cabecera

    29 de julio de 2014
1/1

Los aspectos militares

Por Carlos Echeverría Jesús
Última actualización 20/07/2009@00:00:00 GMT+1
El comienzo de los enfrentamientos armados entre surosetios y georgianos, por un lado, y entre rusos y georgianos, por otro, en la región georgiana de Osetia del Sur en la primera semana de agosto, se producía en circunstancias confusas, pues dependiendo de las fuentes consultadas la narración de los acontecimientos que condujeron a la escalada cambia.

El comienzo de los enfrentamientos armados entre surosetios y georgianos, por un lado, y entre rusos y georgianos, por otro, en la región georgiana de Osetia del Sur en la primera semana de agosto, se producía en circunstancias confusas, pues dependiendo de las fuentes consultadas la narración de los acontecimientos que condujeron a la escalada cambia. Lo que sí es menos confuso es el desarrollo de los combates que, en poco tiempo -en Rusia se habla de “la guerra de los cinco días”-, permitieron demostrar la evidente superioridad rusa, pero también algunas rémoras en los mecanismos de utilización de la fuerza por parte de Moscú. Aunque la mayor demostración militar del poder ruso, tras el fin de la Guerra Fría, terminara en victoria, esta breve guerra está obligando a las autoridades del Kremlin a planificar importantes reformas en sus Fuerzas Armadas.

*Reproducción de un artículo publicado en el número 2 de la Revista Atenea

El inicio de los combates

Los prolegómenos de los combates abiertos fueron pues confusos. Según fuentes georgianas, tras días e incluso semanas de provocaciones surosetias, el Presidente Mijail Saakashvili decidió atacar la capital de la provincia secesionista, Tsjinvali, en la madrugada del día 8 de agosto, una vez que comprobó que fuerzas rusas con carros de combate, vehículos blindados y unos 10.000 efectivos del 58º Ejército habían comenzado a penetrar en Osetia del Sur desde Rusia a través del túnel Roki al atardecer del 7 de agosto.

Según fuentes rusas, sus fuerzas no penetraron entonces en dicho túnel sino que comenzaron a desplazarse hacia Georgia, una vez se tuvo conocimiento del ataque georgiano contra Tsjinvali que había provocado más de un millar de muertos, incluyendo a efectivos rusos -unos 15 muertos - de las fuerzas de paz de la Comunidad de Estados Independientes (CEI).

El ataque georgiano contra Tsjinvali se habría realizado con distintos tipos de armas, destacándose los poco precisos cohetes Grad de 122 milímetros y cañones autopropulsados Dana de 152 milímetros, ambos de origen eslovaco. Ya en julio tropas georgianas habían ocupado posiciones estratégicas en torno a Tsjinvali, concentrando material militar en la región; algunos analistas han recordado ahora cómo en 2004 Saakashvili lanzó un ataque sobre la capital surosetia, que sólo la presión estadounidense evitó que degenerara en un conflicto mayor como el actual.

Por otro lado, Moscú había enviado en abril 500 paracaidistas y otros efectivos hasta el millar a Abjazia como fuerzas adicionales de paz -hasta completar el techo de 3.000 permitidos-, mientras que crecía la tensión en Osetia del Sur ante el reconocimiento del Kremlin de algunos centros administrativos de Tsjinvali como entidades legales, todo ello en el contexto del rechazo ruso a la independencia de Kosovo. Finalmente, y teniendo en cuenta realidades como el calentamiento previo marcado por las grandes maniobras conjuntas Frontera Caucásica, realizadas por Rusia en julio de 2007; la tensión creciente con Georgia en los últimos meses; la realización de las maniobras conjuntas Kavkaz 2008 a mediados de julio, que permitieron concentrar en el Cáucaso Norte  aún más efectivos y material militar; o la rapidez con que ahora Moscú ha llevado adelante la operación aquí analizada, permite concluir a algunos que el ataque a Georgia estaba premeditado y que sólo se buscaron excusas para la invasión.

Más allá de las circunstancias en las que se desencadenaron las hostilidades, lo más relevante en términos militares ha sido, en primer lugar, la cadencia de las operaciones; en segundo lugar, y tan importante como lo anterior, las lecciones aprendidas en términos militares de esta guerra. La División Motorizada inicialmente movilizada por el Kremlin avanzó sin grandes dificultades, alcanzando la capital surosetia en la tarde del día 8, tras recorrer 40 kilómetros desde la frontera rusa, y ello a pesar de que aviones georgianos habían destruido el puente de Gufta para dificultar dicho avance. A partir del día siguiente estas fuerzas recibirían el apoyo de elementos aerotransportados de la 76ª División de Asalto Aéreo de Pakov, de la 98ª División Aerotransportada y del 45º Regimiento de Inteligencia, que coadyuvaron a la toma de Tsjinvali entre los días 9 y 10.

El día 11 las tropas rusas dominaban ya a las georgianas en el campo de batalla, obligándolas a dispersarse y a abandonar el territorio surosetio. En paralelo a este avance hacia el foco de los acontecimientos que habían precipitado la invasión, Tsjinvali, tropas rusas de infantería mecanizada habían buscado también el combate con los georgianos desde el otro territorio secesionista, Abjazia, donde estaban acantonadas como fuerzas de pacificación. Estas últimas contaron además con el apoyo de un millar de paramilitares abjasios, que se ocuparon de neutralizar a los georgianos instalados en el valle de Kodori, la entrada natural a Abjazia desde el resto de Georgia.

Con estos dos movimientos, las tropas rusas habían paralizado completamente Georgia pues el primero cortaba la principal carretera y línea ferroviaria al oeste de la ciudad de Gori, donde los ataques aéreos rusos provocaron importantes bajas civiles, y el segundo cortaba la principal vía de comunicación este-oeste, la autopista entre Tbilisi y el oeste del país. Así pasaba a controlar el estratégico puerto de Poti, cuyos depósitos de combustible habían sido destruidos por la aviación rusa el día 9. Las fuerzas rusas inutilizaron la estación de radar de Shavshebi, situada a 30 kilómetros de Poti, destruyeron sistemáticamente en su avance las principales bases militares georgianas, hundieron sus unidades navales y, más tarde, justo antes de su retirada días después, hicieron estallar depósitos de municiones que aún quedaban intactos.

En términos operacionales el desenlace del conflicto se podía conocer desde el principio, dadas tanto las diferencias numéricas entre uno y otro contendiente -las Fuerzas Armadas georgianas no contaban más que con cuatro brigadas, 21.150 efectivos con escasos medios aéreos y navales, frente a 1.027.000 efectivos rusos- como la ventaja arrasadora rusa tanto en poder aéreo como en uso de misiles (en particular los SS-21 y SS-26). El uso de la Fuerza Aérea fue determinante para la rápida victoria rusa, que intervino bombardeando a las tropas georgianas desplegadas en Osetia del Sur y a objetivos estratégicos en territorio georgiano -como las pistas de las bases aéreas situadas en torno a Tbilisi. Aquí también el desequilibrio era enorme: frente a los 8 cazas Su-25 Frogfrot con que contaba Georgia, las tropas invasoras utilizaron hasta 300 aparatos, destacándose los bombarderos Tu-22 y los cazas Su-24, Su-25 y Su-27, que desbordaron a una moderna pero limitada defensa aérea georgiana.

Mientras los 10.000 efectivos, que penetraron desde suelo ruso a través de Osetia del Sur, pronto recibieron apoyo aerotransportado, los que avanzaron desde Abjazia habían sido reforzados con piezas de artillería, carros de combate y una unidad de ferrocarriles con 400 hombres a fines de mayo -enviados para reparar una vía férrea estratégica que une Sujumi y Ochamchira, a escasos kilómetros de la línea bilateral de control y por ello violando los acuerdos de mantenimiento de la paz-; y ya en agosto, con efectivos probablemente desembarcados por el puerto de Ochamchira, hasta completar unos efectivos de 9.000 hombres. En lo que al frente marítimo respecta cabe destacar que la Flota Rusa del Mar Negro fue capaz de bloquear sin dificultades los dos puertos de su adversario, Poti y Batumi, en muy poco tiempo. Aparte de todas las ventajas citadas, Rusia contaba además con otra añadida, como es la inteligencia. Y ello gracias a su presencia hasta tiempos recientes en bases instaladas en Georgia y a la obtenida hasta la actualidad por sus fuerzas de paz, desplegadas tanto en Osetia del Sur como en Abjazia.

Pero a pesar de tantas ventajas es importante destacar, en términos de lecciones militares aprendidas, que las fuerzas armadas rusas implicadas, pertenecientes al Distrito Militar del Cáucaso Norte (SKVO), las más numerosas de todo su organigrama (88.600 efectivos), demostraron algunas rémoras en el transcurso de los combates contra unas fuerzas georgianas menores en número, pero bien organizadas, dotadas de buen material y con experiencia adquirida en Irak y Afganistán. Tales rémoras no hubieran debido de darse en unas fuerzas rusas curtidas tras años de combates en escenarios como Chechenia o Ingushetia. Allí han luchado y luchan junto a tropas del Ministerio del Interior y del Servicio Federal de Seguridad (FSB, el antiguo KGB) contra los yihadistas.

Una lección que sí ha aprendido Rusia de estos conflictos internos se ha reflejado ahora con el envío a Georgia de fuerzas profesionales y no de soldados de reemplazo, pero ha mostrado otras carencias. En el ámbito de las comunicaciones, por ejemplo, y frente a unas unidades georgianas bien dotadas, los rusos carecían de medios adecuados, hablándose incluso de que el jefe del 58º Ejército hubo de utilizar el teléfono satélite de un corresponsal de prensa para pedir apoyo artillero durante su avance hacia Tsjinvali. Ello provocó en algunos momentos problemas de coordinación entre las fuerzas terrestres y aéreas, que expusieron a unidades rusas al fuego de artillería y de los sistemas anticarro georgianos. Aparte de en medios de comunicación, los rusos también mostraron carencias en sistemas de visión nocturna o en su Sistema de Navegación Global por Satélite (GLONASS), que no funcionó correctamente por una falta de satélites que ahora el Kremlin ha anunciado, en octubre, que va a corregir en los próximos años. Finalmente también se sufrieron limitaciones en términos de capacidad logística abandonándose material averiado que provocó algunos atascos en las rutas de penetración.

Las imágenes que han transmitido al mundo múltiples medios de comunicación presentaban a unas fuerzas georgianas inferiores en número, pero más disciplinadas, mejor entrenadas y dotadas de material envidiable -con carros T-72 provistos de blindaje reactivo frente a los T-62, T-72 y transportes blindados de personal rusos sin el mismo- que contrastaban con cierto aire anárquico en las fuerzas rusas. Dicho aire lo daban sobre todo los soldados sentados en los carros de combate, recordando viejas imágenes de la guerra de Afganistán, mientras que muchos medios ensalzaban en los primeros momentos del conflicto que los georgianos disponían de buenos sistemas, tanto de defensa aérea como de comunicaciones, o que sus infantes disponían de instrumentos de visión nocturna de los que carecían sus adversarios rusos.

En cualquier caso, la intervención rusa fue contundente, provocando muchas bajas entre los georgianos antes de que éstos abandonaran la lucha en una derrota datada formalmente el 11 de agosto, cuando ya todos los sistemas de mando y control habían sido sistemáticamente destruidos y sus fuerzas estaban dispersadas y diezmadas Las tropas invasoras ocuparon franjas de territorio, como zonas de seguridad alrededor de Osetia del Sur y de Abjazia, y amenazaron incluso a la capital georgiana, Tiflis, antes de declarar el alto el fuego. El 12 de agosto el Presidente Dmitri Medvedev ordenaba el fin de todas las operaciones salvo las realizadas como autodefensa.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?   Si (0)   No(0)
1/1
Compartir en Meneame

¿Qué opinas?



Normas de uso
  • Esta es la opinión de los internautas, no de One Magazine
  • No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
  • La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.
  • Tu dirección de email no será publicada.
  • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.

Portada | Hemeroteca | Búsquedas | [ RSS - XML ] | Política de cookies
One Magazine - Seguridad Nacional Contacto
Cibeles.net, Soluciones Web, Gestor de Contenidos, Gestor PDF Digital EditMaker 7.2.0.2