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Saturn 3: la película que capturó los peores miedos a la inteligencia artificial
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(Foto: Fotograma Saturn 3)

Saturn 3: la película que capturó los peores miedos a la inteligencia artificial

Saturno 3: la película de ciencia ficción que capturó el nerviosismo ante la inteligencia artificial

El gran Elon Musk ha fundado otra compañía (una más) llamada Neuralink. Esta nueva empresa, que aún está en una fase muy temprana de creación, se centrará en fabricar dispositivos que puedan ser implantados en un cerebro humano y de esa forma, poder combinar las ventajas de una IA con el poder de un cerebro.

En principio, el objetivo es ayudar a los seres humanos a mejorar por ejemplo, la memoria o incluso crear nuevos dispositivos de comunicación hombre-máquina. Pero en una conferencia en Dubai, Elon Musk nos dejó entrever otro posible uso un poco más siniestro de esta técnica "...con el tiempo creo que probablemente veremos una fusión más estrecha entre la inteligencia biológica y la inteligencia digital". Esta posible fusión entre un cerebro digital y uno biológico puede ser un gran salto evolutivo para el ser humano, pero también se abren muchas incógnitas.

Y como la Ciencia Ficción tiene siempre respuestas para todo, existe una película que juega con este concepto de utilizar un cerebro humano junto a uno digital y mezclarlos en un cóctel, digamos, "inestable". La película a la cual nos referimos se llama Saturno 3, de 1979 y dirigida por Stanley Donen la cual, todo hay que decirlo, no obtuvo mucho éxito en su época. [Spoiler Alert!] La historia transcurre en una fábrica de alimentos ubicada en la luna de Saturno, Tetis (la tercera, de ahí el título) cuyo objetivo es intentar salvar a una Tierra superpoblada y con problemas de alimentación. Los protagonistas del film son un ya entrado en años Kirk Douglas y una jovencita Farrah Fawcett. Alex (Farrah Fawcett), lleva toda su vida en el espacio, no conoce la Tierra y mantiene una estrecha relación más allá de lo profesional con Adam (Kirk Douglas).

Todo parece funcionar al más estilo Adan y Eva en un paraíso tecnológico junto a su pequeña perra Sally, hasta que la Tierra decide enviar al capitán James para reemplazar, al menos, a uno de los dos científicos residentes en la estación por un robot inteligente. Hasta este punto todo parece normal dentro de un proceso rutinario de sustitución de personal humano por robots (otro tema de moda hoy día). Pero hay que tener en cuenta un pequeño detalle, James es realmente Benson (Harvey Keitel) , un frío sociópata asesino que no había pasado los test psicológicos para obtener el puesto de James, y por lo tanto lo asesina (al principio de la película) tomando así su lugar en la misión.

Héctor es un robot de casi 3 metros de altura de una nueva serie llamada "semidiós" (demigod), el cual tiene un cuerpo artificial musculoso de metal coronado por una extraña pequeña cabeza (básicamente dos cámaras que hacen la función de ojos) en proporción a su cuerpo, dándole un aspecto realmente siniestro. El cerebro de Héctor está divido en dos partes, por un lado tiene su IA digital como base y por otro lado un cerebro humano "virgen" preparado para aprender y desarrollarse junto a la IA. El proceso de aprendizaje y programación de Héctor es una tarea muy compleja, reservado sólo a los mejores programadores. Pero claro, Benson y su perfil asesino no es precisamente el más adecuado para programar a Héctor, y esta será la causa de la tragedia que más tarde ocurrirá en la estación.

Al principio todo parece ir según lo planeado. Héctor comienza a aprender las tareas básicas asignadas por Benson, el programador impostor, enfocados al mantenimiento de la estación. Hay una escena en la cual Héctor juega una partida de ajedrez con Adam y este le gana sin problemas, dejando entrever que Héctor aún está en una fase temprana de aprendizaje (aunque no se toma nada bien perder). Este necesita ir aprendiendo poco a poco desarrollando su IA que a la vez se irá fusionando con el cerebro humano que este tiene almacenado en su interior. Benson se conecta regularmente utilizando un interface en su nuca a Héctor y le transfiere de paso, además de su inteligencia, toda su psique asesina, incluyendo una obsesión por la joven Alex.

Antes hemos mencionado a Sally, el perro que habita en la estación junto a los protagonistas. Nada más llegar Benson, al ver a Sally, este pregunta porqué lo están cuidando y que esperan para comérselo. Al parecer, la escasez de comida en la Tierra ha provocado que hasta los perros sean un producto alimenticio más. La pobre Sally será la primera víctima del recién programado Héctor. En la transferencia de información entre Benson y Héctor, también se están transmitiendo todos los pensamientos más sórdidos y oscuros que habitan en su cerebro. Es por eso que Héctor mata a Sally, pensando que ha hecho lo correcto (era básicamente comida para él), ya que es justamente lo que había en la mente de Benson, y dejando así claro los acontecimientos que vendrán a continuación.

Hay una curiosa conversación entre Héctor y Benson, que quizás sea la mejor parte de la película. Benson le pregunta a Héctor por qué no utiliza su capacidad para hablar. Héctor , utilizando un teclado, le responde fríamente, sin protocolos, que no está preparado. Y de repente, sin aviso previo, le dice a Benson que él es un asesino. Es justo este momento cuando Héctor se revela para hacerle ver que se está dando cuenta de todo lo que está pasando. La IA que está funcionando dentro del robot ve como poco a poco, toda la psique psicópata de Benson está tomando el control de su mente digital. Benson le responde a Héctor que no es cierto, que está funcionando mal y lo borre de su memoria. Benson, al cabo de unos segundos, intenta confirmar que Héctor ha borrado de su memoria los recuerdos asesinos traspasados, eso sí, sin querer, por Benson. Este le pregunta varias veces si lo ha borrado de su memoria, pero Héctor no escribe nada en el terminal. Finalmente, después de una pausa, responde "Yo no estoy funcionando mal. Tú sí". Es en ese momento cuando Benson comienza un borrado total de la memoria de Héctor, pero lo que finalmente consigue es que Héctor se parezca aún más a él, borrando de golpe las Tres Leyes de la Robótica de Asimov, si es que estas hubieran existido alguna vez dentro de su programación.

El resto de la película ya no es relevante para el tema que estamos tratando en este post, así que tendrás que verla para saber qué ocurre al final (un consejo, si vas a verla, intenta hacerlo en versión original o escucharás cómo en la versión doblada a castellano llaman a Héctor "un robot semidios" en vez de "un robot de la serie semidios"). Es la parte de programación, utilizando una mitad IA y una mitad cerebro humano la que nos interesa. El interface conectado en la nuca de Benson bien podría un dispositivo Neuralink del futuro. La idea de Elon Musk es simplemente magnífica y va a revolucionar a la Humanidad hasta el punto de poder dar un salto evolutivo hacia una nueva especie. Lograr una forma de establecer una comunicación entre los ordenadores y el cerebro humano tendrá como consecuencia grandes avances médicos como poder curar a personas que sufren algún tipo de problemas de movilidad o incluso con cualquiera de los cinco sentidos. Al poder conectar directamente el cerebro con dispositivos electrónicos sería posible, por ejemplo, que una persona ciega pudiera ver a través de una cámara digital o que una persona sin movilidad pudiera volver a andar al conectarse directamente con un exo-esqueleto (ya se están realizando algunos avances como los implantes cocleares por ejemplo). Musk incluso se ha atrevido a afirmar que esto ocurrirá en los próximos diez años.

Una vez conseguida esta primera fase (y estamos seguro que Elon Musk lo conseguirá, a pesar del escepticismo creado alrededor del proyecto) es inevitable pensar en una segunda, la cual indudablemente implicará descargar un cerebro humano a un ordenador o a un robot. Este volcado podría incluir sentimientos, recuerdos, conocimientos, etc con lo cual estaremos más cerca de una posible inmortalidad en una fusión Hombre-IA-Máquina. Una vez que tengamos la forma de descargar completamente un cerebro humano, quizás será también la hora de desarrollar algún tipo de cortafuegos que pueda evitar la transferencia de cierto tipos de sentimientos o pensamientos no deseados y no ocurra algo como el trágico final de Héctor. De hecho, en una entrevista Elon afirma que su empresa Neuralink será la solución perfecta al miedo que se está gestando alrededor de una posible revolución de las IA.

No sé, creo que Elon no ha visto Saturno 3...

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