La Unión Europea podría llegar a ser “la segunda potencia militar” del mundo. Esta afirmación fue hecha por Jesús Núñez quien es codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH). Nuñez, quien también es comandante en la reserva, aseguró que esto sería posible sólo si los países de la UE unieran sus capacidades de defensa. De igual manera, ha lamentado la actual “cortedad de miras inquietante” de los líderes europeos. 

En el mismo orden de ideas aseguró que, “Si se suman las capacidades actuales que tiene la UE en defensa, pasaremos a ser la segunda potencia militar de la Tierra”. Por otra parte aseguró que “si no lo somos ahora es porque no hay voluntad política”. “Cada gobierno nacional sigue pensando que es mejor ser cabeza de ratón que cola de león”.

Estas opiniones fueron dadas en el marco de una entrevista concedida a la agencia Efe. En ella, este experto en conflictos aseguró que habíamos llegado a un punto en el que la Unión Europea tendrá que tomar una decisión. Según Nuñez tenemos solo dos alternativas. 

La primera de ella es “seguir siendo el eterno adolescente que los fines de semana pide la paga a sus padres porque no quiere vivir de manera autónoma y ser responsable de sus actos”. Esta alternativa implica “seguir bajo el paraguas de Estados Unidos en el marco de la OTAN”. La segunda es asumir que ya “somos una criatura adulta, dueña de su propio destino y tenemos que apostar por una Europa de la Defensa”.

La Unión Europea, la neutralidad y la Defensa 

En la continuación de sus declaraciones Núñez explica que el problema es que la Defensa es una de las pocas cosas que los europeos aún no han transferido a Bruselas. Así también añade que, para explicar las “resistencias” a la integración, se han identificado tres posturas muy diferenciadas.

La primera de ellas corresponde a cierto grupo de países que se consideran a sí mismos como europeístas y que apuestan por la Europa de la Defensa. Otro que se ubican en la segunda postura, son atlantistas y prefieren el refuerzo del vínculo atlántico con Estados Unidos. En una tercera alternativa se encuentran los neutrales los cuales confiesa Jesús Núñez son los más difíciles de entender. ¿Neutrales con respecto a qué?”, se preguntó.

En este grupo se encuentran Austria e Irlanda. En relación a ellos ha dicho que el actual mundo globalizado “es afectado por cualquier cosa que pueda suceder en cualquier punto del planeta”. Remata su declaración denunciando que “Eso nos da una idea del tipo de estadistas que tenemos en la UE”. En su opinión, “no consiguen ver más allá de aquello que les afecta a corto plazo y en sus inmediaciones”.   

Los riesgos que implica el Brexit

En este sentido, y en todos los ámbitos, Núñez ha considerado que sería “un golpe brutal” para la Unión Europea que triunfara el “sí” en el “Brexit”. Con el nombre de “Brexit” se denomina a la consulta sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea. obre esto, cree sinceramente que los británicos “no tienen ganas de suicidarse políticamente”, En consecuencia, “no van a salirse de la UE”.

En su evaluación de la situación Nuñez concluye que lo que hace Londres es ver la situación con ojos de interés. “Solo está viendo la tajada que puede sacar de una circunstancia en la cual se sabe necesario para el proceso”. Remata al decir que sabe que “existe claramente la voluntad de no salirse del club”. Al respecto ha dicho “En el planeta no hay ningún club tan exclusivo como la UE”. Concluye con “El nivel de seguridad y de bienestar es de un nivel que no se tiene en todas partes”.

Pero fuera del tema del “Brexit”, el problema en su opinión es que, la actual crisis de la UE favorece el “ombliguismo que la caracteriza”. Esto definitivamente le impide “pensar en términos estratégicos de futuro”. Por otra parte le hace “acomodarse” en la OTAN para resolver amenazas y riesgos que necesitan enfoques globales. Citó como ejemplo lo que ocurre con el terrorismo yihadista.

La solución militarista al terrorismo

En relación a este punto, Jesús Núñez, ha afirmado que el terrorismo es, por una parte,  una amenaza latente. Por el otro lado, considera que se le está dando desde Europa exclusivamente “una respuesta militarista”. Subrayó con sus palabras que “esta es una respuesta condenada al fracaso”. En ese sentido ha puntualizado que  “No estoy diciendo que el componente militar no sea parte de la respuesta”. Lo que digo es que “no puede ser la respuesta”.

La respuesta definitiva a este riesgo para él pasa por “poner en marcha políticas comunitarias de asilo y refugio”. Paralelamente se debe “trabajar de forma conjunta en el ámbito judicial y económico. De esta manera se podrá cortocircuitar los flujos que alimentan a estos grupos”. De igual manera es recomendable  “desarrollar políticas que favorezcan los modelos de integración para impedir la radicalización”.

Concluyó sus declaraciones afirmando que se necesita la coherencia en la política exterior. Solo así se evitará que “nuestros valores y principios no vayan por un lado y nuestros intereses por otro”. Esta ausencia de coherencia lleva a cometer muchos errores.  Por ejemplo, asumir un golpe de estado en Egipto como si no lo fuera. Otra falla es mantener relaciones con un régimen como el saudí y pensar que eso no traerá consecuencias”.

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