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Los seis días que cambiaron la historia de Oriente Próximo
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(Foto: Paul Arps)

Los seis días que cambiaron la historia de Oriente Próximo

Se cumplen 50 años de la Guerra de los Seis Días, un conflicto que enfrentó entre el 5 y el 10 de junio de 1967 a Israel con Egipto, Jordania, Iraq y Siria y que ha marcado la historia de Oriente Próximo.

Aunque no hay un acuerdo entre los expertos en la materia sobre qué país fue el que provocó el conflicto, lo que es indudable es la victoria inapelable de Israel.

“Israel se hizo con un territorio cuatro veces más grande que lo que había dictaminado la ONU en 1947”, explica Barah Mikail, director de la consultora Stractegia, especializada en la geopolítica de África y Oriente Medio.

Tal y como había sucedido en 1956, en la Guerra de Suez, Israel invadió la península del Sinaí, que pertenecía a Egipto, y la Franja de Gaza, que estaba bajo administración de El Cairo.

También se hizo con los territorios que administraban los jordanos, es decir, Cisjordania y Jerusalén Este; y con los Altos del Golán -un territorio con importantes reservas de agua y de gran relevancia geoestratégica-, que pertenecían a Siria.

“Israel pasa de ser un país, territorial y geopolíticamente amenazado, a ser el verdadero árbitro de la zona. Sus enemigos árabes acaban desistiendo de su idea de acabar con él por la vía de la fuerza”, señala Fernando Prieto, periodista y colaborador del Instituto Español de Estudios Estratégicos -IEEE-.

La interpretación israelí de la resolución 242

Cinco meses después del conflicto, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la resolución 242 en la que se exigía “la instauración de una paz justa y perdurable en Oriente Medio”. Para ello, se pedía la retirada del ejército israelí “de territorios ocupados durante el reciente conflicto” en la versión inglesa y “de los territorios ocupados” en la versión francesa.

Al faltar la palabra “los” -the, en inglés-, Israel interpretó la resolución a su manera y abandonó algunos territorios pero no todos. Una interpretación que, según señala Fernando Prieto, está cogida "muy por los pelos", puesto que el propio autor de la resolución en inglés -un diplomático británico- reconoció que se refería a "todos los territorios".

Así, en 1978, tras los acuerdos de Camp David, Israel devolvió a Egipto el Sinaí -aunque esto no se haría efectivo hasta 1982- y se anexionó Jerusalén Este y los Altos del Golán -ha habido varias negociaciones para su devolución a Siria pero no han fructificado- en 1980 y 1981, respectivamente.

Por otra parte, los ciudadanos de Gaza y Cisjordania pasaron de estar administrados por Egipto y Jordania a estarlo por los israelíes. Israel se retiró de Gaza en 2005 aunque mantiene el control de la Franja -que está gobernada por Hamás, que no reconoce el Estado de Israel-, mientras que en la actualidad Cisjordania está dividida en tres partes: una con administración israelí -donde se encuentran la mayoría de asentamientos declarados ilegales por la ONU-, otra palestina y otra compartida.

Enfrentamientos entre israelíes y egipcios en la Guerra de los Seis Días

El fin del panarabismo y el auge de los movimientos islamistas

Pero esta guerra relámpago no trajo solo importantes cambios territoriales, sino también políticos en toda la región. Según Mikail, la derrota de los países árabes fue vista como “un fracaso del panarabismo”, el movimiento político encabezado por el general egipcio Gamal Abdel Nasser que buscaba la unión de los países árabes y que contó con el apoyo de la Unión Soviética.

“El conflicto es clave para entender el éxito que ha tenido el islamismo político en los últimos 20 años. Los movimientos islamistas no han parado de crecer y de afianzarse. Un claro ejemplo es Hamás, que gobierna en Gaza y tiene poder en una parte de Cisjordania”, señala el experto.

Muro de separación en Cisjordania (Autor:Markus Ortner)

Los israelíes están escorados a la derecha, los palestinos divididos y debilitados

Medio siglo después del conflicto, Fernando Prieto señala que actualmente se plantean dos variables. “La realidad, que es que hay unos territorios ocupados, sobre los cuales Israel ha construido un concepto de potencia regional y ha evitado nuevas amenazas de Estado a Estado; y otra que es la de la comunidad internacional y las resoluciones de la ONU, que señalan que debe abandonar los territorios ocupados”, explica Prieto.

Barah Mikail apunta que, para alcanzar la paz, los palestinos abogan por la vuelta a las fronteras previas a 1967 -lo que se conoce como la Línea Verde-, esto es, la retirada de Israel de los territorios ocupados: Jerusalén Este, Cisjordania y Gaza. Asimismo, entre las demandas palestinas está el fin de los asentamientos y, a un nivel más retórico que real, la vuelta de los refugiados de 1948.

Israel, por su parte, busca el reconocimiento de la legitimidad de un Estado judío y el fin de los ataques contra sus ciudadanos, indica el experto, quien apunta que no está clara la visión sobre los territorios de Israel.

A las diferencias en las demandas entre palestinos e israelíes, se une la situación actual de las partes. En Israel, gobierna la derecha junto a la extrema derecha, que no quiere hacer ninguna concesión territorial al considerar que la tierra de Israel va desde la margen derecha del Jordán hasta el Mediterráneo, es decir, todo el territorio.

La parte palestina se encuentra completamente dividida. Cisjordania está gobernada por la Autoridad Nacional Palestina, rodeada de escándalos de corrupción y con un líder débil como es Mahmud Abbas, mientras que en Gaza el poder lo ostenta Hamás -que en mayo aceptó un Estado palestino con las fronteras previas a 1967 pero no la existencia de Israel- y donde se ha introducido el Estado Islámico.

“El documento de Hamás es una contradicción pero también es una declaración de intenciones. Ha habido un cambio de liderazgo, ahora está Jaled Meshal que es más pragmático. Lo que no puede hacer es cambiar todo de golpe”, señala Fernando Prieto.

¿La solución al conflicto? No en el corto plazo

En el hipotético caso de que se diera un diálogo serio, con actores fuertes y un plan con puntos concretos y viables, Fernando Prieto cree que Cisjordania podría ser objeto de debate, pues ya en el 2000 y en el 2006, los israelíes ofrecieron ceder este territorio y hacer un intercambio de los asentamientos judíos, que se incorporarían a Israel, por terreno en la zona del Neguev. Lo nunca entraría dentro de los planes israelíes es devolver Jerusalén, como máximo aceptarían una cosoberanía más bien simbólica", declara Prieto.

Pero para llegar a una negociación real, Barah Mikail considera que "van a hacer falta una o dos generaciones que digan ‘¡basta ya, estamos hartos de la guerra!’”.

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