades pasaron a depender de las comunidades autonómas en todos los aspectos, quedando la Dirección General solo con capacidades residuales.

Estas circunstancias dieron lugar, por una parte a la duplicación, descoordinación y falta de rendimiento de los medios autonómicos de protección civil (en una comunidad autonóma se podía estar produciendo un incendio inasumible con los medios de la misma y dramático por sus consecuencias y en la comunidad vecina las brigadas contra incendios, los helicópteros y aviones apaga fuegos estar parados por diferencias políticas o simplemente por falta de una petición de apoyo) y por otra, la incapacidad de intervención del Gobierno Central, especialmente cuando los problemas se producían en una comunidad gobernada por otro partido político o especialmente por nacionalistas.

Así llegamos al punto de inflexión provocado por el terrible suceso de los 11 miembros de una brigada contra incendios fallecidos en el año 2005 en Guadalajara. Pero esto y sus consecuencias serán motivo de la continuación de este artículo.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?   Si (0)   No(0)
1/1
Compartir en Meneame

¿Qué opinas?



Normas de uso
  • Esta es la opinión de los internautas, no de One Magazine
  • No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
  • La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.
  • Tu dirección de email no será publicada.
  • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.

Portada | Hemeroteca | Búsquedas | [ RSS - XML ] | Política de cookies
One Magazine - Seguridad Nacional Contacto
Cibeles.net, Soluciones Web, Gestor de Contenidos, Gestor PDF Digital EditMaker 7.2.0.2