En ocasiones los ejércitos, al igual que pasa con cualquier empresa moderna, presentan fluctuaciones en su nivel de actividad que les llevan a echar mano de su reserva operativa. Con mucha frecuencia, ante el aumento de necesidades temporales, es mejor recurrir a personal ya formado antes de reclutar otro nuevo. Este personal en los medios militares suelen ser los reservistas.

La definición de lo que es la reserva militar se define en el Reglamento para Reservistas aprobado en RD 383/2011. Según esto, son reservistas los españoles que, pueden ser llamados a incorporarse a las Fuerzas Armadas. El llamado implica participar en las misiones definidas en la Ley Orgánica de la Defensa Nacional 5/2005. 

Dicho de otra manera, reservistas son aquellas personas que pueden ser reclutadas como complemento de las capacidades militares corrientes. El reclutamiento puede ser de forma voluntaria u obligatoria. Desaparecida la figura de la reserva temporal, dicho Reglamento distingue tres clases de reservistas. Estos son los obligatorios, los de especial de disponibilidad y los voluntarios.

¿Quienes pertenecen a la reserva militar española?

En primera instancia, y con obligatoriedad, pertenecen a la reserva los españoles de entre 19 y 25 años que pueden ser movilizados en caso de conflicto o crisis severa. Esto equivale a tener una vía para restablecer el servicio militar obligatorio en circunstancias extremas. En consecuencia, es una figura que no se prevé materializar y que sólo existe sobre el papel.

Por otra parte, los reservistas de especial disponibilidad son aquellos militares que, tras un mínimo de 18 años de servicio, mantienen la disponibilidad para volver a sus antiguas unidades. Este estatus se mantiene hasta que el reservista cumple los 65 años. Mientras estén en esta condición, cobran por ello una media pensión mensual. Debido a que no hay ningún plan de adiestramiento, y su número es bajo, unos 200, su presencia es meramente testimonial.

Esto nos deja con el hecho de que la única reserva militar activa en España es la Reserva Voluntaria. Se trata de ciudadanos que, tras obtener plaza en la correspondiente convocatoria y superar dos períodos de formación, adquieren un compromiso de disponibilidad. Actualmente son sobre 5.600, a pesar de que Defensa se marcó el objetivo de llegar a 6.500 a finales del año pasado.

Necesidades actuales de la reserva militar en España

De manera general, la profesionalización de los ejércitos ha obligado a cambiar el modelo de reserva. Se ha ido desde desde una masiva y obligatoria generada automáticamente por conscripción a otra más reducida, voluntaria y especializada. En caso de que España, como algunos de sus aliados, se ve presionada a recortar sus efectivos, puede dotarse de un componente de reserva más capaz.

Atendiendo a criterios funcionales, se pueden distinguir dos tipos de reserva. La primera de ella, obligatoria es de refuerzo y destinada a aumentar las unidades o a formar unidades propias. En tanto que la segunda, voluntaria, se refiere a contingentes de especialistas cuya aportación es más cualitativa que cuantitativa.

La Reserva Voluntaria es principalmente una integrada por especialistas, según se desprende de las plazas ofertadas en sus convocatorias. Está compuesta principalmente por oficiales y suboficiales. Se espera que estos voluntarios aporten especialidades difíciles de encontrar en las Fuerzas Armadas. 

Estas especialidades pueden verse en el artículo 38.3 del reglamento. Allí se listan una serie de  responsabilidades en labores técnicas, logísticas y administrativas a discreción del jefe de la unidad. De igual manera se incluyen algunos puestos operativos en Infantería de Marina y en el Ejército del Aire. 

Por otro lado, el artículo 14 del mismo reglamento, prevé su formación específica para ocupar el puesto designado en caso de una crisis. Así pues, se diría que el nuevo reglamento ha dejado la puerta para convertir la Reserva Voluntaria en una de tipo mixto. Es decir, una que combine la función de refuerzo con la del especialista.

Reserva general versus reserva voluntaria

Tanto la reserva en general y la reserva voluntaria en particular están aún muy lejos de ser un instrumento resolutivo para la Defensa. Los motivos son principalmente tres:

Insuficiencia cuantitativa 

Una reserva, aunque sea de especialistas, no proporciona un apoyo significativo si no representa al menos el 10% del componente activo. De hecho, el titular de Defensa planteó en 2005 un objetivo en esa dirección. Si se trata además de una reserva de refuerzo, el objetivo debe ser mucho más alto.

Insuficiencia cualitativa 

Es una opinión casi unánime que la reserva voluntaria necesita mucha más formación. El nuevo reglamento ha aumentado los períodos máximos de formación y promueve la formación continuada. Además, desde hace cinco años se ofrecen cursos específicos para reservistas. Sin embargo, la frecuencia y la duración de las activaciones de la mayoría de los reservistas no les permiten alcanzar un nivel de instrucción satisfactorio.

Disponibilidad 

La disponibilidad del reservista experimenta cambios y el reglamento prevé los supuestos para extender o suspender las activaciones. Pero el principal problema es la ausencia de protección laboral para el reservista. A diferencia de en otras reservas aliadas, el reservista español suele usar sus vacaciones o ve comprometido su puesto de trabajo. La otra cara del problema es que el empresario con empleados reservistas no tiene ningún programa de apoyo ni casi compensación alguna.

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