El Lockheed Martin F-35, avión caza estadounidense, fue objeto de una auditoría. El pasado día 1, el Inspector General del Departamento de Defensa de EEUU presentó el informe con los resultados. Esta auditoría fue efectuada por el conocimiento que se tenía de antemano de fallas en el control de calidad. En especial, se sabía que, en su construcción, no se había cumplido con la norma aeroespacial AS9100.

De acuerdo con la ley, las actividades de todas las empresas del sector de la aviación, defensa y espacio de América, Asia y Europa están regidas por esta norma AS9100. Su cumplimiento es vital en todos los niveles. Estos van desde el diseño y desarrollo hasta la comercialización de  piezas, componentes y equipos completos.

Según la fuente consultada, los responsables del programa (Joint Program Office, JPO en inglés), obviaron su cumplimiento. Fueron descuidados en obligar a las empresas contratistas y subcontratistas a cumplirla. Esto trajo como consecuencia deficiencias en la fabricación de los distintos lotes de preserie del avión. Al final, esta situación desembocó en una aumento de los costos de producción.

Por otro lado, la Inspectoría General es responsable de, entre otras cosas, prevenir pérdidas económicas al Departamento de Defensa. En el cumplimiento de sus funciones evalúa programas y operaciones. Dentro de ese ámbito, sirve igualmente como consejero del Secretario de la Defensa. En consecuencia, es el ente evaluador del desempeño de la JPO en el programa F-35. 

El F-35, un problema de vieja data

En versión suministrada por la Inspectoría General, el programa del F-35  ha estado plagado de problemas desde un principio. Esta afirmación se basa en informes de la Oficina de Contabilidad del Gobierno de los Estados Unidos. Este ente es también conocido como la GAO (Government Accountability Office, en inglés). 

La GAO señala que, desde el año 2001, ha sometido al programa de fabricación del F-35 a varias revisiones. Da cuenta de una primera vez en el 2004 por problemas de diseño. De igual modo, reporta otras relacionadas con peso y rendimiento. De igual manera, informa de otras revisiones en 2007, 2010, 2011 y 2012. Estas últimas fueron por retrasos y aumentos en los costos de fabricación.

Asimismo, hace notar en el informe, que la JPO infringe también algunas leyes. Específicamente menciona a la ley Nunn-McCurdy que establece los costos máximos del programa. La GAO puntualiza que JPO sobrepasó estos costos en el 2011 y en el 2012. Asimismo, denuncia violaciones a los plazos de entrega. A manera de ejemplo señala la falla que limitó la producción de aviones a solo 410 hasta el año 2017.

La Government Accountability Office recuerda, al final de su reporte que el diseño de programa F-35 es basado en la filosofía del desarrollo concurrente. Según esta concepción, la producción debería hacerse en nueve preseries. En cada una de estas preseries, los aviones deben superar la capacidad operativa inicial (IOC). LA IOC se refiere a series precedentes, según las pruebas hechas.

El caso es que en ninguno de los lotes producidos se ha cumplido con este requisito. Esto supone que, aguas abajo se están resolviendo estos problemas. La solución se encuentra en la posterior modernización de estos aviones cazas lo que añade un costo adicional no previsto en el diseño original del programa. 

El Departamento de Defensa toma el control

El departamento de Defensa asegura que los datos de calidad del programa F-35 han mejorado en la medida en la que las preseries han ido avanzando. Resalta como hecho probatorio de lo dicho que entre la primera y la cuarta preserie se bajó de 972 fallas a 859. Esta mejoría representó un ahorro en los costos de un 13,11%

Basado en esto, la Inspectoría General recomendó a la JPO once acciones para garantizar el cumplimiento de la norma de calidad AS9100. Entre ellas, solicitó que se asegurara que los contratistas, tal como la Lockheed-Martin, participen y aprueben junto con el gobierno los cambios de diseño y materiales que salgan de las revisiones.

De igual manera solicitó que se estableciera una organización de control de calidad independiente. Este grupo debería tener la autoridad suficiente y los recursos necesarios para hacer cumplir la norma AS9100 y garantizar la calidad del F-35. Paralelamente hizo también solicitudes a la Agencia de Gestión de Contratos de Defensa sobre acciones necesarias para apoyar la gestión de la JPO.

La JPO acciona en respuesta

La JPO ya ha respondido a la Inspectoría General sobre las recomendaciones indicadas. En un informe emitido recientemente se muestra de acuerdo con ocho de las 11 recomendaciones. En el mismo informe manifiesta un acuerdo parcial con otras dos y rechaza una de esas recomendaciones.

Aunque no fija posición en relación a la agencia externa de control de calidad, se espera que sea una de las cosas con la que esté de acuerdo en el futuro. Se sabe de antemano que, en los términos de la solicitud, la agencia se reportara directamente al director del programa. Esto asegurará un aumento en el rendimiento y en el nivel de fiabilidad del proyecto que a la larga beneficiarán a la gestión de la JPO.

Si quiere enterarse con mayor detalle sobre esta noticia, Acceda aquí a la auditoría Quality Assurance Assessment of the F-35 Lightning II Program.

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