El 20 de septiembre de cada año es una fecha muy importante para La Legión. Ese día en el año 1920, el ceutí Marcelo Villeval Gaitán se convirtió en el primer legionario. No obstante, la gestación de La Legión comenzó mucho antes con los combates en el Barranco del Lobo, cerca de Melilla, 11 años antes. ONE Magazine te cuenta toda la historia.

El nacimiento de La Legión

La Legión celebra cada dia 20 de septiembre su nacimiento. Toma como referencia para ello el día del alistamiento de su primer legionario. Se llamaba Marcelo Villeval Gaitán y era originario de Ceuta. Sus méritos le llevaron a ir ascendiendo hasta llegar al grado de Brigada, rango con el que murió en las operaciones de desembarco en Alhucemas el 8 de septiembre de 1925.

Tras la incorporación del primer legionario, llegaría  la primera expedición con unos 200 voluntarios que se alistaron en Barcelona en sólo en tres días de apertura del proceso. Sobre este grupo de valientes ellos dijo José Millán Astray:

“Y vino el alud de Barcelona, los doscientos catalanes, la primera esencia de la Legión, que bajaron arrasando todo y sembrando el pánico por el camino”. Los calificaba como “la espuma, la flor y nata de los aventureros”. También los calificaba como: “el agua pura que brota del manantial legionario”. Remataba con: “¡Bienvenidos, catalanes legionarios; vosotros seréis la base sobre la que se construirá la Legión!”

En sus inicios, La Legión tuvo el nombre de “Tercio de Extranjeros”. Este denominación se derivó de la confianza que se tenía en que alistarían muchos ex combatientes europeos. Especialmente aquellos desmovilizados tras la I Guerra Mundial. No obstante en La Legión hubo desde el principio siempre más españoles que de otros países. Todos ellos tenían en común la necesidad de cambiar de vida y buscar nuevos rumbos. A ellos se refirió Millán Astray como “Los luchadores de la vida, los aventureros, los soñadores, los esperanzados y los desesperanzados”.

Pasos previos

Los pasos previos para la conformación de La Legión fueron dados por el Comandante de Infantería José Millán Astray. Este consiguió presentar al Ministro de la Guerra, el General Tovar, un proyecto novedoso. El proyecto consistía en crear una unidad de infantería compuesta sólo por voluntarios quienes servirían, al menos cuatro años. Su misión sería actuar en vanguardia en las operaciones fuera del territorio nacional. Los informes solicitados por el Ministro al Estado Mayor Central y al Alto Comisario de España en Marruecos, el General Berenguer, fueron respondidos favorablemente.

Desde 1909, el impacto producido por el elevado número de bajas tenía un gran peso político en la sociedad española. Por ejemplos las que se sufrieron en los combates del Barranco del Lobo, en las cercanías de Melilla y en otras acciones en aquel territorio. Todas ellas fueron usadas como propaganda política para adversar a estas intervenciones.

Por ello, se vio la propuesta de Millán Astray como la oportunidad de crear una nueva unidad de choque cuyas bajas no importaría mucho a la opinión pública española. Así, viendo las posibilidades de la propuesta, en 1920 fueron saliendo disposiciones preparatorias para la creación de La Legión. Entre estas disposiciones se pueden mencionar:

Real Decreto del 28 de enero

Aquí se concretó la creación del Tercio de Extranjeros por el Gobierno de Allendesalazar, con el General Villalba como Ministro de la Guerra.

Real Orden del 31 de enero

A través de esta orden, se encomienda al Teniente Coronel Millán Astray la organización del Tercio.

Real Orden del 2 de septiembre

Se nombra al Teniente Coronel Millán Astray Jefe del Tercio.

Real Orden del 4 de septiembre

Mediante esta orden, se autoriza el inicio de la recluta de voluntarios para La Legión y da instrucciones para ello.

Primeros pasos

El 7 de octubre de 1920, con una rapidez no esperada, ya se pudo formar la I Bandera. En un proceso equivalente al de la recluta de la tropa, Millán Astray logró reunir un grupo de oficiales. Entre ellos destacaba el Comandante Francisco Franco, quien lo ayudó en la organización del Tercio como su segundo en el mando.

Franco era reconocido por cualidades militares. Había alcanzado el rango con sólo 23 años. A tan temprana edad ya tenía en su haber una Cruz de María Cristina, tres Cruces Rojas, dos ascensos por méritos de guerra y una herida grave. Más adelante ganaría dos veces la Medalla Militar, la segunda condecoración más importante al valor en campaña.

Otros de los oficiales “fundadores” destacado fue el Capitán Pablo Arredondo quien el jefe de la 1ª Compañía de fusiles; cayó muerto combatiendo al frente de la I Bandera. Por este acto heroico le fue conferida la Cruz Laureada que se sumó la Cruz de 1ª de San Fernando que ya tenía.  

En lo que respecta al comandante de La Legión, José Millán Astray, este nació en 1879. Obtuvo el grado de Segundo Teniente con 17 años y fue destinado a Filipinas. Allí, en sólo 9 meses de campaña obtuvo por sus méritos dos Cruces Rojas y dos Cruces de María Cristina. Posteriormente obtuvo diploma en Estado Mayor y fue profesor en la Academia de Infantería.

Por su valor demostrado en las operaciones en Marruecos seguiría recibiendo cruces y distinciones. Obtuvo el ascenso por méritos de guerra a Comandante y sería herido cuatro veces. En uno de estos incidentes perdió el brazo izquierdo y en otro perdería el ojo izquierdo por una herida que le atravesó la cara. A partir de esta herida quedaría con una distintiva cicatriz en la mejilla izquierda.

Vigencia de La Legión

Con La Legión, Millán Astray logró uno de los aportes más trascendentales al ejército moderno. Entre otras cosas, elaboró el Credo Legionario, un verdadero compendio de exigentes virtudes guerreras. Con su su ejemplo personal y los de los mandos a sus órdenes, consiguió inculcar a los legionarios un grupo de preceptos guerreros. Logró que vivieran y combatieran bajo estos preceptos con una generosa actitud ante la muerte, su “más leal compañera”.

El acierto de su obra sigue viéndose actualmente, al cabo de los años. La Legión ha llegado hasta nuestros días con plena capacidad operativa. Ha recibido las felicitaciones, tanto españoles como extranjeros y el agradecimiento de los civiles a los que ha ido a socorrer. Goza desde siempre de un gran favor de los españoles de los que obtiene aplausos entusiastas. Cada que desfila a su rápido paso, hace atronar las calles con sus cornetas y tambores.

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