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Qué hemos aprendido de nuestro primer viaje a la Luna
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(Foto: NASA)

Qué hemos aprendido de nuestro primer viaje a la Luna

Hace exactamente 48 años, la misión Apollo 11 integrada por Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins regresó a nuestro planeta tras completar la primera gran proeza espacial en la historia de la humanidad: llegar a la Luna.

Pareciera que las hazañas logradas por el Apollo 11 son cosa del pasado, pero lo cierto es que la misión sigue teniendo una gran influencia en la NASA, así como las demás agencias espaciales alrededor del mundo. No nos referimos únicamente a los estudios lunares, sino al desarrollo tecnológico y las motivaciones para demostrar que todo es posible. ¿Qué hemos aprendido de nuestro primer viaje a la Luna? Aquí te lo decimos:

No todo fue el Apollo 11

El Apollo 11 pasó a la historia tras llegar a la Luna, pero los esfuerzos espaciales comenzaron muchos años antes. Los grandes precursores fueron los programas Mercury, Gemini y el propio Apollo: el primero comenzó las misiones espaciales tripuladas en la agencia; el segundo evolucionó la tecnología con las primeras naves norteamericanas equipadas con propulsores, radar, ordenadores y capacidad extravehicular suficiente para alunizar. ¿Por qué no se hizo? Los estudios no estaban suficientemente desarrollados y la agencia sólo contemplaba un descenso satelital en caso de emergencia. Finalmente tenemos al Apollo, que perfeccionó los últimos detalles técnicos para la victoria americana en la carrera espacial.

Los secretos lunares revelados

Todos conocemos las palabras de Neil Armstrong: “un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad”. ¿Pero qué pasó después? La prioridad del Apollo 11 era llevar al hombre a la Luna, pero también comprender los orígenes del satélite. Para lograrlo, la misión juntó cerca de 380 kg. de muestras que confirmaron que la Luna era un objeto celeste ajeno a la Tierra y que fue ‘capturado’ por la fuerza gravitacional de nuestro planeta. Estos estudios siguen influyendo hasta nuestros días con la teoría del ‘Impacto Gigante’: la Tierra colisionó con un objeto de la mitad de sus dimensiones, los restos del impacto fueron lanzados al espacio a excepción de la Luna. ¿Cómo comprender esto? Las muestras recolectadas combinan elementos únicos del satélite con otros increíblemente similares a los de la superficie terrestre.

La historia no termina con el Apollo 11

Aunque la llegada del Apollo 11 a la Luna fue recibida con júbilo en la unión americana, muchos cuestionaron la necesidad de realizar más viajes espaciales. Después de todo, se decía que la carrera espacial había sido ganada y no quedaba nada más por demostrar a los cosmonautas soviéticos. Poco de esto preocupó a la NASA, que siguió desarrollando nuevas tecnologías para develar aún más secretos espaciales. La agencia ha evolucionado mucho desde entonces, pero todavía queda mucho camino por recorrer. Los sueños más inmediatos incluyen colonias espaciales, viajes tripulados a Marte y misiones no tripuladas hacia galaxias más allá de nuestra imaginación. Nada de esto habría sido posible sin el triunfo del Apollo 11.

Seguridad espacial

El Apollo 11 estudió los orígenes del satélite, pero también la fragilidad espacial de nuestro planeta. Para lograrlo, Neil Armstrong colocó un conjunto de espejos cerca de su ‘primer paso’, para así reflejar los rayos solares en la superficie lunar y medir la estabilidad de la órbita lunar. La buena noticia: no hay razón para preocuparnos. Lamentablemente no podemos decir lo mismo de los cuerpos celestes que impactan continuamente contra el satélite y que demuestran que la Tierra está en riesgo de ser golpeada por objetos cuyas dimensiones superen las capacidades protectoras de nuestra atmósfera. La buena noticia es que las autoridades mundiales tienen un plan para proteger a la Tierra contra amenazas de este tipo. Finalmente el Apollo 11 realizó importantes estudios que avalaron la influencia de los vientos solares en la superficie terrestre.

La llegada del homber a la Luna: ¿verdad o mentira?

La llegada del hombre a la Luna figura entre los grandes misterios de la humanidad, pues incontables detractores del programa Apollo aseguran que todo fue un montaje orquestado por el gobierno norteamericano. La NASA ha desmentido estas conspiraciones por años, pero igual asegura en su sitio oficial que “aunque las misiones Apollo nunca hubiera llegado a la Luna, el programa estimuló proyectos que revelaron importante información sobre nuestro planeta Tierra”.

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