www.onemagazine.es

Discurso de Susana Mendizabal Albizu en los Premios Ejército 2010

sábado 07 de agosto de 2010, 00:00h
Reproducimos a continuación el discurso de Dña. Susana Mendizabal Albizu, pronunciado el pasado 29 de junio con motivo de la entrega de los Premios Ejército 2010, donde el Jefe de Estado Mayor del Ejército, asesorado por el Consejo Superior del Ejército,le concedió la Distinción Especial. Medizabal ha sido cuatro veces campeona de España y medalla de bronce en los campeonatos de Europa de gimnasia rítmica de 1978, hoy en día es Decana de la Facultad de Ciencias del Deporte de la Universidad de Castilla-La Mancha.

EFE del Estado Mayor del Ejército
JEFE del Estado Mayor de la Defensa
Alcalde de Toledo
Autoridades civiles y militares.
Amigos.

En primer lugar quiero dar mi más sincera enhorabuena a todos los premiados hoy. Os lo habéis ganado. Os lo merecéis.

Fue el 19 de mayo cuando me avisaron que tenía una llamada de alguien del Ejército. En aquellos momentos, lo recuerdo bien, estábamos a la espera de iniciar una importante reunión en la Facultad. Y en ella tenía puesta toda mi atención.

Pero… esa llamada… era del Ejercito.. y aunque no era urgente, -así me lo dijeron-, enseguida pensé que, a pesar de la tensión que respirábamos en aquel momento, no debía posponerla.

Con voz serena, pero con firmeza, me habló el Jefe de la Oficina de Relaciones Públicas y Protocolo, sobre unos “Premios del Ejército” y de su vinculación con el mundo de la Cultura. Me contó que habían sido creados 48 años atrás y que habían establecido un fuerte nexo con la sociedad civil. Me habló de Expertos Jurados…. Y me recalcó que la temática de este año era “El Ejercito y el Deporte”. Y eso me gustó.

…”escuchaba atenta, muy atenta pero….notaba cómo se me iba acelerando el corazón”.

Y he de confesar que, al tiempo que escuchaba sus palabras, mi mente, se anticipaba y empezaba a imaginar:

“Puede que todo esto que me está explicando, (yo misma me decía), sea para, al final, invitarme al acto en el que se conmemorará el “90 Aniversario de la Escuela Central de Educación Física”.

…”seguía escuchando”...

Pero nada, mi mente, inevitablemente seguía elucubrando y… me insistía a mi misma: “claro que allí estaré” …

Porque la ECEF ha sido un referente histórico que no se debe olvidar, y no sólo en el ámbito militar, también y con enorme trascendencia en el civil. Fuisteis los pioneros y prácticamente os debemos nuestra existencia. Porque así lo dice vuestra historia. Y así lo dicen vuestros renglones, algunos escritos con enorme esfuerzo e incertidumbre y, otros, con extraordinaria firmeza y orgullo. Y cuántos momentos de gloria habéis dado el Deporte Militar, al Olimpísmo, al Deporte Español.

Y no, no voy a desaprovechar hoy esta ocasión, para manifestaros una vez más y en este selecto foro -civil y militar- mi admiración por vuestra labor, y deciros que siempre contaréis con mi apoyo, allí donde estéis y esté. Con el deseo de que sigáis pisando fuerte y que mantengáis viva la enorme necesidad de vuestra existencia plenamente justificada, para la mejor Preparación Física de nuestras Fuerzas Armadas. De ningún modo podéis perder vuestra identidad. Sería una enorme pérdida.

…Pero… volviendo a la llamada telefónica lo cierto es que … seguía escuchando pero ya con ganas de poder decirle lo que pensaba hasta que oí…. y has sido tu la elegida para esta “Distinción Especial”.

Debí quedarme en silencio durante unos segundos. Lo recuerdo bien. La sensación que viví fue como si me hubieran subido a una montaña rusa. Entonces, cerré los ojos, frené de golpe mis pensamientos de avanzadilla, los detuve y comprendí.

Hoy todavía me cuesta creer que sea la merecedora de esta “especial distinción”. Y me cuesta entenderlo porque no siento que haya hecho algo especial para recibirla. Quizás sea porque me falte la sensación de haber tenido que esforzarme por conseguirla, como si de una competición o un nuevo reto de vida se tratase y, no estoy acostumbrada a ello. Y máxime cuando es por algo que he hecho con enorme agrado y por convicción: apoyaros, ayudaros, y estar con y junto a vosotros, lo que además me ha supuesto una suerte y un privilegio.

Por eso, aun hoy algo perpleja, os AGRADEZCO inmensamente esta “Distinción”. La llevaré con el mayor de los orgullos, porque la recibo como un alto honor, por venir de donde viene: “Del Ejército Español”.

Cierto es que, desde que me enteré, no he parado de preguntarme una y otra vez el ¿POR QUÉ?. Y esto ha hecho que hayan retornado a mi mente muchos recuerdos, no olvidados, pero sí cuidadosa y celosamente guardados, de acontecimientos sucedidos en mi vida. Hoy todos estos recuerdos agolpados, muchos vinculados al Ejército, me han hecho ver que lo que en estos años he sentido y vivido, están fundamentados en algo real, en algo que va mucho más allá que mi propia percepción personal.

Y es:
Que la profesión de militar, la que conozco bien por ser la de mi padre.
Y la carrera del deportista de competición, por haber sido la mía.
Tienen mucho que ver.

Que el Ejército y el Deporte, tiene muchos valores compartidos. Por la forma de entender la vida, por sus pasiones, sus ideales, sus motivaciones. Que el Deporte es una herramienta que Educa en Valores y Promueve Actitudes. Y la profesión de militar también.

Y que la intensidad con la que nos dedicamos, con vocación y en cuerpo y alma al deporte, también es comparable con vuestra entrega a la profesión.
Competimos por España, Combatís por España.

Porque, aquellos momentos mágicos de triunfo y de gloria, de éxito compartido con el otro, así como también los duros momentos de derrota y de fracaso, vividos a través del Deporte, vivencias que te unen más al equipo, también suceden, no tengo la menor duda, entre los miembros de las patrullas, las unidades, o el pelotón.

En el Deporte y en el Ejército, vivimos momentos en los que, por distintas circunstancias, hemos tenido que llegar a conocer nuestras propias limitaciones. Y situaciones que nos han puesto en el lugar del otro y hemos sufrido con él, cuando no le salieron bien las cosas, no llegó a la meta; cuando cayó herido, cuando perdió su vida por España.

Cuántas veces hemos tenido que aprender a motivarnos a nosotros mismos, y a motivar a los demás a pesar de estar también hundidos, porque el equipo no reaccionaba en el entrenamiento, en la competición; porque la patrulla no podía soportar más el cansancio en el adiestramiento o en el combate.
Experiencias que nos han ayudado a conocernos mejor y a controlar más nuestras emociones. Tanto si habíamos perdido, porque había que mantener la compostura, como si habíamos triunfado, porque debíamos mostrar, ante todo, respeto al contrario, al adversario, al tiempo que encajar con humildad nuestro logro personal.

Todos los que hemos estado ahí: en el gimnasio, en la cancha; en el adiestramiento, en el combate en el desierto o en la montaña; sabemos que al compañero no se le puede estafar.
Que se ve cuando uno da todo, y cuando no lo da.

Porque sabemos que el Grupo se une contra la adversidad.
Que siendo parte de un Grupo, se digiere mejor la derrota.
Que el Grupo es capaz de luchar por encontrar las soluciones a los conflictos.
Porque sabemos que el yo es parte del nosotros.
Y siempre respetando al contrario y defendiendo el “Juego Limpio”.

El Deporte hace seres humanos más dueños de si mismos. Provoca motivación, que mueve montañas. Porque se crece ante la Adversidad.

En ambos, hombres y mujeres comparten grandes, pequeñas metas, difíciles pero alcanzables, a base de esfuerzo, tesón, coraje, generosidad, fuerza de voluntad. Sí, de esa voluntad que es a medio o largo plazo, y no de la que es pasajera y en la que la recompensa es inmediata y apenas tiene valor.

El Orden, la Constancia y la Disciplina son virtudes y cualidades, en el Ejército y en el Deporte.
Disciplina en la vida; en la competición, con el entrenador; con el mando o el superior.
Tenacidad sin desaliento. Y si lo hay, capacidad de superarlo.

Y esto os lo dice una mujer que a sus 48 años, no recuerda un solo día de su vida en el que el deporte no haya estado presente.

Una vida intensa que me ha proporcionado extraordinarias vivencias y acontecimientos imborrables y muchos de ellos han tenido que ver, afortunadamente, con vosotros, por ser hija de un extraordinario militar.

El destino quiso que naciera en Jaca, cuando mi padre se deslizaba por las blancas montañas del Pirineo Aragonés con sus compañeros de la Escuela de Alta Montaña de Jaca.

Y fue, con apenas 10 años, mientras mi padre mandaba la Brigada Paracaidista en Las Palmas de Gran Canaria, cuando inicié mi vida de gimnasta en la alta competición.

Y qué recuerdo imborrable, mi primera exhibición de Gimnasia Rítmica en Mingorrubio. Fue al aire libre, me caían las gotas de lluvia sobre la cara mientras actuábamos delante de los Reyes, el Príncipe, las Infantas y los familiares de los Guardias Reales de El Pardo. Y esto ocurría mientras mi padre, organizador de aquél evento, era el Primer Coronel que mandaba la Guardia Real.

Como deportista adolescente, crecí y maduré, saboreando las mieles del triunfo y derramando lágrimas por las derrotas. Lo volvería a repetir.

Hoy ya como madre y profesional, puedo decir que he tenido la inmensa suerte de haber vivido por y para el deporte, en sus múltiples facetas y con enorme intensidad.
Y teniendo siempre el privilegio de formar parte de extraordinarios “Equipos Deportivos”. Porque uno sólo no es nada.

Por eso hoy quiero expresaros a TODOS mi más sincero agradecimiento.

Al equipo de compañeros de mi Universidad de Castilla-La Mancha, magnífica Universidad, todos “amigos entrañables” aquí presentes. Y al equipo rectoral.

A nuestros queridos y admirados compañeros de la ECEF.

Y a mi FAMILIA:

A mi marido José y a mis hijos María y Jorge, mis mayores tesoros.

A mis hermanos, Cristina aquí presente.

Y, especialmente a mis PADRES, los principales “culpables” de que hoy esté aquí. Porque siempre valoraron el deporte como algo muy positivo para la educación de sus hijos y siempre nos apoyaron, siempre estuvieron ahí.

Gracias MAMA por tu fuerza, entrega, coraje, cariño y apoyo desde el día en que nací.

Gracias PAPA por inculcarme todos aquellos valores que siempre albergaste en tu persona, como PADRE y como MILITAR, valores de rectitud, de cumplimiento del deber, de superación en la adversidad, de compromiso con la vida, de trabajo constante y búsqueda de la excelencia en el día a día.

Qué orgullosa me siento de vosotros.

Papa, ¿Recuerdas esta dedicatoria?:

“A mi queridísimo Ángel Mendizábal, Primer Coronel del Regimiento de la Guardia Real, hoy General, Magnífico Jefe, Compañero Inmejorable y, humano por excelencia. Con un fuerte abrazo de tu Rey
24 de Mayo de 1979.
Juan Carlos I.

Este es mi padre, con sus 90 años y con las botas puestas. Junto a ellos recibo hoy, con enorme gratitud, vuestra distinción.

INFINITAS GRACIAS AL EJÉRCITO ESPAÑOL

Artículos relacionados

Premios “Ejército” 2010, por José Antonio García González

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Onemagazine

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.