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La gota que colmó el vaso de estos 9 asesinos
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(Foto: Fotograma 'Kill Bill: La Venganza II')

La gota que colmó el vaso de estos 9 asesinos

miércoles 14 de junio de 2017, 15:00h

¿Crees que roncar es un buen motivo para matar? ¿Y que tu hijo tenga las orejas demasiado grandes o no quiera hacer los deberes? ¿Y tener lentejas para cenar?

Cuando una persona comete un asesinato, siempre tiene una razón o móvil. Al menos, así sucede en el 96% de los homicidios llevados a cabo en España: pueden ser disputas empresariales, personales, amorosas, ajustes de cuentas…

Sin embargo, en el otro 4%, el autor de uno o varios homicidios no reconoce el motivo real. Así lo explica el profesor de derecho penal de la Universidad de Murcia, José Muñoz Clares, autor principal de la obra ‘Matar y morir en España’, en la que analiza todos los asesinatos juzgados y fallados en nuestro país durante 2014.

¿Qué lleva a una persona a matar por un motivo irrisorio? La respuesta es doble. Puede deberse a una enfermedad mental que acabe derivando en un asesinato, como el hombre de origen alemán que estaba sentado en el balcón con su madre y, de repente, la arrojó al vacío. La otra razón es lo que podríamos llamar ‘la gota que colma el vaso’. “Algunas personas se van cargando hasta que dicen: hasta aquí hemos llegado”.

¿Un ejemplo? En junio de 2013, María Dolores R.L. acabó con la vida de su marido de dos tiros de escopeta, en la localidad de Charches, Granada. La mujer había aguantado múltiples humillaciones... hasta que una noche, tras una discusión en la que su pareja la llamó “sosa” y “espantapájaros”, esperó a que se durmiera y le mató.

Te presentamos nueve casos en los que el móvil del asesinato se debe a un motivo totalmente absurdo…

Por no leer un libro (Chile, 2008)

El 21 de julio de 2008, en la localidad de Colina, al norte de Santiago de Chile, Erna Rivera perdió el control al constatar que su hija no había hecho los deberes: leer un libro. Erna, en un arrebato de ira, golpeó a la niña, produciéndole hasta 30 hematomas, y, finalmente, la empujó contra un mueble. La pequeña quedó inconsciente y, la mujer, arrepentida, la llevó a un centro hospitalario, donde no pudieron hacer nada para salvarle la vida.

Por tener las orejas demasiado grandes (Turquía, 2015)

Nuray Sacan, una mujer turca de 37 años, decidió someter a su hijo, de 10 años de edad, a una operación de cirugía estética para liberarle de la vergüenza que sentía ante sus amigos por tener las orejas demasiado grandes. Sin embargo, tras la intervención, la madre se quejó a los médicos de que no estaba satisfecha con el resultado. Para remediarlo, llevó a su hijo al baño del hospital… y lo asfixió con su propia bufanda. "Sus orejas se habían vuelto aún más grandes. Estaba horrible y se habría sentido aún más avergonzado delante de sus amigos. Lo hice para que no tuviera que pasar por tal situación", justificó la asesina.

Por anunciar su ruptura en Facebook (Colombia, 2015)

Hace un año, Ronald Díaz Quiroz, bajo el seudónimo de José Luis Padilla, escribió en su mural de Facebook: "Hoy por fin me quité el chicle que tenía por mujer, me siento libre". Unas palabras que no sentaron demasiado bien a su ex-pareja, Yustin Paola Padilla, que, al leer aquello, entró en cólera y fue a buscar al hombre en Barranquilla, Colombia, donde vivía. Allí, en plena discusión, la mujer le amenazó con un “si no eres para mí, no eres de nadie”, justo antes de apuñalarle en el pecho.

Por apagarle la consola (Tarragona, 2007)

El 1 de septiembre de 2007, en la localidad de Reus, Tarragona, Luigi Duran, de 19 años, se encontraba jugando con un videojuego. En un momento dado, el hijo de su pareja, de tan sólo 11 meses, tocó los botones de la consola y le hizo perder la partida. Luigi reaccionó pegando al bebé un puñetazo. Tras el golpe, lo tiró sobre la cama para continuar dándole golpes en la cabeza. Tras la brutal paliza, Luigi decidió bañarlo y seguir con su partida. Cuando la madre llegó se dio cuenta de que el bebé estaba muerto. A día de hoy, la mujer visita regularmente a su novio en la cárcel donde cumple condena por el crimen e, incluso, ha tenido otra hija con él.

Por tener lentejas para cenar (EE.UU., 2011)

Cuando la señora Hussein, de 66 años, sirvió a su marido Noor la cena, una noche del año 2011, en Nueva York, EE.UU., no pensó que sería la última vez que lo haría. ¿El motivo? Su esposo, de 75 años, quería comer un plato con carne de cabra y, al encontrarse con lentejas, decidió propinarle una paliza. Así, mientras la mujer dormía, la atacó brutalmente hasta acabar con su vida.

Si quieres conocer el resto de casos absurdos hazte con el nº 32 de ONE Magazine en el que salía este reportaje.

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