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Casa de las Cadenas de Cazorla -Jaén-
Casa de las Cadenas de Cazorla -Jaén-

¿Por qué hay tantas 'casas de la cadena' en los pueblos de España?

viernes 20 de febrero de 2015, 10:24h
Los amantes del turismo rural habrán visitado algunas casas adornadas por una o varias cadenas en sus fachadas. Lo que tal vez no sepan es que la razón para colocarlas en estos edificios no era sólo decorativa, sino que esconden un significado. ¿Te has alojado en una casa con cadenas? Alguien muy importante durmio allí antes que tú...


Siempre digo que nuestra Historia puede proporcionarnos ratos de entretenimiento a la vez que de conocimiento de las cosas que ocurrieron a nuestros antepasados. Nuestro patrimonio histórico cultural es inmenso y, por esa misma razón, es bastante desconocido. Pero esto se arregla leyendo y viajando por nuestros campos, pueblos y ciudades.

A las historias e historietas sobre las cosas que pasaron y que han quedado en la memoria, pueden añadirse leyendas y tradiciones más o menos difusas. Una de estas últimas es la que nos permite encontrarnos con palacetes antiguos, caserones de siglos anteriores que se tienen el sobrenombre “Casa de la Cadena”.

Algunas de estas casas están restauradas y dedicadas a usos como, por ejemplo, casas rurales; otras han sufrido el paso de los siglos y son ahora viejos edificios de los que pocos saben de su curioso pasado. Porque ahí está la explicación de ese nombre y las causas de que hayan llegado hasta hoy.

Pero, ¿a qué se debe este sobrenombre? Porque, efectivamente, hay casas que tienen una gruesa cadena sobre su puerta principal, o en la parte importante de la fachada. Pero hay otras en las que la cadena, apoyada en una sucesión de columnas, delimita una explanada ante su fachada. Pero hay otras que no tienen cadena y se llaman así. ¿Hay alguna explicación? ¿Fue una moda como la de adornar el jardín con figuras de los enanitos de Blancanieves? No; estas casas forman parte de una vieja tradición interrumpida hace casi dos siglos; y, sin embargo, las cadenas siguen allí, lanzando un desconocido mensaje.

La Corte no tiene un lugar fijo

Siglos atrás, al menos hasta el fin de la Reconquista -1492, cuando Boabdil, el rey de Granada se rindió-, los reyes no tenían una capital del Reino en la que residieran de manera permanente y en donde estuvieran instalados los órganos de gobierno, de hacienda o de justicia. Eran reyes viajeros que iban allí donde hubiera problemas y los arreglaban, ya fuera en las Cortes que se celebraban en los diversos reinos, ya fuera al frente de las tropas reales para pacificar una región o asegurar una frontera.

En estos viajes y estancias temporales, los reyes se alojaban en los castillos o palacios de los nobles y aquí empieza la historia de las cadenas. En aquellos tiempos, el que el Rey eligiera la residencia o castillo de un noble para permanecer unos días era un gran honor para éste, pues se tomaba por la expresión de una preferencia ante los otros nobles de la comarca. De ahí nació el deseo de fijar el recuerdo y apareció el símbolo que lo expresaba.

Pero, ¿por qué una cadena, si es instrumento de opresión y de castigo? ¿Representa una cárcel? No, nada de eso. La razón está en que, con esa cadena se lanzaba el mensaje de que ese palacio se cerraba para cualquier otro visitante que no fuera sea el Rey; nadie más –se entiende que otras altas autoridades como gobernadores, cardenales, jueces…- podría hacerlo.

Esto lo explica bien Lorenzo Arrazola en su “Enciclopedia española de derecho y administración”: “No ha mucho tiempo [habla en 1849] que algunas casas particulares que había honrado el Rey con su presencia, ostentaban cadenas en sus puertas principales como si se quisiera dar a entender que aquel paraje hollado con la planta real quedaba cerrado para toda otra persona…”.

Esa antigua tradición desapareció como consecuencia de los nuevos aires que traía la transformación de la Monarquía Absoluta en Parlamentaria, pero las cadenas y los nombres –al menos una parte- siguen hoy en día a la vista. Veamos algunos casos:

La Casa de la Cadena de Chinchón –Madrid-

Se conserva la noticia de que el Rey Felipe V se alojó en esta casa el 25 de febrero de 1706, en plena Guerra de Sucesión, pero la casa no conserva la cadena en su fachada.

La Casa de las Cadenas de Corella –Navarra-

Casa de las Cadenas de Corella

Los Reyes Felipe V y María Luisa Gabriela de Saboya estuvieron alojados en el Palacio de los Sesma entre el 14 de junio y el 20 de octubre de 1711. La razón de la estancia en Corella era reponer la mala salud de la Reina, porque una junta de médicos de Zaragoza le había recomendado su clima y una dieta de leche de burra y ajos para fortalecerse ante la tuberculosos que padecía.

El sobrenombre de la Casa de las Cadenas se originó el 23 de febrero de 1712, a partir de la autorización de Felipe V para colocar este símbolo sobre la puerta principal.

La Casa de la Cadena de Asiaín –Navarra-


Casa de la Cadena de Asiaín

El relato actual sobre la cadena no remite a una estancia real, sino al hecho de formarse con ella una especie de puesto de control para el pago de las tasas de acceso a la feria de la localidad. Pero también podría ser que se hubiera olvidado su origen.

La Casa Palacio de los condes de Berberana –Miranda de Ebro, Burgos-

Casa Palacio de lso condes de Berberana

La colocación de las cadenas fue como consecuencia de la autorización del Rey Fernando VII emitida en 1828. Posiblemente será uno de los últimos casos de concesión de este privilegio real.

Otros casos

En la Casa de la Cadena de Cazorla –Jaén- la cadena, apoyada en una serie de columnas, forma un recinto ante sus fachadas, quizá a modo de señalamiento de un territorio en el que la justicia real no entraba porque allí regía la justicia del señor –¿el marqués de Camarasa?-.

La Casa de las Cadenas de Segovia conserva este nombre, pero no las cadenas a la vista.


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