Al líder militar se le exige que, además de mandar sus tropas con eficacia, sepa mantener relaciones fluidas con otros mandos aliados. De igual manera, debe relacionarse con todos los agentes civiles que intervienen en la resolución de los conflictos. Aún más, debe estar consciente de que ese liderazgo militar está cambiando continuamente. Ante esta combinación de requerimientos, salta la pregunta, ¿cómo forja el líder militar este espíritu?

En un mundo como el actual, que es acelerado, global y cambiante, ningún organismo o institución puede prescindir de un buen liderazgo. Los nuevos líderes tienen que predecir y conducir los cambios. Asimismo deben implicar a sus seguidores en la visión común diseñada. Además, con su empeño y ejemplo deben solventar la situación y hacer que la organización salga airosa y perdure.

Cómo se crea un líder militar

Lo primero que se debe conocer es qué aptitudes y capacidades debe tener un líder militar y cómo las puede conseguir. Es difícil imaginarse a un líder actual sin una sólida formación en una o varias disciplinas. Debe tener buenas habilidades sociales, saber relacionarse, hablar bien en público, saber dinámica de grupos y  tener inteligencia emocional. Por otro lado, debe saber ser empático y, por supuesto, amasar una buena cantidad de valores.

Hay que partir del hecho de que algo del líder militar en parte nace y en parte se hace. El liderazgo por lo tanto no está reservado a una clase social exclusivamente. No está destinado para una élite que nace en una buena cuna. Como tampoco es exclusividad de una clase social que tiene mayor posibilidad de adquirir una buena formación. En suma, es una disciplina al que tienen acceso muchas personas. Por lo tanto podemos decir que el líder militar nace, se hace y emerge.

El líder del mañana no es un experto en todo, ni tendrá respuestas para todo. Por el contrario, tendrá preguntas y retos que plantear a sus seguidores. Su trabajo será crear una atmósfera de confianza, transparencia, participación y colaboración. De esa manera podrá encontrar soluciones más inteligentes, y sobre todo generadas e implementadas por su capital humano.

Importancia de la enseñanza de formación

Los ejércitos están muy conscientes de la importancia del liderazgo. Es por esa razón por la que se preocupan de que en las academias los futuros cuadros de mando reciban formación en esta disciplina. Los conocimientos en las áreas de moral, técnica y táctica son importantes, pero no hay que dejar de lado los correspondientes planes de liderazgo. Estos planes descansan en tres pilares básicos, competencia, habilidades y valores.

Finalizada la formación en las academias, el joven oficial o suboficial empieza su vida profesional. Ya es un líder militar y como tal tiene que tomar decisiones todos los días de su vida. En algunas ocasiones errará, pero de los errores también se aprende, por lo que se debe identificar como un paso más en la formación.

El líder militar es el que influye y convence, el que da ejemplo con sus actos, el que escucha y ayuda a los demás, el que respeta y se hace de respetar. Es también líder el que no se derrumba ante un contratiempo y el que se compromete con su profesión sin complejos. La toma de decisiones es el principio de la formación de este líder.

Actividades de desarrollo de un líder militar

Durante los últimos veinte años, los mandos de las Fuerzas Armadas han sido beneficiados con las misiones en el exterior. De ellas han obtenido experiencia en liderazgo, escenarios muy lejanos, acciones descentralizadas y, misiones exigentes. Por otro lado, han tenido que afrontar continuas situaciones de estrés. Los primeros años en los dos primeros empleos de la carrera militar son vitales para el futuro. El tener la suerte de estar bajo las órdenes de un buen capitán complementa la formación exponencialmente. 

Planear, coordinar y dirigir

El planear, coordinar y dirigir acciones operativas unido al trato diario y directo con los subordinados es la mejor forma de enriquecerse personalmente. De esta manera se forma un reservorio que proporcionará la solvencia para otros empleos y tareas futuras. Hay que ser exigente en el día a día con la instrucción y el adiestramiento. Es sabido que una gota de sudor en el campo de maniobras evita muchas gotas de sangre en el campo de batalla.

Motivar e inspirar

Una de las funciones vitales  del líder militar es motivar e inspirar a los subordinados, integrarlos y hacerles partícipes de la causa común. En definitiva esta no es otra sino que se sientan orgullosos de la unidad a la que pertenecen. Deben estar también en capacidad de comprender que forman parte importante del equipo para cumplir la misión. 

Es importante para el líder diseñar siempre una relación positiva entre el mando y sus subordinados. Para ello ello debe tratarlos como personas, preocuparse por sus problemas, escucharles y ayudarles y crear una atmósfera de confianza mutua. En suma, debe conseguir que todos se sientan contentos de la contribución que aporta su trabajo a mejorar la Institución a la que sirven.

Existen dos tareas que son vitales. Una de ellas es conseguir la motivación y la otra es evitar la desmotivación. A la gente les desmotiva que no se le tome en cuenta, que no se escuche sus opiniones, que no se les valore o que no se les brinde la posibilidad de promoción. Dicho en otras palabras, que su aporte al éxito de la misión no se les reconozca.

No es recomendable que los mandos muevan a su gente a través del sistema de  premios y castigos porque se resiente la motivación. Si por el contrario, los mueve por el aprendizaje profesional, está siendo un buen jefe. Si es capaz de lograr que sus subordinados descubran el valor y el sentido de lo que están haciendo, entonces es un líder. A la hora de aplicar incentivos un jefe debe saber que los incentivos que más motivan provienen de sus jefes y no de la organización. Estos incentivos deben premiar al rendimiento y no a la asistencia al trabajo.

Inteligencia emocional

Otro de los factores vitales del liderazgo es conocer muy bien a sus subordinados. En especial, se debe saber cuál es su formación, que se les puede pedir y hasta donde se les puede llevar. Una de las habilidades que tiene que manejar muy bien el líder militar  es la inteligencia emocional. Se entiende esta como la capacidad para conocer sus sentimientos propios y reconocer los de sus seguidores. De tal forma que le sirva para tener empatía, reconocer emociones, motivarse y motivar. Por otro lado, también le servirá para establecer vínculos de tal forma que conjuntamente se consigan los objetivos y se llegue al éxito.

La comunicación es fundamental para un líder militar

Es un error común, al tratar el proceso del liderazgo, solamente hablar del triángulo líder-situación-seguidores y olvidarse de la comunicación. La comunicación debe ser siempre incluida en el  triángulo del liderazgo como componente clave de todo este fenómeno intangible. Desafortunadamente, en España, nunca se le ha dado la importancia debida a la comunicación. No se enseña en los colegios, no se sabe hablar en público y al final, las instituciones y organismos en general no saben cómo comunicar.

Un viejo adagio reza “La comunicación es la principal aliada de los líderes… La palabra, por tanto, se convierte en el centro de gravedad del sistema de liderazgo”. En los ejércitos también está pendiente esta asignatura. A pesar de los avances de las telecomunicaciones actuales, la comunicación verbal en el liderazgo sigue siendo insustituible. El mensaje no finaliza con lo que dice el emisor, sino con lo que entiende el receptor. De manera tal que se debe seguir profundizando en mejorar este campo.

Necesidad de contar con un equipo

En muchas ocasiones no se tendrá la oportunidad de elegir el propio equipo. La Unidad usualmente cuenta con una serie de personas y con ellas son las que se tiene que trabajar. De entrada, se deben conocer, valorar sus cualidades y escuchar sus aspiraciones. Posteriormente se tiene que orientarlas, integrarlas, apoyarlas, guiarlas y dirigirlas al objetivo común marcado.

Una vez que el equipo está creado, se debe organizar el trabajo. El esquema debe contemplar la división de tareas (actividad), la delegación de competencias (confianza) y las responsabilidades (exigencias). Este proverbio chino resume todo lo anteriormente dicho: “Si quieres llegar rápido, ve solo; si quieres llegar lejos, ve acompañado”.

En un mundo tan complejo y cambiante como en el que nos ha tocado vivir, las decisiones se tienen que tomar más rápido y en el menor tiempo. El equipo ayudará a tomar esas decisiones, y cada miembro del equipo tomará las suyas con arreglo a las directrices que se les haya dado. Se puede observar que se está produciendo una mutación del liderazgo al equipazgo. En un futuro no muy lejano, el líder liderará equipos líderes. Así pues, la sinergia del liderazgo del grupo, será mayor que la suma del liderazgo individual de sus componentes.

Algunas claves del liderazgo militar

Muchos de los autores que escriben sobre liderazgo dedican un capítulo sobre principios o decálogos que debe tener el buen líder y su liderazgo. En realidad no es fácil hacerlo porque no hay recetas mágicas para esta disciplina tan difícil. No obstante, existen algunas cualidades vitales que deben estar presentes en un buen líder militar:

  • El líder tiene que ser una buena persona. Solo si escucha y ayuda a los demás y es justo y recto en su proceder, podrá irradiar confianza a su alrededor.
  • Está forzado a mantenerse siempre firme en sus valores. Sus convicciones y principios son los que le marcaran el rumbo, obrando consecuentemente.
  • Debe poder elegir bien sus objetivos. Estos tienen que ser pocos y muy claros. Por último, debe explicarlos muy bien a su equipo, siendo constante hasta conseguirlos.
  • El liderazgo implica gestionar bien el tiempo. Marcar bien las prioridades y dedicarse a las cosas realmente importantes. No perder ni hacer perder el tiempo.
  • El líder está obligado a ser constante y no rendirse nunca. Todo esfuerzo tiene su recompensa, de los errores también se aprende.

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