Todos los ciudadanos hemos tenido la oportunidad de ver en televisión las imágenes de la Policía mostrando un alijo de drogas recién incautado a una banda criminal. En lo que a nosotros respecta, este es el fin de la historia. Sin embargo, no lo es, existe mucho más. ¿Sabes adónde van a parar estas drogas una vez que están en poder de los cuerpos de Seguridad? Existen datos que no te dejarán indiferente. Descubre a continuación los detalles del proceso.

Destino de las drogas incautadas por la Policía

La droga en poder de la Policía permanece almacenada en cuarteles, comisarías y depósitos de Sanidad y es posteriormente enviada a seis hornos repartidos por todo el país. De ellos hay y dos en Andalucía, uno en Asturias, uno en Levante, uno en Cataluña y otro en Madrid. Con respecto al horno de Asturias, hasta hace muy poco, el era único que se usaba. 

En dichos hornos se procura que como resultado del proceso de incineración, sólo se emita vapor de agua. Para esto utilizan torres más largas que el propio horno o, en el caso de la cocaína, ralentizan la quema. Si la droga contiene algún tipo de ácido, la Policía recurre a la inertización que es la mezcla con cemento o harina y el envío a vertederos controlados.

Desde el año 2013, las autoridades están facultadas para quemar la droga pasado un mes desde su incautación, sin necesidad de esperar a una orden judicial. No obstante, antes de hacerlo el juez ordena extraer tres muestras y analizarlas en los laboratorios de las delegaciones del Gobierno. La clasificación de las muestras sería de la siguiente manera: una para el análisis, otra para el contra-análisis y una tercera por si hiciera falta. Si la sustancia a analizar es más compleja, los institutos de toxicología también se ponen al servicio de la investigación.

¿Cómo se costea todo el proceso? 

El proceso de destrucción de las drogas incautadas por la Policía se costea a través de un fondo de los bienes decomisados a los propios traficantes. En todo momento, el proceso de uso de estos fondos está bajo supervisión judicial.

Según datos del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), en el año 2014 este fondo posibilitó a la Policía Nacional destruir 364,7 toneladas de drogas. En concreto, 20.365 plantas de cannabis, 4.034 litros de precursores, 1.500 kilos de medicamentos fraudulentos y 3.026 “poppers” (sustancias químicas inhalables). De igual manera se destruyeron  2.602 viales-ampollas y 100 kilos de sustancias para “cortar” la droga. Los voceros oficiales policiales reportan que en en estos momentos, estos depósitos de droga se encuentran a cero.

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