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Teatro Nacional de Eslovaquia  (Foto: Pedro J. Pacheco)
Teatro Nacional de Eslovaquia (Foto: Pedro J. Pacheco)

Unos países con el mayor número de nuevas oportunidades para las empresas españolas

viernes 20 de marzo de 2015, 08:00h
Mientras las empresas francesas, alemanas e italianas tienen una amplia presencia en Europa Central y del Este, a España todavía le quedan muchas oportunidades por descubrir en la zona. Analizamos por qué a nuestras multinacionales les merece la pena invertir en esas zonas.


El anterior embajador de Eslovaquia en España, Jan Skoda, me comentó la falta de presencia de empresas españolas en su país, donde hay 400 empresas italianas, 600 francesas y más de 1000 alemanas; españolas, sólo 67. Su sucesor y otros embajadores de estos países en España me han puesto en evidencia lo mismo. A lo largo de los más de 20 años que llevo viajando por toda la zona, he tenido ocasión de escuchar también de nuestros embajadores el escaso interés de las grandes empresas españolas. Actualmente soy consultor independiente, pero estuve expatriado en la zona siendo directivo de una multinacional tecnológica de nuestro país y he contrastado impresiones con otros directores de empresas españolas. En general, se puede decir que estos países son en buena medida ignorados por nuestras empresas no obstante las oportunidades que ofrecen. Es evidente que las empresas españolas están presentes en otras regiones del mundo; principalmente Iberoamérica. Sorprende que descuidemos unos países que tenemos muy cerca, que tienen un marco jurídico con más garantías que otros países, por las normativas que ha ido imponiendo la UE, con proyectos de todo tipo financiados con fondos de la UE, y por tanto de bajo riesgo, al estar el cobro asegurado, y que estén siendo tan ignorados. Es una oportunidad histórica que se puede estar perdiendo. Los únicos sectores que están presentes son el auxiliar de automoción, moda (Inditex – tiendas Zara, etc-), hortofrutícola y alimentario. En general son empresas, salvo alguna excepción, pequeñas y medianas; que están teniendo mucho éxito. Sin embargo, en los grandes proyectos financiados con fondos de la UE, que se sufragan también con nuestro dinero, practicante no hay empresas españolas.

Se enumeran, seguidamente, los 11 países que con una población de casi 110 millones se incorporaron a la Unión Europea con objeto de mejorar su economía y las condiciones de vida de su población: Eslovaquia (2004), Eslovenia (2004), Estonia (2004), Hungría (2004), República Checa (2004), Polonia (2004), Letonia (2004), Lituania (2004), Bulgaria (2007), Rumania (2007) y Croacia (2013). Asimismo, están en situación de Preadhesión algunos países; siendo el más importante Serbia.

Es conveniente hacer algunas puntualizaciones para mejor evaluar estos países. Es frecuente referirse a ellos como Europa del Este. Al hacerlo, distorsionamos la realidad y se hieren sensibilidades. Lo correcto es Centroeuropa y Europa del Este. Geográficamente es así. Además, estamos refiriéndonos a una extensión de territorio muy grande. Esta simplificación nos lleva a pensar que todos los países son iguales y olvidamos las importantes diferencias culturales, étnicas, idiomáticas y sociales que tienen. Con frecuencia, a estos países se les llama “Nuevos Europeos”; lo que es inapropiado pues nunca han dejado de ser europeos.

La Unión Europea está incrementando la ayuda económica a estos países mediante la asignación de importantes cantidades de Fondos Estructurales y de Cohesión, etc. Entre los años 1986 y 2006, España había sido la nación más favorecida con unos 120.000 millones de euros durante esos 21 años. Desde el 2006 cada vez recibimos menos fondos. Polonia con una población de casi 39 millones es el país que más recibe. En el periodo 2007 a 2013, Polonia tenía asignados más de 67.000 millones y para el periodo 2014 a 2020 recibirá algo más de 89.000 millones €. El monto total asciende a más de 156.000 millones de € en 14 años. Los otros 10 países del Centro y Este de Europa recibirán entre 2014 y 2020 más de 140.000 millones €. Es interesante hace notar que Hungría, Eslovaquia y República Checa, con una población de unos 26 millones de habitantes tienen asignados más de 65.400 millones de euros. Para ponerlo en perspectiva, podemos compararlo con España. Nuestro país, teniendo mayor extensión y población, en el periodo en el que se le asignaron los mayores Fondos de Cohesión y Estructurales, que fue del año 2000 al 2006, contó con casi 55.000 millones de euros. No hay duda que España con esos fondos se modernizó y mejoró a todos los niveles. Ello ha permitido que tengamos empresas punteras en muy diversos ámbitos y que, además, muchas de ellas tengan dimensión y capacidades para poder salir al exterior y competir en un entorno cada vez más globalizado.

Serbia sigue teniendo pendiente su acceso a la UE; al igual que algunos otros países. Recibe fondos de la UE denominados IPA -Instrumentos de Preadhesión- que son reducidos: unos 1.000 millones; 201 millones € para este año 2015. No obstante, es un país que para las empresas es interesante por tamaño e irá recibiendo más fondos cada año.

Los fondos asignados por la UE están permitiendo a todos estos países poder modernizar y renovar sus sistemas de control de tráfico aéreo, radares de aeropuertos, control de tráfico ferroviario, y la mejora de distintas infraestructuras: carreteras, túneles, vías férreas, aeropuertos y un largo etc. Los equipos con que contaban, de la época soviética, se encuentran muy deteriorados o prácticamente fuera de servicio. Asimismo, están modernizando sus administraciones públicas, en las que en el pasado casi todo se hacía de manera manual, con sistemas de comunicaciones y tecnologías de la Información: DNI electrónico, tarjeta sanitaria, sistemas de intercambio de datos telemáticamente, interacciones electrónicas entre los ciudadanos y las administraciones, pagos de tributos e impuestos, seguridad social, carnet de conducir, sistemas de pago y ticketing en empresas de transporte, ayuntamientos, etc. Desde el año 2007 han realizado importantes inversiones. Tan sólo en el año 2009, en Eslovaquia y Republica Checa, hubo licitaciones para proyectos de modernización de los sistemas informáticos de las administraciones públicas por importe de más de 1.000 millones de euros. Adicionalmente, se hicieron licitaciones para sistemas informáticos en empresas de Energía y Utilities (compañías de abastecimiento de agua, saneamiento y tratamiento de aguas sucias, eléctricas, gas, etc.). Ninguna empresa española participó salvo en algún tema puntual menor en alguna eléctrica.

En el aspecto territorial, de población y económico, la incorporación de estos 11 países a la Unión Europea la ha reforzado sensiblemente. La UE precisa de una inyección de sangre nueva y de un mayor dinamismo para poder impulsarla en tiempos de dificultad. Los nuevos miembros han experimentado mejoras en su nivel de vida con su ingreso en la UE. No obstante, habrá que esforzarse mucho más en mejorar sus condiciones económicas. Todavía su renta per cápita no ha llegado ni al nivel del 50% de la media europea de los países que anteriormente pertenecían a la UE. El parque automovilístico, por ejemplo, se ha ido renovando. En comunicaciones, la situación en muchos países es similar a la que tenemos en España: banda ancha y acceso a internet en la empresas y domicilios, telefonía móvil, etc.

Asimismo, hay que destacar que la mano de obra es cualificada. La calidad de la enseñanza, formación profesional y universitaria es elevada. La sanidad tiene muy buenos profesionales pero los medios, en general, son escasos. Hay zonas deprimidas, con altos índices de paro, que tienen mano de obra disponible con menores costes laborales y de operación. Aunque varía por países, la tributación en general es muy favorable para atraer la inversión extranjera y puede ser a tipos fijos bajos: un 15%. Además, según el nivel de inversión, se pueden negociar subvenciones y condiciones especiales. Slovakia, República Checa y Hungría concentran, en sus respectivos territorios, a distintos fabricantes de automóviles. Con ello han atraído a muchas empresas del sector auxiliar; entre las que se encuentran empresas Españolas. En República Checa están Skoda (del Grupo VW), la empresa Coreana Hyundai, y TPCA; que es una joint venture entre Toyota y PSA Peugeot – Citroen. En Slovakia se ha establecido el fabricante Coreanoa Kia, VW, y el grupo PSA Peugeot - Citroen. En Hungría se encuentran Mercedes, Suzuki, Audi y Opel.

En el ámbito de la seguridad y defensa también hay muchas oportunidades de negocio para nuestras empresas. Es interesante recordar que con anterioridad a pertenecer a la UE, tras derrumbarse el muro de Berlín, su primer anhelo fue asegurar la libertad e independencia, recién conseguidas, mediante su integración en la Alianza Atlántica. A continuación figuran los 12 países que se incorporaron a la OTAN. En el año 1999: Hungría, Polonia y República Checa. En 2003 lo hicieron: Bulgaria, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Lituania, Letonia y Rumania. En 2008: Albania (que no forma parte de la UE) y Croacia. Con lo que el número de países europeos de la Alianza Atlántica ha pasado de 13 a 25. Es de destacar que, a diferencia de lo que está ocurriendo con la mayor parte de los países de la UE, estos países están incrementando sus presupuestos de defensa; especialmente Polonia y Rumania. En ambos países existe un amplio consenso político para seguir incrementado el gasto y situarlo en el 2% del PIB. Polonia el año pasado ya era el principal cliente del avión de transporte militar C-295, fabricado en Sevilla. Hungría va a comprar 30 helicópteros y también tendrá que sustituir los aviones de transporte Antonov An-26. Eslovaquia está comprando 2 aviones de transporte y está en proceso de adquirir nueve helicópteros. Croacia estaba adquiriendo cinco patrulleras y lleva varios años modernizando su armada. Son sólo algunos ejemplos.

Las importantes cifras de financiación disponible para inversiones y proyectos en estos países ofrecen una oportunidad histórica que se debe aprovechar. Si no atendemos al mercado europeo, otros lo harán. Ya estamos permitiendo que aparezcan más competidores y que adquieran tamaño y 'know how' incluso compañías de países ajenos a la UE. España tiene un importante liderazgo en muchas áreas que es necesario ampliar y rentabilizar.

Como última reflexión, hay que recordar que nuestro entorno es cada vez más globalizado. Únicamente mediante la acción conjunta puede Europa ser considerada como un actor, no simplemente un observador, en el campo internacional. Dentro de Europa tenemos conciencia de que hay unos países más grandes y más importantes que otros, pero si nos situamos con la perspectiva de como se nos ve desde Washington o desde Pekín, la realidad es que a todos se nos ve como pequeños. Solo podremos tener alguna importancia o relevancia internacional si nos presentamos juntos como una sola entidad.

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