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    23 de abril de 2014
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Ollanta Humala: el ‘populista’ que mima a las empresas extranjeras

Alberto Pérez Giménez

Última actualización 21/06/2012@00:00:00 GMT+1
Tras los últimos acontecimientos vividos por empresas españolas en Iberoamérica, las incautaciones argentinas de YPF y la expropiación de una filial de Red Eléctrica en Bolivia, aparece con fuerza un país como destino de una inversión segura para los intereses españoles.

Tras los últimos acontecimientos vividos por empresas españolas en Iberoamérica, las incautaciones argentinas de YPF y la expropiación de una filial de Red Eléctrica en Bolivia, en el panorama de la región aparece con fuerza un país como destino de una inversión segura para los intereses españoles. Un país que hace menos de un año era foco de atención por la posibilidad de que se convirtiera en un satélite más del área bolivariana impulsada por Hugo Chávez y que, lejos de ello, se ha consolidado como uno de los países con más posibilidades de crecer en el futuro: el Perú del antiguo caudillo Ollanta Humala.

Cuando Ollanta Humala, hermano de un golpista encarcelado y con unas credenciales bien reveladoras de su pasado populista, disputó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales a la hija de Alberto Fujimori, en esta columna escribimos que Perú debía elegir entre el cáncer o el sida. Así lo decía el propio Mario Vargas Llosa durante aquellos días.

Sin embargo, Humala dio muestras de su cintura y su intuición política, él o sus asesores, y comenzó una carrera contrarreloj para ganarse el voto de la clase urbana del Perú que temía al fujimorismo pero que odiaba con la misma fuerza la figura de un hombre que había recibidos fondos de Hugo Chávez para hacer su campaña electoral. Dicho y hecho: rompió públicamente con los ‘bolivarianos’, aseguró que iba a continuar todas las políticas de integración con sus países vecinos (y no precisamente en el Alba) y garantizó la seguridad de la inversión extranjera.

Las promesas de Humala convencieron al propio Premio Nobel hispano peruano, que pidió el voto para Humala causando incluso una ruptura familiar en el seno de los Vargas Llosa... Y Humala venció y se convirtió en el presidente del Perú. Sus primeras medidas, sus nombramientos en el Gobierno, la confirmación de lo que había prometido, nos llevaron a escribir una segunda columna en la que reconocíamos lo acertado de su ejecutoria: “Ollanta Humala, más luces que sombras”, fue su título.

Y hoy, con más de nueve meses de mandato, podemos decir que el Perú de Humala se ha convertido, gracias a sus aciertos y a los errores de otros como la viuda de Kirchner o Evo Morales, en uno de los países con más futuro de la región. El informe “Panorama de Inversión Española en Latinoamérica 2012”, de la IE Business School, detallaba el pasado febrero lo que pensaban las principales empresas españolas sobre su futuro en la región. Un 89%, debido a la crisis en Europa y en España, iban a invertir todo lo que pudieran en Iberoamérica. Y precisamente ese porcentaje creía que Brasil –por su potencias y por los eventos deportivos internacionales que va a acoger en los próximos años- iba a ser el más atractivo para la inversión española.

Pero el caso de Brasil no era una sorpresa. Sin embargo, cuando a esas empresas españolas se les preguntó cuáles eran los países que en este

2012 iban a tener una mejor evolución económica e iban a ser más atractivos para la inversión española, más del 85% de los encuestados señalaron a Colombia y Perú. Por el contrario, Ecuador, y especialmente Bolivia y Venezuela, eran un año más los mercados que más dudas suscitaban para el inversor español.

La encuesta se realizó antes de que se materializara la campaña de Cristina Fernández contra Repsol y la expropiación en Bolivia de la filial de Red Eléctrica, por lo que habrá que colegir que si esa misma encuesta se realizara hoy, el Perú de Ollanta Humala habrá aumentado aún más su atractivo para los empresarios españoles. Un atractivo, por cierto, que ya tenía en los últimos años del Gobierno de Alan García, como lo demuestra que la inversión directa española en Perú en esos años creció de manera exponencial.

Humala, conocedor de los estragos que la política populista de Kirchner o Morales, como antes lo fue la de Chávez o Daniel Ortega, estaba creando en los empresarios extranjeros, el pasado 10 de mayo –ya consumadas las expropiaciones en sus países vecinos- garantizaba, de visita en Corea del Sur y Japón, “el respeto de su país a los compromisos con los inversores”, y ante los acontecimientos en Argentina y Bolivia, su ministro de Economía Luis Miguel Castilla aseguró que “la posición de Perú es claramente la inversa”. Y añadía que su país no pretendería nunca atraer las inversiones de europeos o asiáticos si no quisiera “respetar los compromisos adoptados ni mantener la seguridad jurídica”.

El ministro añadió que en su país la inversión local es importante “pero no suficiente”, por lo que buscan más inversión extranjera con un “atractivo” marco jurídico que, amparado en la Constitución, no discrimina entre capitales domésticos y extranjeros. Un mensaje nítido de un populista que ha dejado atrás las veleidades de juventud para gobernar un país de la manera más sensata posible.

La respuesta española no se hizo esperar. Aparte de que Humala fue el primer mandatario iberoamericano que fue recibido por Rajoy en Moncloa como presidente del Gobierno el pasado enero, enviando así un claro mensaje de apoyo, el secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, Jesús Gracia, decidió hacer un viaje a Lima tras los acontecimientos en Argentina y Bolivia. Allí, hace apenas una semana, Gracia destacaba el “marco estable en que se mueven las inversiones y las empresas españolas en Perú”. Y lo que es más importante y anticipo de lo que puede suceder: se anunció que, debido a la crisis, España está reajustando toda la ayuda de Cooperación al Desarrollo. Se centrará fundamentalmente en África e Iberoamérica, y dentro de esta región, en los países en los que se pueda trabajar. Un aviso a navegantes de que los ataques a la golpeada ‘marca España’ no pueden salir gratis. Y al contrario, hay que beneficiar a los países ‘amigos’. Y hoy, el Perú de Ollanta Humala, es uno de ellos.

*Fotografía del Gobierno de Chile

Alberto Pérez Giménez es periodista y analista político
Twitter: @albertopgimenez
Alberto P. Giménez en facebook

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