En fecha 4 de abril del 2004 los soldados españoles sostuvieron en la ciudad iraquí de Nayaf un duro y prolongado combate. Durante este enfrentamiento, milicianos del Ejército de al-Mahdi arremetieron contra la base española Al Andalus en lo que también se conoce como Batalla de Nayaf. En un hecho poco publicitado, las tropas españolas, aparte de defender su base, rescataron a efectivos de las tropas de El Salvador de un peligroso asedio. 

Para los chiíes, Nayaf tiene una consideración especial. Según la tradición, en esta ciudad está enterrado Alí ibn Abi Talib ( 598 – 661), primo y yerno de Mahoma. Fue también  la primera persona en convertirse al Islam. Para la rama de los chiíes, Alí es considerado el legítimo sucesor de Mahoma y por lo tanto es su primer imán.

Nayaf es, en consecuencia, una ciudad muy importante para los musulmanes en general y para los chiíes en particular. Es un sitio sagrado detrás de La Meca y Medina. Además, es un destino de muchas peregrinaciones. Es muy famosa por su gigantesco cementerio que ha crecido con los siglos debido al deseo de los creyentes de ser enterrados cerca de su imán.

Para el año de estos acontecimientos, 4 de abril del 2004, en Nayaf funcionaban unos tribunales autónomos que sólo aplicaban la ley de la ‘Sharía’. Esta ley, muy restrictiva, es el código de conducta que rige el modo de vida islámico. Por otro lado, lo estricto de estas leyes y el accionar de los tribunales hacían difícil la convivencia entre los occidentales y los orientales en la ciudad. 

Los días previos al 4 de abril del 2004

Las acciones que desembocaron en la llamada Batalla de Nayaf comenzaron a gestarse meses antes del 4 de abril del 2004, cuando se instalaron en la ciudad misiones de paz. Estas misiones las conformaban representaciones militares de varios países. Todas ellas tenían el objetivo común de contribuir en la pacificación de Irak. Entre ello se encontraban las delegaciones de España y Estados Unidos.

Dentro de los planes de los militares occidentales de las misiones estaba la eliminación de las cortes Sharia ya que ellas no ayudaban a la paz en Irak. Los iraquíes, por su parte, mantenían una actitud de resistencia al cambio. Eran constantes las fricciones, en especial con los estadounidenses.

El 31 de marzo, en Faluya, una ciudad al oeste de Bagdad, una emboscada de los iraquíes insurgentes ocasionó la muerte de cuatro “contratistas” de EE.UU. Estos eran escoltas civiles adscritos a la compañía Blackwater, una empresa privada de servicios militares. 

Los cadáveres de los escoltas fueron salvajemente ultrajados. El hecho  provocó reacciones en los mandos estadounidenses. Una de ellas fue ordenar la captura de Mustafa al Yacubi, quien se había convertido en el líder de la insurgencia anti presencia occidental. 

El 2 de abril, tropas de EE.UU. concretaron la captura del líder iraquí. En un hecho confuso, la autoría fue adjudicada a los españoles. Según versiones, los militares actuantes usaban uniformes de campaña españoles y hablaban español. La agencia de noticias CNN difundió que el reo había sido llevado a la base Al Andalus.  

La irritación que causó la captura de Al Yacubi llevó a un grupos de sus seguidores a concentrarse amenazadoramente ante las puertas de la base española. Esa noche, hubo disparos de fusil y de mortero contra ella. También la base de las tropas salvadoreñas, inmediata a la española, fue objeto del ataque.

El día 4 de abril del 2004

A media mañana del 4 de abril del 2004, el aumento de la intensidad de los disparos hacia la base española revelaron que se había iniciado un ataque formal. Seguidamente. Pocas horas después se produjo un intento de asalto. La insurgencia de Nayaf, de este modo mostraba que habían sobrepasado a la ineficient y dubitativa policía iraquí.

El liderazgo del ataque estaba en manos de militantes simpatizantes del chiísmo y de seguidores del imán Al Sadr. Dentro de la ciudad, un destacamento de las tropas salvadoreñas fue atacado y rodeado. Como consecuencia, quedaron atrapados en los edificios de la policía iraquí y de la cárcel. 

El ataque de ese dia 4 de abril del 2004 fué escalando en intensidad y cuando ya era inminente la entrada de los atacantes, el comando español dió la orden de fuego. A partir de ese instante la refriega se volvió más viral. Se escuchaban disparos de fusil y de ametralladora del grupo de infantería. Por encima de las ráfagas destacan las detonaciones de los cañones de 25 mm asignados a los blindados de Caballería.

Los defensores de la base española recibían disparos de rifles de precisión, rifles de asalto AK 47 y cohetes RPG. En medio de las acciones, una furgoneta blanca llena de atacantes intentó entrar violentamente y fue convertida en cenizas por los disparos de cañón. Igual suerte corrió un camión que trató de hacer lo mismo. Ante la entrada de la base comenzaron a acumularse los cuerpos de los insurgentes dados de baja.

Luego de dos horas de haberse iniciado el combate llegaron dos helicópteros de ataque estadounidenses conocidos como “Apaches”. Estos demolieron un edificio desde donde disparaban contra los españoles. También llegaron varios helicópteros “Blackhawk”  que trajeron refuerzos, tanto para los españoles como para los salvadoreños.

La intrepidez de las tropas salvadoreñas

En un momento de disminución del ataque insurgente se observó un destacamento saliendo de la base salvadoreña. Comenzaron a avanzar hacia el centro de la ciudad llevando como destino los edificios de la policía y la cárcel en donde tenían compañeros atrapados. Su accionar valeroso en una situación tan riesgosa validó el apodo de “las rocas” con el que eran conocidos entre los soldados españoles.

La intempestiva salida los hizo ganar terreno en los momentos iniciales. A medida que avanzaban hacia el interior de Nayaf, la intensidad de los ataques que recibían iba en aumento. Desafortunadamente fueron frenados y también quedaron atrapados y rodeados.

Los españoles salen al rescate de los salvadoreños

Los españoles se organizaron y salieron a ayudar a los soldados atrapados. El mando español comisionó a la sección de blindados al mando del alférez Guisado para la misión. De acuerdo con las instrucciones recibidas, debían proteger el repliegue de los soldados salvadoreños. Esto incluía tanto a los del interior de Nayaf como los que habían salido a buscarles

Los blindados salieron y avanzaron protegiéndose unos a otros bajo el incansable tiroteo de los atacantes. Los disparos de los iraquíes procedían principalmente de los techos y  terrazas de las casas. Las fuerzas españolas devolvieron el fuego y se abrieron paso hacia su destino.

Tras combatir muy duramente, la columna española logró llegar a su destino y organizó el rescate en dos partes. En una primera parte movilizó a sitio seguro a los heridos y a un soldado muerto. Posteriormente, en un segundo viaje, logró rescatar al resto del personal. Al final el contingente español logró cumplir su asignación sin sufrir bajas. 

En esta acción tuvo una destacada actuación el alférez Guisado. Este valiente joven, en un gesto noble regresó a rescatar al resto de salvadoreños que aún estaban bajo fuego. Esto lo hizo a pesar de que ya había otra sección de blindados lista para reemplazarlo. Según sus propias palabras, regresó porque les había prometido que no los abandonaría.

¿Qué pasa en un combate?

Las heroicas acciones del componente militar español pasaron desapercibidas para el ciudadano común español. Solo tuvieron acceso a historias contadas por corresponsales norteamericanos y británicos que destacaban las hazañas de sus connacionales. Lo que estos jóvenes españoles fue meritorio. Eso solo lo puede percibir una persona que haya sentido el ruido de proyectiles de 7,62 estrellándose a unos centímetros de su cabeza.

Es injusto que sus connacionales ignoren que cuando los soldados españoles son enviados a misiones en el exterior es para aumentar nuestra seguridad.  En esta ocasión los españoles tenían como asignación solo labores administrativas de orden ciudadano. No estaban destinados a entrar en combate. Sin embargo, se vieron forzados a hacerlo y se portaron gallardamente.

El peligro de una misión no está en las órdenes de operaciones o los despliegues. La cuestión importante es a lo que se enfrenta cada efectivo en el cumplimiento de sus asignaciones. Esto lo saben muy bien los corresponsales de guerra que se ubican en la primera línea de acción. Ya sea que informen sobre un traslado de heridos o un enfrentamiento, siempre destacan la acciones del personal. 

En el caso de la Guerra de Nayaf, toda la noticia disponible se refiere a las tropas estadounidenses y británicas porque eran los grupos de combate. Nada que comparar con las labores de mantener la paz de nuestras tropas. Sin embargo, ellas también estuvieron bajo el asedio de balas que a la hora de matar no distinguen si la persona es de Birmingham, Texas, o Sevilla. Para hacerse una idea de lo ocurrido el 4 de abril del 2004, solo hay que ver la película “Black Hawk derribado” del año 2001 (Black Hawk Down, 2001).

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