cabecera

    23 de octubre de 2014

Guerra de Kirchner contra YPF: Repsol lo tiene crudo

Alberto Pérez Giménez

La guerra que mantiene el Gobierno de Fernández de Kirchner con la empresa española Repsol bajo la bandera de la ‘soberanía’ argentina esconde, sin embargo, oscuras intenciones que van del puro aprovechamiento político hasta el puro interés económico.

La guerra que mantiene el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner con la empresa española Repsol bajo la bandera de la ‘soberanía’ argentina esconde, sin embargo, oscuras intenciones que van del puro aprovechamiento político para subir enteros en los sondeos, algo habitual en el Gobierno argentino, hasta el puro interés crematístico de Kirchner y sus amistades empresariales que ven en YPF un suculento botín en el que quieren tomar parte.

El problema de Repsol-YPF en Argentina, ante el que, por cierto, las autoridades españolas no parecen estar dando la talla en defensa de la tan cacareada ‘marca España’, esconde primero un perfil político. Como es tradicional en Argentina, y más con gobiernos de corte populista como el de Kirchner, se ha buscado un ‘enemigo exterior’ para ganar puntos ante la población interna y desviar otros problemas que acucian a la economía argentina, a punto de entrar en una nueva curva descendente tan típica en los ciclos económicos del país iberoamericano. Kirchner, al tiempo que rememora el tan socorrido tema de las Malvinas, aprovechando un nuevo aniversario de la guerra que provocaron los militares en los albores de una dictadura que agonizaba, ha desatado una auténtica ofensiva contra Repsol por ‘expoliar’ los yacimientos de petróleo patrios, llevarse los beneficios a España y, además, encarecer el precio de los combustibles en el mercado interno.

Kirchner amenaza con sacar en el Congreso una ley que declare “de interés nacional” a la empresa YPF, lo que no sería sino una nacionalización encubierta de los hidrocarburos. Es, ni más ni menos, que lo que hicieron en su día Hugo Chávez con el petróleo y Evo Morales con el gas. Y lo que hizo la propia Kirchner con el papel prensa cuando los periódicos incómodos como “Clarín” aireaban los casos de corrupción del matrimonio presidencial. La ‘nacionalización’ de YPF es el objetivo final, pero el método –que recuerda en exceso a otros regímenes caudillistas del continente- no acaba de convencer a los asesores de imagen de la presidenta.

Por ello, el Gobierno argentino está intentando torcer el brazo de YPF, y de su matriz, Repsol, a través de otros métodos. Primero, que los gobernadores argentinos vayan retirando sucesivamente las licencias de explotación de los yacimientos. Hasta ahora, y desde que el Ejecutivo argentino desató la ofensiva, ya son 6 las provincias que están estrangulando la capacidad de extracción de la empresa. ¿Cuál es la principal consecuencia? Cada anuncio de paralización va acompañada de una caída de las acciones de la compañía en todos los mercados de valores. Hoy, es mucho más fácil comprar YPF (o al menos, el 51% de la compañía para hacerse con el control de la misma) que antes del 31 de diciembre del pasado año. Y esa es la estrategia.

Para evitar ser tildada de populista a través de una ley de nacionalización, Kirchner pretende que las acciones de YPF sigan cayendo en el mercado y busca dinero urgentemente para poder comprar el papel necesario para expulsar a Repsol de YPF. Los medios argentinos revelaron que, incluso, el Gobierno pretende emplear más de 6.000 millones procedentes del fondo de las pensiones de los jubilados argentinos para hacerse con el 51% de YPF. El resto, otros 4.000 millones de dólares, llegarían por parte de inversores privados. Eso sí, bajo la órbita de la presidenta y de su entorno.

Y ahí es donde entra el segundo factor que explica esta guerra abierta contra Repsol por hacerse con el control de YPF. La empresa es una fuente de ingresos y riqueza fuera de toda discusión en cuyo negocio entró Repsol, respetando todas las leyes del mercado y con el beneplácito del entonces Gobierno argentino. La familia Eskenazi, que controlaba YPF, aceptó la oferta de la empresa española. Pero ahora, los Eskenazi han perdido el favor del Gobierno argentino y éste, y sus empresarios afines, no quieren quedarse fuera del enorme pastel que reparte anualmente el crudo que extrae YPF.

Curiosamente, uno de los empresarios que el Gobierno baraja –según los medios argentinos- para que ‘ayude’ al Ejecutivo de Kirchner a comprar YPF es Cristóbal López, dueño de Oil y en el pasado socio del matrimonio Kirchner en numerosos negocios inmobiliarios. Él, junto con otros empresarios privados, sería quien aportaría la parte necesaria para comprar las acciones de YPF –cada vez más baratas, gracias al estrangulamiento de las provincias que cierran los yacimientos- y así ‘devolver a la patria’ (y a los empresarios amigos) el negocio del petróleo argentino, hoy en manos de una empresa española.

El golpe definitivo puede llegar en los próximos días, si el gobernador de la provincia de Chubut decide retirar a YPF la concesión del yacimiento de Manantiales Behr, el más rico de cuantos explota la empresa y que obligaría definitivamente a Repsol a tirar la toalla. Hasta ahora, Repsol-YPF ha perdido la concesión de 17 licencias, pero ninguna de tanto calado como la de Manantiales Behr. Sólo la diplomacia, o un signo evidente de que Repsol no está sola y tiene detrás a un Gobierno español que la respalda, podría hacérselo pensar a Cristina Kirchner.

Hasta el momento, el mensaje emitido desde Madrid de que nuestro Gobierno defenderá los intereses de las empresas españolas allá donde se encuentren, no parece ser el gesto que espera Repsol ni el que vaya a intimidar al Ejecutivo argentino. En los próximos días, que serán decisivos para el futuro de Repsol en Argentina, veremos si la diplomacia funciona y los teléfonos se han descolgado. La economía española no está, precisamente, para dejar una empresa como Repsol-YPF al albur de los intereses políticos y económicos de Cristina Fernández de Kirchner.

Alberto Pérez Giménez es periodista y analista político
Twitter: @albertopgimenez
Alberto P. Giménez en facebook

Otros análisis del autor

Cuba, tan lejos de Dios y tan cerca de Chávez

Guerra total de los Castro contra Internet para no acabar como Mubarak o Gadafi

Guatemala relanza el debate: legalizar la droga para atacar a los cárteles

La oportunidad de oro de la oposición venezolana

Cristina Fernández agarra su fusil y agita el fantasma de las Malvinas

¿Te ha parecido interesante esta noticia?   Si (0)   No(0)
Compartir en Meneame

¿Qué opinas? (Login)
Normas de uso
  • Esta es la opinión de los internautas, no de One Magazine
  • No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
  • La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.
  • Tu dirección de email no será publicada.
  • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.