De nuevo el caza F-35 es el centro de una discusión. Esta vez se pone en duda la posibilidad de que estos aviones cazas puedan surcar los cielos sin problemas. Esta vez, la agencia estadounidense de noticias Bloomberg es la portadora de malas noticias. Según declaraciones recientes, desde hace ya tres meses, la Fuerza Aérea de EE.UU no ha recibido ninguna de estas aeronaves de combate.

En el mismo despacho noticioso, la agencia revela que la causa para la suspensión de las entregas es la falta de confianza en los materiales usados. Fuente oficiales manejan la versión de un posible titanio de mala calidad usado en el proceso de fabricación.

Por otro lado, vocero oficiales del pentágono aseguran que todas las piezas defectuosas fueron reemplazadas. Sin embargo la sombra de la duda persiste sobre el caza F-35. La desconfianza alcanzó hasta los fabricantes. Se supo que Pratt & Whitney, empresa constructora de los motores, detuvo preventivamente la entrega de nuevas unidades. Según fuente oficiales esto se mantendrá hasta culminar el proceso de revisión.

El motor del caza F-35, ¿Un dolor de cabeza?.

Voceros del pentágono han confirmado que toda la flota de F-35 se mantendrá en tierra hasta que la investigación el incidente de la base Eglin sea completada. En esta base norteamericana de Florida, el 23 de junio pasado, uno de estos aviones de combate estalló en llamas en el momento del despegue.

El incendio se inició en el motor del F-35 pero pudo ser controlado sin que se reportara ninguna otra baja, salvo el avión. El incidente forzó también a que se detuviera la construcción de un motor alternativo, el General Electric/Rolls-Royce F136, del cual se sospecha pudiese tener similares fallas de materiales.

Estos incidentes con los motores están convirtiendo al caza F-35 en el avión más caro del mundo. El costo de los motores representa unos USD 68.mil de los USD 398.mil millones que cuesta el proyecto. Se puede evidenciar de allí el costo que acarrea la corrección de las fallas en ellos.

¿Luz al final del túnel?

La empresa fabricante del F-25, la Lockheed Martin se encuentra en el centro de una disputa que amenaza escalar. Además de los motores se han filtrado informaciones de otras fallas como la vulnerabilidad a ataques cibernéticos y la fragilidad en el caso. La compañía fabricante ha ido tomando los correctivos en la medida en la que estos se presentan. 

No obstante, la desconfianza aumenta dia a dia. Los debates se han reactivado con la publicación de un video del año pasado en el que Pierre Sprey, co diseñador del F-16 afirma que el F-35 “es un fracaso de billones de dólares».  El pentágono aún confía en que Lockheed Martin podrá sortear todos estos escollos.

Mientras tanto, la flota permanece retenida en tierra. Paralelamente las órdenes de compra que países aliados ya tenían pactadas, han sufrida merma en sus cantidades. La Armada y la Fuerza Aérea de los Estados Unidos aseguran que ya se ve luz al final del túnel. Las investigaciones y los hechos por venir confirmaran o destruirán esta afirmación.   

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